Fundamentos del camino espiritual

Por Sidi Ahmad Zarruq. Traducción (al inglés) de Hamza Yusuf

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El noble sabio, único en su época, el legislador de los sabios y de los santos, Sidi Ahmad al-Zarruq Barnusi al-Fasi (1), que Allah esté complacido con él, escribió lo siguiente:

Si alguien es preguntado por los fundamentos de su camino, éste debe responder:

  • Los fundamentos de nuestro camino son cinco:

Taqwa – plena conciencia de Allâh, tanto en privado como en público

– Adhesión a la Sunna en palabras y hechos

– Indiferencia a la aceptación o rechazo de los demás

– Satisfacción con Allâh tanto en tiempos de penurias como de facilidad

– Volverse a Allâh tanto en la prosperidad como en la adversidad.

La conciencia plena de Dios se consigue a través de la escrupulosidad y la rectitud. La adhesión a la Sunna, a través de la precaución y la excelencia de carácter. La indiferencia a la aceptación o al rechazo de los demás, a través de la paciencia y la confianza en Dios. La satisfacción, a través de la aceptación de lo que a uno se le da y otorgando la gestión de los asuntos propios a Allâh. El volverse a Dios se consigue mediante la alabanza y la gratitud en tiempos de prosperidad y refugiándose en Él en los momentos de aflicción.

  • Las bases de los cinco puntos anteriores están en los cinco siguientes:

– Aspiraciones elevadas

– Mantener un estado de reverencia ante Allâh

– Emplearse en un excelente servicio a los demás

– Cumplir los propósitos

– Incrementar las invocaciones.

Aquél cuyas aspiraciones son elevadas eleva su rango. Allâh mantiene el respeto de aquél que mantiene Su reverencia. Aquél cuyo servicio es para los demás es ennoblecido por éste. El que cumple con lo que se ha propuesto se asegura una guía continua. Aquél que, por sí mismo, reconoce que las bendiciones son muchas ha mostrado gratitud. Y el que es agradecido tiene garantizado un aumento de las bendiciones del otorgador de dones, según la promesa del Verdadero.

  • Las bases de la conducta correcta son cinco:

– Buscar el conocimiento sagrado a fin de cumplir las órdenes de Allâh

– Estar en compañía de guías espirituales y de la fraternidad de aspirantes para aumentar la percepción de las propias faltas

– Renunciar, por el propio bien, a las dispensas e interpretaciones referentes a las obligaciones

– Organizar el propio tiempo con el recuerdo de Dios para mantener la presencia de corazón

– Cuestionar en todo el alma egoísta/ego (nafs) con el fin de liberarse de sus caprichosos deseos y estar a salvo de circunstancias destructivas.

El obstáculo de la búsqueda del conocimiento es la compañía de personas inmaduras, ya sea debido a su edad, a su inteligencia o a una práctica religiosa deficiente – en otras palabras, aquellos que, en sus acciones, no se aferran a los principios sólidos de una buena orientación.

La dificultad de mantener la compañía de los guías espirituales y la fraternidad es el elitismo, el engaño y la intromisión mojigata en los asuntos de los demás.

El obstáculo que hay en las dispensas e interpretaciones anteriores respecto a las obligaciones es la autocompasión ante las dificultades.

El obstáculo para la organización del propio tiempo para los actos de devoción es la práctica ostentosa y la devoción superficial ritualizada.

El escollo del constante cuestionamiento del alma egoísta es inclinarse hacia éxitos y estados elevados, pero dice Allâh: “[…] y aunque quisiera compensarlo con todo tipo de compensación, no se le aceptaría.” (Qur’an 6:70).

Por otra parte, el noble hijo del noble, José hijo de Jacob, la paz sea con ambos, dice en el Qur’an: “Y yo no digo que mi alma sea inocente pues es cierto que el alma ordena insistentemente el mal, excepto cuando mi Señor tiene misericordia.”(Qur’an 12:53).

  • Las bases de la cura de la enfermedad del alma son cinco:

– Moderación en la ingesta de comida y bebida, aligerando el estómago

– Refugiarse en Allâh del daño cuando este ocurre en realidad

– Evitar lugares donde uno teme que puedan ocurrir fechorías

– Pedir continuamente el perdón de Allâh junto con oraciones devocionales para el Profeta, la paz sea con él, tanto en privado como en congregación

– Estar en compañía de aquél que guía a Allâh. Desgraciadamente, ¡tal persona ya no existe!

Abu Hasan Shadhili, que Allâh esté complacido con él, dijo:

Mi amado me aconsejó que no ponga mis pies en ningún lugar excepto donde aguarda la recompensa de Allâh, que no me siente en otro lugar excepto allí donde esté a salvo de la desobediencia a Dios, que no acompañe a nadie excepto aquel en quien encuentre apoyo en la obediencia a Allâh, y de no escoger a nadie para mí mismo que no sea de los que aumenten mi certeza, ¡y cuán difícil es encontrarlos!

También dijo, que Allâh esté complacido con él:

Quienquiera que te dirige a este mundo te engaña; quien te dirige a los hechos te agota; pero el que te dirige a Dios en verdad te aconseja.

También dijo, que Allâh esté complacido con él,

Haz de la plena conciencia de Allâh (taqwa) tu morada y el deleite de tu alma egoísta/ego no te hará ningún daño, siempre que esté descontenta con sus defectos y no persista en actos de desobediencia ni abandone la conciencia de Dios en la soledad.

Yo digo que el contentarse con el yo, persistir en actos desobedientes y el abandono de la conciencia de Allâh son la base de todas las enfermedades, problemas y dificultades.

  • También he visto que los buscadores de esta época están afectados por cinco cosas:

– La preferencia de la ignorancia sobre el conocimiento

– El engaño de todo impostor espiritual

– La incapacidad de dar prioridad a los asuntos importantes

– La utilización del camino espiritual como medio para alimentar el alma egoísta/ego

– El deseo de acelerar una apertura espiritual sin cumplir las condiciones previas.

  • Esto lleva a otras cinco aflicciones:

– Preferir las innovaciones a la práctica profética probada y verdadera (Sunna)

– Seguir a la gente que se atribuye cosas, engreída, oponiéndose con ello a la verdad

– Actuar por el deseo y el capricho en todos los asuntos, incluso en los de naturaleza más elevada

– Preferir las fantasías a la realidad

– Expresar las reclamaciones sin sinceridad.

  • De estas últimas cinco, emana otras cinco:

– Pensamientos obsesivos compulsivos en los actos de devoción

– Laxitud en materia de práctica habitual

– Reuniones devocionales de invocación y canto superficiales y carentes de inspiración

– Preferir las personas de rango y autoridad

– La compañía de los que están inmersos en asuntos mundanos, incluso mezclarse con el sexo opuesto y los compañeros inmaduros, basándose en razonamientos rebuscados, que extrapolaron de observar algo similar entre  la verdadera “gente del camino”. Incluso mencionarán los estados (hals) y las estaciones (maqam) de esas personas como justificación. Por otro lado, si hubieran logrado la verdadera iluminación, habrían comprendido que la búsqueda de la provisión propia es una dispensa para los que carecen de certeza y que incluye sólo las necesidades de la vida, sin exceder lo necesario. Cualquier persona laxa en estos asuntos está lejos de Allâh.

En cuanto a las reuniones devocionales, son permitidas a las personas dominadas por sus estados (hals) o como descanso para las personas de excelente carácter. De hecho, esta práctica es similar a sentarse sobre la alfombra de la verdad si se hace de acuerdo con las condiciones requeridas, entre las personas adecuadas y en un lugar adecuado, por no mencionar el cumplimiento de las cortesías y protocolos necesarios (adab).

Los pensamientos obsesivo-compulsivos surgen de la innovación, cuya base radica en la ignorancia de la práctica profética o en algún problema psicológico.

Toda propensión hacia la creación es, por naturaleza, falta de inclinación hacia la verdad. Esto es especialmente así viniendo de un cantante servil, de un tirano negligente, o de un sufí ignorante.

La compañía de personas inmaduras es perjudicial, además de un defecto mundano y del otro mundo, y aceptar una compañía así es algo todavía  peor. El Shaykh Abu Madian dijo:

“‘Inmaduro” significa toda persona que no está en conformidad con el camino espiritual en el que uno se encuentra, incluso si se tratara de alguien que ya llegó a los noventa años de edad. “

Yo digo que los inmaduros son aquellos que no están firmemente arraigados en un principio; aceptan las cosas por su valor nominal y se apasionan por ellas. La mayor parte de estas personas son pretenciosas al asociarse con un grupo espiritual y prefieren las conversaciones al trabajo espiritual real. Evitadlos tanto como podáis.

  • Quien diga tener una estación (maqam) ante Allâh mientras cualquiera de los siguientes cinco puntos emane de él es un mentiroso o alguien que se engaña:

– Permitir a cualquiera de sus miembros caer en la desobediencia y el pecado

– Mostrar afectación en su práctica devocional

– Depositar expectativas en la creación

– Calumniar a la gente de Allâh

– No observar el debido respeto a los musulmanes de acuerdo con los mandatos de Allâh. Ciertamente, estas personas rara vez mueren en estado de gracia.

  • Las cualidades del guía espiritual en el que el buscador puede confiar con seguridad son las cinco siguientes:

– Experiencia espiritual genuina

– Profundo conocimiento externo

– Aspiraciones que trascienden lo terrenal

– Un estado de calma

– Percepción interna penetrante.

  • Quien posee cualquiera de estas cinco características no puede ser un verdadero guía espiritual:

– Ignorancia de la religión (din)

– Falta de respeto por los otros musulmanes

– Participar en asuntos que no le incumben

– Involucrarse en asuntos siguiendo sus caprichos

– Desvergonzadas demostraciones de mala educación, seguidas de falta de remordimiento.

  • Las cortesías espirituales de un o una estudiante con su guía y compañeros de camino espiritual son también cinco:

– Seguir las indicaciones del guía, incluso si son contrarias a la preferencia personal

– Evitar lo que prohíba el guía, incluso si pareciera ser altamente adverso para el estudiante

– El máximo respeto hacia ellos en su presencia y ausencia, durante su vida y después de su muerte

– Darles lo debido de acuerdo con la propia capacidad y sin escatimar

– Abandonar la propia comprensión, el conocimiento y el liderazgo en manos del propio maestro, de menos que coincidan con los de él.

En caso de que el buscador no encuentre un maestro que lo guíe o encuentre uno que carece de alguna de estas cinco condiciones, dependerá de él según las condiciones que cumpla. En cuanto a las demás áreas, el buscador debe tratarlo como a un hermano.

Así terminan los cinco fundamentos con la alabanza, la ayuda, y el perfecto éxito de Allâh.

Es necesario leer esto todos los días, una o dos veces, y si eso no es posible, al menos una vez a la semana hasta que sus significados se impriman en el alma y se manifiesten en el comportamiento propio. De hecho, contiene lo que permite a uno prescindir de muchos libros y muchos consejos, y se dice: “Seguramente se les ha negado la llegada por haber descuidado los fundamentos.” El que reflexione profundamente sobre lo que hemos dicho reconocerá su verdad y continuará recurriendo a ella, como recordatorio. El éxito es en última instancia por Allah. finis

CONSEJO DEL IMAM NAWAWI (2)

[Nota del traductor (al inglés) Hamza Yusuf] Además de la obra anterior, hay una gran parte sobre el camino a Allah que aparece en la gran al-Maqaasid (3) del Imam Nawawi que Sidi Ahmad Zarruq no menciona en su obra; se trata de una suma maravillosamente sucinta del camino a Allâh. El Imam Nawawi, que Allâh santifique su secreto, dice:

Se llega a Allah, el Altísimo, arrepintiéndose de todas las cosas, ilícitas u ofensivas; buscando el conocimiento sagrado de acuerdo con las propias necesidades; manteniendo la pureza ritual; realizando las oraciones obligatorias en la primera parte de su tiempo y en congregación, incluyendo las oraciones de Sunna que corresponden a cada una de las oraciones obligatorias: añadiendo los ocho raka’ats de la oración de media mañana (Duha) y los seis raka’ats después de la oración del atardecer y antes de la oración de la noche; la realización de las oraciones de la noche (tahajjud) al levantarse del sueño; cumpliendo la oración Witr; ayunar los lunes y los jueves y en los tres días de luna llena – es decir, el 13, 14 y 15 del mes lunar (4) – y también en los días del año en los que se recomienda el ayuno; recitar el Qur’an con presencia de corazón y reflexionando sobre sus significados; pedir frecuentemente el perdón de Allâh (istighfar); mantener las oraciones y bendiciones sobre el Profeta, la paz sea con él; y, por último, añadir las invocaciones meritorias de la mañana y la noche que nos han llegado de la Sunna (adhkaar as-Sabaah wa al-masa’).

CONSEJO DE SIDI AHMAD ZARRUQ

[Nota del traductor (al inglés) Hamza Yusuf] Por último, añadimos un extraordinario consejo de Sidi Ahmad Zarruq, que Allah santifique su secreto, tomado de sus dos libros El Libro de la Asistencia al Hombre Pobre (Kitab al-‘Iaana) y Los principios del Tasawwuf (Qawaa’id en -Tasawwuf). Es el siguiente:

SABE – QUE ALLÂH te dé y nos dé éxito, rectifique nuestras vidas mundanas y las del más allá, y nos conceda la adhesión a la vía de la verdad en nuestros viajes y nuestras estancias – que el arrepentimiento (Tawbah) es clave, la plena conciencia de Allâh (taqwa) es vasta y la rectitud es la fuente de la rectificación. Además, un siervo nunca está libre de torpezas, defectos o lasitud. Por lo tanto, no olvides nunca el arrepentimiento; nunca rechaces el acto de volver a Allâh; y nunca descuides los actos que te acerquen a Allâh. En efecto, cada vez que dejes de hacer alguna de estas tres cosas, arrepiéntete y vuelve. Cada vez que cometas un error, escucha y obedece. Cada vez que caigas en errores o falta de entusiasmo, no desistas en tus esfuerzos. Haz que tu preocupación principal sea eliminar de tu estado externo todo lo desagradable y luego sigue trabajando en tu estado externo a través del consejo continuo.

Sigue haciendo esto hasta que sientas que abandonar cualquier cosa exteriormente desagradable es para ti una segunda naturaleza y que evitar los límites de las cosas prohibidas es como si fuera el resultado de una red protectora puesta ante ti. En este punto toca volverse hacia el interior, hacia la presencia de tu corazón y de su realidad, con la reflexión y el recuerdo. No te apresures a llegar al final antes de haber terminado el principio, pero, igualmente, no comiences sin mirar hacia el resultado final. Esto es así porque el que busca el principio al final pierde la seguridad providencial y el que busca el final desde el principio pierde la guía providencial.

Actúa de acuerdo con principios y las apropiadas prescripciones legales y no de acuerdo a historias y fantasías. No tengas en cuenta ni siquiera la historias de cómo fueron las cosas con los demás, excepto como tónico para fortalecer tu voluntad, ciertamente no como referencia basada en sus formas externas o lo que parezcan revelar. En todo esto, depende de un camino claro al que te puedas referir y en una base sobre la que puedas confiar, sin importar el estado en que te encuentres. El mejor de ellos es el camino de Ibn ‘Ata Illah porque da una dirección clara a Allâh. No tomes palabras de otros, a menos que estén de acuerdo con tu propio camino, pero sométete a sus implicaciones si deseas la realización. Evita tanto como puedas todas las formas de discurso vano y sucio. Deja de lado cualquier cosa si no se puede discernir su beneficio de modo inmediato. Ten cuidado en ser muy duro con tu alma egoísta/ego (nafs) antes de haberla dominado, y también ten cuidado en ser demasiado laxo con ella respecto a las leyes sagradas. Esto se debe a que huye constantemente de la moderación en todo y se inclina hacia el extremismo ¡tanto en materia de la desviación como de la orientación!

Busca un compañero que te ayude en tu asunto y toma su consejo sobre asuntos que se produzcan tanto en tus estados interiores como en tus asuntos exteriores. Si así lo haces, toma su compañía, luego trátalo de una manera acorde con su estado y bríndate a él según sus incapacidades y habilidades, porque el compañero perfecto ya no se puede encontrar. Es más, en estos tiempos, incluso un compañero adecuado que sea agradable dura poco. Además, ten cuidado con la mayoría de las personas en relación con tus asuntos tanto religiosos como mundanos, a menos que hayas comprobado que tienen una relación sólida con su Señor, enraizada en el conocimiento que está libre del capricho y del ansia de liderazgo y que estén posean una profunda inteligencia, libres de las trampas de las agendas ocultas. No seas indiferente a las maquinaciones de otros o de sus estados ocultos. Ten en cuenta ambas cosas tanto desde sus orígenes como de sus acciones. Las personas de elevado carácter y distinción familiar son casi siempre beneficiosas; por el contrario, las circunstancias atroces llevan a una persona de bajo carácter y origen a abandonar a los necesitados.

Presta extremada atención a las cualidades dominantes de un determinado pueblo en un determinado territorio y no seas indiferente a la sabiduría Divina en la creación; date cuenta de la unión en la separación. Algo de esto ya lo hemos tratado en el libro, al-Qawaa’id, así que allí puedes estudiar más sobre este tema.

Organiza tu tiempo de manera adecuada a las necesidades específicas de cada momento, con una disposición moderada y tolerante y teniendo a la vez mucho cuidado con los extremos de rigidez y laxitud. Esto es especialmente necesario con la laxitud ya que demasiada libertad en asuntos permitidos te modifica hasta el punto de que incluso un hombre de voluntad termina pareciendo un niño tonto.

Trabaja para este mundo como si fueras a vivir para siempre, pero trabaja para tu próxima vida como si fueras a morir mañana. En otras palabras, no descuides los aspectos externos de tus necesidades mundanas, siempre teniendo en cuenta tu fin y lugar de descanso último. Ten extremo cuidado en evitar posiciones de liderazgo, pero en caso de que seas probado con estos asuntos, conoce tus propias limitaciones. Sé absolutamente sincero con Allâh, con la sinceridad de quien conoce muy bien a Aquel que le impone exigencias. Entrégate por completo a Su decreto con la sumisión de uno que sabe que nunca Lo podrá vencer. Ten una base sólida en todos tus asuntos y estarás a salvo de sus trampas. Organiza tus prácticas devocionales y verás cómo tu tiempo se extiende debido a la gracia que lo impregna.

No seas nunca fanático de nada, tanto si es cierto como si no y tu corazón se mantendrá en un estado de firmeza hacia los demás. Nunca reclames nada sobre lo que tengas derecho, por no hablar de aquello sobre lo que no lo tengas, y estarás a salvo de la connivencia y la traición. De hecho, todo aquel que reclame un rango por encima del propio caerá, escandalizado y humillado. Por otra parte, los que reclamen un rango que merecen serán despojados de este. Por el contrario, los que reclaman un rango menor al que tienen serán elevados a uno aún mayor del que merecen.

No reveles a tu compañero nunca nada de tu estado que no sea lo que merece su propio estado. La razón es que si bajas a su nivel él te despreciará; mientras que si intentas elevarlo a tu nivel, te abandonará.

Nunca exijas un derecho a nadie, ya sea un allegado o un extraño. La razón es simple: un extraño no te debe nada y uno cercano es demasiado importante para echarle la culpa. Nunca asumas que alguien puede realmente entender tus circunstancias sino desde la perspectiva de sus propias circunstancias, porque, en realidad, la gente ve las cosas sólo de acuerdo con sus marcos de referencia y su trayectoria personal. Sin embargo, cuando los objetivos, propósitos y aspiraciones son similares, la gente tiende a trabajar unida hacia un objetivo común.

Nunca menosprecies una conversación que se refiera a personas ausentes, incluso si no hay daño en ella, debido a la probabilidad de que el daño entre en ella. Guarda tus secretos aunque te sientas seguro con alguien porque aquel a quien le reveles tu secreto no es un recipiente más seguro que tu propio corazón antes de que se lo revelases.

Nunca dejes el peso de un átomo de tu práctica devocional regular. Nunca seas indulgente contigo mismo, ya sea en tiempos relajados o de elevados propósitos. Efectivamente, si pierdes un poco de práctica en un momento dado, corrigelo después. Si no eres capaz de hacer tu práctica habitual, al menos ocúpate con otra práctica similar. No obedezcas a tu alma egoísta ni por un momento ni creas ninguna de sus reclamaciones, no importa lo que sea. Pon la mayor voluntad en todas las cosas; y si decides hacer algo, hazlo en seguida antes de que disminuya o se disipe. Examina tu alma constantemente en los asuntos que estás obligado a hacer o los que deberías hacer. Deja fuera cualquier cosa que no tengas que hacer, incluso las recomendadas, en resumen, no te involucres en nada que no sea estrictamente necesario o en aquello en lo que haya una discernible necesidad real.

Trata a los demás como te gustaría ser tratado y cumple con tus deberes. Todo esto se resume en las palabras del poeta cuando dijo:

Si deseas vivir de manera que tu religión esté a salvo

Tu porción completa e íntegro tu honor

Guarda tu lengua; nunca menciones las faltas de otro

¡También tú tienes faltas y también tienen los demás lenguas!

Cuida del ojo, cuando revela las faltas del otro

Diciendo: “¡Ojos míos, recordad los ojos de otros!”

Vive tratando bien a los demás y evita la agresión

Y si te oprimen, recházalos pero con misericordia.

La fuente de estas palabras son, de hecho, los dichos del Profeta, la paz sea con él, cuando dijo:

“Mantente atento de Allâh allí donde estés y responde a un error con una buena acción, y la eliminará; y trata a los demás con el más excelente carácter”.

En otro, el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

“Todo hijo de Adán comete errores, y los mejores entre los que cometen errores son los que tratan de repararlos”.

También dijo:

“El Espíritu Santo inspiró en el centro de mi corazón que ningún alma muere hasta haber cumplido su parte y su tiempo decretados para este mundo, así que sé consciente de Allâh y eleva tus súplicas con dignidad”.

En suma, el arrepentimiento, la conciencia de Allâh y la rectitud son la base de todos los beneficios. La verdad es manifiesta, y sus detalles importantes y significativos. El asunto pertenece a Allâh. El éxito está en Sus manos. Paz. finis

DE AL-QAWAA’ID

Nuestro Shaykh Abul’Abbaas al-Hadrami dijo:

La formación espiritual fue elevada [a ciencia] debido al desarrollo de un vocabulario técnico, pero su beneficio se deriva sólo como resultado de la aspiración y los estados espirituales, por tanto sigue el Libro y la práctica profética sin omitir ni añadir nada. Esto vale para todas las transacciones con tu Creador, la creación y tú mismo. En cuanto a lo que hay entre tú y Dios, hay tres cuestiones a tener en cuenta: cumplir con las obligaciones, evitar las prohibiciones y rendirse por completo a Sus decretos. En cuanto a tratar con el yo, esto también implica tres necesidades: un enfoque imparcial de la verdad; renunciar a mecanismos de defensa como la auto-justificación; y la protección contra los peligros del yo en relación con sus atracciones y aversiones, sus aceptaciones y rechazos, y sus idas y venidas. También para tratar con las personas existen tres requisitos: garantizar que sus derechos se cumplan; el virtuoso acto de no desear los bienes ajenos y evitar absolutamente todo lo que afecte negativamente a sus corazones a menos que se trate de una obligación hacia la Verdad que no pueda ser ignorada.

Todo aspirante de este camino que se incline hacia las siguientes preocupaciones perecerá: pasear a caballo; intereses personales en general; ocuparse del cambio de los males sociales o luchar en jihads militares mientras se descuida la adquisición del mérito personal y se cree que no hay ninguna necesidad de rectificar la propia alma o que se puedan obtener todas las virtudes; buscar las faltas de los demás; excusarse alegando abandono del mundo; emplear todo el tiempo en la devoción religiosa; emplear mucho tiempo en reuniones públicas o buscando compañía, no para enseñar o aprender, sino simplemente por estar acompañado; inclinarse hacia los ricos, alegando hacerlo por razones religiosas; preocuparse por los asuntos espirituales del corazón antes que aprender la base correcta de las transacciones o la rectificación de sus faltas; anunciarse como maestro espiritual sin haber sido nombrado por un verdadero maestro espiritual, un erudito, o un Imam; seguir sin pensar a todo aquel que dice: “sígueme”, sean sus palabras verdaderas o falsas, sin verificar los detalles de su estado; menospreciar a alguien de la gente de Allâh, incluso si se considera que esa persona no es sincera en base a alguna prueba que se tenga; inclinarse hacia dispensas e interpretaciones; priorizar lo interior a lo exterior; estar satisfecho con el exterior en detrimento de lo interior; extraer de uno lo que contradice al otro; contentarse con él conocimiento desprovisto de acción o con acción desprovista de estado o conocimiento interior; creer que un estado interior es suficiente sin los otros dos; o no tener un principio al que recurrir en las acciones, conocimientos, estados o las prácticas religiosas, de los principios aceptados en los libros de los Imames, como los libros de Ibn ‘Ata Illah relativos a las cuestiones interiores, sobre todo al-Tanwir (5), y en relación a los modales externos, el libro de Ibn al-Hajj, Madkhal (6), y los de su Shaykh, Ibn Abi Jamrah, así como otros que siguen el mismo camino de entre los maestros realizados; que Allah tenga misericordia de todos ellos. Cualquier aspirante que sea de los tipos antes mencionados está de hecho arruinado y no tiene la salvación en este camino, pero todo aquel que se aferra al Libro y a la práctica profética estará seguro y le llegará prosperidad. La protección es sólo de Él, y el éxito es por Él.

El Mensajero de Allâh, la paz sea con él, fue una vez preguntado sobre las palabras de Allah,

“Ocuparos de vuestras propias almas.”

Él, respondió:

“Si véis obedecer a la codicia, a las pasiones y a los caprichos, y a cualquier persona obstinada maravillada de sus propias opiniones, ocuparos entonces de vuestra propia alma.”

Él, que Allâh le conceda paz y bendiciones, también dijo algo a este efecto:

En las Tablas de Abraham, sobre él sea la paz, está escrito:

“Una persona inteligente debe conocer el tiempo en que vive; debe contener su lengua y ocuparse de sus propios asuntos. Una persona inteligente debe tener cuatro partes en su día para lo siguiente: una parte para ocuparse de su alma, otra para conversar con su Señor, una parte para estar con sus hermanos – es decir, aquellos que le ayudan a ver con claridad sus defectos y dirigirse a su Señor – y una parte para disfrutar de su recreo personal en cuanto los apetitos permisibles del hombre”.

 

Que Allah nos proporcione lo anterior y nos ayude a cumplirlo. Que siempre nos mantenga en estado de gracia, ya que no podemos sobrevivir sin que nos otorgue la gracia y la prosperidad. Allah nos basta, y Dios es el mejor de los protectores. Que la oración y la paz sean con nuestro maestro Muhammad, su familia y sus compañeros.

 


 

NOTAS DEL TRADUCTOR (al español)

(1) Sidi Ahmad al-Zarruq Barnusi al-Fasi (1442-1493 dC) fue un erudito musulmán y jeque sufí de Fez, Marruecos. Es considerado uno de los eruditos más destacados y exitosos en los ámbitos jurídico, teórico y espiritual de la historia islámica, y para muchos fue el renovador de su tiempo (mujaddid). También fue el primero a quien se otorgó el título honorífico de “Regulador de los sabios y de los santos” (muhtasib al-‘Ulamá wa al-awliya’).

(2) Imam al-Nawawi (Yahya b. Sharaf Abu Zakariyah Muhyi al-Din, 1233–1277) fue un imam de la escuela Shafi tardía. Aunque sólo vivió 45 años, fue un autor muy prolífico y, como juez, fue muy solicitado para el asesoramiento y la resolución de disputas.

(3) al-Maqasid es un libro de fiqh (jurisprudencia islámica) que ha resistido el paso del tiempo debido a su gran utilidad. Lo suficientemente compacto como para ser memorizado por los estudiantes, al-Maqasid contiene cientos de resoluciones de derecho personal islámico extraídas de las preguntas más frecuentes formuladas y contestadas en las escuelas y mezquitas desde la época del Profeta (que Alá le bendiga y le dé paz) hasta el tiempo de su autor, el Imam Nawawi.

(4) Los “días blancos” de cada mes lunar, es decir, los de luna llena, son el trece, el catorce y el quince. Abû Dzarr (r.) Dijo: “El Mensajero de Allâh nos ordenó ayunar los tres días blancos, que son el trece, el catorce y el quince. Y dijo que valían por el ayuno de la vida entera”.

(5) al-Tanwir: Libro de la Iluminación

(6) Madkhal Ash-Shara Ash-Shareef Ala Al-Mathahib: Introducción a la jurisprudencia islámica según las diferentes escuelas de pensamiento.