Apuntes sobre cosmovisión islámica (‘Aqida)

Frases recogidas de las clases de ‘Aqida al-Najat impartidas por el Dr. Umar Faruq Abd-Allah en la Alquería de Rosales –Granada- en el verano de 2012.

“Es Dios el que produce la realidad, no mis deseos” (Hamza Yusuf)

Toda la creación refleja los nombres de Dios. Por ejemplo:

  • Al-Razzak “el que da provisión”, se manifiesta en el árbol
  • Al-Mumit “el que da la muerte”, se manifiesta en el polvo
  • Al-Muhi “el que da la vida”, se manifiesta en el agua
  • Al-Jami’ “el que reúne, el que unifica”, se manifiesta en el ser humano, por eso es el centro del universo.

Aunque decimos que Dios es infinito. No está relacionado a los conceptos de espacio, tiempo. No es dimensional, no puede ser medido. Escapa a nuestra percepción del espacio y el tiempo, no está sometido a ellos.

Todas las comunidades humanas han tenido un nombre para el Creador, todo ser humano sabe íntimamemente cómo dirigirse a Dios.

El conocimiento de la verdad necesita un pecho expandido. La verdad es muy grande. El corazón lleno de preocupaciones se hace estrecho y no puede entender.

El conocimiento discursivo tiene tres fuentes: la revelación, el intelecto o la razón pura y el conocimiento empírico. El ser humano moderno sólo usa el conocimiento empírico.

Para Dios no hay diferencia entre el átomo y las galaxias, se relaciona con todo de la misma forma.

La realidad de una cosa creada es una debilidad esencial. Somos pobres por esencia: necesitamos respirar, comer, pensar, necesitamos instrumentos.

La existencia tiene niveles. Dios es la existencia necesaria no causada. La creación no es necesaria, es posible. La característica de una cosa creada es el cambio.

La unicidad de Dios quiere decir, que no es compuesto, no tiene partes. Hablamos de la unicidad de Dios y también de sus actos.

La relación causa-efecto pertenece  sólo al reino del conocimiento empírico.

Dios no es inmanente ni trascendente. Dios no piensa, no aprende, no cambia. No necesita lugar, ni ubicación, ni instrumento. Dios no tiene atributos temporales.

Los musulmanes no hablamos de “libre albedrío”, sino de la realidad de elección.

No hablamos de causa, porque la causa es Dios,  sino de conexiones, de lazos entre causas secundarias y efectos. Las causas son aparentes, no las vemos.

El Decreto divino –Qadr- es la relación preexistente y eficiente con lo creado.

Abraham (as) es la prueba de que se puede conocer a Dios sin revelación.

La función del milagro es liberar el intelecto de sus “costumbres”, de su marco cognitivo empírico fijo. El milagro es una ruptura de la norma.

La naturaleza no tiene leyes, tiene generalizaciones. Las leyes de la naturaleza son creaciones del ser humano basadas en la repetición de una experiencia.

El ser humano reúne las contradicciones, actúa y a la vez es causado.

Adquirimos las acciones, no las creamos.

Todas las cosas tienen vida, aunque no sean animadas. Los sabios del islam clasifican como ser no animado, a lo que no habla y ser animado, a lo que habla.

La palabra “alam”, mundo, en árabe, significa todo lo que no es Dios. Proviene de dos palabras “alam” que también significa bandera, señal y dirección e “ilm”, conocimiento. El mundo, por lo tanto, es señal, indicación y conocimiento de Dios.

El Qur’an indica la palabra increada de Dios, todo está allí si puedes entenderlo. Es como un lago que refleja las estrellas.

Dios tiene atributos ontológicos propios, fijos. Los atributos de los profetas son creación de Dios, no son necesidades lógicas, hay pruebas para los profetas. Son seres humanos.

Los profetas son infalibles porque hacen lo que Dios les ordena y evitan los que les prohíbe. Conocen y obedecen. Un profeta –nabi- es un hombre libre y perfecto que recibe la revelación de Dios y debe comunicar su condición de profeta. Un mensajero –rasul- además de lo anterior está obligado a comunicar la ley que recibe. La ley profética para nosotros es como el buen alimento para los animales, cada especie tiene su comida natural. Si una vaca come demasiado maíz en vez de hierba, tiene tumores.

Los mensajeros son honrados, dignos de confianza, dignos de ser profetas. El mensaje llega a nosotros sin interpolación. Sólo es cuestión de autenticidad, conocer si realmente son sus palabras o no.

Los árabes dicen que el habla de Dios es parecida al habla del corazón, del alma. Las palabras indican los sentidos del corazón.

Si entiendes el secreto del destino toda la realidad es felicidad. El santo está en armonía con Dios, su adquisición es perfecta, por lo tanto, es libre.

Dios se ve a Sí Mismo. Ve y oye lo preexistente y lo temporal. Dios ve los sonidos, los colores, los olores. Ve y oye todas las dimensiones, tiene percepción completa y total de todo lo que existe. Empezando por sí mismo. Dios oye los colores, las formas, la luz y la oscuridad, además de los sonidos. Dios es consciente.

No hay relación analógica entre Dios y la creación.

No hay silencio ontológico, ni esencial para Dios. Su voluntad trabaja en todos los mundos posibles, todos los tiempos y todas las dimensiones posibles.

Dios crea o no, según su voluntad. No es obligatorio para Él crear. No juzgamos a Dios según nuestras leyes morales y sociales, Su creación está relacionada con Su sabiduría.

La visión de Dios es un tipo de relación entre El y el creyente: sin cuerpo, sin formas, sin identidad.

La unidad en el Islam no significa uniformidad.

La religión está basada en la certidumbre. Sin certidumbre la religión es un juego.

La continuidad de las cosas es aparente. La realidad es como una película en forma de fotogramas. Las cosas son creadas constantemente. La creación es el reflejo de la voluntad de Dios.

 La cosa finita no puede dar cuenta por sí misma, indica a otro.

 La imaginación es la potencia de entender el sentido de las formas.