La gratitud del camello

IMAM AFROZ ALI

Texto traducido al español del Imam Afroz Ali, erudito musulmán originario de las islas Fiyi. Estudió en la Universidad de Medina y con shuyukh tradicionales del Islam en Yemen. Tiene ijazas (autorización tradicional islámica) de diversos de los más estimados eruditos musulmanes de nuestro tiempo. Es profesor en Seekers Guidance y fundador-presidente de Al-Ghazzali Centro de Ciéncias Islámicas y Desarrollo Humano, entre otras cosas. En esta web se puede acceder a su biografía en inglés. 

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Gratitud: sensación de estar agradecido o agradecida.

Algunas palabras, por simples que parezcan, en realidad no lo son tanto y (la mayoría de) los diccionarios, simplemente, no son suficientes. ‘Gratitud’ es una de estas palabras. De hecho, el tema de este artículo no es su equivalente en inglés, sino la palabra árabe, – Shukr – su forma original y sus derivados, y todavía más importante, sus grados. Sí, la gratitud tiene actitud, y un significado muy amplios, ¡afortunadamente!

Pongamos los diccionarios a un lado y caminemos por la naturaleza. Imaginemos a un camello en medio del desierto australiano de Simpson (hay más camellos en Australia que en Arabia. Australia exporta camellos a Arabia. Disculpen que desvíe el tema, pero agradezcan la información adicional). Es realmente milagroso que un animal tan grande (y, lo digo con cariño, ruidoso) se alimente y sobreviva en los más duros ambientes del planeta tierra. Lo que es más fuerte es que busque comida y produzca leche, casi siempre con una ubre muy llena (los camellos son conocidos por sus cuerpos súper-eficientes. Me desvío de nuevo, pero estoy seguro de que agradecerán esta nueva información). Tanto en la abundancia como en la escasez, es el proveedor en el que más se puede confiar y es mayor (en cantidad) que el bovino. Bien documentadas propiedades de la leche de camello incluyen:

  • contiene diez veces más hierro que la leche de vaca
  • de tres a cinco veces más vitamina C que la leche de vaca
  • es rica en vitaminas del grupo B
  • es alta en inmuno-globulinas
  • alta presencia de proteínas
  • contiene minerales
  • es baja en grasas: entre 1,8-2% de grasa en comparación a 3,5-4% en la leche de vaca
  • mucho más baja en colesterol
  • tiene propiedades anti-bacterianas
  • y propiedades anti-inflamatorias

Eso está bastante bien para un vagabundo del desierto.

Y no se preocupen; no me he desviado a la cría de animales. Toda esta información es muy importante… fundamental, de hecho, para poder entender shukr o gratitud.

Cuando la ubre de la camella está llena de leche, se dice que es shakar. La palabra clave es “llena”, o “en abundancia”, y a la que volveremos más adelante. Se llama shakira a la camella con una ubre llena y saludable, a pesar de que se haya alimentado con sólo una pequeña proporción de forraje y pastos.

El significado de shukr se encuentra en todo el proceso del camello que finaliza dando la leche. El camello toma de la loable generosidad del forraje, aparentemente escaso e insuficiente, que necesita para sostenerse, pero obteniendo un regalo mucho más digno de alabanza llamado leche, que beneficia todo lo demás así como a los seres humanos. Su sinceridad sólo ve abundancia en lo que otros ven escasez; su desinterés ve beneficio para los demás en lo que otros ven provecho para sí mismos. Como shakira, la camella manifiesta un beneficio altruista. Su agradecimiento por la existencia se ve y experimenta en ella utilizando las bondades de producir un resultado beneficioso sobre y más allá de sí misma.

Shukr es más que ser agradecido; de hecho, esto sería visto como auto-complacencia y codicia. Shukr es sólo agradecimiento: si aquello que se recibe de la beneficencia de otro, el destinatario lo utiliza sólo de un modo que agrade al benefactor; principalmente que el destinatario utilice tal favor de una manera beneficiosa y correcta para sí mismo e, incluso, más allá. Como tal, la gratitud lleva a la condición de caridad incondicional de lo que uno recibe, después de agradecer al benefactor. Por lo tanto, shukr tiene una realidad interna y externa; la exterior utilizando la lengua para agradecer y usando las extremidades para actuar con altruismo incondicional y beneficioso.

La realidad interna es mucho más compleja. Pero antes de eso, el uso de la lengua para agradecer al benefactor es un elemento importante de shukr (desgraciadamente, suele ser el único aspecto conocido por la mayoría y sobre el que se actúa). Hay tres formas esenciales de la realidad externa de shukr.

. Se debe verbalizar el agradecimiento; dar las gracias, de un modo sincero.

. Se debe reconocer la beneficencia del benefactor mediante la utilización apropiada de los dones.

. Es necesario elogiar y alabar al benefactor por la beneficencia que tan generosamente dio, y hacerlo con frecuencia.

Por lo tanto, Shukr descansa sobre cinco bases.

. La humildad del receptor hacia el benefactor, en lugar de tener una expectativa egoísta.

. El amor sincero que tiene el receptor por el benefactor se muestra en la acción límbica, más que en una intención de explotación.

. El receptor debe reconocer el beneficio en el don, en lugar de hacer un abuso desenfrenado de este.

. El destinatario debe alabar la beneficencia del benefactor, en lugar de ser negligente.

. El destinatario debe verbalizar este agradecimiento y alabanza, en lugar de silenciarlo y ocultarlo.

Así observamos que hay tres partes de shukr: los dos hacia el exterior, que ya hemos tratado: la manifestación en las extremidades (altruismo beneficioso) y en la lengua (agradecimiento). La tercera, la interior, es la manifestación en el corazón, siendo este el pilar de la totalidad de shukr. Sin su manifestación específica en el corazón, las manifestaciones externas son inútiles e, incluso, hipócritas.

NIVELES DE GRATITUD

La profundidad y altura de shukr deben ser vistas como un profundo estado de conciencia del benefactor. Su realidad no se encuentra, en absoluto, en la beneficencia, sino en el benefactor. La negligencia del benefactor es la ingratitud, independientemente de la corrección con que se usó aquello que fue concedido al destinatario.

¡Debemos volver al camello! El punto crítico de la definición en shukr en relación con la ubre de la camella (Shakira), es que está llena de leche. La plenitud, la abundancia, la importancia tanto en calidad como en cantidad se conoce como shakir. Se utiliza para describir un árbol con gran cantidad de fruta sana, o la abundancia de brotes que surgen de una planta, por ejemplo, los bananos jóvenes. Otro uso del término para referirse a esta enorme abundancia es cuando llueve muy fuerte (shakir as-sama). Esencialmente, este significado fundamental es el quid de la palabra (todas las palabras árabes tienen un significado fundamental, que es consagrado en los diversos derivados de la palabra). Como tal, por lo loable de la esencia misma de la palabra que se sustenta en el sentido de abundancia – la verdadera realidad, el corazón, de shukr, es que el receptor, por alabar al benefactor, se ve colmado, rebosante.

¿Por qué? ¡Porque no importa nada más! Si uno es constante en su amor y alabanza al único que da, entonces uno se asegura la eterna generosidad de este benefactor… eterna, más allá de este mundo material.

El benefactor es nuestro Señor, Dios el Exaltado, el Dueño de todo lo que es y de lo que no tiene necesidad alguna, de quien todo aquello que recibimos es recibido.

Alabado sea tan Generoso, Amable, Compasivo, Proveedor Eterno, el Señor que nos Protege y nos Nutre! Él, el Sublime, es inmensamente generoso en su generosidad (siendo Él el Dueño y Soberano de todo). Él agradece que aquel que es objeto de su generosidad obtenga beneficio de tales regalos. Él definitivamente declara:

Ciertamente, los que recitan el Libro de Dios y establecer la oración y dan de lo que les proveemos, en secreto y en público, pueden esperar un beneficio que nunca perecerá – Que Él les conceda todas sus recompensas y les aumente Su favor. ¡Él es Perdonador, Agradecido! [Qur’an 35: 29-30]

¡Nuestro Señor Generoso, libre de toda necesidad, es Agradecido! ¡Oh destinatario, humíllate a ti mismo! ¡Oh, tu Señor te concede otra Bendición, simplemente porque eres el destinatario de la primera Bendición por la que su Señor fue loado (diciendo Alhamdulillah- Todas las alabanzas son para Dios)!

Y Él nos recuerda:

Si sois agradecidos, ciertamente os incrementaré en bendiciones… [Qur’an 14:7]

Pero, tal y como se mencionó anteriormente, la negligencia del Benefactor es negligencia verdadera y, a tal efecto, nuestro Señor Misericordioso nos recuerda, amablemente, en el verso que sigue:

… Pero si sois ingratos, entonces ¡Mi castigo es, sin duda, grave! [Qur’an 14:7]

Y Él, Exaltado sea, nos permite saber que esta Estación de los verdaderamente agradecidos, es tristemente sólo de algunos:

Son pocos Mis siervos agradecidos. [Qur’an 34:13]

Y sabed que Sus favores, Sus bendiciones, son innumerables 

[Qur’an 14:34]

 

Y si se tratáis de enumerar las bendiciones de Dios, nunca podríais contarlas. [Qur’an 16:18]

CERTEZA DE LA GRATITUD

La realidad de shukr por lo tanto, no está en el mero reconocimiento y agradecimiento al benefactor por lo que dio (aunque eso sea una parte significativa), sino en el completo asombro y reconocimiento del Dador. Una cosa es dar las gracias a alguien por una cosa o una serie de cosas (el primer nivel de shukr), y otra, completamente, reconocer a Aquél que nos lo dio, esto es lo que realmente importa (el último y más alto nivel de shukr conocido como hamd). No poseerás lo que se te dio, ¡si el Propietario Original no te lo hubiera dado por su Gracia en primer lugar! En shukr se reconoce el don y por este se reconoce al dador. En hamd se reconoce al dador, ¡independientemente de cuándo, cómo y qué dio! Al-hamd, toda la alabanza, por lo tanto, es digno y pertenece al Sustentador y Dueño de todo lo que existe, Dios, Alabado sea.

Alhamdulillah!

¿Y quién es el establece para nosotros un ejemplo respecto a la naturaleza y la forma de alabar a quien solo alaba a su Señor? Nada menos que el Enviado como misericordia para toda la creación, el Amado de Dios, Alabado sea, Muhammad, sobre él sean, eternamente, la paz y las bendiciones de Dios el Glorioso!

El nombre del último mensajero de Dios, amorosamente conocido como Muhammad, proviene de la palabra raíz que significa alabanza; Muhammad significa “el más alabado”. Sin embargo, su nombre más formal es Ahmad, que significa “el que alaba más” – un ciclo de alabanza que nunca se acaba, ¡alaba a tu Señor!

El estado profundamente consciente del Amado Mensajero, sobre él sean la paz y las bendiciones de Dios, Alabado sea, con respecto a su Señor se puede comprender a partir de este registro histórico. El Profeta estaba una vez llorando en su noche de vigilia de oración, cuando su esposa, Aisha, que Allâh esté complacido con ella, le dijo: “¿Por qué lloras si Allâh te ha perdonado lo pasado y lo futuro?” Él respondió: “¿Acaso no debería ser un siervo agradecido?” [Hadiz registrado en Bujari y Muslim, y otros]. Él estaba ocupado toda la noche alabando a su Señor en oración no sólo por lo que su Señor le otorgó, sino simplemente para reconocer la magnificencia absoluta de su Señor.

¡Alaba a tu Señor, te digo!

Tenemos que saber que nuestro estado tiene grados. Para algunos, lo que reciben los mantiene centrados en sí mismos al asumir dicha posesión material como el fin, y están en absoluta pérdida, y buscamos refugio en nuestro Señor. Para otros, lo que reciben es buscado conscientemente como un medio para luchar contra las tentaciones de ser egocéntricos, y aspiran a utilizarlo de acuerdo con lo que agrada al Benefactor, y ven en ello una gran promesa para su felicidad eterna. Luego, están aquellos que no se preocupan por el medio, porque saben que no es el don sino el Generoso Dador, que es el Principio y el Fin, la Causa de todo y, por eso, están preocupados contemplar a un Señor tan Poderoso en alabanza y reconocimiento. Sus extremidades exteriores están ocupadas haciendo el bien a los demás por las bondades derramadas sobre ellos (‘amilus-salihat) y la lengua la tienen ocupada en recordar y reconocer al Benefactor (dhikr) y su corazón interior está ocupado en contemplar a su Señor en amorosa alabanza (Al-hamd).

Es por esta exaltada razón, que contemplar al Benefactor en completa y amorosa alabanza es la estación más alta, por encima y más allá de la propia lucha por mantener las virtudes de la paciencia, desapego material y el miedo a faltar al Señor. Esto es porque, en esencia, no se ha esperado ningún beneficio personal de la agradecida alabanza. La paciencia busca, al manifestarse, prevalecer sobre la pasión y el deseo porqué son un fracaso para ella, y el miedo es, en primera instancia, un látigo que impulsa a los temerosos a las estaciones de alabanza.

Y el desapego material es la vía de escape de la preocupación por el sustento y las posesiones que nos mantienen distantes de Dios, Exaltado sea.

Pero en cuanto a la gratitud, amor y alabanza continua, entonces el final esperado es Aquel para quien es toda alabanza. Es por esa razón que no acaba en el paraíso, sino que la alabanza de Dios, el Altísimo, es eterna. Así es que Dios, el Altísimo, dice:

Y el final de su oración será, “¡Alabado sea Dios, el Señor de los mundos!”. [Qur’an 10:10]

Todo otro rasgo virtuoso pretende llevarnos a la Estación de alabar con profunda gratitud a nuestro Señor, pero el verdadero y sincero elogio lleva en sí mismo cada rasgo virtuoso. Es por esta razón, que el amado Mensajero, sobre él sean la paz y las bendiciones de Dios el Exaltado, dijo: “El que dice Subhana’Allah (Gloria a Dios), serán para él son diez recompensas. Y el que dice la ilaha ila Allâh (no hay dios sino Allâh), entonces para él serán veinte recompensas. Y el que dice Alhamdulilâh (toda alabanza pertenece a Dios), entonces para él serán treinta recompensas. “[Hadiz registrado por Ahmad]. Reflexiona (este no es lugar para una explicación más extensa), ¡que la bendita recompensa de los dos primeros iguala a la última!

Alabanza del Benefactor, El Compasivo, Exaltado sea, la Verdad Última; es por esta razón que nuestros sabios eruditos y bien guiados siempre han empezado sus discursos diciendo –Alhamdulilâh, wa kafa– toda la alabanza pertenece a Dios, ¡y eso es suficiente (declarar)!

¡Volvamos al camello! Es evidente que la (camella) shakira agradece hacia el exterior, al no detenerse al transferir más allá de ella el beneficio de las bondades que recaen sobre ella. Esta es una prueba de la condición de shukr, es decir, el agradecimiento en la Verdad. Y estoy seguro de que si su corazón hablase, sería para la constante alabanza de su Señor, que le dio existencia; a saber, un Señor Incomparable, Único, Generoso y Magnífico. La camella no se preocupa por la cantidad de leche que produce para dar y cuánta retiene para sí misma. La búsqueda de forraje para su alimento no es para beneficio personal, sino un medio de reconocimiento de su Señor, haciendo lo que se le pide que haga. Un camello no se va de vacaciones descuidando su responsabilidad en la cadena compleja de la existencia, ni deja un solo día de ser camello. Del mismo modo, observemos el milagro de una abeja –que es mencionado en el Qur’an no porque proporcione pruebas científicas de que en la producción de miel haya modos de conseguir remedios para el ser humano (una suposición muy egoísta, aunque la miel de abeja tenga todas esas bendiciones), sino porque es la prueba de que la abeja está constantemente centrada en lo que el Sustentador, su Creador, le ha bendecido: un agudo sentido de dirección, de la velocidad, del trabajo en equipo, y muchas otras. Es, al estar en tan agradecida alabanza a su Señor (obediencia a través de su función límbica externa), que produce tal incomparable dulzura. La abeja no se preocupa por la calidad de su miel. De hecho lo que el ser humano disfruta en el delicioso sabor de la miel es, en realidad, ¡el vómito regurgitado de la abeja! Estas maravillosas criaturas están absolutamente sometidas a su Señor, y sólo entonces producen leche nutritiva y miel dulce. Sumisión, postración y reverencia se debe en la alabanza a Dios, el Altísimo. Él dice:

¿Es que no ves que ante Allâh se postra cuanto hay en los cielos y en la Tierra, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, las bestias y muchos de los hombres? [Qur’an 22:18]

El camello nos ha enseñado gratitud, shukr, a través de su esencia de la existencia (algo que el diccionario hecho por el hombre no puede hacer), por lo que debemos estar agradecidos por todos los beneficios de nuestro Señor, porque son signos que deben ser interpretados para conocerLo. El agradecimiento de las abejas y de las shakiras de nuestros camellos son una gran lección para que el ser humano reflexione y aprenda de ellos para ascender a los niveles angelicales a los que éste puede ascender en su verdadera alabanza a su Señor, por medio del discernimiento profundo (que en sí es una bendición de nuestro Señor. ¡Oh, ciclo de alabanza!).

¿No os dais cuenta también de que Dios, el Exaltado, enseña que todos los seres y cosas se encuentran en este estado de alabanza por la humildad ante su Señor, excepto los seres humanos (sólo algunos, no todos están en tan humilde presencia)?

Alabad a vuestro Señor con verdad y sinceridad. Sin las tres formas y las cinco bases, nuestro deseo de ser shakir es sólo eso: una demanda insatisfecha y un estado de irresponsable ensimismamiento Sepan que la ingratitud y la incredulidad comparten la misma palabra –kufr-. La ingratitud es una pendiente resbaladiza de absoluta pérdida, mientras que la gratitud es un viaje a nuestro Señor. Así que, ciertamente, ¡alabad al Señor!

¡Alhamdulilah, wa kafa!

© Afroz Ali, 2011