Reflexiones andalusíes

Dr. Umar Faruq Abd-Allah Wymann-Landgraf

Febrero 2000

(publicado en alhaddad.org | 26 diciembre 2008

CD236039 - © - PIXTAL

En el siglo 10 DC Hroswitha –una princesa sajona y la primera poetisa alemana conocida- escribió que Córdoba, la capital del califato de al-Andalus, era: “El adorno del mundo”. En la época de Hroswitha, Islam y civilización eran sinónimos. La Casa del Islam tenía un faro fabuloso en el este: la Persia sunnita y otro más espectacular en el oeste: al-Andalus.

Los historiadores cristianos de la Edad Media, hablaban de “las dos Españas”, una cristiana y otra musulmana. Entendían por España “Hispania”: la península Ibérica, es decir, España y Portugal no la entidad política actual denominada España. No había duda de cuál de las “dos Españas” fue la mayor y la más espléndida. Los europeos llamaron a los andaluces, moros y a su cultura, morisca. Nuestros nombres: Moore, Morris, Maurice y Moritz (o Mauro, Mauricio en castellano) eran formas medievales de “moro” y “morisco”.

Los musulmanes, por su parte, hablan de “al-Andalus”, abarcando todas las partes de Iberia que fueron musulmanas. “Al-Andalus” se expandía o retrocedía, según fluctuara la suerte del Islam en Portugal y España. Los musulmanes no se centraron en el fenómeno de las “dos Españas”, sino en el de las “dos orillas” [al-‘udwatan]: las orillas norte y sur del Estrecho de Gibraltar. El inmenso poder cultural, comercial, político y militar de al-Andalus residía en el secreto de sus “dos orillas”. Cuando las orillas estuvieron unidas o bien conectadas, al-Andalus fue la tierra más rica y más formidable de Europa. Cuando las “dos orillas” y sus pueblos fueron separados, al-Andalus se debilitó y se enfrentó a la derrota ante los ejércitos bárbaros de “la tierra vasta” [al-ard al-Kabirah]: la Europa más allá de los Pirineos.

Al-Andalus fue una de las más grandes manifestaciones de civilización de la que Europa ha sido testigo. Los andalusíes fueron conscientemente europeos y cultivaron esa identidad en su poesía. Un poeta andalusí podía apartarse de las normas y hablar, por ejemplo, de una mujer hermosa con ojos verdes y cabello rojo, no de la belleza tradicional árabe con el cabello negro y grandes ojos oscuros. Étnicamente, los musulmanes andalusíes no diferían significativamente de sus vecinos cristianos de la civilización del norte. La civilización andalusí era tolerante y cosmopolita, abarcaba musulmanes, cristianos y judíos. Su población musulmana era diversa: iberos [latinos y celtas], imazighen (“bereberes” -Ver nota del traductor)*, árabes, teutones, africanos subsaharianos, eslavos, persas y otros. En sus momentos más oscuros, al-Andalus conoció divisiones raciales detestables, especialmente entre los imazighen (bereberes) y los árabes, pero tuvo éxito en arabizar rápidamente a su población y articularla en un sólo cuerpo. Muchos cristianos y judíos abrazaron el Islam. Se dice que Maimónides [Musa ibn Maimun] -el gran médico judío y erudito talmúdico de Córdoba- afirmaba que el mayor peligro que tenía ante sí un judío andalusí era la atracción del Islam. Los musulmanes de al-Andalus tenían un apego sincero y profundo al Islam y al árabe. En la práctica, su sociedad era trilingüe. Se cultivó un sofisticado árabe coránico, pero también se utilizaban el andalusí -el árabe coloquial andalusí- y “al-‘Ajamiyah” [aljamiado], una lengua romance cercana al español de Castilla, pero escrita en alfabeto árabe.

El atractivo estilo de vida andalusí seducía a los cristianos y a los judíos y a muchas poblaciones circundantes. Los cristianos y los judíos andalusíes se enorgullecían de la lengua y de los hábitos y estilos árabes. Algunos judíos andalusíes escribieron sobre las virtudes del árabe y lo consideraron superior al hebreo. Judá ben Tibbon -un médico y traductor de obras árabes al hebreo- sostenía que el árabe era el idioma más rico del mundo y el más adecuado para todo tipo de escritura. Creía que era el  árabe y no el hebreo la lengua poética suprema y el lenguaje perfecto para la filosofía, ya que por su naturaleza, penetraba el corazón de las cosas, hacía claro lo que era oscuro y exponía las sutilezas.

La Gente del Libro -especialmente los cristianos- fueron llamados “musta’ribun” [mozárabes]: “los que imitan a los árabes”. Cuando Alfonso VI reconquistó grandes regiones del norte y centro de Iberia en el siglo 11, tuvo que “europeizar” a los cristianos de sus nuevos dominios y hacerlos cristianos  “latinos” otra vez, en lugar de los cristianos árabes en los que se habían convertido. Alfonso VI introdujo la liturgia romana en sustitución de la mozárabe. Patrocinó el arte románico en vez del morisco y difundió la escritura carolingia. Desde la época de Alfonso VI en adelante, una de las funciones principales de la Iglesia y, más tarde de la Inquisición, sería destruir la cultura árabe y sustituirla por el cristianismo latino.

La  etapa “arabófona” de la civilización islámica en la Península Ibérica se prolongó por más de ochocientos años, desde 711 hasta después de la caída de Granada en 1492. Sin embargo, la influencia musulmana en la Península Ibérica duró más tiempo. Millones de musulmanes permanecieron en ella después de la caída de Granada. Aquellos que no podían salir libremente o huir con éxito fueron convertidos forzosamente al catolicismo en el siglo 16 y se les prohibió hablar árabe o mantener su cultura árabe. La Iglesia dividió Iberia entre cristianos viejos y nuevos, dos clases sociales diferentes y desiguales mantenidas bajo el control de la Inquisición durante siglos. Los musulmanes convertidos a la fuerza fueron llamados “moriscos” [pequeños moros], mientras que los judíos convertidos a la fuerza fueron llamados “marranos” [cerdos]. A menudo los niños moriscos eran sustraídos para ser criados como cristianos en monasterios, conventos y otras instituciones eclesiales.

Grandes poblaciones de moriscos fueron expulsadas del sur de España y de las regiones costeras del este y reubicadas en el norte. Pero estas medidas extremas no pudieron matar el espíritu del Islam en los corazones moriscos. Se rebelaban con frecuencia y pedían constantemente a los poderes musulmanes que vinieran a su rescate. En definitiva, España expulsó a cientos de miles de moriscos desde 1609 hasta 1614, pero este mismo hecho facilitó la fractura del poder y la riqueza de la España imperial que se basaba en la energía y la habilidad de sus moriscos. Esto marcó el final de la edad de oro de España, “los Reyes Católicos” nunca recuperaron su gloria perdida. El cardenal francés Richelieu, primer ministro de Luis XIII, dijo que la expulsión de los moriscos fue: “. . . el consejo más descarado y bárbaro registrado en la historia de las edades precedentes.”

El genocidio de moros y moriscos, judíos y marranos contrasta con la tolerancia islámica, que había sido el sello de al-Andalus desde su inicio y uno de los secretos de sus grandes logros. La “Gran Inquisición”, que comenzó en 1483, fue “el primer acto de la España unida”. La mayoría de los cristianos europeos detestaba la Inquisición sobre todo cuando España -en su espíritu inquisitorial- trató de aplastar los movimientos protestantes. En 1588 Felipe II envió a su “Armada Invencible” con esta intención a la Inglaterra recién convertida al protestantismo. Las guerras criminales de España contra los protestantes holandeses, que continuaron de forma intermitente desde 1579 hasta 1648, fueron obra de la Inquisición. El odio de los europeos a la Inquisición y la reacción en su contra estuvieron entre las razones del éxito de la Reforma protestante. El historiador francés del siglo 19, el conde Charles de Montalembert, dijo: “En efecto, admito que la Inquisición en España destruyó el embrión del protestantismo, pero desafío que alguien demuestre que ha tenido el apoyo de la opinión pública de Europa y la simpatía de una humanidad ultrajada”. Sin embargo, la larga y grotesca sombra de la Inquisición se ha cernido sobre occidente durante siglos. La sangrienta guerra civil española (1936 – 1939) fue en parte fruto de la brutal división entre las clases sociales españolas que fomentó la Inquisición. Incluso el Ku Klux Klan, las políticas genocidas del fascismo nazi y las de “limpieza étnica” de Slobodan Milosevic pertenecen a su descendencia bastarda.

Los musulmanes andalusíes eran por lo general conservadores. Los nuevos desarrollos del mundo islámico oriental no se recibían fácilmente en al-Andalus. Sin embargo, su civilización no era rígida, mezclaba una profunda comprensión de la tradición islámica con una originalidad y una improvisación únicas cuando las circunstancias lo requerían. Por ejemplo, los juristas andalusíes aceptaron que las minorías cristianas construyeran nuevas iglesias, mientras que en otros países islámicos sólo se les permitió mantener las que ya existían.

Córdoba y otras grandes ciudades andalusíes eran brillantes centros de aprendizaje. Los estudiantes de lugares tan lejanos como Inglaterra y Europa continental iban allí a formarse. Roger Bacon fue uno de ellos y opinaba que el aprendizaje del árabe era esencial para el progreso científico. Al igual que sus homólogos en el este, los andalusíes hicieron un uso inteligente de las propiedades del waqf, mediante las que se ofrecían hospitales y escuelas gratis, se mantenían carreteras y puentes, se aprovisionaban ejércitos y guarniciones, se pagaban los viajes oficiales a Europa para liberar cautivos y prisioneros de guerra e incluso se cuidaban a los animales de carga que eran demasiado viejos para trabajar. Los precedentes legales de la Iberia islámica son una fuente importante del “fiqh de minorías” para los musulmanes en la Europa y la América de hoy y puede decirse que probablemente esta disciplina islámica ha tenido su origen en al-Andalus.

Al-Andalus produjo muchas de las mentes más brillantes de las ciencias islámicas y árabes. Sus obras, incluso hoy,  son inigualables. Los andalusíes también dominaron las matemáticas, la geometría, las ciencias físicas y la medicina. Ellos pusieron los cimientos de la historia de la ciencia. Incluso la música árabe era una ciencia avanzada, la música andalusí está entre las formas de música más desarrollada que el mundo ha conocido y es una de las fuentes de nuestra música clásica. Los andalusíes no sólo la utilizaban como un entretenimiento, sino también para curar la locura. La arquitectura y las bellas artes moriscas desarrollaron modelos tradicionales con una originalidad distintiva. El profundo desarrollo del arte andalusí puede reconocerse a través de los siglos en la majestad silenciosa de la Gran Mezquita de Córdoba y en al-Hamra de Granada.

Durante sus siglos ilustres, al-Andalus fue poderoso en la tierra y en el mar. Al igual que España en su edad de oro, la fuerza del ejército andalusí se basaba en su poder marítimo. Su formidable fuerza militar era correspondida por su potencia cultural, económica y política. Durante siglos, al-Andalus disfrutó de una prosperidad económica que eclipsó los logros de la antigua España romana. El poder económico andalusí afectó a la Europa continental, Gran Bretaña, Irlanda y Escandinavia y alteró los patrones de comercio anteriores. La fuerte economía andalusí trajo prosperidad a Iberia y a su entorno, pero originó siglos de pobreza y atraso en el norte de Europa al desviar el flujo de su comercio tradicional.

Los andalusíes eran famosos en todo el mundo como artesanos, agricultores, criadores de caballos y de ganado. Durante siglos, el caballo árabe andalusí fue el más conocido en Europa. También fue el antepasado del pony indio americano que desciende de los caballos traídos por los españoles al Nuevo Mundo. Los andalusíes dominaron la ingeniería hidráulica en un nivel que aún hoy no es completamente entendido. Produjeron brillantes aceros y aleaciones, moldearon espadas y armas excelentes. Construyeron barcos dignos del mar Atlántico, mezquitas y otros edificios que serán admirados hasta el fin de los tiempos. Fabricaron seda y telas de calidad, productos de cuero, cerámica, muebles, lámparas, candelabros, aromatizadores y joyas. Se dijo que en la Sevilla árabe se podía encontrar cualquier cosa imaginable, incluso “leche de gorriones”. Los musulmanes de al-Andalus introdujeron las naranjas, los limones, el algodón y los árboles de morera en Europa y originaron una revolución agrícola en el mundo medieval. Los olivos duraron siglos y se dice que muchos de los que hay actualmente en las colinas de España fueron plantados por manos árabes.

Las identidades de España y Portugal están vinculadas inseparablemente a la herencia de al-Andalus, a pesar de que aún hoy, son pocos los historiadores ibéricos que han sido capaces de aceptar ese legado. Sin embargo, no son las únicas herederas del pasado andalusí. Las historias de Europa y las Américas también están vinculadas a al-Andalus de una forma sutil e imprevisible. El surgimiento y el dominio de los vikingos desde el siglo 9 hasta el 11 es una parte profunda de la historia de Europa occidental y de Rusia. Este complejo fenómeno tuvo varias causas, pero una de ellas fue la poderosa economía andalusí de la época que minó el crecimiento económico en el norte de Europa. El reino normando de la Francia del siglo 10 que conquistó Inglaterra en el 11 es uno de los acontecimientos críticos de la historia medieval. Los normandos tuvieron su origen en los vikingos daneses a quienes los andalusíes derrotaron en el Atlántico en una de las más grandes batallas navales de la historia. La victoria salvó al-Andalus de la depredación, pero envió al resto de los vikingos derrotados  al norte de Francia, donde hicieron su nuevo “Reino Normando [northman=hombre del norte]”. En los siglos 10 y 11, los musulmanes tuvieron un pequeño gobierno en Suiza y al este de Francia. El historiador Arnold Toynbee considera que esta presencia es uno de los acontecimientos cruciales de la Edad Media antes de las cruzadas. El poder musulmán suizo estaba relacionado con al-Andalus, de forma directa e indirecta. Los suizos fueron los únicos musulmanes que hicieron pagar el jizyah al papa romano. Fue necesaria la combinación de los ejércitos de Bizancio y de la Europa continental para derrotarlos.

Parece que hubo una relación amistosa entre al-Andalus y la Irlanda medieval. En ese momento, Irlanda era un país de conocimiento y tenía la civilización más avanzada  del norte de Europa. El período andalusí de la historia judía fue la edad de oro del judaísmo. Los judíos andalusíes arabizados estudiaron gramática y lexicología hebrea a la luz de los grandes gramáticos árabes y cultivaron otras ciencias árabes e islámicas. Los judíos andalusíes produjeron muchos de los grandes libros de su cultura. Su destierro de España y Portugal en los siglos 15 y 16 asestó al judaísmo un golpe del que nunca se recuperó. El sionismo también tiene sus raíces en al-Andalus y se ha dicho que el movimiento sionista debe ser fechado a partir de la destrucción de los judíos de Andalucía. Los antiguos judíos andalusíes fueron los principales autores de los sucesos intelectuales más importantes de su comunidad en el período posterior a su destierro.

Los andalusíes pudieron haber llegado a América antes de que Colón descubriera las Indias Occidentales en 1492. Colón afirmó haber visto a los pobladores vestidos como moros granadinos. El descubrimiento de las Américas no puede separarse del historial andalusí y de la relación más amplia entre la Europa medieval y el mundo islámico en general. Los moriscos construyeron las naves de Colón en los diques secos moriscos. La teoría de que la tierra es redonda era mora, no cristiana. Los musulmanes habían elaborado esa idea y midieron la circunferencia de la tierra 700 años antes que Colón. Colón llevó un traductor de árabe al Caribe, Luis Torres [un moro o un marrano], esperando encontrar y comunicarse con las poblaciones musulmanas en el Lejano Oriente que él imaginó haber encontrado. Por lo tanto, el árabe fue la lengua  que los europeos utilizaron por primera vez en suelo americano para tratar de hablar con las poblaciones nativas.

Incluso las brutales conquistas españolas de los nativos americanos ocurridas desde finales del siglo 15 hasta mediados del siglo 16 deben entenderse en el contexto de “el problema morisco” de la España católica. El grito de batalla de Ponce de León en el Caribe era: “Santiago Mata Moros”. Este fue el grito de batalla de la época contra los moros. Ponce de León y sus soldados ibéricos habían sido galvanizados por el genocidio que ellos y sus antepasados habían perpetrado contra los pueblos andalusíes. Las conquistas de América recrearon la reconquista de España. Pero también se dice que buscaron superar las grandes hazañas de los conquistadores islámicos de los siglos séptimo y octavo. A veces se les imitaba, como, por ejemplo, cuando se fundó Lima (Perú) y Popayán (Colombia), según el modelo de las ciudades fortificadas árabes de al-Kufa y Basora. El espíritu, las técnicas y las traiciones de las  campañas españolas en América habían sido perfeccionados en las largas y difíciles  campañas contra los moros. Oficialmente, a los moriscos se les prohibía emigrar a América, pero en realidad lo hicieron en grandes cantidades, especialmente a México, Guatemala, Cuba, Colombia, Perú y Bolivia. Por otra parte, los jesuitas difundieron en América Latina un tipo especial de catolicismo indolente y permisivo, creado especialmente por la Inquisición para despolitizar y controlar a los moriscos españoles.

Muchos andalusíes -moros y moriscos- pudieron escapar de Iberia y de la Inquisición. Tuvieron una enorme influencia en el mundo islámico al que emigraron. Los andalusíes ayudaron a arabizar muchas partes de África, sobre todo lo que actualmente son el Sudán y Mauritania. Los soldados y marineros andalusíes formaron poderosos contingentes en las fuerzas musulmanas de Argelia, Túnez, Marruecos y otros países islámicos. Muchos de los corsarios y “piratas de la Berbería” eran andalusíes, algunos de los cuales no se veían como piratas, sino como dignos combatientes tratando de recuperar al-Andalus que habían perdido sus antepasados.

Hoy en día, el legado de al-Andalus tiene muchas lecciones para los musulmanes y los no musulmanes por igual. Nosotros, los musulmanes, imaginamos al-Andalus como un “paraíso perdido” islámico. En realidad, no fue un paraíso terrenal. Tuvo un lado bello y un lado feo. Se consiguieron grandes logros, pero hubo fallos terribles. No hay que idealizar al-Andalus, sino reflexionar sobre lo bueno y lo malo de su legado. Al-Andalus nunca habría dejado de existir de no haber sido por su lado oscuro.

Entre las lecciones más importantes que al-Andalus nos enseña es la nobleza inherente en la tolerancia y la convivencia armoniosa entre los pueblos y las religiones. Pero también narra una historia de opresión y genocidio que debe ser contada al mundo. Hoy en día, los gobiernos de España y Portugal han cambiado y adoptado posturas dignas de elogio hacia los musulmanes en sus países y también han abierto los archivos inquisitoriales. Un académico tunecino moderno dice haber ido a un municipio  español y solicitar  los registros inquisitoriales. Algunas veces, las funcionarias se los entregaban conmovidas, pidiendo a los musulmanes que los perdonaran. La historia de al-Andalus también muestra la absoluta necesidad de unirnos y cooperar: una lección que nos negamos a aprender. Nuestras incipientes comunidades musulmanas en España, Gran Bretaña y Estados Unidos están tan divididas como pequeñas son y los estados nacionales del mundo musulmán no son mejores. De hecho, a veces actúan unos contra otros en una forma que habría sorprendido incluso a los “reyes de la pequeña facción” [Muluk at-tawa’if], los taifas, de al-Andalus.

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*NOTA DEL TRADUCTOR: Hemos utilizado el término imazighen (sing. amazigh), en lugar de “bereberes”, ya que éste es un nombre impuesto y como se explica más adelante carente de contenido (ver Platón al final). Las personas pertenecientes al conjunto de etnias autóctonas del norte de África, denominada Tamazgha se llaman a sí mismos y también se reconocen con el nombre de imazighen, que significa “gente libre” u “hombres libres y nobles”. El término “bereber” es una variación de la palabra latina original bárbaro, aplicada por los antiguos romanos específicamente a sus vecinos antagonistas del norte de Germania (moderna Alemania) y a los grupos hostiles de África del Norte. 

Bárbaro, tártaro y salvaje son términos que se usan para referirse a una persona que es percibida como incivilizada. La palabra es usada a menudo tanto para referirse de forma general a un miembro de una nación o etnia, como a una sociedad tribal desde la perspectiva de una civilización urbana con una connotación peyorativa en la mayoría de los casos. En el uso idiomático o figurativo, un “bárbaro” también puede ser una referencia individual a una persona brutal, cruel, belicosa o insensible.

El término se origina en el griego antiguo βάρβαρος barbaros. De ahí la expresión griega  “πᾶς μὴ Ἕλλην βάρβαρος” (pas mē Hellēn barbaros) que significa literalmente “el que no es griego es un bárbaro”. En la antigüedad, los griegos lo usaron para llamar a la gente del Imperio Persa en el período moderno temprano y posteriormente lo usaron con los turcos, de una manera claramente peyorativa. En el Imperio Romano, los romanos usaban la palabra bárbaro para denominar a los germanos, los celtas, los íberos, los tracios y los persas.  

La antigua palabra griega βάρβαρος barbaros, “bárbaro”, fue un antónimo de πολίτης polites, “ciudadano”, de polis “ciudad-estado”. El sonido de barbaros es una onomatopeya del balbuceo de una persona que habla una lengua no griega. 

Los griegos usaban el término con diferentes culturas extranjeras, incluyendo los egipcios, persas, medos, los celtas, los pueblos germánicos, fenicios, etruscos y cartagineses. De hecho, se convirtió en un término común para referirse a todos los extranjeros. Sin embargo, en varias ocasiones, el término también fue utilizado por los griegos, especialmente los atenienses, para burlarse de otras tribus y estados griegos (como epirotas, eleos, macedonios y eólicos) de una manera peyorativa y políticamente motivada. Por supuesto, el término también llevaba una dimensión cultural en su doble significado. 

Platón  rechazó la dicotomía griego-bárbaro como un absurdo lógico sobre el siguiente fundamento: dividir el mundo entre griegos y no griegos no le decía a uno nada sobre el segundo grupo.

Todo lo anterior nos puede servir para reflexionar sobre nuestras propias percepciones sobre “el otro” o  “el extranjero” que muchas veces toman formas religiosas, políticas y sociales.

El legado musical de Al-Andalus

Un nashid (نشيد nashīd, ‘canto’) cantado por el Sheij Hakim Murad y Ali Keeler. Es en español antiguo, utilizado por los musulmanes que vivían bajo la Inquisición. La canción data del siglo XVI, pero puede ser anterior.

Al Madha – Nashid español alabando al santo profeta (saws)

Las letras completas están disponibles en la página web Mishkat Media.

Más anashid (أناشيد Anāshīd, ‘cantos’) andalusíes para descarga gratuita en la misma web:

http://mishkatmedia.com/travellinglight/music/freedownloads.html

Curso de artes y cerámica Andalusí

Programa de recuperación de Las Tradiciones Andalusíes

La Alquería de los Rosales (Asociación cultural Azzagra) ofrece un curso dentro del programa de recuperación de Las Tradiciones Andalusíes del 12 al 16 de Septiembre en la Puebla de Don Fadrique (Granada)

El curso está formado por los siguientes talleres a cargo de distintos profesores:

  • Cerámica (Al Yarrar Style)
  • Diseño de joyas (Ihsan Escudero)
  • Técnicas de repujado de cuero  (Munira Studio)
  • Introducción a la caligrafía árabe (Bashira Roman)
  • El arte de los manuscritos

Los talleres se impartirán en: castellano, inglés y árabe

FECHA

Desde el 12 al 16 de Septiembre del 2012.

A las 21 horas del día 12 habrá un servicio de transporte desde el aeropuerto de San Javier, Murcia (sólo se hará la recogida en el aeropuerto). Los servicios de transporte personales solicitados desde otros aeropuertos tendrán un precio adicional.

PROGRAMA

12 Septiembre

  • 8.30 Desayuno
  • 9.30-11.30 Clase de cerámica  (introducción a la teoría de la geometría y la combinación de colores)
  • 11.30-12.00 Pausa (té y café)
  • 12.00 -13.30 Introducción al diseño de joyas
  • 13.45 Almuerzo
  • 17.00-18.00 Cerámica – Práctica 1
  • 18.15-19.45 Diseño de joyas – Práctica 1
  • 20.00 Cena
  • 21.30 Proyección especial

13 Septiembre

  • 8.30 Desayuno
  • 9.30-11.00 Cerámica – Práctica 2
  • 11.00-11.30 Pausa (té y café)
  • 11.30-13 Diseño de joyas – Práctica 2: Oro
  • 13.45 Almuerzo
  • 17.00-18.30 Caligrafía árabe: la pluma
  • 18.15-19.45 Diseño de joyas – Práctica 3: Oro
  • 20.00 Cena
  • 21.30 Proyección especial

14 Septiembre

  • 8.30 Desayuno
  • 9.30-11.00 Cerámica – Práctica 3
  • 11.00-11.30 Pausa (té y café)
  • 11.30-13.00 Repujado de cuero (preparación de la piel)
  • 13.45 Almuerzo
  • 17.00-18.30 Repujado de cuero –  Práctica 1
  • 18.15-19.45 Caligrafía – Práctica 1
  • 20.00 Cena
  • 21.30 Proyección especial

15 Septiembre

  • 8.30 Desayuno
  • 9.30-11.00 Repujado de cuero –  Práctica 2
  • 11.00-11.30 Pausa (té y  café)
  • 11.30-13.00 Caligrafía árabe – Práctica 2
  • 13.45 Almuerzo
  • 17.00-18.30 Repujado de cuero – Práctica 3
  • 18.15-19.45 Exhibición de los trabajos realizados  y clausura del curso
  • 20.00 Cena de gala de fin de curso

16 Septiembre 

  • Despedida
  • Para los estudiantes llegados de fuera de España, el bus al aeropuerto de San Javier saldrá durante la mañana.

PRECIOS

Los precios incluyen el alojamiento, las comidas, los honorarios de los profesores y el material. También está incluido el servicio de bus (sólo a San Javier), cualquier otro servicio de transporte se pagará por separado.

  • Habitación compartida con baño: 600 euros por persona (máximo dos personas)
  • Habitación compartida y baño compartido: 550 euros por persona (máximo 3 personas)
  • Habitación con literas y baño interior: 400 euros por persona (máximo 12 personas)

CONTACTO

mail@alqaria.org

TELÉFONO

(Lunes a Jueves de 10:00- 14:00 CET) +34 958 344438

DIRECCIÓN

Alquería de Rosales, Puebla D. Fadrique CP/18820 Granada, España

http://www.alqaria.org/wordpress/andalusian-arts-and-ceramics-course/

¿QUÉ ES LA ALQUERÍA DE ROSALES?

Alquería es una palabra que proviene del árabe, (قرية) Qarya, y se refiere a una pequeña comunidad o pueblo. La Alquería de Rosales –Pueblo de las Rosas- está ubicada cerca de la Puebla de Don Fadrique, una pequeña población de  5.000 habitantes al norte de la provincia de Granada bien conectada con los aeropuertos internacionales de Murcia, Granada y Alicante.

El lugar que ocupa el complejo de la Alquería tiene 127 hectáreas de finca rural situadas en la reserva natural protegida de la Sierra de Segura. Cuenta con 4.000 metros cuadrados de instalaciones que incluyen lo siguiente:

  • Amplias habitaciones (100 personas), una mezquita (550 metros cuadrados)
  • sala de conferencias (300 personas), aulas y biblioteca
  • laboratorio de investigación y conservación de manuscritos
  • restaurante, zona deportiva multifuncional
  • piscina
  • zona de caballos
  • tierras agrícolas y forestales (más de 8.000 árboles frutales).

La fundación enfoca sus actividades en el campo de la educación, contribuyendo al diálogo y al entendimiento entre las culturas y ha firmado varios acuerdos con universidades españolas como la “Universidad de Granada” y “Universidad Complutense de Madrid”. También ha firmado acuerdos internacionales de cooperación con la Universidad de Al Azahar en Egipto, el Instituto Al Fath en Damasco y la World Islamic Sciences & Education University de Jordan.