Paz y justicia en el Islam

Extracto del libro Scattered pictures, del Imam Zaid Shakir

iceberg

Vivimos en un mundo donde, evidentemente, podría haber más paz. Como musulmanes nos damos cuenta de este hecho más que otras personas, ya que la paz de muchos de nuestros hermanos y hermanas en diferentes partes de la Tierra ha sido trágicamente interrumpida: Palestina, Chechenia, Afganistán, Cachemira, y otros lugares. De igual manera, vivimos en un mundo donde podría haber más justicia. Leemos, casi diariamente, sobre asesinatos en distintas partes del mundo, donde grupos terroristas, fuerzas militares, o servicios de inteligencia, a menudo de sumariamente, declaran a las víctimas culpables procediendo, luego, a ejecutarlas. Desgraciadamente, este tipo de comportamiento político sin principios viene siendo cada vez más común tanto en el las políticas exteriores como interiores de este país, causando un daño incalculable a su imagen y credibilidad en el extranjero.

Ambas cuestiones, paz y justicia, se unen en las consignas que escuchamos en muchos activistas, especialmente aquí en los Estados Unidos, “¡Sin justicia no hay paz!” (1) Se trata de una relación lógica, ya que la justicia debe ser considerada como uno de los requisitos indispensables de cualquier paz duradera. Este artículo quiere analizar brevemente las ideas de paz y justicia en el Islam y profundizar en su significado en la vida de un musulmán.

PAZ

En la lengua árabe, la palabra paz deriva de los radicales S-L-M. Los filólogos mencionan cuatro términos muy relacionados que pueden derivarse de este origen: Salam, Salamah, Silm y Salm. Raghib al-Isfahani dice en su léxico de términos coránicos: “As-Salm y as-Salamah significan ser libre de toda ruina externa o interna” (2). Basándose en esto, dice que la paz verdadera solamente existe en el Paraíso, ya que sólo allí habrá perpetuidad infinita, satisfacción completa sin necesidad, honor perfecto sin humillación, y perfecta salud sin enfermedad. En este sentido, Dios es conocido como As-Salam, ya que sólo Él es definido como siendo el totalmente libre de cualquier defecto o error. (3) Esta comprensión de la paz verdadera como una realidad asociada a un mundo en transformación existe también en las teologías tanto judía como cristiana. (4)

En el plano de las relaciones interestatales, si reflexionamos sobre la anterior definición, podemos considerar las relaciones pacíficas entre las naciones como una condición en la que la violencia -hecho que implica la ruina tanto externa como interna de un estado- es inexistente. En este sentido, la guerra puede ser vista como una situación aberrante. La naturaleza aberrante de la guerra se hace más clara si consideramos que el asesinato, consecuencia última de la guerra, es considerada como una innovación que destruyó la paz previamente existente en la humanidad. En una tradición profética se afirma: “Ninguna alma es asesinada injustamente, pero el hijo mayor de Adam (Caín) se llevará parte de la culpa, al ser el primero en innovar el asesinato [en la humanidad]. (5)

A nivel individual, la paz puede ser vista como la ausencia de las perdiciones del corazón. Quien esté libre de ellas obtendrá el éxito, si Dios quiere, cuando se encuentre con su Señor. Por tanto, él/ella entrará sin problemas en la Morada de la Paz (Dar as-Salam). Dice Dios al respecto: “[En] el día en que nada beneficien bienes ni hijos. [El único que se beneficiará] será el que se presente ante Dios con un corazón sano (salim). [Qur’an 26:89]

Si reflexionamos sobre estos significados, tiene que quedar claro de que las guerras en las que los musulmanes se han visto involucrados a lo largo de la historia no anulan la validez de la afirmación “el Islam es la religión de la paz”. Lo que esta expresión quiere decir, y Dios sabe mejor, es que el Islam proporciona al ser humano un camino para entrar en el Paraíso (Dar as-Salam) donde encontrará la paz verdadera.

La paz tiene significados más amplios de los que se han mencionado hasta ahora. Uno de los más nobles objetivos de nuestra religión es el de introducir en el mundo un sistema de valores que facilite la difusión de la paz a todos los niveles. Las relaciones personales con nuestros hermanos musulmanes deben empezar con la puesta en práctica de la orden profética “Difundid la paz entre todos vosotros”. (6) Esta orden es tan urgente que nuestro Amado Profeta (saws) aconsejó su implantación de manera indiscriminada.  Dijo, al final de una tradición en la que describía una de las mejores formas de Islam: “Difundid el saludo de paz entre vuestros conocidos y los que no conocéis” (7). Este es un asunto de mucho peso que nos exige una reflexión más profunda. Su peso viene ilustrado por el hecho que se menciona como una de las cosas que completa nuestra fe. El Profeta (saws) dijo a este respecto: “No entraréis en el Paraíso hasta que no creáis, y no creeréis hasta que os améis los unos a los otros. ¿Os digo algo que os llevará con toda seguridad al amor mutuo? Difundid el saludo y el espíritu de la paz entre vosotros”. (8)

Las relaciones con nuestros cónyuges también deben caracterizarse por la paz. Dios nos advierte sobre estas relaciones “Y hacer la paz es mejor” [Qur’an 4:128]. De igual modo, en nuestras relaciones con otras naciones, Dios nos advierte “Si ellos (el enemigo) se inclinan hacia la paz inclinaos también vosotros, y confiad en Dios” [Qur’an 8:61]. Como se ha dicho anteriormente, la paz es el estado original que prevaleció en las relaciones entre los individuos  y las sociedades. Esta opinión se basa, entre otras narraciones, en el dicho del Profeta (saws) que Jesús “retornará al mundo a un estado de paz” (Yurji’ as-Salim) cuando aparezca al final de los tiempos. (9)

JUSTICIA

Nuestros lexicógrafos definen justicia, de distintas maneras, como “gobernar basándose en lo contenido en el Libro de Dios y la tradición (Sunna) de su Mensajero y la abstención de pronunciarse en base a una opinión vacía”. También se define como “la extensión de los derechos inherentes [a sus posesores] de manera equitativa”. (10) Esta última definición subraya la importancia de la equidad como aspecto esencial de la justicia distributiva.

El concepto de justicia es uno de los pilares esenciales en el mantenimiento tanto de los órdenes natural como social. Dios, Exaltado Sea, ha dicho: “Él ha establecido la balanza [de la justicia], así pues, no la transgredáis [Qur’an 55:7-8]. La justicia, como muchos eruditos señalan, es una de los fundamentos del orden establecidos por Dios. Esta realidad es también la base de un orden social sano. A tal efecto, dice Dios: “O, vosotros que creéis, proteged la justicia dando testimonio por Dios; y no dejéis que vuestro odio a un pueblo os mueva a una posición en que seáis injustos. Sed justos, que es más cercano a la piedad. ¡Sed conscientes de Dios! Ciertamente Dios está bien informado de todo lo que hacéis” [Qur’an 4:135] *

Este aspecto social de la justicia ha sido muy bien resumido por el Imam al-Qurtubí. Dice, hablando de la relación entre dos palabras que normalmente se traducen como justicia (al-‘Adl) y justicia distributiva (al-Qist); “La justicia es la base de todas las relaciones humanas y la base del gobierno islámico” (11). Esta cita es ilustrativa del sentido transmitido por el dicho de Dios: “Ciertamente hemos enviado a Nuestros Mensajeros con pruebas claras, y les hemos revelado el Libro y la Balanza para que guíen a la gente con la justicia” [Qur’an 57:25]. **

El Imam al-Mawardi ha resumido las implicaciones sociales de la justicia distributiva en la siguiente forma:

Una de las cosas que las reformas asuntos mundanos es el principio de la justicia distributiva. Facilita las relaciones amistosas entre los pueblos, crea obediencia a la ley divina, y trae consigo la prosperidad de los países. Es la base de una economía próspera, de familias fuertes, y de un gobierno estable. Nada devasta la tierra ni corrompe la mente tan rápido como la tiranía. Eso es porque no hay límites aceptables [para regularla] (12).

Por esta razón, Ibn Taymiyya ve que las responsabilidades de gobierno islámico emanan de un solo versículo del Qur’an: “Dios os ordena entreguéis los depósitos a sus legítimos propietarios. Y cuando gobernéis a [o juzguéis entre] la gente, hacedlo con justicia. [Qur’an 4:58] (13) El Noble Profeta (saws) dijo en este contexto: “Con seguridad, el más querido de los hombres por Dios y el más cercano a la Él en el Día de la Resurrección será un líder justo. Y el más odiado de la gente y el que más se aparte de Él será un líder tirano” (14).

Apartándose él mismo incluso de una asociación accidental con actos injustos, opresivos, se informó que nuestro Amado Profeta (saws) dijo:

Traéis a mí vuestras disputas para que dicte sentencia; quizás uno de vosotros sea menos elocuente que otro, y yo falle contra la parte perjudicada basándome en lo que he escuchado. Por tanto, si inadvertidamente concedo a uno de vosotros algo que corresponde a su hermano, no lo toméis, puesto que le estoy concediendo algo que forma parte del fuego del infierno. (15)

Nuestro impecablemente justo Khalifa ‘Umar b. al-Jattab pronunció las siguientes penetrantes palabras:

En verdad, Dios expone parábolas para vosotros, y dirige advertencias para que se os despierten los corazones. Sin duda, los corazones están muertos hasta que Dios les da vida. La justicia tiene signos y presagios. En cuanto a sus signos, estos son la timidez, la generosidad, la humildad, la mansedumbre. Sus presagios, se concretan en la misericordia. Ha [asimismo] puesto para todo asunto una puerta, y Él la ha hecho accesible proporcionando una llave. La puerta de la justicia es una consideración profunda de las consecuencias, y su llave es del otro mundo. La consideración de las consecuencias implica, en última instancia, el recuerdo de la muerte y prepararse para ella mediante la libre separación de la propia riqueza. La eternidad implica tratar con justicia a todos y estar satisfecho con lo que es suficiente. Si uno no está satisfecho con lo que le es suficiente, ninguna abundancia le enriquecerá jamás. (16)

Gran parte de esta discusión se ha centrado en la justicia distributiva. Sin embargo, el Corán también pone gran énfasis en la justicia conmutativa. Dios nos manda: “No dejéis que la compasión os impida aplicar la pena establecida por Dios”. [Corán 24:2] El Profeta Muhammad mencionó que una de los motivos de la ruina de una nación es la falta de justicia conmutativa. (17) En este contexto, mencionó que si su propia hija robase, él no dudaría en sancionarla con todo el rigor de la ley. (18)

En suma, esta breve discusión debe dejar clara a todo musulmán que la paz y la justicia son conceptos integrales con implicaciones profundas y tenemos que ser personas comprometidas con la paz y la justicia. Debemos mostrar claramente al mundo que nuestra religión es, de hecho, la religión de la paz. Sin embargo, nuestra lucha por la paz no debe permitirnos ser injustos, ni aceptar pasivamente las injusticias. Tenemos que tomar partido por la justicia, como se nos ordena en el Qur’an: “Proteged la justicia …” [Qur’an 4:135] Sin embargo, esa posición debe ir mucho más allá de consignas, como la mencionada al principio de este artículo, y avanzar en el terreno de la acción positiva; acción inspirada en el Qur’an y las palabras y los hechos de nuestro Ilustre Profeta (saws).


NOTAS:

  1. Esta consigna ha sido particularmente popularizada por el activista de Nueva York Rev. Al Sharpton y sus partidarios.
  2. Raghib al-Isfahani, al-Mufradat fi Gharib al-Qur’an (Beirut: Dar al Ma’rifa, s.f), 239.
  3. Al-Isfahani, 239.
  4. Ver Biblia, Isaías, 9:6-7; I  Juan 14:27
  5. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 13:369, nº 7321.
  6. Este hadiz está relatado por Muslim, Abu Dawud, y at-Tirmidhi. Citado en an-Nawawi, Riyaz as-Salihin, 289-290. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 11: 26-27.
  7. El texto completo de la tradición profética: Un hombre preguntó al Profeta (saws): “¿Cuál es el mejor Islam?” Él respondió: “Que proporciones comida y difundas el saludo de paz tanto a la gente que conoces como a los que no conoces”.
  8. Esta es la narración complete de la tradición profética citada en la anterior nota IV
  9. Este sentido está narrado en tradiciones proféticas relatadas al-Bukhari, Muslim, e Ibn Majah. Ver, por ejemplo, Fath al-Bari, 6:599-600. La cita mencionada es la versión de Ibn Majah. La versión de al-Bukhari dice que Jesús “pondrà fin a la guerra”.
  10. Ésta y otras definiciones de justicia se mencionan en Salih b. ‘Abdullah b. Humayd, Nadra an-Na’im fi Makarim Akhlaq ar-Rasul al-Karim (Jeddah: Dar al-Wasila, 2000), 7: 2792.
  11. Citado en Ibn Humayd, Nadr al-Na’im, 8:3153.
  12. Citado en Ibn Humayd, Nadr al-Na’im, 7:2793.
  13. Ver Ahmad b. Taymiyya, As-Siyasa Ash-Shar’iyya (Beirut: Dar al-Afaq alJadida, 1983), 4-5.
  14. At-Tirmidhi, nº 1329.
  15. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 5:354
  16. Citado en ibn Humayd, Nadra an-Na’im, 7:2811
  17. Este concepto está mencionado al principio de una tradición donde una mujer de  los Bani Makhzum, una de las tribus árabes más aristocráticas, robó algo y los compañeros quisieron intervenir para reducir su castigo. El Noble Profeta (saws) respondió: “¡Oh gentes! Aquellos antes que vosotros se arruinaron si, habiendo un noble entre ellos que robó algo le dejaron solo y, por otro lado, si alguien de clase baja robó algo. le castigaron!” Ver la narración complete en Abi Zakariyya Yahya b. Sharaf an-Nawawi, al-minhaj: Sharh Sahih Muslim (Beirut: Dar at-Ma’rifa, 1419 AH/1998 CE), 11;186-187, nº 4386
  18. An-Nawawi, Al-Minhaj, 11:186-187, nº 4386


N. del T.: para la traducción de estas ayas se ha mantenido la versión original ofrecida por el autor, que difieren algo de nuestra obra de referencia (El Noble Corán. Traducción y comentarios por el profesor Abdel Ghani Melara Navío. Barcelona: AMDIC, 2013. 441 p.). Son las siguientes:

* ¡Vosotros que creéis! Sed firmes en establecer la justicia dando testimonio por Allâh, aunque vaya en contra de vosotros mismos o de vuestros padres o parientes más próximos; porque, ya sean ricos o pobres, Allâh es antes que ellos. No sigáis los deseos para que así podáis ser justos. Y si dais falso testimonio u os apartáis… Es cierto que Allâh conoce hasta lo más recóndito de lo que hacéis. [Qur’an 4:135]

** Y así fue como enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas claras e hicimos descender con ellos el Libro y la Balanza, para que los hombres pudieran establecer la equidad. [Qur’an 57:25]