Sobre el comienzo de la creación

Extracto del libro El secreto de los Secretos del Sheikh Abdel Qadr al Jilani

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Que Dios te otorgue el éxito en actos que Le complazcan y encuentren Su aprobación. Piensa, graba en tu mente y comprende lo que digo. Allah el Más Elevado creó primeramente, a partir de la divina luz de Su propia Belleza, la luz de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Así Lo declara en la divina tradición proveniente desde Él, relatada por el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

Yo he creado el alma de Muhammad desde la luz de Mi Manifestación (wajh).

Esto es enunciado por nuestro Maestro el Mensajero de Allah (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) en sus palabras:

“Allah creó primeramente mi alma. Él la creó inicialmente como una divina luz,

Allah creó al principio la Pluma, Allah creó en el comienzo el Intelecto”

Lo que se significa, por todo cuanto es mencionado como primeramente creado, que es la creación de la verdad de Muhammad, la realidad oculta de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Él es también [como su Señor] designado por muchos bellos nombres. Se le llama Nur, la Divina Luz, porque él fue‚ purificado de la oscuridad escondida debajo del atributo de la fuerza y la ira (jalal) de Allah. Allah el Más Elevado dice en Su Sagrado Corán:

“Ha llegado hasta vosotros, desde Allah, una luz y un Libro descifrable”. (Sura Al-Ma’idah, 5:15).

El es denominado el Intelecto Total (‘aql al-kull‘) ya que lo vio y lo comprendió todo. Se le llama la Pluma (al-qalam) porque esparció sabiduría y conocimiento, y volcó saber dentro del reino de las letras. El alma de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), es la esencia de todos los seres, el comienzo y la realidad del universo. Él así lo indica, con estas palabras:

“Yo soy desde Allah y los creyentes son desde mi”

Allah el Más Elevado creó todas las almas a partir de su alma en el reino de los seres primeramente creados, en la mejor de las formas. `Muhammad‘ es el nombre de toda la humanidad dentro del reino de las almas ( lam al-aruh). Él es la fuente, el hogar de todo y cada cosa. Cuatro mil años después de la creación de la luz de Muhammad, Allah creó el Trono Celestial (‘arsh) a partir de la luz del ojo de Muhammad. El creó el resto de la creación a partir del Trono Celeste. Luego envió las almas a descender hasta los más bajos niveles de la creación, hasta el reino de este mundo material, hasta los dominios de la materia y nuestros cuerpos.

“Entonces Nosotros hicimos que descendiese hasta lo más bajo de lo bajo” (Sura Al-Tin, 95:5).

El envió esa luz desde donde fuera creada, el Último Reino (‘alam al-l h’t) – que es el reino de la manifestación de la Esencia de Allah, de la unidad, del ser absoluto – hasta el dominio de los divinos Nombres, la manifestación de los atributos divinos, el reino de la inteligencia causal del Alma Total. En ese ámbito Él vistió las almas con ropajes de luz. Estas almas son denominadas `almas-sultan’. Cubiertas con vestiduras de luz, ellas descendieron al reino de los ángeles. Allí Él las cubrió con las brillantes indumentarias de los ángeles y allí fueron llamadas `almas espirituales’. Luego Él causó que descendieran hasta el mundo de la materia, de agua y fuego, tierra y éter; y se convirtieron en almas humanas. Entonces, utilizando los materiales de este mundo, Él creó los cuerpos de carne.

“Nosotros te creamos de ella [la tierra], a ella Nosotros te retornaremos, y desde ella te originaremos una segunda vez.” (Sura Ta-Ha, 20:55)

Después de estas etapas, Allah ordenó a las almas que ingresaran dentro de sus cuerpos, y por Su voluntad ellas entraron.

“Así cuando Yo le hice a él completo y exhalé dentro de él Mi Alma …” (Sura Sad, 38:72)

Llegó una época en que estas almas comenzaron a unirse ellas mismas a la carne y olvidaron su origen y su solemne convenio. No recordaron que cuando Allah las creó en el reino de las almas, Él les preguntó: `Acaso no soy Yo vuestro Señor?’, ellas habían contestado ` Sin duda!’ Olvidaron su promesa, y cómo habían sido creadas, olvidaron la ruta de regreso a su hogar; pero Allah es misericordioso, la fuente de toda ayuda y seguridad para Su creación. El había tenido piedad de ellas, así pues Él les entregó sus divinos libros y mensajeros con el propósito de recordarles su origen.

“Y ciertamente Nosotros enviamos a Moisés con Nuestros mensajes [diciendo]: Conduce a tu gente desde la oscuridad hasta la luz, y recuérdales de los días de Allah …” (Sura Ibrahim 14:5)

Es decir:

“Recordad a las almas los días cuando ellas estaban en unión con Allah.”

A este mundo vinieron muchos mensajeros, cumplieron con sus deberes, y desaparecieron. Todo ello fue con el propósito de traer el mensaje a los hombres y despertar a las gentes a sus responsabilidades. Pero en el decurso del tiempo se han hecho cada vez menos las personas que lo recuerdan a Él, que se vuelven hacia Él, los que desean regresar a su origen divino; son más escasos todavía los individuos que ya han llegado a su fuente. Los profetas continuaron viniendo y el divino mensaje continuó hasta que apareció el gran espíritu de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), el último de los mensajeros que salvó a los pueblos del desvío. Allah el Más Elevado lo envió para abrir los ojos de los corazones de los irreflexivos. Su propósito fué‚ despertarlos del sueño de la inconsciencia y unirlos con la Eterna Belleza, con la Causa, con la Esencia de Allah. En Su Sagrado Corán, Allah dice:

“Dí: Este es mi sendero. Yo llamo a Allah con la certeza de la visión interior – Yo, y aquellos que me siguen …” (Sura Yusuf, 12:108)

Para señalar el camino de nuestro Maestro, el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).

El Mensajero de Allah, para indicarnos nuestra meta, nos dice: “Mis compañeros son como las estrellas en el cielo. Si sigues a cualquiera de ellos, encontrarás el verdadero sendero.” Esta intuición se inicia en el ojo del alma. Este ojo se abre en el corazón del corazón de aquellos que son cercanos a Allah, los que son amigos de Allah. De todas las ciencias del mundo material no hay ninguna que se halle orientada para entregarnos este espontáneo discernimiento: es menester un saber que emana desde los ámbitos escondidos, una penetrante visión que nos inunda desde la consciencia divina:

“… a quien Nosotros hemos enseñado el conocimiento que proviene desde Nuestra Divina Presencia.” (Sura Al-Kahf, 18:65).

Lo que es preciso para el hombre es encontrar aquellos que poseen esta intuición, cuyos ojos del corazón están abiertos, y ser inspirado por ellos. Un maestro tal, que inculque dentro de uno el conocimiento, ha de estar cercano a Allah y ser capaz de ver dentro del Último Dominio. Oh hijos de Adán, hermanos y hermanas, desperrtad, arrepentiros, ya que a través del arrepentimiento estaréis pidiendo a vuestro Señor, Su sabiduría. Haced un esfuerzo e intentadlo! Allah os ordena:

“Y apresúrate al perdón de tu Señor y a un Jardín tan amplio como los cielos y la tierra, que se encuentra preparado para los virtuosos [quienes temen y aman a Allah]”

“Aquellos que son caritativos tanto en la prosperidad como en la adversidad y aquellos quienes refrenan [su] ira y perdonan a los hombres. Y Allah ama los que hacen el bien [a otros].” (Sura Al’Imran, 3:133-34).

Entad en el sendero, úniros a la caravana espiritual para regresar a vuestro Señor. Muy pronto el camino se tornará impracticable, y no quedará ningún compañero de viaje. Nosotros no hemos llegado a este tosco y ruinoso mundo para descansar; no fuimos enviados aquí para comer, beber y defecar. El espíritu de nuestro Maestro, el Profeta de Allah, (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), os está observando. Él se conduele al ver vuestra condición. Él sabía lo que sobrevendría cuando dijo:

“Mi dolor es por mi amado pueblo, los que vendrán en los tiempos postreros.”

Cualquier cosa que nos llegue, lo hace de una de dos formas, ya sea evidente, o bien oculta: evidente, bajo la forma de los preceptos de la religión, oculta en la forma de sabiduría. Allah El Más Elevado nos ordena transformar en armonioso nuestro ser exterior mediante la adhesión a los preceptos religiosos, y poner nuestro ser interior en orden a través de la adquisición de la sabiduría. Cuando el ser exterior y el ser interior se funden en uno solo, y la sabiduría se une con la religión, alcanzamos el nivel de la verdad, como el árbol frutal, que primeramente produce las hojas, luego los retoños, y después las flores que se convierten en fruto.

“Él ha hecho que los dos océanos fluyan libremente – se encuentran el uno con el otro: Entre ellos hay una barrera por encima de la cual no pueden pasar.” (Sura Al-Rahman, 55:20).

Los dos han de unificarse. La verdad no puede ser obtenida solamente a través del conocimiento tangible de los sentidos, del universo material. Por esa ruta es imposible alcanzar la meta, que es el origen, la Esencia. La verdadera adoración precisa de ambas, la religión y la sabiduría. Allah el Más Elevado dice, sobre la adoración:

“No he creado a los jinns y los hombres sino para adorarme a Mi.’ (Sura Al-Dhariyat, 51:36).

En otras palabras, “ellos son creados de modo que puedan conocerMe” Cuando no se lo conoce a Él cómo puede uno verdaderamente alabarLo, solicitar Su ayuda y servirLo? La sabiduría que uno necesita a fin de conocerLo, puede lograrse solamente levantando la negra cortina que cubre el espejo de nuestro corazón, limpiandolo hasta hacerlo brillar. Entonces los tesoros ocultos de la belleza divina pueden comenzar a reflejarse en el secreto del espejo del corazón. Allah el Más Elevado, hablando a través de Su amado Profeta (que la paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice:

“Yo era un tesoro escondido, dispuse ser conocido, por lo que cree la Creación.”

En consecuencia, el propósito divino en la creación del hombre es que éste adquiera sabiduría para conocer a su Señor. Hay dos niveles de sabiduría divina. Uno es el conocimiento de los atributos de Allah, y el otro el de la Esencia de Allah. Al adentrarse en los atributos de Allah, el hombre material saborea tanto este mundo como el del más allá . Pero la sabiduría que nos lleva al conocimiento de la Esencia de Allah se halla en el espíritu santo, en el hombre que posee el saber de los misterios del más allá. La confirmación de esto la hace Allah, al decir:

“… y Nosotros lo fortalecimos a él [Jesús], con el espíritu santo …” (Sura Al-Baqarah, 2:87).

Los que conocen la Esencia de Allah encuentran este poder a través del espíritu santo que a ellos les ha sido dado.

Ambos niveles son obtenidos mediante una sabiduría que debe tener dos aspectos: la sabiduría espiritual interna, y el conocimiento exterior de las cosas manifestadas. Para lograr el bien, estamos en necesidad de ambas. El Profeta de Allah (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dijo:

“El conocimiento se localiza en dos partes. Una es la lengua del hombre, que constituye una prueba – de la existencia de Allah. – La otra se halla en el corazón del hombre. Esto es lo necesario para la realización de nuestras esperanzas.”

El hombre necesita primeramente el conocimiento religioso. Esta es la educación en la cual uno recibe enseñanza de las manifestaciones exteriores de la Esencia de Allah, reflejada en este mundo de atributos y de nombres. Después que uno ha obtenido destreza en esto, es el turno de la educación interior en los secretos mediante los cuales uno se adentra en los reinos de la sabiduría divina y llega a conocer la verdad. En la primera etapa uno debe dejar de lado todo cuanto no está de acuerdo con los preceptos religiosos. De hecho, las equivocaciones – los errores en buena conducta y carácter – han de ser eliminados, como los Sufíes requieren. Para lograr eso uno ha de practicar realizando cosas en contra de los deseos de nuestro propio ego, actos que son difíciles de aceptar por los deseos de la carne. Pero al ejecutar estos esfuerzos uno ha de estar atento, de modo que no sean hechos para que otros los vean o se hable acerca de ellos. Se deben hacer estas cosas por amor a Allah, buscando únicamente complacerLe. Allah dice:

“ … así el que alberga la esperanza de encontrar a su Señor, que haga acciones rectas y que no asocie a nadie en el servicio de su Señor.” (Sura Al-Kahf, 18:110).

El dominio descrito como el reino de la sabiduría es él, primeramente-creado, Reino Final. Ese reino es el origen, el hogar al cual uno aspira a regresar. Allí es donde fue creado el espíritu santo. Lo que se significa el espíritu santo es el espíritu verdaderamente humano. Este fue creado en la mejor de las formas. La verdad ha sido implantada en el centro del corazón como la propiedad de Allah, y te ha sido confiada a ti para su salvaguardia. La verdad se hace manifiesta con el verdadero arrepentimiento y con el esfuerzo honesto de aprender la religión. Su belleza fulgura en la superficie cuando uno recuerda continuamente a Allah, repitiendo él testimonio de la Unidad (shahada): la illaha illa Llah “No hay dios sino Dios”. En la primera etapa uno dice la shahada con su lengua: luego cuando el corazón cobra vida, uno la recita internamente con el corazón.

Los Sufíes se refieren a los estados espirituales por el nombre de `tifl‘ , “bebé” , porque ese bebé nace y es nutrido en el corazón, y allí crece. El corazón, como una madre, da nacimiento, amamanta, alimenta, y sustenta al hijo del corazón. Así como se imparten las ciencias mundanas a los niños, el hijo del corazón recibe la enseñanza de la sabiduría interior. Como un niño común, todavía limpio de los pecados mundanos, el hijo del corazón es puro, libre de negligencia, egoísmo y duda.

En un niño la pureza toma a menudo la apariencia de belleza física; en el mundo de los sueños, la pureza del hijo del corazón aparece con la forma de los ángeles. Uno tiene la esperanza de entrar al Paraíso como una recompensa por las buenas acciones, pero los dones del Paraíso vienen aquí a través de las manos del hijo del corazón.

“En Jardines de beatitud …alrededor de los cuales los escoltan jóvenes, cuya edad jamás se alterará.” (Sura Al-Waqi’ah, 56:12-17).

“Y alrededor de ellos se mueven muchachos de su progenie, como si fuesen perlas escondidas.” (Sura Al-Tur, 52:24).

Estos son los hijos del corazón, los estados inspirados de los Sufíes, llamados “niños” , debido a su belleza y pureza. Sin embargo ellos son estas cualidades personificadas en la carne, en la forma de seres humanos. Debido a su dulce y gentil naturaleza ellos son los niños del corazón. No obstante, el niño es el verdadero hombre, quien es capaz de cambiar la apariencia de la creación porque está conectado con el Creador. El es el auténtico representante de la humanidad. De acuerdo a él, no existe la materia, ni tampoco él mismo se considera materia. No hay velo, no hay obstáculo, entre su ser y la Esencia de Allah.

Nuestro Maestro el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), explica este estado:

“Yo existo, durante un lapso de tiempo, con Allah. En ese momento, nada puede interponerse entre nosotros, ni siquiera el ángel más cercano a Él, como tampoco un profeta.”

Este “profeta” que no puede colocarse entre nuestro Maestro (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y Allah, es la existencia material, temporal, del Profeta mismo (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). El ángel más cercano a Allah es la divina Luz de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), la primera creación. En ese estado inspirado él se halla tan próximo a su Señor que ni su existencia material, ni siquiera su alma, pueden colocarse entre ellos. El Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), describe esa condición iluminada, diciendo:

“Existe un Paraíso de Allah en el que no hay palacios, ni jardines, ni ríos de miel y leche, un paraíso donde uno contempla solamente la mirada divina.”

Dios lo confirma:

“[Algunos] rostros en ese día serán brillantes, mirando a su Señor” (Sura Al-Qiyamah, 75:22-23)

Y el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con ‚él) dice:

“En ese día ustedes verán a su Señor tan claramente como la luna llena.”

Pero este es un nivel tal, que si se aproximase a él algún ser creado – aún un ángel – su ser material ardería hasta las cenizas. Allah dice a través de Su Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

“Si Yo apartara los velos de Mi atributo de Poder, solamente una fisura, se quemaría todo hasta donde Mi ojo puede alcanzar a ver.”

El arcángel Gabriel (que Dios esté complacido con él), quien acompañó en su Ascensión al séptimo cielo al Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Dios sean con él), aseveró que si hubiese dado un paso más, se habría visto inflamado en llamas.

Las siete fases de la vida del profeta Muhammad

Javeed Akhter

Javeed Akhter, es el Director Ejecutivo del International Strategy and Policy Institute con sede en Chicago y es autor del libro “The seven phases of Prophet Muhammad’s Life”.

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La erudición tradicional divide la vida del Profeta Muhammad, عليه السلام‎: ʿalayhi al-salām: la paz sea con él, en las etapas de Medina y la Meca. Esto es cronológicamente válido y representa dos aspectos generales de su vida antes y después del crucial evento de la emigración. La emigración es históricamente importante porque marca el comienzo del calendario islámico.

Sin embargo, creo que la lucha de Muhammad, la paz sea con él, también puede ser dividida de forma natural en siete fases. Cada fase ilumina diferentes aspectos de su personalidad y destaca una faceta diferente de su misión. Es importante estudiar la misión del profeta a través de sus diversas fases y analizar su dinámica interna porque le dan una relevancia actual a la narrativa. Puesto que su vida está mejor documentada que la de otros profetas y líderes de las religiones mayoritarias del mundo, es posible construir este análisis sobre una base histórica.

El buscador de luz en un período de oscuridad: El buscador de la Verdad

Como se registra en su biografía (sirah) encontramos al profeta Muhammad,la paz sea con él, reflexionando durante años sobre las enfermedades sociales. La sociedad en la que nació estaba en un estado de caos moral, religioso, económico y social. Es difícil resistirse a establecer analogías entre el mundo del siglo séptimo y el estado de la moralidad humana en el mundo de hoy al inicio del nuevo milenio.

La sociedad tribal árabe del siglo diecisiete, cuya estructura estaba basada en la codicia, la corrupción y la violencia fue transformada por el profeta en una sociedad con uno de los valores morales más altos en la historia en un tiempo muy corto. La compasión, la humildad, la devoción a Dios y la igualdad reemplazaron las profundamente afianzadas actitudes tribales del orgullo basado en la fortuna, la familia y la clase social y también el comportamiento egocéntrico. Las mujeres, por primera vez en la historia, tuvieron derechos y dignidad y los sectores débiles y vulnerables de la sociedad fueron protegidos. La sexualidad fue apartada de la lascivia pública y se volvió privada y saludable. La riqueza se hacía circular, por lo tanto, aun a los segmentos más pobres de la sociedad se les infundió energía y la indigencia prácticamente se extinguió.

El amonestador y el exhortador

Durante uno de sus retiros para meditar en una cueva cerca de la Meca, el profeta Muhammad,la paz sea con él, recibe la revelación. La revelación divina es la reafirmación de que el conocimiento divino es esencial para guiar al limitado intelecto humano. La profunda comprensión de que él es el receptor de esta divina revelación y de la inmensidad de la tarea que tiene por delante lo intimida. Es a la vez fascinante y revelador que el individuo que posteriormente sería considerado el hombre más influyente en la historia humana tuviese estos períodos iniciales de duda e incertidumbre acerca de su misión. Inicialmente sólo comparte el mensaje con su familia más cercana y unos pocos  partidarios leales. La tranquilidad que le llegaba desde el Qur’an y la confianza y el respaldo de su esposa Jadiya, que Allah esté complacido con ella, y de sus compañeros más cercanos le da las fuerzas que necesita.

El optimista estoico

La siguiente fase de su vida es la de originar un cambio proactivo invitando a la gente al Islam (dawa), con esto aparece la inevitable hostilidad de los poderes arraigados en la sociedad. El cambio es siempre una amenaza y cuanto mayor es el cambio, más grande es la amenaza. No es sorprendente que la lucha por el cambio se vuelva en una amenaza para la vida.  Muhammad, la paz sea con él, tuvo que llevar una vida expuesta a peligros y riesgos y en varias ocasiones la naciente comunidad musulmana se enfrentó con la posibilidad de la extinción total. La fortaleza en la adversidad, la paciencia y el estoicismo que despliega Muhammad, la paz sea con él, son los rasgos más salientes de esta etapa.

El líder plural

La migración, que marca el comienzo de la siguiente fase, implica una cuidadosa planificación y una meticulosa ejecución. El profeta, la paz sea con él, demostró que el esfuerzo propio y la confianza en Allah están unidos y que ambos son esenciales para el éxito. Con su nominación a la posición de liderazgo en la comunidad de Medina, muestra otra faceta de su personalidad: la capacidad de crear una verdadera sociedad plural con equidad y dignidad para todos los grupos religiosos y étnicos. En un período de tiempo muy corto después de la migración a Medina, Muhammad, la paz sea con él, prueba que es capaz de unir varias facciones y establecer pautas ejemplares de cooperación entre ellas. Hace una perfecta transformación de una persona bajo constante persecución a un líder con una gran responsabilidad administrativa y judicial. El Acuerdo de Medina establece las reglas de convivencia en una sociedad plural, es decir, multirreligiosa y multicultural.

El guerrero valiente pero reticente

Después de un breve respiro, su misión es consumida por la necesidad de luchar por la supervivencia. Tres guerras en cuatro años, Badr, Uhud y Ahzab, además de ponerlo en peligro físico, deben haber sido extremadamente perturbadoras y demandantes de su tiempo y energía. Sin embargo, la tarea de construir la comunidad continúa.

Es importante recordar que el profeta y sus seguidores, aunque se enfrentaron con adversarios muy agresivos, nunca iniciaron o instigaron ninguna de las guerras. Muhammad, la paz sea con él, y los musulmanes participaron en esas batallas con gran disciplina, evitando herir a los inocentes y usando el mínimo de fuerza necesaria. Las mujeres, los niños y los no combatientes no debían sufrir daños. Cuando el enemigo paraba de luchar, se le debía dar tregua inmediata. Estaba prohibido dar un golpe con ira, aún durante la lucha. Usa estrategias de defensa innovadoras en las batallas, como la trinchera. Durante la excavación de la trinchera participa activamente. Consulta frecuentemente (shura) a sus compañeros y sigue la opinión de la mayoría (ijma’), aunque a veces vaya en contra de su propia opinión.

El estadista por excelencia y el maestro

Durante esta fase Muhammad, la paz sea con él, muestra su capacidad para comprometerse y manifiesta la previsión y la sabiduría para comprender que la paz, aún en términos aparentemente desfavorables, es mejor que la hostilidad. El Tratado de Hudaybiyah también debería ser estudiado y emulado por todos aquellos que negocian con sus oponentes. El beneficio de la paz, que sigue este tratado con el Quraish, es enorme y resulta en un incremento exponencial en el número de musulmanes.

En esa época, sus adversarios estaban decididos a luchar con los musulmanes, porque estaban en una posición ventajosa. Sin embargo el profeta, la paz sea con él, aceptó sus condiciones unilateralmente y firmó un pacto. Fue un tratado de paz de diez años. Hasta entonces, el lugar de encuentro entre los musulmanes y los no musulmanes había sido el campo de batalla. Ahora el área de conflicto era el debate ideológico. En el transcurso de dos años, el Islam emergió victorioso simplemente por su superioridad ideológica.

Esto permite también la construcción de una sociedad modélica y justa que funciona de una manera coherente. Se acepta la obtención de riqueza pero tiene que circular limpiamente aún dentro de las más delgadas capilaridades del sistema económico de la comunidad. Es una sociedad igualitaria con equidad y justicia para todos, gobernada por consulta mutua, igualdad delante de la ley y protección de sus miembros más vulnerables, mujeres, niños, huérfanos, indigentes y esclavos.

Como ilustran varios incidentes de esta fase de su vida, el profeta prueba ser un estadista ejemplar. Media en las disputas, calma situaciones potencialmente explosivas con serenidad, permitiendo a las partes en conflicto irse como aliados y amigos. No teme arriesgarse, pero nunca es imprudente y se compromete a favor de la paz. Sus emisarios a otras naciones llevan con ellos un mensaje de cooperación buscando entendimiento común. Cuando da una promesa, siempre la mantiene. Si la otra parte rompe el compromiso, no deja de toma las medidas que apropiadas para mantener su inviolabilidad.

El gobernante compasivo y el líder espiritual

La fase final comienza con la conquista de La Meca, que es la demostración de una meticulosa planificación y el uso de una arrolladora fuerza para conseguir la victoria sin prácticamente pérdida de vidas. La  asombrosa magnanimidad y humildad mostrada por Muhammad, la paz sea con él, sus compañeros durante la victoria es única en la historia. Es humilde en la victoria, compasivo e indulgente hacia sus oponentes más obstinados.

El último sermón consolida los cambios morales, sociales y económicos. Es tiempo de prepararse para el final.

La anatomía de la misión, su crecimiento y evolución reflejan no sólo la creciente sofisticación del mensaje, sino también la creciente madurez de la audiencia a la que es dirigido. La audiencia es más consciente de que deberá asumir la obligación de transmitir el mensaje a la posteridad. En su análisis más fundamental, la misión del profeta fue interpretar y difundir la ideología Qur’anica. Esta espiritualidad centrada en el Qur’an permanece como un tema constante a través de todas las fases de su vida . El Qur’an dice acerca de él:

“Realmente hay para vosotros en el Mensajero de Allah un excelente modelo” (Qur’an 33:21).

Su esposa Aisha, que Allah esté complacido con ella, lo llama el personificación viviente del Qur’an. Este legado complementario del Qur’an y la Sunna es una bendición especial para nosotros.

A lo largo del tiempo, han surgido muchas diferencias basadas en el dogma, la política, el culto a la personalidad y a los egos entre los seguidores del Islam. A pesar de las muchas sectas heterodoxas, los mensajes centrales del Qur’an y su realización en la vida del profeta están vivos y fuertes, y siguen proporcionando solaz espiritual, satisfacción intelectual y disciplina social a muchos haciendo que el Islam sea la religión de más rápido crecimiento en el mundo.

El Legado del Profeta Muhammad

History Channel nos ofrece un viaje documental que recorre la historia del Profeta Muhammad (saws) y su legado, de la mano de estudiosos y eruditos del Islam norteamericanos, como Hamza Yusuf.

MUHAMMAD y no MAHOMA

El nombre completo del profeta Muhammad en árabe  –la paz sea con él-  es Abū al-Qāsim Muḥammad ibn ʿAbd Allāh ibn ʿAbd al-Muṭṭalib ibn Hāshim

(Árabe: ابو القاسم محمد ابن عبد الله ابن عبد المطلب ابن هاشم)

Muhammad_Floral_Calligraphy_by_HajraMeeksSu traducción es: “Padre de Qasim, Muhammad, hijo de ‘Abd Allah, hijo de Abd al-Muttalib, hijo de Hashim”.

La palabra “Muhammad” deriva de la de raíz árabe “hamd”, que significa “alabanza”.

Es el participio pasivo enfático masculino de esa raíz y se puede traducir como “el que es constantemente alabado”.

Se relaciona semántica y etimológicamente con los nombres propios, Ahmad (m), Hamid (m), Hamida (f) y Mahmud (m).

Por lo tanto, “Mahoma” no es la traducción de Muhammad, sino la castellanización de la palabra latina “Mahomet”.  Actualmente la palabra “Mahoma” es considerada un arcaísmo y sólo se conserva en los idiomas polaco y francés.

Además de ser un arcaísmo, el nombre “Mahoma” se ha utilizado históricamente para vilipendiar y difamar al profeta Muhammad –la paz sea con él-. Es la prueba de la falsificación y de la manipulación de la historia del Islam y de su profeta –la paz sea con él- que todavía reverbera en el inconsciente colectivo occidental, especialmente el europeo. “Mahoma” representa la antítesis de lo que fue en realidad Muhammad, la paz sea con él.

La palabra “Mahoma” está relacionada con “Maozim” (Álvaro de Córdoba), “Mahound” (varias fuentes) o “Bafomet-Baphomet” (proceso por herejía a los Caballeros Templarios). A través de todos estos conceptos se ha inventado “un enemigo”, “una amenaza” como una estrategia de diferenciación ante la parálisis y la confusión que experimentó la sociedad europea al entrar en contacto con Medio Oriente después de la caída del Imperio Bizantino.

El nombre Muhammad aparece cuatro veces en el Qur’an. El Qur’an se dirige a Muhammad en segunda persona, no por su nombre sino por varios apelativos: profeta (nabbi), mensajero (rasul), siervo de Dios (‘abd), anunciador (Bashir) [Qur’an 2: 119], testigo (shahid), [Qur’an 33:45] portador de buenas nuevas (mubashshir), advertidor (nathir) [Qur’an 11 2] recordador (mudhakkir), [Qur’an 88:21], el que llama [a Dios] (da’i) [Qur’an 12: 108], la luz personificada (nur) [Qur’an 5:15], y la lámpara que ilumina (Munir siraj) [Qur’an 73: 1]. Muhammad es a veces nombrado en el Qur’an con apelativos relacionados con su estado en el momento de la revelación: el arropado (al-Muzzammil) 73: 1 y el envuelto (al-muddaththir) 74.

En el Qur’an, los creyentes no han de distinguir entre los mensajeros de Dios y han creer en todos ellos (Sura al-Baqarah 2: 285). Sin embargo, Dios, hizo que algunos mensajeros se destacaran sobre otros 2: 253 y en la Sura Al-Ahzab 33:40 se señala a Muhammad como el “sello de los profetas”.

El Qur’an también se refiere a Muhammad como Ahmad, “el altamente alabado” (árabe: أحمد, Sura As-Saff 61: 6).

La luz del profeta (saws)

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LA LUZ QUE GUÍA

(extracto) Habib Umar Umar bin Hafiz
(Fuente:http://seekersguidance.org/blog/2011/12/advice-the-light-of-guidance-habib-umar-interpreters-path/ 23/12/2011) 

“Han pasado mil cuatrocientos treinta y tres años desde la Hijra y mil cuatrocientos veinte y tres desde su muerte, sin embargo, los efectos del despertar [1] son tales que es como si Muhammad estuviera entre nosotros. Los únicos que no lo pueden ver, son los desorientados o aquellos que ven los efectos pero no la causa, los que dan testimonio de la creación y no del Creador. Quien está conectado Al Vivo, Al Eterno, ve que la luz del profeta está en cada átomo de la creación. Después de cientos de años, vemos ahora que su luz se extiende hacia el Este y el Oeste.

[1] Este es el tajdid que el profeta prometió que habría en cada generación. Se lo traduce mayormente como “renovación”, pero hemos preferido utilizar “despertar” en este contexto.

La luz del profeta (saws) 

Hamza Yusuf Hanson (2000) (extracto del original “Transcript for Description of the Prophet (saws) en Sheiky Notes)

Una de las calamidades que padecen las religiones es cuando se exalta al mensajero por encima de Aquel que lo ha enviado. Los musulmanes no creemos que el profeta Muhammad (sallallahu alayhi wa sallam) es divino. Sin embargo, El profeta Muhammad (sallallahu alayhi wa sallam) es fundamental en las enseñanzas del Islam. A los musulmanes se nos ha otorgado el regalo de entender al mensajero en relación con Aquel que lo ha enviado. No se puede exaltar al Creador y Su mensaje sin exaltar a Su Mensajero.

Decimos que la esperanza brota eternamente. La naturaleza de la primavera es que te da esperanza. El profeta  (sallallahu alayhi wa sallam) nació en primavera, en abril, el mes más templado del año. El mes que todos esperamos ansiosamente, anhelamos las flores. Si miras a tu alrededor, puedes ver que hay mucho verde.

¿Qué nos hace el verde? Deleita nuestros ojos porque nos conecta con una verdad muy profunda. El verde en el espectro de colores está entre el púrpura y el rojo. Está exactamente en el medio. Es el color que el profeta (sallallahu alayhi wa salam) más amaba. El profeta nació en lunes (sallallahu alayhi wa salam) porque de acuerdo con los ulemas fue el día en que Allah creó la vegetación.

Hay algo más sobre el color verde, la cúpula de su mezquita fue pintada de verde por la gente de ese tiempo con una sabiduría, ya que era la gente de lo interno y la cúpula es verde porque representa algo. El secreto de la vida en la ciencia de la biología es la fotosíntesis. ¿Qué es la fotosíntesis? Se trata de dos palabras griegas. Significa hacer luz (1). Lo que se está haciendo es clorofila ¿y qué es la clorofila? Es el verde. Así que el secreto de la vida es la capacidad de producir verde. Eso es la vida, la capacidad de producir verde. ¿Por qué Allah hizo que el secreto de la vida esté relacionado con el color verde? Este es un descubrimiento moderno, no es algo que sabían hace 1400 años. Todo lo que vemos en el mundo exterior es un significado organizado en una imagen. Los que disciernen esto son gente de inteligencia. Todo este mundo está formado de significados dispuestos en imágenes.

Así que, cada vez que veas el exterior de algo debes saber que indica otra cosa. La palabra árabe para decir mundo –alam- indica el medio por el cual se llega al ‘ilm, el conocimiento. ¿Y qué es lo que conocemos?. A nuestro Señor, y ese es el secreto de todo el universo. Como dijo el poeta “¿es que no hay en cada signo, no hay en cada cosa un signo que indica la verdad de la Unicidad de Allah, de la shahada?”. El mundo entero está testificando y presenciando la verdad. Entonces, ¿qué ocurre cuando la luz alcanza la vegetación? Sucede algo extraordinario que provoca un proceso donde se realiza la fotosíntesis, que es la producción de clorofila. Eso que pasa es lo que nos da nuestro alimento. Incluso la proteína que obtenemos a partir de los animales viene de la clorofila. Incluso la carne que comes es el resultado de este secreto. Todo tu cuerpo es el resultado de este secreto. Niguna célula de tu cuerpo puede existir sin esta realidad. Lo mismo sucede con el alma. Cuando se permite que la luz entre en el alma produce algo y eso es la luz del mensajero de Allah. “La luz ha llegado a vosotros”.

El profeta (sallallahu alayhi wa salam) tenía una luz y todo el que niega esa la luz es un kafir. Los sahaba decían  “vimos esa luz en su rostro y esa luz es su secreto”. Esta luz que Allah ha puesto en su profeta (sallallahu alayhi wa salam) y esa luz que el profeta (sallallahu alayhi wa sallam) a su vez dio, es lo que transforma la tierra y le infunde la vida. Esa es la luz que el mensajero de Allah te concede. Él te la concede, porque es el dador. “Allah es el dador pero yo soy el que dispersa lo que El da. Se me ha dado esa autoridad de dispersarlo”. Por eso él es fundamental para nuestras enseñanzas y esa centralidad continua mientras avanzamos en el camino. La gente malinterpreta esto, pero es tonta, porque esto está en la esencia del legado que hemos recibido. Esa luz entra en el corazón mediante las oraciones sobre el profeta (sallallahu alayhi wa salam). Allah dice: “El profeta es un objeto de Su acción y su acción es de la esencia”.

(1) La fotosíntesis (del griego antiguo φώτο [foto], ‘luz’, y σύνθεσις [síntesis], ‘composición’) es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz.

 

¿Cuál es la diferencia entre hadith y sunna?

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©Nuh Ha Mim Keller 1995

 

muhammad

La palabra sunna tiene tres significados diferentes que los musulmanes confunden a menudo cuando este término surge en las discusiones.

El primer significado de sunna pertenece al contexto de las leyes de la shari’a, en el que sunna es sinónimo de mandub o “recomendado”, algo por lo que se merece una recompensa en la otra vida si se hace – como usar el  miswak para limpiarse los dientes antes de la oración – pero no hay castigo si no se hace. En este contexto se lo  puede comparar con  “wajib” u obligatorio, es decir, algo por lo que uno es recompensado en la otra vida si se hace – como realizar las oraciones prescritas – y merece castigo si no se hace. La sunna en este sentido, está en segundo nivel respecto de las cosas que Allah nos ha pedido, después de lo wajib u obligatorio.

Un segundo significado de sunna pertenece al contexto de la identificación de las fuentes textuales, como cuando el Kitab, es decir, el Qur’an, se contrasta con la sunna, es decir, el hadith. En este sentido, sunna es estrictamente un sinónimo de hadith, y se utiliza para distinguir entre la evidencia propia y la del Qur’an. Hay que señalar que aquí el significado de sunna es muy diferente del que se menciona en el párrafo anterior, aunque a veces la gente los confunde creyendo que el Qur’an determina lo obligatorio y que el hadith determina lo que es meramente sunna o recomendado, pero en realidad, ambos tipos de prescripciones se encuentran tanto en el Qur’an como en los hadith.

Un tercer significado de sunna es la costumbre del profeta (que Allah le bendiga y le de paz), expresada en las cosas que dijo, hizo y en sus nobles estados del corazón, además de lo que él aprobaba en otros (ya sea por confirmación explícita, o permitiendo que se hiciera en su presencia sin condenarlo), y las cosas que se propuso hacer, pero no tuvo la oportunidad, como el ayuno en el noveno día de Muharram (Tasua). Aquí, sunna significa simplemente la costumbre del profeta (que Allah le bendiga y le de paz), y no debe confundirse con ninguno de los dos sentidos mencionados anteriormente. En contraste con el primer sentido, la sunna o costumbre (Allah le bendiga y le de paz) incluye no sólo lo recomendado, sino más bien el conjunto de la shari’a, todo el espectro de sus decisiones, ya sea obligatorio (wajib), recomendado (sunna), permitido (mubah), ofensivo (makruh) o ilícito (haram). Y en contraste con el segundo sentido, la sunna o costumbre (Allah le bendiga y le de paz) está preservada no sólo en los hadith, sino primero y principalmente en el Qur’an, tal como informa Aisha (que Allah esté complacido con ella) en el hadith de al-Bukhari: Su carácter era el Qur’an.

Si se tuvieran en mente estas diferencias, posiblemente se podrían evitar mejor las confusiones y non sequiturs (incongruencias) que a menudo se producen cuando los musulmanes hablan de la sunna.

El legado musical de Al-Andalus

Un nashid (نشيد nashīd, ‘canto’) cantado por el Sheij Hakim Murad y Ali Keeler. Es en español antiguo, utilizado por los musulmanes que vivían bajo la Inquisición. La canción data del siglo XVI, pero puede ser anterior.

Al Madha – Nashid español alabando al santo profeta (saws)

Las letras completas están disponibles en la página web Mishkat Media.

Más anashid (أناشيد Anāshīd, ‘cantos’) andalusíes para descarga gratuita en la misma web:

http://mishkatmedia.com/travellinglight/music/freedownloads.html

Jutba del Profeta (saws) sobre Ramadán

¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Dios. (Qur”an 2.183)

“Se acerca a vosotros un gran mes, un mes bendito, un mes que contiene una noche que es mejor que mil meses. Allah ha establecido la observancia del ayuno durante él como una práctica obligatoria y pasar sus noches en oración como una práctica voluntaria.

Si alguien se aproxima a Allah durante él con alguna buena acción será como aquel que cumple con una obligación durante otro mes, y quien cumple con una obligación durante él será como aquel que cumple otras setenta obligaciones en cualquier otro mes.

Es el mes de la resistencia y la recompensa de la resistencia es el paraíso. Es el mes para compartir con los demás y un mes en el que aumenta la provisión del creyente.

Si alguien da a quien ha estado ayunando algo con lo que romper su ayuno conseguirá el perdón de sus acciones equivocadas, y se salvará del fuego y tendrá una recompensa similar a la del que ayuna sin que la recompensa de éste disminuya en lo más mínimo…

Allah da esta recompensa a cualquiera que dé a quien ha estado ayunando leche mezclada con agua o un dátil o un sorbo de agua con el que romper su ayuno y a quien da una comida completa al que ha ayunado, Allah le dará una bebida y no tendrá sed hasta que entre en el paraíso.

Es un mes cuyo comienzo es Misericordia, cuya mitad es Perdón y cuyo fin es liberación del Fuego.

Si alguien facilita las cosas a su esclavo durante él, Allah le perdonará y le liberará del Fuego”