¿Qué es y qué no es el hijab?

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Dr. Umar Faruq Abd-Allah

Entrevista de Rabea Chaudhry para la revista Altmuslimah* 13/7/2012

Altmuslimah: El ḥijab tiene una fuerte carga simbólica. ¿Como podemos hablar de la obligación de cubrirse que tiene la mujer musulmana sin que implique otras cosas que el ḥijab ha llegado a representar, tales como la identidad y la resistencia cultural?

Bueno, para comenzar creo que necesitamos deshacernos de la palabra ḥijab porque corresponde a un marco cognitivo y conlleva muchas implicaciones. No es exacto. De lo que realmente estás hablando es del pañuelo y de la obligación que tiene la mujer musulmana de cubrirse el cabello.

La utilización de la palabra ḥijab para describir la obligación que tiene la mujer musulmana de cubrirse ha hecho que esta obligación se convierta en la piedra angular por la cual se la juzga como aceptable o no aceptable. Muchos prefieren usar la palabra ḥijab para describir esta obligación porque está en el Qur’ān y porque, de hecho, está sancionada por el Qur’ān.

Pero la pregunta es ¿Qué es el ḥijab? El ḥijab es una forma de vida en la  que nuestras familias viven en privacidad y hay una separación entre el espacio público y el privado.  Ahora, tomar esa realidad que es muy beneficiosa y muy útil y que muchos de nosotros seguimos y adscribirla al pañuelo, no es justo, no es correcto porque entonces la responsabilidad de cubrirse de la mujer se convierte en una cuestión de identidad y en el tema de una agenda altamente politizada.

Y creo que todo esto necesita dejarse de lado para que podamos hablar muy honestamente sobre la forma en que las mujeres musulmanas deben vestir. Tenemos que establecer nuestros propios marcos cognitivos. Debemos establecerlos de una forma muy honesta y justa. El islām es una religión de definición; definimos todo en lo que creemos y hacerlo es muy importante.

Por lo tanto, como estamos hablando del pañuelo debemos recordar que estamos hablando de una prenda de vestir. Esta prenda de vestir y la responsabilidad de la mujer de cubrirse el cabello en el espacio público son obligatorias de acuerdo con los cuatro imāms (NT1). Si no lo hace, no ha cumplido con esa obligación. En algunos casos puede tener justificaciones, en otros puede ser que no. Ahora estamos hablando de algo muy concreto.

Para que quede claro, el ḥijab es algo muy diferente de la cuestión de si la mujer musulmana lleva o no un pañuelo para cubrirse el cabello. El ḥijab es esencialmente una forma de vida en la que aquellos miembros de tu familia como las mujeres y los niños y que son maharim –que está prohibido que se casen contigo debido a su parentesco cercano- tengan privacidad en tu casa. En muchos de nuestros hogares y en nuestra arquitectura tradicional tenemos áreas públicas como la habitación para invitados y un área privada. Eso es el ḥijab.

Durante la época del profeta Muḥammad (saws), el ḥijab era un velo, una cortina que se colocó en la habitación del profeta porque era una casa sencilla, de una sola habitación, y cuando la gente lo iba a visitar sus esposas se sentaban en un rincón. Y obviamente la gente quería ver a sus esposas, ver cómo eran, si eran bellas. Y eso no es apropiado, entonces Dios estableció el velo, la cortina, de forma que las esposas del profeta pudieran estar detrás de la cortina. Por lo tanto, el ḥijab en el sentido de tener privacidad en nuestras vidas no puede ser cuestionado.

Otro aspecto del ḥijab es que el islām nos exige que llevemos vidas honestas. Para poder tener esa vida digna, promovemos cubrirse; porque todos nos cubrimos, hombres y mujeres. El pudor y el deseo de cubrirse, son valores psicológicos y morales esenciales del islām.

Almuslimah: Ahora que estamos hablando específicamente de la mujer musulmana y de la obligación de cubrir su cabello en público, ¿cuál es la naturaleza de esta obligación?

La discreción en el vestir y el pañuelo tienen una gran relevancia en el islām y es obligatorio que la mujer cubra su cabello y lleve pañuelo de acuerdo con los cuatro imāms. Pero no es un acto de adoración. Es uno de esos aspectos de la ley que son esencialmente racionales y pertenece al ámbito del comportamiento social y privado. Tiene sus reglas, pero es algo a lo que se puede y a veces se debe hacer excepciones.

Y decir que el uso del pañuelo es sólo un tema relacionado con la sexualidad femenina, etc. no es esto de lo que se trata en absoluto …. [Sí,] los cuatro imāms realmente afirman que la mujer debe cubrirse el cabello y llevar un pañuelo, pero la mujer también puede salir [y] participar en la sociedad.

Altmuslimah: ¿Cómo es que la obligación de cubrirse se ve afectada por el cúmulo de presiones que las mujeres confrontan cuando se identifican públicamente como musulmanas al usar el pañuelo?

Los cuatro imāms dicen que es obligatorio. Pero aunque sea obligatorio eso no quiere decir que no pueda haber licencias para no llevar el pañuelo. Por ejemplo, después del 11/9, se le preguntó al shaykh Abdullah bin Bayyah y a otros prominentes eruditos sobre las mujeres y el uso del pañuelo en público, lo cual las exponía a peligros y ataques físicos. Y el shaykh Abdullah bin Bayyah, según recuerdo, lo escuché de él y de otros directamente, dijo que si llevar el pañuelo en público amenaza la vida de la mujer o la expone a peligros, no ha de llevarlo. Y si no se lo puede quitar, entonces debería quedarse en casa.

Los juristas, los legisladores que extraen reglas directamente de los libros sin mirar la realidad social y psicológica, la realidad personal de nuestra sociedad y simplemente dicen “esta es la ley”, convierten a esta religión en la cama de Procusto (NT2). Hacen que el islām sea completamente impracticable, inviable.

Subrayo el hecho de que las mujeres deberían llevar pañuelo si pueden y deberían ser respetadas por llevarlo. Pero también los hombres, especialmente aquellos que hacen hincapié en el uso del pañuelo, tienen que cambiar su forma de vestir. Que no esperen que la mujer salga vestida de una forma particular si no están dispuestos a hacer algo que también los identifique como musulmanes. Nuestra modestia y pudor es uno de nuestras insignias de honor. Pero invertir esto y hacer que la mujer se exponga en público por el simple acto de llevar pañuelo, no es justo.

Altmuslimah: Al hablar sobre la obligación de la mujer musulmana de cubrirse, he escuchado a líderes de la comunidad hacer énfasis en que la mujer musulmana debería verse a sí misma como un embajador de nuestra comunidad. Esto pone mucha responsabilidad sobre los hombros de nuestras mujeres.

Lo hace. Especialmente en tiempos como este cuando el islām es tan sospechoso y cuando la ignorancia y el miedo al islām han impregnado muchas sociedades occidentales. Frecuentemente se teme que las mujeres musulmanas sean jiḥadistas o terroristas sólo por una prenda de vestir. Si va a una entrevista de trabajo puede ser muy difícil para ella conseguirlo. Si es una niña pequeña en la escuela, los otros niños no saben realmente cómo relacionarse con ella. Entonces, realmente le hemos impuesto una gran carga.

Ahora, si viviéramos en una sociedad como la de la América victoriana del siglo XIX, una mujer musulmana que se cubre la cabeza apenas levantaría una ceja. Eso era lo que hacían muchas mujeres. Y si vas más lejos, casi todas las mujeres se cubrían la cabeza. Sin embargo, en la sociedad moderna donde las mujeres están muy a menudo expuestas físicamente debido a la forma en que se visten, cuando una mujer musulmana comienza a cubrir su cuerpo y se pone un pañuelo llama la atención. Se convierte en un símbolo de la comunidad y siendo ese el caso, los hombres deberían hacer algo comparable de manera que se pudiera ver que ese es un hombre musulmán. No es justo que sea la mujer sola la que llame la atención.

Si no hacemos énfasis en que nuestros hombres comiencen a vestir de una forma que los identifique como miembros de nuestra comunidad, la carga que nuestras mujeres llevan es demasiado pesada. Sin no compartimos esta carga con nuestras mujeres, hacemos que la vida fuera del hogar sea muy difícil para ellas. Esto es peligroso porque debemos ser activos en la sociedad, necesitamos estar allí fuera, necesitamos sentarnos a la mesa para hablar, porque si no tomamos decisiones, otros lo harán por nosotros. Tenemos que sentarnos a la mesa, deberíamos estar en la sociedad de forma colectiva.

Cuando nuestras mujeres salen, están fuera llevando sus pañuelos, es fácil preguntarse si esta no es una comunidad de varones ocultos. Y lo que es realmente interesante al respecto es que debido a que algunos de nuestros hombres ocultan su identidad musulmana en público y muchas de nuestras mujeres exponen su identidad llevando el pañuelo, esto se convierte en una violación del principio básico del ḥijab, porque la mujer es muy privada. Las reglas del ḥijab que dividen nuestro espacio vital entre público y privado, reflejan que la mujer, el bebé y los niños/as son los componentes básicos de ese ámbito privado. Permíteme ser claro, por supuesto que puede estar en el ámbito público, pero llevando el pañuelo. Y nuestros hombres pueden salir al ámbito público, pero también vestidos de una forma particular. Entonces cuando sólo las mujeres salen vestidas de una forma particular, se las fuerza repentinamente a convertirse en algo público y los hombres que no están vestidos en una forma particular permanecen en privado.

Cuando una mujer musulmana sale a la calle con su pañuelo y está totalmente expuesta, es el hombre el que está ahora en ḥijab. Él está en ḥijab. Ella no está en ḥijab. Lleva el pañuelo, sí, pero si sabemos lo que realmente es el hijab, es el hombre el que está en ḥijab porque está oculto. No se lo puede ver, no sabes si es musulmán o hindú, no sabes si es un árabe musulmán, judío o cristiano, o simplemente es blanco. El hombre está en ḥijab. Eso es lo que significa ḥijab, él está oculto al ojo público. Ella no. Ella es la que está absolutamente expuesta, todos la conocen, entonces esto es difícil de soportar.

Es extremadamente importante involucrar a los hombres en la cuestión de la vestimenta; deberíamos tener prendas de vestir que también se les requiera usar a los hombres. Y repito, todo esto debe ser hecho con estilo, belleza y delicadeza. Pero, ya que en nuestra sociedad toda vestimenta particular es una marca de identidad, tengamos la intención o no, los hombres también tienen que llevar esa marca.  También deben expresar públicamente esa identidad. Creo que si lo hacemos, más del 50% del problema está resulto; tal vez todo el problema se resuelve porque se vuelve mucho más fácil para las mujeres.

Altmuslimah: Estoy de acuerdo con usted. Cuando el deber de la representación pública del islām es puesto en nuestras mujeres, nos vemos forzadas a tratar con presiones y tensiones que a menudo nos resultan demasiado difíciles de soportar.

Esto es algo que se le debe recriminar a los hombres, porque nosotros somos fisiológica y psicológicamente diferentes. Nosotros [los hombres] hemos sido creados por Dios con la capacidad de confrontar la dificultad y aliviar la presión pública sobre nuestras mujeres y creo que esto es tan difícil para las mujeres, porque están solas allí afuera.

Ahora, esto no sucede con todas las mujeres. Hay mujeres que no se quiebran con esta presión y creo que esto es para las mujeres que son muy fuertes. Reconozco que realmente admiro a la hermana que lleva pañuelo en público y se viste de acuerdo con la ley islámica. Pero también sé de niñas y mujeres que desarrollaron graves problemas psicológicos por sentirse totalmente fuera de lugar llevando el pañuelo. Por lo tanto cuando un jurista, un legislador del islām viene a hablar sobre este tema, no es nadie si no presta atención a estos problemas que están relacionados con el pañuelo y a las experiencias vividas por estas mujeres.

Y al reconocer el hecho de que hombres y mujeres son diferentes y tienen diferentes tipos de fortaleza, es importante recordar que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos, los hombres y las mujeres son iguales en nobleza, los hombres y las mujeres tienen la misma capacidad espiritual, pero son muy diferentes. Somos tan diferentes como la noche y el día, somos tan diferentes como el ying y el yang. Y esa es la belleza y el secreto en la creación de Dios. El hombre es capaz de soportar en público lo que es capaz de soportar. Entonces si hay una carga, dame el 90% y si tú quieres, puedes llevar el 10%. Pero poner el 90% sobre ti y yo llevar el 10%, ¿qué es eso? Qué indigno, qué vergonzoso.

Altmuslimah: ¿Y si a una mujer musulmana realmente le resulta demasiado difícil llevar pañuelo en público, puede aún ser modesta? ¿Puede ser espiritual?

Sí, absolutamente, una mujer puede ser modesta sin pañuelo. Muchas mujeres americanas –judías, cristianas, musulmanas- son muy decentes y muy modestas. Por lo tanto, etiquetar a una hermana que no cubre su cabello como indecente, ¿a qué viene? Decir que debería llevar el pañuelo porque es una obligación y decir que la dignificaría mucho usarlo, eso es otra cosa. Pero hacer un juicio moral contra ella porque no usa pañuelo, eso no es correcto. El único juicio que puedes hacer es legal, es una obligación y no la cumple.

Desde el punto de vista de la ley, no se puede juzgar el interior. No puedes juzgar su corazón. Todo lo que puedes decir es que externamente ha fallado en cumplir con su obligación. Entonces, desde el aspecto legal tenemos que preguntarle “¿Por qué no has cumplido con esa obligación?”

Puede ser que tenga una justificación para eso, puede ser que no. Tal vez tenga la fortaleza, tal vez no. Dios dice en el Qur’ān “Obedeced a Dios en la medida en que seáis capaces”. Por lo tanto, si ella no es capaz de cumplir con esa obligación porque es una carga demasiado grande, la carga psicológica para ella es demasiado grande, entonces tiene una justificación para no cumplir con esa obligación.  Puede aún ser una mujer perfectamente modesta que tiene la más alta integridad moral y no podemos juzgarla. Así como no podemos decir que una mujer que cubre su cabello es una mujer honrada, porque tal vez no lo sea.

Solamente podemos decir que [la mujer que lleva pañuelo en público ha] cumplido una obligación. ¿Es una mujer honesta? ¿Es una mujer casta? No podemos afirmarlo por el hecho de llevar pañuelo. No podemos hacer ese juicio. Muchas mujeres que no usan pañuelo son muy, muy buenas musulmanas y varios eruditos del mundo musulmán lo han notado, e incluso han dicho “No juzguéis mal a las mujeres que no cubren su cabello”. No tienen problema en hacer las cinco oraciones diarias, ayunar durante Ramadán y cumplir con sus otras obligaciones, pero les puede resultar demasiado difícil cumplir con la obligación de cubrirse.

El pañuelo debe ser simplemente una prenda de vestir. No podemos ampliarlo y vincular la cuestión del pañuelo a todas estas otras cosas. Por ejemplo, si retrocedemos en el tiempo y hablamos sobre cómo era esto cuando había esclavitud en el mundo musulmán, las esclavas musulmanas no tenían obligación de llevar pañuelo. Actualmente, este es un tema difícil de tratar porque la esclavitud ha sido condenada universalmente en la época moderna, pero si miramos exclusivamente la cuestión de las esclavas musulmanas que no llevaban pañuelo ni cubrían su cabello, esto estaba en todas las escuelas de pensamiento, según mi conocimiento, y aún así estas mujeres eran musulmanas y muy piadosas en muchos casos.

La cuestión de cubrirse el cabello en su conjunto, no debe implicar ningún tipo de juicio moral. En el islām medimos la conformidad externa en términos de haber cumplido o no con una obligación; si has cumplido algo que es recomendado, o neutral, o si has hecho algo que es reprensible o prohibido. La ley islámica no puede ir más allá y este es uno de sus aspectos redentores: la ley no hace juicios morales sobre la gente. No dice quién va ir al Cielo y quién va ir al Infierno. Dice que si quieres obedecer a Dios, deberías hacer esto y lo otro. Y todos pedimos perdón a Dios porque ninguno de nosotros cumple con todas las obligaciones.

Después de todo, todos somos seres humanos y los juicios legales en el islām nunca son juicios morales. Pensar que lo son, esto es desinformación. Y esto es lo que la gente del marco cognitivo del ḥijab como identidad ha hecho. Han mezclado todo. Este marco cognitivo donde la mujer que no cubre su cabello es inmodesta es un arma ideológica que ha sido usada para no darle ninguna elección a la mujer: si no llevas esto eres mala. Sin embargo, en la ley islámica no podemos hacer ese juicio.

De esto es de lo que el Dr. Jackson ha hablado muy elocuentemente al referirse al mal uso de los términos “islámico” y “no-islámico”, porque en la ley islámica no existe lo “islámico” y “no-islámico”. Existe lo obligatorio, lo recomendado, lo neutral, lo reprensible y lo prohibido. Estas son categorías legales y eso es todo lo que podemos decir sobre un acto. Cuando utilizamos la palabra “islámico” para describir las acciones de alguien, se convierte en un término con una gran carga y esa persona es vista como realmente buena y alguien que actúa en una forma “no-islámica” es vista como una mala persona. Estos términos son estrategias para manipular la conducta de la gente. [Esto] es por lo que necesitamos establecer marcos cognitivos y necesitamos deconstruir estos falsos marcos cognitivos y debemos ser muy cuidadosos en hacer estos juicios morales sobre la gente. Decimos que [un acto] es obligatorio, recomendado, neutral, reprensible o prohibido. Esta es la forma en la que hablamos.

Repito, somos gente digna y de integridad. Y las reglas de la ley para mí, para ti y para nosotros son benditas y sagradas. No tomo la ley islámica a la ligera en absoluto. Pero para mí romper una obligación a veces puede ser obligatorio. Hay momentos cuando tienes que hacer excepciones debido a las circunstancias. E incluso, aunque viole una regla que no debería haber violado -todos nosotros pedimos perdón miles de veces al año por eso- al final es mucho mejor romper una regla que romper una psiquis. Una regla rota se repara fácilmente. Simplemente decimos, “Te pido perdón Dios, ¿qué he hecho? Lo siento, estoy de rodillas, con las manos en súplica, llorando. ¡Perdóname!” Dios te perdonará el haber roto una regla con tanta facilidad y tanta belleza.

Pero, ¿cómo puedes reparar una mente rota? Lo he visto y no tengo dudas de que tú lo has visto más que yo. He visto mujeres cuyas mentes están realmente fracturadas o casi fracturadas debido a la rigidez de una comunidad que no entiende cómo practicar el islām. Y le exige soportar esta carga sociológica y cultural que el hombre nunca o raramente soporta. Entonces, ella está bajo estado de sitio en la sociedad. Ella tiene demasiados problemas y está asediada y él está despreocupado. Él puede ir donde quiere, puede interactuar con quien quiere. Eso no es correcto, no es honesto.

Altmuslimah: Infiero de esto que está enfatizando que la ley islámica está viva, es dinámica y siempre responde a las realidades sociales.

Sí, todo lo que pertenece a la ley tiene que estar afinado con precisión para funcionar en la realidad social. Para ser un jurista debes comprender la realidad y debes guiar a la gente para que viva y se comporte en una forma que les permita practicar el islām en su plenitud y negociar la realidad de la forma más efectiva.

La tradición que está viva siempre te deja en el tiempo presente.

Altmuslimah: Es bastante difícil para mí aceptar que el islām realmente reconoce y responde a la situación personal. Me siento cómoda esforzándome porque en algún lugar dentro de mí hay una pequeña voz que dice que si no es difícil entonces no estoy haciendo lo suficiente. Eso es lo que realmente he entendido que un buen musulmán y una buena persona debe ser, alguien que está luchando constantemente.

El islām es una lucha espiritual y moral constante para obedecer sinceramente a Dios y para auto-perfeccionarse. La falta de comprensión de la naturaleza de la lucha moral y espiritual en el islām es, probablemente, uno de los problemas fundamentales de los musulmanes hoy en día. Frecuentemente hacemos que el islām sea rígido y ese no es el objetivo.

Cuando estudias hadīth con un erudito tradicional, a menudo el primero que se aprende es el llamado hadīth de apertura, dice:

“A quienes muestran compasión [a los otros], el Más Compasivo les muestra misericordia. Sed misericordiosos con [todos] quienes están en la tierra y Él que está en el cielo, será compasivo con vosotros”.

Siempre empezamos el estudio de los hadīth aquí porque esta es una religión de misericordia y la misericordia surge del amor.

Por ejemplo, el mawlīd (la observación del nacimiento del profeta, la paz sea con él) tiene el objetivo de infundir en nosotros amor y misericordia cultivando un amor más profundo por el profeta. Deberíamos hacer del mawlīd una de las piedras angulares de todas nuestras comunidades. Es una tradición central en el islām sunnita y es completamente coherente con el Qur’ān y la Sunna profética. Hay consenso entre los grandes eruditos de las cuatro escuelas sunnitas sobre su validez. El profeta, la paz sea con él, ayunaba los jueves porque había nacido un jueves, su esposa ‘Aisha le recitaba las poesías que sus contemporáneos habían compuesto en su honor. El mawlīd ha sido considerado tradicionalmente como uno de los actos de adoración que nos acercan a Dios más grandes.

Además, de acuerdo con el famoso comentarista coránico Ibn ‘Ashur, las líneas finales de la Surah al-Tawba, el último capítulo del Qur’ān en ser revelado al profeta, acentúan el amor y la misericordia que el profeta sentía por toda la humanidad. Los versos dicen:

“Verdaderamente, ha llegado a vosotros un mensajero de entre vosotros mismos, al que le pesa grandemente que sufráis en este vida y en la otra vida, que es solícito sobre vuestro bienestar, cuya naturaleza hacia los creyentes es pura bondad y misericordia. Entonces, si le dan la espalda dice ‘Dios es todo lo que necesito. No hay dios sino Él. …”

Según Ibn‘Ashur, la primera parte del verso fue revelada acerca de los incrédulos que habían rechazado al profeta y el final del verso se refiere a los creyentes. Es como si al inicio el verso dijera: “Vosotros que habéis visto este hermoso profeta que es uno de vosotros y no creísteis en él, sabed que esto le duele profundamente porque deseaba todo el bien de este mundo y del otro para vosotros”.

Esto es verdaderamente importante porque a veces hacemos preguntas como, “¿Podemos rezar por los no-musulmanes? El profeta tenía un corazón enorme y su corazón cobijaba a toda la humanidad. Sufría con el sufrimiento de los no creyentes. ¿Quiénes somos nosotros entonces, como musulmanes, para ser pomposos y arrogantes en esta sociedad?

Nuestra comunidad tiene que empezar a educar hombres y mujeres que estén realmente anclados en esta religión y que puedan representarla ante nosotros y ante los demás de una forma que agrade a Dios y su profeta y no quiebre la psique de la gente. Verás entonces que los eruditos tradicionales son aquellos que no te crean un complejo de culpa o hacen juicios morales sobre ti. El islām es una religión que tiene reglas externas que no son arbitrarias o rígidas y unas directrices espirituales y morales internas. Este islām de reglas rígidas y arbitrarias nos está destruyendo; reglas vacías sin entendimiento ni sabiduría, sin teología, sin amor al profeta, la paz sea con él.

Actualmente estamos sufriendo una plaga de extremismo religioso.  El profeta, la paz sea con él, nos advirtió sobre el extremismo y nos enseñó que no tiene nada que ver con el islām. El extremismo religioso pertenece al “partido de shaytan” (ḥizb al-shaytan). Shaytan mismo es un extremista y es el fanático más grande de la historia. Los sufíes dicen que cuando haces un acto de desobediencia es necesaria una tawba, un acto de perdón. Cuando haces un acto de obediencia, son necesarios miles de actos de perdón para que no te vuelvas arrogante y orgulloso y no te consideres mejor que los demás. La arrogancia es el pecado más grande de todos, mucho más grande que la desobediencia.

La arrogancia es la marca de los jariyitas, los “intrusos”, los rebeldes que destruyen el islām en nombre del islām y quienes, según nuestro profeta, la paz sea con él, son lo peor de toda la creación de Dios. Los numerosos hadīth que existen sobre los jariyitas están entre los más auténticos y de transmisión más masiva (muttawātir) del islām. El “Saḥih” del Imām Muslim trata extensamente sobre ellos al final del capítulo sobre el zakāh. El profeta, la paz sea con el, nos advirtió: “Saldrá de esta comunidad religiosa [islām] una gente que hará que desprecies tu oración cuando la compares con la suya”. Agrega que “despreciaremos nuestro ayuno cuando lo comparemos con el suyo”. También dice, la paz sea con él: “Recitarán el Qur’ān [continuamente] pero no llegará más abajo que sus omóplatos”. Esto es porque no entrará en sus corazones y no los llenará de luz, misericordia y entendimiento. “Saldrán disparados del [la religión] islām como una flecha sale disparada del arco”. Su fanatismo no tiene fundamento espiritual o profundidad religiosa. Debido a que el islām es una religión de compasión y moderación, en última instancia los rechaza y ellos lo rechazan, y el islām regresa a su belleza normativa.

Debemos crear una comunidad en la que sea posible respirar. Debemos comenzar a establecer sus propios y distintivos marcos cognitivos sobre los principios fundacionales del Qur’ān y de la Sunna de una manera que sea coherente con los cuatro grandes imāms y las ricas tradiciones de la civilización islámica normativa. Y entonces nuestro islām se volverá humano, bello, racional; con sentido común y muchos de los problemas que tenemos desaparecerán.
*Rabea Chaudhry es editora asociada de Altmuslimah

 


NT1  Shʿāfī, Mālik, Ḥanbal y Ḥanafī en el islam sunnita.

NT2 Una cama de Procusto es un estándar arbitrario para el que se fuerza una conformidad exacta. Se aplica también a aquella falacia seudocientífica en la que se tratan de deformar los datos de la realidad para que se adapten a la hipótesis previa. Procusto se ha convertido en un símbolo de conformismo y uniformización.

Procusto tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si por el contrario era de menor longitud de la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarla (de aquí viene su nombre).