Movimientos sobre el sendero

Del libro “El camello sobre el tejado” – Burhanuddin Herrmann
Capítulo 5 – Movimientos sobre el sendero
Bismilah ar-Rahman ar-RahimEn el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

LA ORACIÓN

Los dos pilares

Nuestra tradición se apoya sobre dos pilares: la oración y el Dirk, la repetición de los Nombres Divinos. La oración se lleva cabo en la forma islámica y representa la esencia, el ritmo fundamental. Acógela y hará tu vida más fácil.

Si llenas tu mente de pensamientos sagrados, tú mismo te vuelves sagrado.

Por eso te animo  rezar, al principio una vez al día, por lo menos, aunque sea poco tiempo, tan sólo unos minutos. Por primera vez, tendrás la impresión de que estás haciendo lo debido, en el momento justo y al ritmo justo.

Esto te permitirá conectarte con la divinidad.

El ritmo cósmico

En la vía sufí rezamos ocho veces al día. Además de las cinco plegarias que prescribe el Islam, realizamos otras tres: una hora antes de la oración de la mañana, poco después del amanecer, y dos horas antes de la plegaria del mediodía.

El ritmo de las oraciones sigue el del sol y la luna, los dos astros que ejercen mayor influencia sobre nosotros. Los horarios se calculan por el alba y el atardecer, y el calendario musulmán es lunar.

Sabemos dónde está el sol y en qué fase está la luna. Sabemos también que las horas del día son distintas las unas de las otras, al igual que son distintos los días de la semana; también los del año tienen cualidades diversas.

El simple hecho de que tus movimientos estén armonizados con los ciclos más amplios del universo influye sobre tu vida, porque ya no sigues tu ritmo, sino el ritmo divino de la creación. Estableces, así, una conexión con el cosmos que te permite vivir en armonía con éste. Te das cuenta de ello inmediatamente, tienes la impresión de que el universo mismo te alimenta.

Tu vida cotidiana transcurre en el caos, no en el cosmos, porque te has separado de la naturaleza para encerrarte en tu minúscula existencia: vives en tu mente, en tu microscópico mundo personal.

Tu ritmo lo marcan las comidas: desayuno, café o tentempié de media mañana, comida, merienda y cena. Pero éste no es un ritmo espiritual.

Para estar en equilibrio es necesario sincronizarse con un ritmo más amplio, más real.

Sobre la tierra

El dhikr te abre las puertas del paraíso, te lleva hacia lo alto y te conecta con tu verdadera esencia divina.

Las oraciones te mantienen dentro de esta conexión y enraízan firmemente tus pies en la tierra. Son tus raíces, de las que el árbol extrae la fuerza necesaria para desarrollarse hacia lo alto.

Si practicas sólo el dhikr te arriesgas a marginarte socialmente y perder tus capacidades comunicativas, aislándote de los demás.

Debes prestar mucha atención, porque el dhikr influye sobre tu sistema nervioso astral. Si lo sobrecargas, corres el riesgo de quemarlo. Por esto tienes que equilibrar el dhikr con las oraciones que te mantienen anclado aquí, en este mundo.

Interrumpe tu circo

En la tradición islámica, la oración tiene una forma clara y precisa que te mantiene al resguardo y te orienta hacia la dirección justa.

La forma de la oración es una expresión divina del amor.

Tu vida puede ser una función circense sin pies ni cabeza, pero, al menos durante cinco veces al día, puedes interrumpirla y dirigirte hacia la divinidad. Por muy inmerso que estés en tu drama personal, durante cinco veces al día puedes dejarlo descansar.

Si rezas a intervalos regulares, todos los días, nunca podrá afectarte demasiado. Concéntrate en la oración: es una puerta abierta al infinito, te marca un ritmo preciso, te aporta una frecuencia especial y pone tu vida en orden.

Rezar te ofrece la posibilidad máxima de conectarte con Dios, equilibra tu mundo interior y, consecuentemente, también el exterior.

Antes de rezar, quítate los zapatos, purifícate mediante las abluciones rituales, extiende la alfombra y concéntrate.

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Iman

“El Iman no es tanto la afirmación de una lista de creencias, sino la conciencia de que Dios está contigo. No existe la situación de Ausencia Divina” Abdal-Hakim Murad – Rihla 2011 

Así como el islam está construido sobre cinco pilares, el iman también está conformado por elementos: La Unicidad de Dios, Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, La Hora y el Decreto Divino.

El musulmán debe abrir su corazón a estas realidades porque son las puertas hacia un verdadero saboreo de lo trascendente. Son pilares, ejes de reflexiones que alimentan el espíritu. Así, la inmensidad solitaria de Dios es una meta; los ángeles pueblan el mundo interior al que se asoma el musulmán desde el momento en que concentra su intención y su acción hacia Dios; los profetas y libros revelados son los signos de la comunicación de Dios con el ser humano y los caminos hacia El, todo ello resumido en Muhammad (saws); la Resurrección es la confirmación de la eternidad, de que la muerte no está por encima de Dios; y el Destino es el signo de la presencia constante de Dios, la fuerza de Su poder hacedor.

La palabra iman es usualmente traducida como “fe” o “creencia”, aunque ninguno de los dos términos captura su verdadero significado. Proviene de la palabra “’amana”, confianza, seguridad. Es la dimensión vertical del islam, la cosmovisión del musulmán, en lo que el musulmán cree. De acuerdo con el Qur’an y el hadith la fe es la compresión objetiva de la realidad tal como es. La fe es la adecuada respuesta humana a la verdad cuando estamos en armonía con nuestra verdadera naturaleza. Responder con fe a la revelación enviada por Dios a través de alguno de Sus Mensajeros, es comenzar el viaje de regreso a la esencia de lo que somos.

LA UNICIDAD DE DIOS

El tawhid se refiere a la Unicidad de Allah, es decir, la no multiplicidad, la no divisibilidad, la no semejanza, la no paridad.

Los seres humanos nacen con un conocimiento innato del tawhid que significa literalmente“ hacer de algo uno”, o “afirmar, declarar la unidad de algo”.

No es una “doctrina”, un dato en el que creer o no, sino un “acto”, es un compromiso vital con una forma de percibirse a uno mismo y de percibir la existencia. Ocupa el centro del Islam, es su detonador y su clave. Por ello, los sufíes dicen que el tawhid es, esencialmente peligroso, porque es exigente, rupturista, transformador, no hace concesiones.

El tawhid se formula cuando se dice: “ La ilaha illa Allah”, no hay más verdad que Dios. No es el simple enunciado de una doctrina. Implica un cambio absoluto, un modo distinto de ser y de relacionarse con la existencia entera.

Declarar la unicidad de Dios implica primero la negación de todos los ídolos,  y segundo la orientación del ser en una única dirección.

No hay más verdad que Dios. Y qué significa verdadero en árabe?.  En árabe es verdadero lo que tiene esencia y es falso aquello que carece de esencia. Esto significa que, si los fenómenos y las criaturas desaparecen, entonces no son verdaderas, pues su verdad y su esencia es Dios, es decir, aquello que los hace emerger, el substrato sobre el que se apoyan. Por eso Dios es Al-Haqq, la Verdad.

LOS ANGELES

Dios envía el alimento que ha medido para todas las cosas mediante seres luminosos llamados ángeles. Aunque el pensamiento moderno menosprecia a los ángeles para la conciencia tradicional islámica es una realidad siempre presente. Por eso, el Qur’an los menciona constantemente. Todo desciende con un ángel: los ángeles se ocupan de atender a cada cosa y desempeñan funciones específicas en el mundo. Los ángeles tienen diferentes funciones y jerarquías; en el orden más alto (los arcángeles para la tradición cristiana), están Gabriel, el ángel encargado de comunicar la revelación; Miguel, de proveer alimento a todos los cuerpos y almas, Serafiel, de hacer sonar la trompeta dos veces para marcar el Final del Tiempo (esta función es atribuida a Gabriel en el libro de las Revelaciones) e Israfel -el ángel de la muerte- encargado de quitar el alma. Los ángeles guardianes o nobles escribas están siempre con el ser humano, uno a la derecha y otra a la izquierda, escribiendo el libro de nuestra vida. Su presencia nos obliga a saludar a otro musulmán en la segunda persona del plural “As salamu alaykum” la paz sea con vosotros de manera de extender el saludo a los ángeles que custodian a la persona. Además en nuestras plegarias debemos dirigir nuestros saludos de paz a nuestra derecha y nuestra izquierda para reconocer a nuestros propios ángeles guardianes. Los ángeles Nakir (as) y Munkar (as) nos preguntarán sobre Dios, los profetas y las escrituras cuando muramos. Cada etapa de la vida desde el nacimiento hasta la muerte está definida por nuestra interacción con los ángeles de Dios.

LOS LIBROS

El Qur’an fue enviado por Dios para recordar a la humanidad la verdad armonizadora de la unicidad de Dios y los musulmanes creen que esa misma verdad fue transmitida a los profetas que llegaron antes que Muhammad (saws). Dios nos dice en el Qur’an:

“Y no hemos enviado nunca un mensajero antes que tú,

Al que no le reveláramos

No hay más deidad que Yo, entonces adoradMe” (21.25) 

Un principio fundamental del Qur’an es que a cada colectividad humana se le ha enviado un profeta y por lo tanto ha recibido un recordatorio de la unicidad de Dios. De esta manera, cada revelación previa es vista como un camino de sumisión a Dios. Dios presenta al islam como una firma de vida, no como un credo en particular. La tradición judeo-cristiana-islámica en su totalidad es vista como diferentes formas en la que los seres humanos se han sometido a Dios a través de la historia.

Aunque la realidad el camino que cada mensajero ha enseñado es una, las formas difieren y fueron enviados en la forma de:

  • La Tawrat (La Torá) Moisés,
  • El Zabur (Los Salmos) a David,
  • El Injil (Los Evangelios) a Jesús,
  • El Qur’an (La Recitación) a Muhammad

El profeta Muhammad nos recordó que “los profetas son medios hermanos, sus madres difieren, pero su camino es uno”.

Para el musulmán la revelación es fundamental. Dios se manifiesta y se hace presente al hombre mediante la voz del Libro Revelado. Hay en efecto un “Libro Revelado” que es el libro recibido y hay un “Libro Desplegado” que es la manifestación de la presencia del Creador por medio de signos que emanan de la creación y también de lo profundo de nuestro ser.

LOS MENSAJEROS

El islam, al igual que el judaísmo, reconoce un panorama de profetas y mensajeros a través de los cuales Dios guía a la humanidad. El ciclo de la profecía comenzó con Adam (as) y terminó con el profeta Muhammad que fue declarado el “sello de los profetas”. La estación de la profecía no es algo que los humanos pueden alcanzar con su esfuerzo, es algo que se les otorga. Los profetas fueron enviados a la humanidad en diferentes momentos de su historia para reestablecer la relación entre lo divino y lo humano. El Qur’an dice: “Y para cada pueblo hay un mensajero” (10:48).

Cuando el Qur’an dice: “Nosotros no hacemos ninguna distinción entre uno y otro de sus mensajeros” está reconociendo su condición de fieles transmisores del mensaje divino, el mismo mensaje: la sumisión al Dios Único. Sin embargo, también nos informa que tienen diferentes rangos en cuanto a su cercanía a Dios como se narra en el viaje nocturno del profeta (saws).

La revelación a través de mensajeros ha sido un fenómeno universal. Sólo se mencionan veinticuatro mensajeros en el Qur’an, pero un hadith nos dice que ha habido unos trescientos quince mensajeros a lo largo de la historia humana y ciento veinticuatro mil. Hay una importante diferencia entre mensajeros y profetas: los mensajeros tienen la obligación de comunicar su revelación, mientras que los profetas no. Por lo tanto, un mensajero cumple todas las funciones de un profeta, pero un profeta no cumple todas las funciones de un mensajero.

Así como las comunidades hablan diferentes lenguas y enfrentan diferentes pruebas, los mensajes enviados difieren en el lenguaje y en las leyes que ordenan.

“No hemos enviado un mensajero

Excepto con la lengua de su pueblo” (14.4). 

“Para cada uno de vosotros Hemos hecho una ley y una práctica,

Y si Dios lo hubiera deseado os hubiera hecho un solo pueblo” (5:48) 

“Verdaderamente esto está en las escrituras de los antiguos,

Las escrituras de Abraham y de Moisés” (87.18) 

LA MEDIDA Y DISTRIBUCIÓN – EL DECRETO DIVINO

Dios es omnipotente y su omnipotencia está enfatizada por la habilidad de crear y ordenar, de medir y distribuir todas las cosas asociadas con la creación; por lo tanto, el bien y  el mal en la creación también es creado por Dios.

La palabra árabe qadar (قدر ) está relacionada con qudrah (poder)  y el nombre divino al- Qadir (El poderoso). En el Qur’an se refiere específicamente a la manera en que Dios ejerce Su poder midiendo y distribuyendo la porción de vida, conocimiento y demás características para cada cosa creada. Es a través de una sabiduría difícil de  comprender para nosotros, que se establecen las limitaciones y las medidas de todas las cosas, sea una roca, un ser humano, un elefante o un mosquito.

LA HORA, LA CITA, EL FINAL DEL TIEMPO

El mundo, al igual que nuestros cuerpos, está condenado a un proceso gradual de deterioramiento. El momento del Final del Tiempo es desconocido para nosotros. Sin embargo podemos  ver sus señales, el Qur’an y el hadith hablan de muchos sucesos no naturales que afligirán el mundo mientras llega a su fin. El profeta Muhammad (saws) dijo: “Los años antes del Final del Tiempo serán peligrosos. La integridad de la persona honrada será cuestionada y se confiará en la persona indecente. Durante ese tiempo los Ruwaybidah hablarán. Le preguntaron: ¿quiénes son los Ruwaybidah?. Contestó: Los tontos hablando sobre asuntos públicos”.

 En cuanto a cómo comportarse durante esas épocas el profeta dijo: “Cuando llegue la Hora habrá pruebas que serán como la noche cerrada. Durante esas pruebas el hombre se levantará siendo creyente y se irá a dormir como un no creyente y se despertará como un no creyente y se irá a dormir siendo creyente. En esa época el que esté sentado será mejor que esté de pie y el que camine será mejor que el que corra. Por lo tanto, quebrad vuestra dureza, eliminad vuestros deseos y romped vuestras espadas sobre una roca. Y si alguien viene hacia vosotros, sed como el mejor hijo de Adam”. Es decir, sed como Abel quien le dijo a Caín: Aunque extiendas tu mano para matarme, yo no extenderé la mía para matarte. Realmente temo a Dios, el Señor de los Mundos” (5.28).

Apuntes sobre cosmovisión islámica (‘Aqida)

Frases recogidas de las clases de ‘Aqida al-Najat impartidas por el Dr. Umar Faruq Abd-Allah en la Alquería de Rosales –Granada- en el verano de 2012.

“Es Dios el que produce la realidad, no mis deseos” (Hamza Yusuf)

Toda la creación refleja los nombres de Dios. Por ejemplo:

  • Al-Razzak “el que da provisión”, se manifiesta en el árbol
  • Al-Mumit “el que da la muerte”, se manifiesta en el polvo
  • Al-Muhi “el que da la vida”, se manifiesta en el agua
  • Al-Jami’ “el que reúne, el que unifica”, se manifiesta en el ser humano, por eso es el centro del universo.

Aunque decimos que Dios es infinito. No está relacionado a los conceptos de espacio, tiempo. No es dimensional, no puede ser medido. Escapa a nuestra percepción del espacio y el tiempo, no está sometido a ellos.

Todas las comunidades humanas han tenido un nombre para el Creador, todo ser humano sabe íntimamemente cómo dirigirse a Dios.

El conocimiento de la verdad necesita un pecho expandido. La verdad es muy grande. El corazón lleno de preocupaciones se hace estrecho y no puede entender.

El conocimiento discursivo tiene tres fuentes: la revelación, el intelecto o la razón pura y el conocimiento empírico. El ser humano moderno sólo usa el conocimiento empírico.

Para Dios no hay diferencia entre el átomo y las galaxias, se relaciona con todo de la misma forma.

La realidad de una cosa creada es una debilidad esencial. Somos pobres por esencia: necesitamos respirar, comer, pensar, necesitamos instrumentos.

La existencia tiene niveles. Dios es la existencia necesaria no causada. La creación no es necesaria, es posible. La característica de una cosa creada es el cambio.

La unicidad de Dios quiere decir, que no es compuesto, no tiene partes. Hablamos de la unicidad de Dios y también de sus actos.

La relación causa-efecto pertenece  sólo al reino del conocimiento empírico.

Dios no es inmanente ni trascendente. Dios no piensa, no aprende, no cambia. No necesita lugar, ni ubicación, ni instrumento. Dios no tiene atributos temporales.

Los musulmanes no hablamos de “libre albedrío”, sino de la realidad de elección.

No hablamos de causa, porque la causa es Dios,  sino de conexiones, de lazos entre causas secundarias y efectos. Las causas son aparentes, no las vemos.

El Decreto divino –Qadr- es la relación preexistente y eficiente con lo creado.

Abraham (as) es la prueba de que se puede conocer a Dios sin revelación.

La función del milagro es liberar el intelecto de sus “costumbres”, de su marco cognitivo empírico fijo. El milagro es una ruptura de la norma.

La naturaleza no tiene leyes, tiene generalizaciones. Las leyes de la naturaleza son creaciones del ser humano basadas en la repetición de una experiencia.

El ser humano reúne las contradicciones, actúa y a la vez es causado.

Adquirimos las acciones, no las creamos.

Todas las cosas tienen vida, aunque no sean animadas. Los sabios del islam clasifican como ser no animado, a lo que no habla y ser animado, a lo que habla.

La palabra “alam”, mundo, en árabe, significa todo lo que no es Dios. Proviene de dos palabras “alam” que también significa bandera, señal y dirección e “ilm”, conocimiento. El mundo, por lo tanto, es señal, indicación y conocimiento de Dios.

El Qur’an indica la palabra increada de Dios, todo está allí si puedes entenderlo. Es como un lago que refleja las estrellas.

Dios tiene atributos ontológicos propios, fijos. Los atributos de los profetas son creación de Dios, no son necesidades lógicas, hay pruebas para los profetas. Son seres humanos.

Los profetas son infalibles porque hacen lo que Dios les ordena y evitan los que les prohíbe. Conocen y obedecen. Un profeta –nabi- es un hombre libre y perfecto que recibe la revelación de Dios y debe comunicar su condición de profeta. Un mensajero –rasul- además de lo anterior está obligado a comunicar la ley que recibe. La ley profética para nosotros es como el buen alimento para los animales, cada especie tiene su comida natural. Si una vaca come demasiado maíz en vez de hierba, tiene tumores.

Los mensajeros son honrados, dignos de confianza, dignos de ser profetas. El mensaje llega a nosotros sin interpolación. Sólo es cuestión de autenticidad, conocer si realmente son sus palabras o no.

Los árabes dicen que el habla de Dios es parecida al habla del corazón, del alma. Las palabras indican los sentidos del corazón.

Si entiendes el secreto del destino toda la realidad es felicidad. El santo está en armonía con Dios, su adquisición es perfecta, por lo tanto, es libre.

Dios se ve a Sí Mismo. Ve y oye lo preexistente y lo temporal. Dios ve los sonidos, los colores, los olores. Ve y oye todas las dimensiones, tiene percepción completa y total de todo lo que existe. Empezando por sí mismo. Dios oye los colores, las formas, la luz y la oscuridad, además de los sonidos. Dios es consciente.

No hay relación analógica entre Dios y la creación.

No hay silencio ontológico, ni esencial para Dios. Su voluntad trabaja en todos los mundos posibles, todos los tiempos y todas las dimensiones posibles.

Dios crea o no, según su voluntad. No es obligatorio para Él crear. No juzgamos a Dios según nuestras leyes morales y sociales, Su creación está relacionada con Su sabiduría.

La visión de Dios es un tipo de relación entre El y el creyente: sin cuerpo, sin formas, sin identidad.

La unidad en el Islam no significa uniformidad.

La religión está basada en la certidumbre. Sin certidumbre la religión es un juego.

La continuidad de las cosas es aparente. La realidad es como una película en forma de fotogramas. Las cosas son creadas constantemente. La creación es el reflejo de la voluntad de Dios.

 La cosa finita no puede dar cuenta por sí misma, indica a otro.

 La imaginación es la potencia de entender el sentido de las formas.