Iman

“El Iman no es tanto la afirmación de una lista de creencias, sino la conciencia de que Dios está contigo. No existe la situación de Ausencia Divina” Abdal-Hakim Murad – Rihla 2011 

Así como el islam está construido sobre cinco pilares, el iman también está conformado por elementos: La Unicidad de Dios, Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, La Hora y el Decreto Divino.

El musulmán debe abrir su corazón a estas realidades porque son las puertas hacia un verdadero saboreo de lo trascendente. Son pilares, ejes de reflexiones que alimentan el espíritu. Así, la inmensidad solitaria de Dios es una meta; los ángeles pueblan el mundo interior al que se asoma el musulmán desde el momento en que concentra su intención y su acción hacia Dios; los profetas y libros revelados son los signos de la comunicación de Dios con el ser humano y los caminos hacia El, todo ello resumido en Muhammad (saws); la Resurrección es la confirmación de la eternidad, de que la muerte no está por encima de Dios; y el Destino es el signo de la presencia constante de Dios, la fuerza de Su poder hacedor.

La palabra iman es usualmente traducida como “fe” o “creencia”, aunque ninguno de los dos términos captura su verdadero significado. Proviene de la palabra “’amana”, confianza, seguridad. Es la dimensión vertical del islam, la cosmovisión del musulmán, en lo que el musulmán cree. De acuerdo con el Qur’an y el hadith la fe es la compresión objetiva de la realidad tal como es. La fe es la adecuada respuesta humana a la verdad cuando estamos en armonía con nuestra verdadera naturaleza. Responder con fe a la revelación enviada por Dios a través de alguno de Sus Mensajeros, es comenzar el viaje de regreso a la esencia de lo que somos.

LA UNICIDAD DE DIOS

El tawhid se refiere a la Unicidad de Allah, es decir, la no multiplicidad, la no divisibilidad, la no semejanza, la no paridad.

Los seres humanos nacen con un conocimiento innato del tawhid que significa literalmente“ hacer de algo uno”, o “afirmar, declarar la unidad de algo”.

No es una “doctrina”, un dato en el que creer o no, sino un “acto”, es un compromiso vital con una forma de percibirse a uno mismo y de percibir la existencia. Ocupa el centro del Islam, es su detonador y su clave. Por ello, los sufíes dicen que el tawhid es, esencialmente peligroso, porque es exigente, rupturista, transformador, no hace concesiones.

El tawhid se formula cuando se dice: “ La ilaha illa Allah”, no hay más verdad que Dios. No es el simple enunciado de una doctrina. Implica un cambio absoluto, un modo distinto de ser y de relacionarse con la existencia entera.

Declarar la unicidad de Dios implica primero la negación de todos los ídolos,  y segundo la orientación del ser en una única dirección.

No hay más verdad que Dios. Y qué significa verdadero en árabe?.  En árabe es verdadero lo que tiene esencia y es falso aquello que carece de esencia. Esto significa que, si los fenómenos y las criaturas desaparecen, entonces no son verdaderas, pues su verdad y su esencia es Dios, es decir, aquello que los hace emerger, el substrato sobre el que se apoyan. Por eso Dios es Al-Haqq, la Verdad.

LOS ANGELES

Dios envía el alimento que ha medido para todas las cosas mediante seres luminosos llamados ángeles. Aunque el pensamiento moderno menosprecia a los ángeles para la conciencia tradicional islámica es una realidad siempre presente. Por eso, el Qur’an los menciona constantemente. Todo desciende con un ángel: los ángeles se ocupan de atender a cada cosa y desempeñan funciones específicas en el mundo. Los ángeles tienen diferentes funciones y jerarquías; en el orden más alto (los arcángeles para la tradición cristiana), están Gabriel, el ángel encargado de comunicar la revelación; Miguel, de proveer alimento a todos los cuerpos y almas, Serafiel, de hacer sonar la trompeta dos veces para marcar el Final del Tiempo (esta función es atribuida a Gabriel en el libro de las Revelaciones) e Israfel -el ángel de la muerte- encargado de quitar el alma. Los ángeles guardianes o nobles escribas están siempre con el ser humano, uno a la derecha y otra a la izquierda, escribiendo el libro de nuestra vida. Su presencia nos obliga a saludar a otro musulmán en la segunda persona del plural “As salamu alaykum” la paz sea con vosotros de manera de extender el saludo a los ángeles que custodian a la persona. Además en nuestras plegarias debemos dirigir nuestros saludos de paz a nuestra derecha y nuestra izquierda para reconocer a nuestros propios ángeles guardianes. Los ángeles Nakir (as) y Munkar (as) nos preguntarán sobre Dios, los profetas y las escrituras cuando muramos. Cada etapa de la vida desde el nacimiento hasta la muerte está definida por nuestra interacción con los ángeles de Dios.

LOS LIBROS

El Qur’an fue enviado por Dios para recordar a la humanidad la verdad armonizadora de la unicidad de Dios y los musulmanes creen que esa misma verdad fue transmitida a los profetas que llegaron antes que Muhammad (saws). Dios nos dice en el Qur’an:

“Y no hemos enviado nunca un mensajero antes que tú,

Al que no le reveláramos

No hay más deidad que Yo, entonces adoradMe” (21.25) 

Un principio fundamental del Qur’an es que a cada colectividad humana se le ha enviado un profeta y por lo tanto ha recibido un recordatorio de la unicidad de Dios. De esta manera, cada revelación previa es vista como un camino de sumisión a Dios. Dios presenta al islam como una firma de vida, no como un credo en particular. La tradición judeo-cristiana-islámica en su totalidad es vista como diferentes formas en la que los seres humanos se han sometido a Dios a través de la historia.

Aunque la realidad el camino que cada mensajero ha enseñado es una, las formas difieren y fueron enviados en la forma de:

  • La Tawrat (La Torá) Moisés,
  • El Zabur (Los Salmos) a David,
  • El Injil (Los Evangelios) a Jesús,
  • El Qur’an (La Recitación) a Muhammad

El profeta Muhammad nos recordó que “los profetas son medios hermanos, sus madres difieren, pero su camino es uno”.

Para el musulmán la revelación es fundamental. Dios se manifiesta y se hace presente al hombre mediante la voz del Libro Revelado. Hay en efecto un “Libro Revelado” que es el libro recibido y hay un “Libro Desplegado” que es la manifestación de la presencia del Creador por medio de signos que emanan de la creación y también de lo profundo de nuestro ser.

LOS MENSAJEROS

El islam, al igual que el judaísmo, reconoce un panorama de profetas y mensajeros a través de los cuales Dios guía a la humanidad. El ciclo de la profecía comenzó con Adam (as) y terminó con el profeta Muhammad que fue declarado el “sello de los profetas”. La estación de la profecía no es algo que los humanos pueden alcanzar con su esfuerzo, es algo que se les otorga. Los profetas fueron enviados a la humanidad en diferentes momentos de su historia para reestablecer la relación entre lo divino y lo humano. El Qur’an dice: “Y para cada pueblo hay un mensajero” (10:48).

Cuando el Qur’an dice: “Nosotros no hacemos ninguna distinción entre uno y otro de sus mensajeros” está reconociendo su condición de fieles transmisores del mensaje divino, el mismo mensaje: la sumisión al Dios Único. Sin embargo, también nos informa que tienen diferentes rangos en cuanto a su cercanía a Dios como se narra en el viaje nocturno del profeta (saws).

La revelación a través de mensajeros ha sido un fenómeno universal. Sólo se mencionan veinticuatro mensajeros en el Qur’an, pero un hadith nos dice que ha habido unos trescientos quince mensajeros a lo largo de la historia humana y ciento veinticuatro mil. Hay una importante diferencia entre mensajeros y profetas: los mensajeros tienen la obligación de comunicar su revelación, mientras que los profetas no. Por lo tanto, un mensajero cumple todas las funciones de un profeta, pero un profeta no cumple todas las funciones de un mensajero.

Así como las comunidades hablan diferentes lenguas y enfrentan diferentes pruebas, los mensajes enviados difieren en el lenguaje y en las leyes que ordenan.

“No hemos enviado un mensajero

Excepto con la lengua de su pueblo” (14.4). 

“Para cada uno de vosotros Hemos hecho una ley y una práctica,

Y si Dios lo hubiera deseado os hubiera hecho un solo pueblo” (5:48) 

“Verdaderamente esto está en las escrituras de los antiguos,

Las escrituras de Abraham y de Moisés” (87.18) 

LA MEDIDA Y DISTRIBUCIÓN – EL DECRETO DIVINO

Dios es omnipotente y su omnipotencia está enfatizada por la habilidad de crear y ordenar, de medir y distribuir todas las cosas asociadas con la creación; por lo tanto, el bien y  el mal en la creación también es creado por Dios.

La palabra árabe qadar (قدر ) está relacionada con qudrah (poder)  y el nombre divino al- Qadir (El poderoso). En el Qur’an se refiere específicamente a la manera en que Dios ejerce Su poder midiendo y distribuyendo la porción de vida, conocimiento y demás características para cada cosa creada. Es a través de una sabiduría difícil de  comprender para nosotros, que se establecen las limitaciones y las medidas de todas las cosas, sea una roca, un ser humano, un elefante o un mosquito.

LA HORA, LA CITA, EL FINAL DEL TIEMPO

El mundo, al igual que nuestros cuerpos, está condenado a un proceso gradual de deterioramiento. El momento del Final del Tiempo es desconocido para nosotros. Sin embargo podemos  ver sus señales, el Qur’an y el hadith hablan de muchos sucesos no naturales que afligirán el mundo mientras llega a su fin. El profeta Muhammad (saws) dijo: “Los años antes del Final del Tiempo serán peligrosos. La integridad de la persona honrada será cuestionada y se confiará en la persona indecente. Durante ese tiempo los Ruwaybidah hablarán. Le preguntaron: ¿quiénes son los Ruwaybidah?. Contestó: Los tontos hablando sobre asuntos públicos”.

 En cuanto a cómo comportarse durante esas épocas el profeta dijo: “Cuando llegue la Hora habrá pruebas que serán como la noche cerrada. Durante esas pruebas el hombre se levantará siendo creyente y se irá a dormir como un no creyente y se despertará como un no creyente y se irá a dormir siendo creyente. En esa época el que esté sentado será mejor que esté de pie y el que camine será mejor que el que corra. Por lo tanto, quebrad vuestra dureza, eliminad vuestros deseos y romped vuestras espadas sobre una roca. Y si alguien viene hacia vosotros, sed como el mejor hijo de Adam”. Es decir, sed como Abel quien le dijo a Caín: Aunque extiendas tu mano para matarme, yo no extenderé la mía para matarte. Realmente temo a Dios, el Señor de los Mundos” (5.28).