Ihsan

“Pon el mundo en tus manos y no en tu corazón, entonces no te hará ningún daño”

“Deja de depender de las cosas sin tener que huir de ellas”

Sheikh Abdal-Qadir al-Yilani

El islam y el iman se presentan como prácticas y creencias específicas, pero el ihsan es un estado: “adorar a Dios como si Lo vieras”.  Es una actitud, una intención que impregna todo lo que uno dice, piensa y hace. Uno de los grandes eruditos de las primeras épocas del islam escribió sobre el Hadith de Gabriel “El islam es lo externo, el iman es lo interno y lo externo y el ihsan es la realidad de lo externo y lo interno”(1).

El ihsan es la tercera parte del din y complementa el islam y el iman, es la dimensión interior.  Por lo tanto, el legado profético tiene un elemento externo –la shari’a- y un elemento interno –la haqiqa- el camino personal para llegar a la última verdad cósmica.

El paso siguiente después de la shari’a, que actúa como protección y contención y que es la vía amplia, clara, cristalina y rigurosa, es la tariqa, la vía más estrecha: la vía dentro de la vía. En esta vía más estrecha todo es mas sutil, está más oculto, porque es el viaje personal interior.

En “La alquímia de la felicidad” el  Imam Al-Ghazali  expone: “Los tesoros de Dios, en los que se ha de buscar esta alquimia, son los corazones de los profetas y el que los busca en otro lugar se sentirá decepcionado y estará en bancarrota el Día del Juicio, cuando escuchará estas palabras:  ‘Hemos levantado el velo sobre ti, hoy tu vista es muy aguda’”. Dios ha enviado a la tierra ciento veinticuatro mil profetas para enseñar a los seres humanos la prescripción de esta alquimia y la forma de purificar sus corazones de sus cualidades más bajas en la forja de la abstinencia. Esta alquimia puede ser brevemente descrita como darle la espalda al mundo y volverse hacia Dios, y sus componentes son cuatro:

1. El conocimiento de uno mismo.
2. El conocimiento de Dios.
3. El conocimiento de este mundo tal como es en realidad.
4. El conocimiento del otro mundo como realmente es.”

El Imam Al Ghazali describe el tasawwuf, el nombre árabe para sufismo,  de esta manera: “Comprendí que el camino de los sufíes combina la creencia intelectual y la acción práctica. La experiencia inmediata y la transformación moral”.

El tawawwuf tiene unas de dos mil definiciones, las más conocidas son: la excelencia en la práctica del islam, o la perfección moral, la ciencia del conocimiento de Dios, la ciencia de la purificación del corazón, la ciencia por la cual se conoce el método que nos lleva a la presencia del Señor de los mundos. Sin embargo, todas ellas convergen un un concepto básico que es la purificación y la búsqueda de guía.

En definitiva, el tasawwuf es la profundización en el islam, es la vivencia íntima del islam, por eso los maestros sufíes lo definen como  “al-Islam bi Dzawq”, “el islam saboreado”.

El conocimiento de uno mismo es la clave para conocer a Dios, de acuerdo con un dicho atribuido al profeta “El que se conoce a sí mismo conoce a  Dios”(2), y como está escrito en el Quran “Les mostraremos Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos, de esta manera la verdad les será manifestada” (41.53).

La mayoría de los sabios musulmanes consideran que la purificación del corazón es una obligación individual del musulmán porque el Quran nos dice: “Un día (el Día del Juicio) en el que ni la riqueza, ni los hijos los beneficiará, sólo les servirá llegar a Dios con un corazón puro” (26:88) o “Realmente ha tenido éxito quien se ha purificado” (87:14).

Tradicionalmente se entiende que el tasawwuf comenzó con el profeta Muhammad (saws). Los ejemplos en el Quran y en las narraciones proféticas con estricto sentido espiritual son numerosos. También es clara la inclinación de muchos musulmanes de las primeras generaciones a la búsqueda espiritual, además la mayoría de las turuq tienen su inicio en la familia del profeta, especialmente en ‘Ali, y sus dos hijos Hasan y Hussein y también en Abu Bakr, el amigo íntimo del profeta y el primer khalifa del islam después de su muerte.

El tasawwuf como una ciencia con terminología y metodología propia apareció en el primer siglo después de la muerte del profeta junto con el resto de las ciencias islámicas como el Fiqh (jurisprudencia) o el Kalam (teología).

El tasawwuf se define como un viaje transformador, un viaje interno que va desde la creación al Creador. Para que este viaje sea posible es necesario aceptar ciertas reglas que en el islam se llaman shari’a. Estas reglas son las mismas en todas las escrituras sagradas y están también en las bases éticas y sociales del comportamiento humano.

El paso siguiente después de la shari’a, que actúa como protección y contención y que es la vía amplia, clara, cristalina y rigurosa, es la tariqa, la vía más estrecha: la vía dentro de la vía. En esta vía más estrecha todo es mas sutil, está más oculto porque es el viaje personal interior.

Para llegar a Dios es necesario convertirse en un ser humano absolutamente sincero. Es necesario convertirse en un cero. El camino espiritual es esencialmente un combate, un esfuerzo constante en el que eres tu propio oponente. En árabe se lo denomina “jihad an-nafs” o “Jihad al-Akhbar”, es decir, la lucha contra el ego o la lucha mayor.

La técnica que se utiliza para purificar el corazón se llama “dikhr”, que en árabe quiere decir recordar y esto es muy interesante porque recordar viene de corazón. El corazón necesita ser alimentado como el resto del cuerpo. El dikhr es la respiración del corazón.

La esencia de la religión es el recuerdo de Dios, cuanto más Lo nombremos más real Será en nosotros.

Cada tariqa tiene un dikhr específico que es transmitido y autorizado por el sheikh, es decir, el maestro. Normalmente están basados en la repetición de los Nombres Bellos de Dios, en salawat al profeta o en la recitación de ayats del Quran.

El  corazón del ser humano es el punto de encuentro, el umbral entre dos mundos, está suspendido como un espacio en el que se encuentran el mundo externo y el misterio del mundo interno.

Para los musulmanes el corazón es el centro de la conciencia y del conocimiento humano. El corazón es la morada de la intención, por lo tanto para rectificar las acciones primero hay que rectificar el corazón. El Quran dice: “tienen corazones con los que no pueden entender” (9:87) y “Ciertamente no son sus ojos los que son ciegos, sino los corazones que están en sus pechos” (22:46).

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NOTAS

1- Ab Nasr al-Sarraj, Kital al-luma, ‘Abd al-Halim Mahmud Taha ‘Abd al-Zaqi Surur, eds.(Cairo: Dar al-Kutub al-Hadithiyyah, 1970), p.22

 2- El significado está establecido por textos claros del Quran y la sunna, como las palabras del mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él): “Sé consciente de Dios, y te Lo encontrarás ante ti.” [Tirmidhi y otros]. Esto en cuanto al significado. En cuanto a la atribución profética, sigue sin ser establecida ya que la totalidad de los ulemas del hadiz no aceptan la autenticación ni la no autenticación de hadith sobre la única base de kashf. El Mulla `Ali al-Qari dijo en en su diccionario de falsificaciones,  “Aparte de eso, su significado está firmemente establecido “. Es decir, no es un hadiz simplemente, sino un aforismo que se está de acuerdo con el Quran y la sunna.