Los estados internos de cada fase de la oración

Texto del imam Al-Ghazali recogido en el libro Inner Dimensions of Islamic Worship de Muhtar Holland

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La Llamada A La Oración

Cuando oigas la llamada a la oración dada por el muecín, siente el temor de la proximidad de las Cuentas del Día de la Resurrección. Prepárate a ti mismo internamente y externamente a responder, y a hacerlo sin dilación. Aquellos que son rápidos en responder a esta llamada son aquellos que serán preguntados gentilmente en el día de la Gran Revisión. Así que inspecciona tu corazón: si lo encuentras lleno de diversión y felicidad y ansioso por responder, puedes esperar ante esta situación que te traigan buenas noticias y la salvación en el Día del Juicio. Esto es por lo que el Profeta, con él sea la paz, solía decir: “¡confórtanos, Bilal!” porque Bilal era el muecín y la oración la diversión y el confort del Mensajero, sobre él la paz.

La Pureza Ritual

Cuando prestamos atención a la pureza ritual en las cosas que nos rodean progresivamente en planos más cercanos – tu habitación, luego tus ropas, luego tu piel,- no están en contraposición a tu ser interno, que se encuentra en el corazón de todo esto. La batalla para purificarlo es mediante el arrepentimiento y el rechazo de los excesos, y con la determinante resolución de no volver a cometerlos en el futuro. Limpia tu ser interior por este camino, porque este es el lugar que examina Aquel al que tu adoras.

Cubrir Las Partes Privadas

Tú cubres las partes privadas para prevenir que ciertas partes del cuerpo sean expuestas a la vista. Pero ¿qué es de las vergonzosas áreas de tu ser interno, aquellos desgraciados secretos de tu alma, que sólo son escrutados por tu Señor, Grande y Glorificado sea? Se consciente de estas faltas. Se discreto acerca de ellas, pero ten en cuenta que nada puede ser escondido de la vista de Allah, Glorificado sea. Sólo a través del arrepentimiento, la vergüenza y el temor, serán perdonados…

Orientarse A La Qibla

Así al orientarte a la qibla, al realizar la orientación, retiras externamente tu rostro de todo el resto de direcciones para hacerlo hacia la Casa de Allah, Ensalzado sea. ¿Acaso  supondrás que no se te pide también que retires tu corazón de todo lo demás, dirigiéndote hacia Allah, Elevado y Glorificado sea? ¡Qué absurda idea, pues éste es el objetivo del ejercicio!… El profeta, con él sea la paz, dijo: “cuando un hombre se levanta para rezar, dirigiendo su deseo, su rostro y su corazón hacia Alllah, Grande y Glorioso, abandona esta oración volviendo al estado en que se encontraba el día en el que su madre le dio a luz”.

La Posición De Pie (Qiyam)

Así la postura erguida significa mantenerse a si mismo recto -en cuerpo y espíritu- en la presencia de Dios, Grande y Glorioso, tu cabeza, que es el miembro más alto de tu cuerpo, debe de estar inclinado, como recuerdo de la necesidad de mantener el corazón humilde y honesto, libre de altivez y orgullo…

Intención (Niya)

Cuando formules tu intención, debes tratar de ser responsable ante Allah, Exaltado sea, realizando la oración en obediencia a Sus ordenes, realizándola de manera adecuada, evitando las cosas que la invalidan o la hacen mermar en perfección, realizándola con sinceridad, buscando la aceptación de Allah, Exaltado sea, en la esperanza de Su recompensa y con temor de Su castigo, buscando Su gracia y favor por Su parte…

Takbir

Para el takbir, el Allahu akbar que comienza la oración, tu corazón no debe ser contrario a las palabras que pronuncia tu lengua. Si en tu corazón sientes que hay algo más grande que Allah, Exaltado sea, aunque tus palabras sean verdad, Allah es testigo de que eres un mentiroso…

Invocaciones del comienzo

Cuando realices la invocación del comienzo, guárdate del politeísmo oculto en ti mismo. Fue por la gente que rezaban buscando la aprobación de los hombres, así como la de la Divinidad, que Allah, exaltado sea, reveló este verso:

“Quien quiera encontrarse con su Señor, que haga obras rectas y que no asocie a nadie en su adoración a su Señor” 18:10

Cuando dices ”busco refugio en Allah de Satán el maldito”, debes ser consciente de que el demonio es tu enemigo y que aguarda una oportunidad para alejarte de tu Señor, exaltado sea. Satán tiene envidia de tu habilidad para comunicarte con Allah, y de postrarte ante Él…

Recitación del Corán

En cuanto a la recitación del Corán podemos distinguir tres tipos de personas:

a) Aquellos que mueven sus lenguas de forma inconsciente.

B) Aquellos que ponen atención en el movimiento de sus lenguas, entendiendo el significado, escuchándolo como si procediese de una persona diferente a ellos; este es el grado de las gente “de la derecha”

c) Aquellos que comienzan con la conciencia del significado, y usan sus lenguas para expresar esta conciencia interna. La lengua actúa para ellos como mero interprete de este sentimiento interno, o como un profesor. En el caso de los más cercanos a Allah, su lengua es un mero interprete…

La Flexión (ruku)

De acuerdo con ‘Ikrima, Allah, glorificado sea, se refiere a las posturas de pie, flexionado, postrado y sentado cuando dice:

“Aquel que ve cuando te levantas a rezar y tus movimientos estando entre aquellos que se postran” 26:218-219

La flexión (ruku) y la postración (suyud) se acompañan de una renovación de la afirmación de la Grandeza de Allah, glorificado sea…

Al flexionarse, renuevas tu sumisión y humildad, tratando de afinar tus sentimientos internos a través de la refrescante conciencia de tu propia impotencia e insignificancia ante el poder y grandeza de tu Señor. Para confirmarlo, buscas la ayudad de tu lengua, glorificando a tu Señor, y testificando repetidamente Su Suprema Majestad, tanto externamente como internamente.

Cuando te levantes espera que Él sea misericordioso contigo. Para hacer énfasis en este deseo, dices “Allah escucha a aquellos que Lo alaban”. Siendo consciente de la necesidad de mostrar gratitud añades inmediatamente “Las alabanzas más agradecidas son para Ti, nuestro Señor”. Para mostrar la abundancia de esta gratitud deberías añadir “tanto como los cielos y la tierra contienen”.

Postración (suyud)

Entonces te inclinas en postración, siendo este el más alto nivel de sumisión, porque llevas la parte más preciada de tu cuerpo, tu cara, hasta lo más bajo, para encontrase con el polvo de la tierra. Si es posible, deberás tratar de hacer tu postración sobre el suelo desnudo, pues esto lleva más a la humildad y de forma más segura a la conformidad. Cuando te dispongas en esta posición de proximidad, deberás ser consciente que perteneces a ella. Estás devolviendo la rama a su raíz, porque de polvo fuiste creado y al polvo deberás regresar. Al mismo tiempo debes renovar tu conciencia interna de la Majestad de Allah, diciendo “Gloria a mi Señor el Más Alto”. Repítelo para añadir mayor confirmación, porque un a sola vez no resulta lo suficientemente enfático.

Cuando tus sentimientos interiores hayan sido así refinados, deberás confesar tu esperanza de obtener la Misericordia Divina, porque Su Misericordia fluye rápidamente hacia la debilidad y humildad, y no hacia la arrogancia y vanidad.

Mientras levantes tu cabeza, di Allahu Akbar y pide por aquellos que necesites, haciendo la súplica de tu elección, como “Mi Señor, perdóname y ten misericordia. Ignora mis faltas, de las cuales Tu estás bien informado”.

A continuación reafirma tu sumisión con una segunda postración.

Sentarse y testificar

Cuando estés sentado para dar testimonio (tashahhud), hazlo decorosamente. Declara que todos las oraciones y buenas obras que realizas son buscando la complacencia de Allah, y que todo Le pertenece. Ese es el significado de “at-tahiyat…” Se consciente del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y de su noble persona, mientras dices “la paz sea contigo, o Profeta, y también la misericordia y bendiciones de Allah…”. Asegúrate de que tu saludo le llega, y él te devolverá un saludo más perfecto todavía. Salúdate luego, y a todos los siervos sinceros de Allah, a continuación testifica la Unidad de Allah, exaltado sea, y la misión del Profeta Muhammad, Su profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y pide su protección.

La Suplica del Final

Al fin de la oración, debes ofrecer la suplica tradicional, implorando y entregándote con tranquilidad y humildad, confiando en ser escuchado. Incluye en tu oración a tus padres y otros creyentes.

Saludo (Taslim)

Finalmente, con la intención de terminar tu oración, dirige tu saludo a los ángeles y al resto de los presentes. Siente gratitud hacia Allah, glorificado sea, por haberte permitido completar este acto de adoración. Imagina que estás despidiendo a esta oración, y que podrías no vivir para ver otra como ella…

Lo imprescindible (IIII)

Ibn ‘Arabi

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Es incumbencia tuya examinar cada acción, cada palabra, cada acto de Islam, cada relación con los demás, tales como la amistad o el matrimonio. Ante cada cosa, debes averiguar si es buena o mala, pura o impura, correcta o incorrecta; en una palabra: legal o ilegal. En algunos casos, estará claro; entonces has de escoger el bien y dejar el mal. En algunos otros, será dudoso; entonces has de dejarlo como si fuera malo y buscar aquello que sea seguro.

Sigue esa consigna del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él). Incluso si tienes necesidad de algo que resulta dudoso, incluso si no puedes conseguir otra cosa, no lo tomes: déjalo por amor a Allah. Eso es la escrupulosidad. Ten por seguro que Él recompensará al escrupuloso con bienes abundantes mucho mejores que la cosa dudosa que hubo de ser abandonada. Pero, no esperes tu recompensa in- mediatamente.

La escrupulosidad es la base del Islam y el camino hacia la verdad. Si eres escrupuloso, todas tus acciones serán puras y sinceras, todo lo que hagas terminará bien, estará en armonía con el

mandato de Allah. Serás el receptor de la generosidad de Allah; todos recurrirán a tu ayuda. Estarás bajo la protección de Allah. Si eres escrupuloso y riguroso en tu Islam, evitando lo incorrecto y lo dudoso, no cabe duda que recibirás todas estas bendiciones. Pero, si vuelves la espalda a la escrupulosidad y a la humildad, el Juez Absoluto te colocará en un puesto deshonroso, y te encontrarás falto de ayuda y aterrorizado. Te dejará a tu suerte en manos de ti mismo. Entonces serás un juguete para el Diablo, que no encontrará ninguna resistencia, ninguna oposición a sus tentaciones, y te desviará de la verdad. Emplea todos tus esfuerzos en permanecer en el camino de la piedad, y que Allah te ayude.

Este mundo es un lugar de preparación, donde te dan muchas lecciones y pasas por numerosas pruebas. En él escoge lo menos antes que lo más. Conténtate con lo que tienes, aunque sea menos de lo que poseen los otros. Verdaderamente debes preferir tener menos.

Este mundo no es malo. Al contrario, es el campo del Más Allá: lo que cultives aquí, allí cosecharás. El mundo es el camino hacia la felicidad eterna, y por lo tanto es bueno, merecedor de ser querido y alabado.

Lo que es malo es tu modo de servirte del mundo cuando te vuelves ciego para la verdad y totalmente consumido por tus deseos, tus apetitos y tu ambición mundana. A nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él), en quien la sabiduría era transparente como el cristal, alguien le preguntó:

«¿Qué es lo mundanal?» Contestó: «Todo cuanto te hace estar menos vigilante y olvidar a tu Señor»

Por consiguiente, los bienes de este mundo no son dañinos en sí mismos, sino sólo cuando dejas que te vuelvan olvidadizo, desobediente y despreocupado del Señor que te los ha ofrecido generosamente. Es tu sentido del mundo, tu relación con él, tu preferencia por él en detrimento de Quien te lo dio, lo que te hace insensible y es causa de que rompas tu conexión con la Verdad.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A quien prefiere el mundo por encima del Más Allá se le obliga a padecer tres cosas: una carga insoportable que nunca se aligerará, una pobreza que nunca se aliviará y una ambición, un hambre que jamás se saciará”.

Así pues, quien vive exclusivamente para este mundo, queda reducido a sentir sus penas y sus dificultades: intentando resolver él sólo los problemas que éste causa, siendo totalmente dependiente del mismo como si fuera un mendigo, intentando satisfacer las necesidades de su carne y de su ego a partir de él. Esa carne, ese ego cuyos apetitos no conocen la saciedad, cuyas ambiciones no conocen límite, siempre deseando, siempre con hambre, siempre con insatisfacción. Estas son las recompensas que el mundo reserva para aquellos que hacen de él su señor, olvidando al Señor de todos los universos.

Esto no quiere decir que debas abandonar el mundo, no cumpliendo con tus deberes en él ni participando en sus asuntos retirándote a un rincón sin esforzarte, sin trabajar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A Allah le gusta ver al creyente trabajando en su profesión “. «En verdad que a Allah le gusta quien tiene oficio». «El que gana su sustento legalmente con sus esfuerzos es el predilecto de Allah».

Estos dichos (hadices) significan que la benevolencia de Allah abarca a todos los que en este mundo trabajan duro en un oficio o negocio. Por esta razón, todos los profetas trabajaron para su sustento.

Se cuenta que un día ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) se encontró con un grupo de personas sentadas perezosamente sin hacer nada. Les preguntó quiénes eran. «Somos – respondieron- de aquellos que han puesto sus asuntos en manos de Allah y en Él confiamos» «¡En verdad que no lo sois! -replicó lleno de cólera- ¡Sois sólo holgazanes, parásitos del esfuerzo de otra gente! Pues alguien que confía de verdad en Allah primero planta la semilla en el vientre de esta tierra y luego confía, espera y pone sus asuntos en las manos de Quien todo lo sostiene».

Algunos sabios auténticos llegan casi a afirmar que el trabajo -en las profesiones, los oficios y los negocios que son legales según la Sharia- es un requisito del Islam. Afirman que se tiene verdadera apertura en Allah cuando se realizan las prácticas del Islam (‘ibadas) y que el trabajo es una de ellas. Se basan en el siguiente versículo:

«Terminada el Salât (del viernes) ¡id a vuestras cosas, buscad el favor de Allah! Recordad mucho a Allah! Quizá, así, prosperéis». [Corán 62:10]

Así pues, dejar lo mundano y el mundo no significa no cumplir con tus deberes en él.

Tal vez lo que se quiere decir con ser mundano sea el hecho de entregarse exclusivamente a acaparar las ventajas del mundo. La persona mundana se identifica con lo que ha acaparado y está orgullosa de ello. Llena de ambición se dedica a acumular bienes de este mundo sin ponerse a considerar si son legales o no, no sólo su parte sino también la de los otros. Peor aún es no ver nada malo en todo esto, pensar que es el camino correcto, el único camino.

Cuando el amor a este mundo llena totalmente tu corazón, no deja espacio para recordar a Allah. Olvidando el Más Allá, prefieres este mundo efímero.

Todo lo que necesitas de este mundo es algo legal para satisfacer tu hambre, algo con qué cubrirte y un techo bajo el que cobijarte. Que éstas sean las únicas cosas que pidas a este mundo, ninguna más. No envidies la aparente abundancia temporal de que parece disfrutar la gente atada a este mundo, ni desees las riquezas que han acaparado sin tener en cuenta el bien o el mal, lo legal o lo ilegal. ¿Cuánto tiempo permanece uno en este mundo?

Alguien que elija este mundo efímero prefiriéndolo al bien verdadero del eterno Más Allá nunca alcanzará su meta, ni aquí ni allí. Ya que la ambición de quien ambiciona este mundo nunca quedará satisfecha. ¿No ves que el Hacedor del Destino decide tu suerte en este mundo y que recibes ni más ni menos de lo que estás destinado a recibir? Te guste o no, lo que Allah ha establecido no cambia. Queramos más o no, sólo podemos lograr lo que está reflejado en el espejo de nuestro destino. Dice Allah:

«Nosotros les dispensamos las subsistencias en la vida de acá,.. [Corán 43:32]

Pero, la gente que toma este mundo por su dios tiene deseos ilimitados. Sin embargo, como no recibirán ninguna de las cosas que desean, si no las tienen asignadas, estarán insatisfechos e infelices toda su vida, y en el Más Allá tendrán que enfrentarse a la ira de Allah.

Los deseos mundanos son como el agua del mar , que, cuanto más bebes, más sed sientes. El Mensajero de Allah (s.a.s.) comparó este mundo con un estercolero sólo para decirte que te mantuvieras alejado de él. Conténtate con la porción de bienes terrenales que Allah ha incluido en tu destino, pues, te guste o no, esa es la parte que te corresponde.

Allah aconsejó y avisó al profeta Moisés (que la paz sea con él), diciéndole:

“Oh descendiente de Adán, si estás satisfecho con lo que te he asignado, daré reposo a tu corazón y serás merecedor de alabanzas. Pero, si no te sientes satisfecho con lo que te he asignado, concederé al mundo poder sobre ti. Correrás por él como corre un animal salvaje en el desierto. y ¡Por Mi poder y majestad! no recibirás de él nada más que lo que te he asignado y merecerás la condenación,…”

Esto significa que el hombre logrará la paz del corazón y alcanzará la alabanza de Allah y Su gracia, si acepta y está contento con la parte que le haya correspondido según la distribución de Allah. En cambio, si no aceptas la parte que te ha sido destinada. Allah convertirá en, enemigo tuyo este mundo que tanto deseas. La tierra será para ti algo así como un desierto para un animal hambriento. Correrás y correrás hasta reventar sin poder encontrar nada en él. Allah ha jurado que, por mucho que corran los apegados a este mundo, no recibirán más que la parte que les ha sido asignada. Supongamos que Allah te ha concedido todos los bienes de este mundo, todas las riquezas materiales que puedas imaginar, ¿cuánto puedes usar, aparte de la comida y la bebida que tu estómago pueda aguantar, de la ropa que cubrirá tu cuerpo y de un lugar donde vivir? Los pobres de la tierra no tienen menos, y además están mucho mejor situados, porque están en paz, sin preocupaciones en este mundo y seguramente en el Más Allá tendrán menos de qué dar cuenta.

No cambies la paz del espíritu y la posibilidad de felicidad eterna por los bienes temporales y perecederos de esta tierra. No importa cuán grandes y seguros parezcan, morirán cuando tú mueras. La muerte te puede sobrevenir cuando des tu próximo paso sobre esta tierra, y todos tus sueños terrenales se evaporarán.

Así como los encadenados a este mundo son hijos de él, los vinculados al Más Allá son hijos del Más Allá. Tal como el Mensajero de Allah aconseja, sed hijos del Más Allá, atados a la eternidad, no efímeros hijos de la tierra, que volverán a la tierra. Lee estas palabras de tu Señor y actúa consecuentemente: «A quienes hayan deseado la vida de acá y sus pompas les remuneraremos en ella con arreglo a sus obras y no serán defraudados en ella».
«Esos son los que no tendrán en la otra vida más que el Fuego. Sus obras no fructificarán y será vano lo que hayan hecho». [Corán 11:15-16]

«A quien desee labrar el campo de la vida futura se lo acrecentaremos. A quien> en cambio> desee la- brar el campo de la vida de acá, le daremos de ella, pero no tendrá parte en la otra vida». [42:20]

Epílogo

Que la verdad eterna te despierte del sueño de la despreocupación. Que te haga consciente del origen al cual debemos volver todos y en el que permaneceremos durante el resto de la eternidad.

Que Quien todo lo ve abra tus ojos interiores para que puedas ver y recordar cuanto has hecho y dicho a lo largo de tu estancia en este reino temporal que sirve de ensayo para la otra vida. Entonces sabrás y recordarás siempre que has de dar cuenta de todo, cuando seas juzgado en el Juicio del Último Día.

No dejes el recuento para el Día de rendir cuentas. Aquí y ahora son el lugar y el momento de hacerlo. Tienes que inspeccionarte a ti mismo y liquidar las cuentas. El único camino que lleva a la salvación es ir puro y limpio de deudas al Más Allá. Presta atención al siguiente consejo del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), quien dijo:

«Haz tus cuentas antes de que las hagan por ti, pesa tus pecados antes de que te los pesen».

Examina tu vida, pon en un platillo de la balanza tus transgresiones y, en otro, tus acciones buenas. Hazlo mientras todavía te queda tiempo en este mundo donde todos tenemos las respiraciones contadas; mientras todavía puedes, antes de que te dejen sólo en ese agujero oscuro del suelo. Mientras estás vivo, tu yo mundano es como un recolector de las ganancias que provienen de la generosidad de Allah, que te vienen de minadas de manos. Lo que recibes no es realmente tuyo, pues eres como un administrador que distribuye lo que ha recibido, habiendo de dar cuenta de ello.

Si no lo haces hoy, ten por seguro que mañana, en el abrasador Día de rendir cuentas, gritarás y pedirás ayuda. Nadie vendrá a socorrerte. Oirás la voz divina surgir del centro de todas las órdenes de Allah. Es la voz del Castigador Absoluto, que castiga al culpable reduciéndolo a la nada, Dirá:

¡Lee tu escritura [donde están registradas tus acciones]! ¡Hoy bastas tú para ajustarte cuentas!» [Corán 17:14]

¿No te has enviado mensajeros el Señor? ¿No te ha enseñado el camino correcto? ¿No te ha ordenado recordarle y alabarle día y noche? ¿No te ha dado tiempo en el día y en la noche para cumplir sus Órdenes?

Si esperas hasta el último instante, no obtendrás ningún bien de tu arrepentimiento. Si insistes en esperar y demoras tu rendición de cuentas, debes saber que todas las puertas y ventanas estarán cerradas para ti, y te quedarás fuera. Si eso es así, sábete que no existe otra puerta, ningún otro lugar en donde buscar refugio. No hay sitio a donde ir -ni para ti, ni para nadie, ni para ningún objeto de la Creación- excepto la puerta de la misericordia de Allah. Ve y arrodíllate en su umbral. Deja caer lágrimas de arrepentimiento y suplica que te dejen entrar. Intenta ver lo que hay detrás de las cortinas. Existen tres peligros que pueden mantenerse alejado de tu examen de conciencia, del recuento tus acciones y de dar gracias a tu generoso Señor. El primero de estos peligros es la inconsciencia, la despreocupación. El segundo es el torrente de gustos y apetencias que emanan de tu ego, de tu ser bajo. El tercero son los malos hábitos, que, de hecho, son todos los hábitos, que convierten al hombre una especie de autómata. Quien pueda salvarse de esos tres peligros con la ayuda de Allah, encontrará la salvación en ambos mundos.

Que las bendiciones sean sobre nuestro Maestro, Muhammad (s.a.s.), su familia y sus compañeros, en todas las lenguas, en todos los lugares y en todas las categorías.

Lo imprescindible (III)

Ibn ‘Arabi

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Abre tu corazón para que puedas recibir la benevolencia divina. Un corazón benevolente es el espejo en el que se manifiestan los favores de Allah. Cuando estos favores queden manifiestos y lleguen a través de ti, cuando sientas Su presencia, te sentirás avergonzado de tus actos inconvenientes. Esto hará que tanto tú como los demás tengáis conciencia. De ese modo, tu benevolencia te protegerá del pecado no sólo a ti sino también a los otros.

Cuando el arcángel Gabriel (Gibril) preguntó a nuestro Maestro, el Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él): «¿Qué es la benevolencia de Allah?», el último de los profetas contestó: «Orar y glorificar a Allah como si estuvieras en Su presencia, como si Le vieras. La reverencia refleja en el corazón de un creyente quién ha alcanzado el nivel en el Salât como si estuviera viendo a Allah». y prosiguió:: «Ya que, si bien es verdad que no tienes posibilidad de verlo, Él ciertamente te ve» .Quien haya alcanzado ese nivel de percepción de la benevolencia tendrá conciencia. Sentirá la mirada de Allah sobre él y le dará vergüenza pecar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) ha dicho: «La conciencia es el bien total».

Si un creyente tiene conciencia, sabe lo que hace y no puede obrar incorrectamente. A quien posea un corazón lleno de conciencia no le ocurrirá ningún mal ni en este mundo ni en el otro.

Lo que indica que un hombre tiene conciencia es su falta de arrogancia y de engreimiento. Nunca oprime o intenta dominar a los demás. ¡Ojalá tú también llegues al nivel de benevolencia y tengas conciencia! ¡Que tengas la fuerza y la clarividencia necesarias para intentar lograrlo!

Despiértate antes de la salida del sol, acuérdate de Allah y arrepiéntete. Cuando el arrepentimiento sigue a la ofensa, lo borra. La ofensa, el agravio desaparece como si nunca hubiese ocurrido. Cuando el arrepentimiento sigue a una acción benevolente o a un Salât, es como luz sobre luz, gracia sobre gracia. Recordar a Allah y Alabarle unifica el corazón cuando está disperso como un espejo roto de mil pedazos, lo recompone, lo vuelve a convertir en uno solo y lo hace mirar hacia el Uno. Entonces todos los problemas abandonan el corazón, que queda repleto del gozo de Aquél a Quien recuerda.

Cuando tu corazón esté rebosante de recuerdo, lee el Noble Corán. Cuando leas, reflexiona sobre el significado de lo que hayas leído. Cuando unos versículos te recuerden su Unicidad y el hecho de que Él no tiene semejantes y que está libre de todo defecto, alábale. Cuando leas versículos que describan Sus bendiciones, Sus dádivas, Su generosidad y Su amor, o bien Su ira y Sus castigos, refúgiate de Él en Él y suplica Su misericordia. Cuando oigas las parábolas sobre los profetas antiguos y sus pueblos, toma nota y saca conclusiones de lo que les ocurrió.

Existen infinidad de significados dentro de las frases del Generoso Corán, dentro de cada palabra, que varían en consonancia con tus estados, niveles, conocimiento y capacidad de comprensión. Por lo tanto, posiblemente no te cansarás, ni te hartarás, ni te aburrirás leyéndolo.

Intenta desatar los nudos de tu persistencia en el error. Un nudo sobre otro te mantienen atado ¿cómo vas a salvarte a ti mismo? Te hará falta la ayuda de quien ató esos nudos: tu propio yo. Habla y razona con él. Dile:

«Oh carne temporal, escucha aunque te moleste escuchar a la razón. ¿Estás segura, mientras respiras, de que no será tu último aliento? El próximo puede ser (Allah es quien mejor lo sabe) tu último aliento en este mundo, al cual te sientes tan apegado. La muerte te agarrará por el cuello, pero persistes en apilar mal sobre mal, agravio sobre agravio. El Juez Último avisa a quienes persisten en ofender con castigos tales que montañas rocosas no podrían sostener. ¿Cómo puedes entonces, tú que eres débil como una paja, imaginar que podrías soportar tormentos tan tremendos? No des la espalda a Quien te creó. Ponte de cara a Él y arrepiéntete. Hazlo ya, sin demora, porque no sabes cuándo te partirá en dos la muerte:

«Que no espere perdón quien sigue cometiendo el mal hasta que, en el artículo de la muerte, dice: ‘Ahora me arrepiento’». [Corán 4:18].

Habla así contigo mismo:

«De veras, después de que el aura de la muerte te haya dejado postrado y la vida comience a desvanecerse, si es que puedes recordar algo y arrepentirte, ese arrepentimiento no será aceptado por Allah. El Profeta que Él envió al universo, como acto de misericordia, dijo que aunque el Altísimo acepta tu arrepentimiento hasta el momento en que el aliento se te esté agotando, en la hora de tu agonía es demasiado tarde. La muerte acude sin previo aviso: a algunos les llega mientras comen; a otros, mientras beben; a otros, mientras están en el lecho con sus mujeres; a otros, en el sueño profundo del cual no se despertarán. Quien, antes de ese instante, no haya vuelto a la verdad abandonando la mentira, quien no se haya arrepentido, sino que siga pecando, se precipitará en el abismo de la muerte».

Intenta disciplinar y educar los deseos de tu carne. Dado que ellos son tercos en la ofensa, sé terco tú en intentar convencerles para que dejen de hacerlo. Si no cesas de amonestar a lo más bajo de tu ser, con la ayuda de Allah, los nudos que aprisionan tu corazón se soltarán. Es la única forma de salvarse.

Teme a Allah, tanto en tus acciones como en lo profundo de tu corazón y de tus pensamientos. El temor al Altísimo es el temor a sus castigos. Quien de verdad teme, ante los avisos del Juez Absoluto no puede sino actuar acorde con la voluntad del Creador y buscar el bien con preferencia al mal. El Dueño mismo de la Palabra Final dijo:

«y Allah te pone en guardia contra Su retribu- ción». «iSabed que Dios conoce lo que hay en vuestras mentes, de modo que cuidado con Él!» [2:235]

Temer a Allah es una protección, es lo que te preserva del daño. La protección del Altísimo es la más fuerte de todas las corazas y la más inexpugnable de todas las fortificaciones: ningún daño puede penetrar. El mismo Profeta de Allah (s.a.s.), a quien Él envió al Universo como un acto de Su misericordia, se refugió en su Señor. En su oración, decía:

«Me refugio de Tu ira y de Tu fuerza en Tu voluntad, en Tu belleza, en Tu suavidad. Me refugio de Tu castigo en Tu divina misericordia y compasión. En Ti me refugio de Ti».

Indaga, infórmate e imita las acciones benevolentes de tu Creador que se manifiestan en derredor tuyo. Protégete contra la ira divina con actos acordes con la voluntad de Allah. Si una acción, un objeto, un camino está bajo la sombra de la duda o el temor , no te acerques a él, déjalo.

Debes saber que conocer y obedecer a tu Creador es el único camino que te conducirá a la paz ya la felicidad. La rebeldía y el egoísmo son una vía muerta. Sólo obteniendo el beneplácito divino puedes librarte de la cólera de tu Señor. Sólo emprendiendo el camino puedes salir del abismo a que te ha conducido esa vía muerta. Sólo mediante acciones propias del Paraíso puedes mantenerte alejado del fuego del Infierno. Dice Allah:

«¡Temed a Allah y temed el fuego!» [Corán 3:130 y 131]

Con el temor de Allah sube, alejándote del fuego, hacia la felicidad.

Mientras persistes en tus ofensas y te niegas tercamente a reconocer tus errores, ¿porqué estás tan orgulloso de que Allah te trate con paciencia, bondad y generosidad a pesar de tus agravios? Quizá estés engañado por lo que el diablo te susurra al oído, diciéndote: «Si no fuera por tus ofensas y tu rebeldía, ¿cómo manifestaría Allah Su infinita misericordia, compasión y generosidad?» ¿No ves cuán irracional es esa enseñanza diabólica? ¿Sería menos misericordioso y benévolo para el Dueño de la Sabiduría Infinita evitar que su esclavo se opusiera a Su voluntad ya Su deseo?

Entonces el diablo podría susurrarte de nuevo en el oído: «No tienes ninguna esperanza de lograr el nivel de bondad de aquellos que nacieron con un carácter bueno y obediente. Vinieron al mundo y mostraron su obediencia a la voluntad de Allah, consiguiendo Su misericordia y benevolencia en este mundo, y luego lo dejaron. La verdadera misericordia, generosidad y bondad de Allah se manifestarán en el Más Allá en el día del Juicio de Final, cuando juzgue a Sus siervos desobedientes que necesitan de su misericordia» .

Sólo alguien que haya perdido la razón podría creer y dejarse engañar por tales elucubraciones. Protégete contra esas tentaciones, diciéndole a tu demonio:

«Es verdad lo que dices acerca de la paciencia y generosidad infinitas de Allah para con Sus esclavos, y realmente, si no existiesen la rebeldía, la desobediencia y el pecado, no veríamos la manifestación de Sus atributos. Nos cuentan abundantes ejemplos de ello en los libros sagrados y en los relatos de la Tradición. Pero tú, malvado, estás empleando la verdad para tus aviesos fines: ¡para que se manifieste la misericordia de Allah me estás incitando a errar! ¡Intentas hacer que me rebele con la excusa de que Él es paciente y bondadoso!».

«Me pides que ponga a prueba la misericordia y benevolencia de Allah, pero ¿cómo sabes, Maldito, que soy uno de los que serán perdonados? En verdad, el Altísimo perdona a quien desea y castiga con justicia a quien quiere. ¿Cómo sabré yo a qué grupo pertenezco? Todo lo que sé es que estoy repleto de pecados. Igual que fui dejado en este mundo sin la capacidad de arrepentirme y solicitar Su perdón, Él puede muy bien negarme Su misericordia antes de que yo entre en el Infierno, y castigarme con el fuego. Aunque uno muere como ha vivido, y la ofensa es el anunciador de la ausencia de apertura al Islam, si soy tan afortunado como para dar el último suspiro siendo creyente, entonces me purificará en el fuego del infierno, de donde me sacará y me concederá la paz en Su misericordia.

«Si supiese con seguridad que no existe el Día de rendir cuentas de mis pecados, que no hay castigo, y si estuviera seguro de que recibiría la absolución divina, puede que hubiera tomado en cuenta tu retorcido razonamiento. Aun en ese caso, no es mejor que admitir la propia insensatez, pues es realmente un comportamiento imperdonable para un siervo poner a prueba la paciencia de su señor .

«Es más; incluso si estuviera seguro de que recibiría el castigo, lo más apropiado para mí sería la vergüenza y la gratitud por haber demorado Él Su castigo, y gastar todos los esfuerzos de que soy capaz intentando obedecer los mandamientos de mi señor.

«No he oído hablar de la buena nueva de que todos los agravios serán perdonados. Antes al contrario; cada uno ha sido dejado libre para escoger entre el bien y el mal, y el Juez Último es libre de castigar o perdonar. Aunque en tu caso, oh ego que me das órdenes inicuas, no existe elección; ¡Eres constante en tu deseo del mal y de lo prohibido!».

Se escrupuloso. La escrupulosidad consiste en mantenerte vigilante e intentar abstenerte de todo cuanto sea impuro y pecaminoso. Es protegerte de todo cuanto es dudoso y sospechoso dentro de ti ya tu alrededor. Cuando el Mensajero de Allah dijo: «Dejad lo dudoso y tomad lo seguro», hablaba de la necesidad de abandonar las cosas que te dejan duda e indecisión, que crean incertidumbre, ansiedad y temor en tu corazón, y de volverte hacia los cosas que te dejan seguro y tranquilo.

Lo imprescindible (II)

Ibn ‘Arabi

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Ten conciencia, vergüenza frente a Allah. Ello será un buen motivo para volverte prudente, vigilante.

Te preocuparás entonces por lo que estás haciendo, diciendo y pensando, y los pensamientos y sentimientos que sean feos a los ojos de Allah no podrán asentarse en tu corazón. Tu corazón estará así a salvo de desear acciones que no estén acordes con la voluntad de Allah.

Valora tu tiempo, vive en el presente. No vivas imaginariamente y malgastes el tiempo de que dispones. Allah ha prescrito un deber, un acto, un culto para cada momento. Aprende cuál es y apresúrate a hacerlo. Primero, lleva a cabo las acciones que Él te ha establecido como obligatorias. Luego, realiza lo que ha mandado hacer por medio del ejemplo de Su Profeta. Después, haz también las acciones buenas y aceptables que Él ha dejado a tu libre decisión. Trabaja para servir a quienes estén necesitados.

Todo cuanto hagas, hazlo con el propósito de acercarte a tu Señor en tus actos de adoración y en los Salât. Piensa que cada acción puede ser tu último acto, que cada Salât puede ser tu última prosternación, que puede que no tengas otra oportunidad. Si lo haces así, tendrás un nuevo motivo para mantenerte vigilante y también para llegar a ser sincero y verídico. Allah valora menos as buenas acciones hechas inconscientemente y sin sinceridad que las realizadas consciente y sinceramente.

La limpieza es un mandamiento de Allah. Mantén tu cuerpo y tu interior limpios en todo momento Cada vez que hagas una ablución, haz dos rakaas después, excepto cuando tengas que hacer una ablución en momentos en que no se permite el Salât: a la salida del sol, al mediodía ya la puesta de sol. El viernes es una excepción a esta regla, pues es permisible entonces hacer el Salât al mediodía.

Por encima de todo, lo que necesitas es una alta moralidad, un buen carácter, una conducta irreprochable. Has de averiguar cuáles son tus rasgos de carácter negativos y librarte de ellos. Tu relación con aquellos con quienes entres en contacto debe estar basada en la mejor de las conductas, aunque lo que esto significa de hecho puede variar según condiciones y circunstancias.

Cualquiera que descuide un solo punto del buen comportamiento se considera que tiene mal carácter. Los hombres son creados diferentes unos de otros. Sus niveles son diferentes. El buen comportamiento y el buen carácter también están en niveles diferentes.

El comportamiento no es un formalismo. No es actuar de la misma manera en cada ocasión, con respecto a todo el mundo. Has de considerar cada caso, cada individuo, según la circunstancia y la necesidad de la persona. Aprende esta regla: si una cosa se hace para traer la salvación, la verdad, la comodidad y la paz a los demás, a uno mismo ya tanta gente como sea posible, protegiéndolos, eliminando su dolor o su apuro, eso es un buen comportamiento, con la condición de que no sea hecho para el beneficio personal, sino por amor a Allah.

¿Acaso no es el hombre esclavo del Altísimo? ¿ No dependen de la predestinación su vida y sus acciones? Está en una estructura de cuyos límites no puede salir. Su voluntad, su libertad de elección, el destino escrito en su frente están en las manos del Todopoderoso, de Quien dependen todos los actos, todos los movimientos.

El comportamiento correcto es el medio por el cual una intención se convierte en acción meritoria. Por lo tanto, es el capital más grande en manos del aspirante a la perfección. El argumento aducible para probar que ello es así se halla en aquello que dijo aquel que fue enviado con el carácter más hermoso, el último profeta, Mahoma (la paz y las bendiciones
sean sobre él):

«He sido enviado para perfeccionar la buena conducta».

Dice Allah en el Sagrado Corán:

«Quien obre mal no será retribuido sino con una pena similar» [40:40] 

Pero, la recompensa de quien perdona y enmienda está con Allah. La Ley islámica dice que puedes escoger entre exigir tu derecho o renunciar a él. Elige dejar lo que se te debe y, en vez de castigar, perdona, para que seas contado entre los compasivos, los pacíficos, los rectos, cuyas recompensas están prometidas por Allah.

También entra dentro del buen comportamiento el enfadarse y el promover el castigo cuando está justificado por el código jurídico. La ira y sus manifestaciones están entre los grandes ofensas si provienen de daños causados a ti personalmente. Pero, es permisible y correcto, y es parte de la conducta irreprochable y del buen carácter, el encolerizarse por algo hecho contra Allah o Sus preceptos, manifestarlo y luchar por Su causa.

Es mejor que te apartes de las personas que no creen en lo que tú crees, que no hacen lo que tú haces y que se manifiestan en contra de tu fe. Pero, a la vez, no has de pensar mal de ellos ni condenarles por lo que Son. Tu intención al ignorarles deberá ser que prefieres la compañía de creyentes. Pasa tu tiempo recordando, glorificando y adorando a Allah, en vez de estar Con ellos.

Trata bien a quienes dependen de ti: personas que trabajan para ti, hijos, mujeres, maridos, madres, hermanas, amigos…, así como los animales bajo tu cuidado y las plantas de tu huerto. Allah los ha dejado en tus manos para ponerte a prueba. Tú estás bajo su cuidado, trata, pues, a quienes están bajo el tuyo Como quieres que Él, bajo cuyo cuidado te encuentras, te trate: El Profeta dice: “Allah tiene a Su cargo a todas las criaturas de la Creación».

Pues bien, Él ha dejado en tus manos a algunos de los que tiene a Su cargo, Como tu familia. Por eso, Su Mensajero (que la paz y las bendiciones sean sobre él) dice que quien es más amado por Él es aquel que trata mejor a las personas a su cargo. Muestra amor, compasión, delicadeza, generosidad y protección hacia aquellos que dependen de ti (en realidad, hacia todo el mundo). Si deseas Su compasión y protección acuérdate de que tú mismo dependes del Uno, el Señor y Dueño de todo y cada cosa.

Enseña a tus hijos las palabras de Allah contenidas en Su Noble Libro, así como el correcto comportamiento islámico. Asegúrate de que dispongan de las condiciones necesarias para poder ejercer mejor lo que tú les hayas enseñado. Hazlo sin esperar recompensa. Desde el principio, enséñales a soportar la dificultad, a tener paciencia ya pensar. No instales en sus corazones el amor al mundo. Enséñales a despreciar las cosas terrenales que les volverían orgullosos: lujos, ropa bella, delicadezas, exceso de ambición; porque todas estas cosas, si se obtienen, les serán descontadas de lo que les correspondiere en el Cielo. Que no se acostumbren a las cosas buenas; rompe sus hábitos. Ten cuidado de que esto, que puede parecer austero, no haga que nazca en ti el feo carácter de la mezquindad para con tus hijos. Hazlo como parte del respeto y adhesión que debes al Islam.

No busques la compañía de los despreocupados, aquellos que son esclavos de los deseos de su carne. Apartan de la luz de la verdad a los corazones y los arrojan en el negro agujero de la despreocupación, igual que hicieron con sus propios corazones. Si te encuentras en el mismo tiempo y espacio que éstos, enfréntate entonces a ellos y aconséjales. Si te dan la espalda es porque no saben distinguir su parte delantera de su parte trasera. No les apuñales por detrás. Compórtate con ellos siempre del mismo modo, tanto si te dan la cara como si te vuelven la espalda. Entonces puede que les agrades y te respe- ten, y tal vez puedan unirse a ti y seguirte.

No te quedes satisfecho con tu estado espiritual: avanza. Avanza sin descansar, sin detenerte. Con intención firme, ruega a Allah, la Verdad última, que te eleve del estado en que te encuentres a un estado ulterior. En cada estado, en cada movimiento, mientras estés haciendo algo o estés inactivo, sé sincero y verídico. Permanece con la Verdad Última. No te olvides nunca de Él. Siente siempre Su presencia.

Aprende a dar, tengas mucho o poco, estés contento o estés sufriendo. Ello será una prueba de tu crecimiento en Allah. Intenta satisfacer las necesidades de los necesitados. Eso es una afirmación de que Allah ha asignado su sustento a cada uno y nada lo cambiará. Es una prueba de tu confianza en Él.

El mezquino es cobarde. El maldito diablo susurra en su oído que no existe la muerte, que vivirá largo tiempo, que el mundo es hostil y que, por lo tanto, si da, se quedará desprovisto de recursos, deshonrado y solo; y que no se deje engañar por lo mucho que tiene ahora, ya que nadie sabe qué pasará mañana. y lo que es peor: si el mezquino tiene poco, el diablo le dice que pronto tendrá aún menos; que nadie le ayudará, que será una carga para los demás y que le odiarán; que tiene que cuidarse a sí mismo. Si estas imaginaciones viles cautivan el corazón, puede que lo conduzcan al borde del fuego del infierno.

En cambio, los que escuchan a Allah oyen Sus palabras benditas, como éstas que leemos en el Noble Corán:

«Los que se guardan de su propia codicia, esos prosperarán» [59:9].

«Quien es avaro lo es en realidad en detrimento propio» [47:38].

Así pues, lo único que consigue un avaro es desposeerse a sí mismo. y la advertencia final es:

«Si volvéis la espalda, hará que otro pueblo os sustituirá» [47:38].

Quiere decir esto que, después de haber sido adoctrinado y llevado al camino del Islam, si empiezas a ser o sigues siendo avaro, puedes perder tu puesto, tu rango y el favor de Allah. Otra persona que sea generosa y crea en la generosidad del Altísimo, será colocada en tu puesto. El avaro no se ha percatado del significado tremendo de las palabras de Allah:

«¡Borra sus bienes y endurece sus corazones!» [10:88]

Esta es la maldición del profeta Moisés (que la paz sea sobre él) contra el Faraón. Cuando Allah quiso la destrucción del Faraón y sus jefes, el profeta Moisés (que la paz sea sobre él) rogó a Allah, el Juez Absoluto, que padeciesen la maldición de la mezquindad. Como consecuencia de dicha maldición, los egipcios estuvieron aquejados de mezquindad y envidia. Los pobres y los débiles morían de hambre. Allah juzgó al Faraón ya sus seguidores, y los condenó al castigo por culpa de su avaricia.

Aquellos sobre quienes ha caído la maldición de la mezquindad no escuchan las palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él) cuando dijo:

«Allah tiene a dos ángeles junto a Él que ruegan todas las mañanas: ‘Oh Señor, aumenta tus dádivas para con los que dan y quítales lo que tienen a los que lo guardan’».

Cuando Abu Bakr (Allah haya quedado complacido con él) deseó donar cuanto poseía y lo trajo todo a la presencia bendita de nuestro Maestro, el Mensajero de Allah (s.a.s.), éste preguntó: «¿Qué has reservado para el mantenimiento de tu familia?». A lo que aquél respondió: «Les dejo bajo el cuidado de Allah y de su Mensajero». Cuando ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) trajo la mitad de su fortuna para donarla y se le hizo la misma pregunta, contestó: «He dejado la mitad de mis bienes para el sustento de mi familia». El Profeta (s.a.s.) les dijo: «La diferencia entre vosotros dos está en concordancia con vuestra respuesta a mi pregunta» .

Quien da de lo que tiene para su sustento consigue del Sustentador Último más de lo que ha dado. El avaro, además de su pecado de avaricia, comete el de acusar el Altísimo de mezquindad, al preferir y confiar en sus miserables bienes antes que en la generosidad de su Señor. Este es el mismo pecado imperdonable de atribuir socios a Allah, y puede dar motivo a que uno sea rechazado por la misericordia de Allah y pierda su Islam. ¡Que el Altísimo nos proteja!

Por lo tanto, gasta de lo que Allah te ha dado. No temas la  pobreza: Él te dará lo que te ha prometido, lo pidas tú -u otra persona- o no. Nadie que haya sido generoso ha muerto en la miseria.

Si quieres encontrar la verdad y tener la aprobación de Allah y Su apoyo para ello, evita ser persona de poco aguante y controla tu mal genio y tu ira. Si no puedes evitar tu ira, al menos no la muestres. Haciéndolo así, complacerás a Allah y defraudarás al diablo; empezarás a educar a tu ego, ya enderezar y acortar tu camino. La ira es resultado y signo de que el ego no está controlado, y anda como vil animal salvaje, desatado y desenjaulado. Cuando vayas conteniendo tu mal genio, será como si pusieras una brida en su cabeza y barreras a su alrededor . Entonces habrás empezado a domarlo, a enseñarle a comportarse bien ya obedecer, para que no pueda lesionar a otros o a sí mismo (es decir: a ti, dado que es una parte de tu ser). Cuando esta disciplina esté reflejada en ti, revelando a alguien que puede controlar su temperamento y aguantar su ira, tu adversario se calmará.

No reaccionarás a sus provocaciones. No lo castigarás ni responderás a su iracundia, sino que lo ignorarás. Esto es más efectivo que castigarle. Puede que esto le lleve a ver la realidad de sus actos, a darse cuenta de lo que es ecuánime ya confesar sus defectos.

Presta atención a este consejo y conviértelo en un hábito. Si lo haces, seguro que verás el resultado positivo y la recompensa aquí y en el Más Allá. Serás el ganador el día en que pesen tus actos. Éste será el premio más grande y la mayor gracia que recibirás. Ya que, si contienes tu mal genio, el Todo Justo también se contendrá de castigarte por tus ofensas, que son castigables con Su cólera. Tu perdón habrá sido premiado con Su perdón. ¿Qué mayor beneficio se puede esperar por el esfuerzo de aguantar las pruebas a que te someten tus hermanos y hermanas en el Islam?

Allah te tratará a ti del modo como te ha mandado tratar a los demás. Por lo tanto, intenta asumir las buenas cualidades de ser justo, pacífico, servicial, suave y cariñoso. Persiste en estas virtudes; actúa de acuerdo con ellas. Verás que ese carácter emanará de ti a los otros que están a tu alrededor, creando armonía, amor mutuo y respeto. El predilecto de Allah, nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y la bendición sean sobre él) nos ordena amamos los unos a los otros, mantenemos en un estado de amor continuo. Lo repite de muchísimas maneras, en numerosísimos relatos del hadiz. Dejar la ira, reemplazarla con el aguante de las contrariedades, con el perdón, con ocuparse de quien nos causa el contratiempo, esa es una de las piedras angulares de los cimientos del amor.

Lo imprescindible (I)

Ibn ‘Arabi

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A Allah, el Altísimo, son debidas todas las alabanzas y agradecimientos. Que sus bendiciones y salutaciones sean sobre Su Mensajero, la descendencia de éste y sus compañeros.

Esta corta guía es una respuesta a alguien que desea seguir el camino del Islam, la esperanza y el amor, para que pueda llegar a ser completo y perfecto tal como fue creado. Fue escrita para contestar a sus preguntas sobre lo que debe creer y lo que debe hacer al principio, con prioridad a cualquier otra cosa.

A ti, que anhelas la belleza eterna, viajero por la senda del deseo verdadero, que Allah te conceda que consigas conocer cuál es el camino recto, lo encuentres y los sigas. Que te emplee a ti ya nosotros en acciones que Le agraden y que se hagan por amor a Él. Pues el comienzo, el fin y lo que se halla en medio, así como el éxito en todo ello, Le pertenecen sólo a Él; el camino y los medios para la salvación y la felicidad eternas consisten en acercarse a la Verdad. Allah mismo nos enseña el significado de Su inmediata cercanía a nosotros. Nos enseña enviando a Sus profetas. Decimos: «Creemos: ésta es la Verdad. Lo aceptamos y lo confirmamos». La única cosa que nos queda entonces por hacer es seguir Sus enseñanzas y el ejemplo de Su Profeta.

Primero, debes creer en la unidad y singularidad del Uno, el Cual es antes del antes y después del después, Quien nos creó a nosotros ya todas las otras cosas. No has de asociar .a Él nada que no sea propio de la pureza de Su esencia. Él mismo nos dice en Su Libro revelado:

«Si hubiera habido en ellos [en los cielos y en la tierra otros objetos de adoración distintos de Allah, se habrían corrompido [cielos y tierra, pues se habría seguido el caos]». [Corán 21:22].

Las voluntades de muchos creadores chocarían y se anularían, no permitirían que nada existiese u ocurriese. Por lo tanto, si nosotros y toda la existencia existimos, es porque Él, el Uno y Único Creador, existe y no tiene a nadie asociado con Él.

Tú que tienes naturaleza bella y corazón puro, no discutas, ni comentes, ni siquiera hables con las personas que Le atribuyen iguales a Allah. No sirve de nada intentar convencerles. Hasta los que niegan habrán de admitir al final:

«Si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra?, seguro que dicen: Allah». [Corán 31:25]

Ellos también admitirán finalmente que una fuerza desconocida es el creador inicial de la creación; pero, agregarán a Él más creadores. La diferencia con los creyentes es que ellos suponen que otros, de entre los creados, pueden también crear. No tienes que demostrarles la existencia de Allah: que demuestren, si pueden, la existencia de Sus socios.

Este consejo es suficiente para ti sobre el tema de profesar la unicidad de Allah. El tiempo es valioso: no puedes malgastarlo. Si la mente ha llegado a un estado en el que está libre de duda y el corazón está a salvo y seguro, ,no tiene sentido perturbar esta paz con pruebas superfluas.

La segunda cuestión de importancia para alguien que desea aprender es creer que Allah, el Altísimo, está libre de toda semejanza con cualquier cosa visible o invisible de la creación. Él está libre de todo defecto.

Hay algunos que, queriendo contemplar la imagen de su Creador, yerran y Lo comparan con un ser humano. Que Sus propias palabras sean tu guía en esto, pues dice:

«Nada es como Él”.

Cualquier pensamiento, palabra, cualidad o atributo que no corresponda a este principio es una falsedad, algo indigno de ser atribuido a Allah. Por lo tanto, no busques más que el hecho de que ninguno es semejante o parecido a Él. Esa es Su realidad. Esto también está corroborado por la afirmación de Su Mensajero, quien dijo:

«Al principio fue Allah; ninguno existía salvo Él».

Sus seguidores agregaron a esta declaración:

« Tal como era al principio, así es ahora ».

Como era antes de la creación es después de ella. Desde el tiempo en que la materia estaba escondida bajo el velo de la no existencia y no existía forma alguna, nada ha sido añadido o restado. Aunque Él ha creado la creación, todavía no ha aparecido nadie como Él. Ninguno es como Él. Nada es Él, sino que todo procede de Él. La idea de que Él es sin semejanza cancela todos los demás pensamientos, opiniones e interpretaciones.

También debes aceptar y creer, aunque no los entiendas, los versículos alegóricos del Noble Corán y las afirmaciones ambiguas del Mensajero de Allah referentes a la Unidad y la Causa Última así como todas las declaraciones de los profetas que hayan llegado hasta nosotros inalteradas. Debes considerar que el significado de tales palabras forma parte del conocimiento divino y por ello las debes aceptar. Los significados monumentales de estas expresiones sagradas son para ser entendidos por quienes están suficientemente cerca de Allah como para ser capaces de ver Sus bellos atributos.

No existe mejor argumento de la perfección de Allah, que es Existente por Sí y Cuya existencia es una necesidad para la existencia de todo lo demás, que el citado versículo: «Nada es como Él». Allah declara mediante esta aya, Su existencia, Su esencia, Su naturaleza divina, Su ilimitada grandeza, Su gloria. Así pues, escribe en tu corazón y en tu mente este principio básico del Islam.

Cree en el Profeta de Allah, en el mensaje que trajo de parte de la Verdad y en las órdenes y justicia del Altísimo. Cree, además, en las tradiciones verdaderas acerca de todos los profetas, conocidos y desconocidos. Ama a sus compañeros; acepta la verdad de su misión. No hables en su contra. No valores a uno por encima de otro. Piensa en ellos en términos de alabanza, de acuerdo con el modo como están descritos en el Generoso Corán y en los dichos de otros profetas, todo lo cual sólo puede ser la verdad.

Muestra respeto, como hicieron los profetas, por el carácter que distingue al hombre perfecto, y por los lugares nobles. Acepta y cree en los hechos y dichos de los íntimos de Allah, incluso si no entendieses su estado y los carismas que se les atribuyen.

Considera a toda la creación y, sobre todo, a la humanidad con buena voluntad: aceptando, aprobando, perdonando, sirviendo, amando. Que ello sea lo que te caracterice en tus relaciones con el mundo. Escucha tu conciencia. Purifica tu corazón. En ese limpio corazón ten siempre una súplica por tus hermanos creyentes.

Ayuda y sirve, en todo cuanto puedas, a las personas que esconden su miseria, que están contentas con su pobreza, los viajeros que caminan hacia la verdad. No te atribuyas virtud, bondad o gracia por tu actitud de servicio a la Creación. Piensa que debes dar las gracias a las demás personas por haber aceptado humildemente tu ayuda. Te incumbe a ti aligerar la carga de quienes estén abrumados por su peso. Si las personas cuyo dolor has ayudado a aliviar te causan dolor a cambio, si sus respuestas, sus maneras, sus costumbres son oscuras y te cubren con sus sombras, da muestras de paciencia e indulgencia. No olvides que Allah dice: «En verdad, Allah está con quien tiene paciencia».

No malgastes tu vida en empeños hueros ni tu tiempo en conversaciones vacías. En lugar de eso, reflexiona y recuerda a Allah, lee el Corán, guía a los descarriados hacia el camino iluminado. Ayuda a otros a dejar el mal ya empezar a hacer el bien. Recompón las amistades rotas. Ayuda a otros a ayudar a otros.

Debes encontrar el amigo adecuado, que te servirá de apoyo y será un buen compañero de viaje en el camino a la verdad. La entrega es una semilla que crece y se hace árbol con el riego y el sol benéficos de los amigos fieles. Ten cuidado y no te acerques a aquellos que no distinguen entre el musulmán y el no musulmán (kafir). Al no conocer el Islam ni a los musulmanes, todo eso les da lo mismo; son o extraños o enemigos de la verdad en que crees.

Busca un maestro perfecto que te conducirá por el recto camino. En tu búsqueda de un guía sé sincero, porque la sinceridad distingue al verdadero buscador. Es seguro que si te aferras a la sinceridad ya la veracidad, el Señor te mostrará Su atributo de Último Guía y guiará tus pasos hacia un maestro cabal. La sinceridad es, en el que aspira a la perfección, una bendición tal que, cuando esa sinceridad está presente, Allah convertirá al mismísimo diablo y al demonio personal del aspirante (es decir: su yo) en ángeles de inspiración que le servirán. La sinceridad es un catalizador tal que convierte en oro el plomo y purifica cuanto toca.

Una cuestión de la mayor importancia, una de tus mayores necesidades, es asegurarte de que el trozo de pan que te llevas a la boca es legal, pues el sustento legal, la legalidad de todo cuanto disfrutas en esta vida es la base de tu Islam. Sobre esta base tu senda puede ser construida.

Para avanzar por esta senda, siguiendo los pasos del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), tienes que estar ligero: ligero de bienes terrenales, ligero de preocupaciones de este mundo.

Una señal inequívoca del peso que te impide avanzar es ser una carga para la gente. En particular, no aceptes, ni para ti ni para otros, bienes ni favores de las personas cuyo corazón está muerto, sumergido en el sueño de la despreocupación.

En lo que Allah te permite ganar como sustento, en todas tus acciones y palabras, en toda tu conducta, teme al Altísimo. No busques la comodidad y el lujo, especialmente cuando no hayas trabajado duro para conseguirlo. Se obtiene el sustento legal trabajando más duro de lo que te exigen. Una clara señal de la legalidad de tu ganancia es que te permita no ser ni tacaño ni derrochador .

Llévate cuidado, porque, si el amor de este mundo echa raíces en tu corazón, lo atenazará y será demasiado difícil extirparlo y arrojarlo. Este mundo es sólo un campo de pruebas. No busques comodidad y riquezas en él.

Come menos. Eso dejará más espacio en tu corazón y aumentará tu deseo de recordar a Allah y de ser obediente. Te hará más activo y menos perezoso.

Purifica y embellece tus días y tus noches con el culto. El generoso Señor te llama a su presencia cinco veces al día. Rinde culto en esas cinco ocasiones en que eres convocado, y en cada oración haz un recuento de tus actos desde la última plegaria. Es de esperar que sólo obras buenas y acciones propias de un musulmán serán efectuadas entre las horas de oración.

La mayoría de la gente se queja de no disponer de suficiente tiempo para la práctica del Islam por tener que emplearlo en las cosas de este mundo: el trabajo para asegurarse el sustento y su labor como cabeza de familia. Debes saber que el trabajo hecho a conciencia, con consideración para con los demás de acuerdo con su propio comportamiento, y para agradar a Allah, también es adoración.

El Altísimo te ha concedido la bendición de tener mente, conocimiento, profesión, fuerza y salud (¡toda gracia y poder son debidos a Él!). Utiliza estos dones para reunir todo el sustento que puedas en el mínimo tiempo. Cuando sea posible, asegúrate en un día el sustento de una semana. Sigue el ejemplo del príncipe Ahmad as-Sabat, descendiente del califa “ab-Basi Harün ar-Rashid. Empleaba al máximo sus talentos, su fuerza y su esfuerzo trabajando duramente los sábados como obrero. Con lo que ganaba en una jornada podía vivir toda la semana. Dedicaba. los otros seis días a trabajar para Allah ya venerarle. Después de efectuar tu oración matinal, quédate con tu Señor hasta la salida del sol; y, después de tu Salât vespertino, quédate en Su presencia hasta el ocaso. Son éstos dos momentos en que los poderes espirituales y de iluminación se derraman en abundancia. Mantén tu corazón ligado a Allah en humildad y en paz.

Hay gran virtud y mérito en realizar actos de devoción adicionales de veinte ciclos de rakaas (postraciones) entre el de media tarde y el de la puesta del sol, y entre este último y el de la noche. Haz Salât adicionales de cuatro ciclos inmediatamente antes del Salât del mediodía, después y justo antes del Salât de la media tarde, y tras el Salât de la puesta del sol. Haz otros diez rakaas, agrupados de dos en dos, después del Salât obligatorio de la noche, y las tres rakaas del Salât final (witr) como último acto de ‘ibada del día.

Échate a dormir solamente cuando ya no puedas seguir manteniéndote despierto. Come únicamente cuando tengas hambre. Vístete tan sólo para cubrirte el cuerpo y protegerlo del frío y del calor.

Acostúmbrate a leer el Noble Corán todos los días. Cuando leas, sostén el Libro Generoso con respeto. Mantenlo en tu mano izquierda a la altura de tu pecho y ve desplazando tu mano derecha señalando las palabras que estés leyendo. Lee en voz alta, pero sólo lo suficiente para que puedas oír tu propia voz.

Lee sin prisas, pensando despacio en el significado de cada palabra. Invoca La misericordia y benevolencia divinas cuando llegues a los versículos que inspiran su Misericordia. Que te sirvan de lección las aleyas de amonestación y, al leerlas, promete a tu Señor que estás determinado a actuar según Sus mandamientos, arrepintiéndote, refugiándote en Su misericordia, buscando la salvación. Cuando leas versículos que describen las cualidades loables de los verdaderamente creyentes, piensa en tus propias cualidades. Sé agradecido y alábale por tus cualidades buenas y siéntete avergonzado de las te falten, para que puedas esperar encontrar las características del creyente en ti mismo, y cuando leas acerca de los defectos de los no-creyentes y de los hipócritas que esconden y distorsionan la verdad, pregúntate si no estarás tú también aquejado de los mismos defectos. Si es así, intenta cortarlos, extirparlos, eliminarlos. Si no los tienes, refúgiate en Él, da gracias y alábale.

Lo primordial para ti es prestar atención en todo momento, estar atento a lo que llega a tu mente ya tu corazón. Reflexiona sobre esos pensamientos y sentimientos. Analízalos. Intenta controlarlos. Ten cuidado con los deseos de tu ego; salda tus cuentas con él.

Turcos, moros y moriscos en la América primitiva (II)

TURCOS, MOROS Y MORISCOS EN LA AMÉRICA PRIMITIVA: LOS ESCLAVOS DE GALERAS LIBERADOS POR SIR FRANCIS DRAKE Y LA COLONIA PERDIDA DE ROANOKE / DR. UMAR FARUQ ABDALLAH (Segunda y última parte del artículo)

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UNA REVISIÓN A LAS INCURSIONES DE DRAKE DE CAMINO A ROANOKE

La reina Isabel I encargó a Sir Francis Drake, quien estaba estrechamente asociado a Sir Walter Raleigh y al proyecto de Roanoke, el ataque del Imperio español y sus establecimientos americanos como parte de una estrategia general para iniciar una guerra marítima con España y desafiar su hegemonía. Drake emprendió su expedición de incursiones en 1585, lo que constituyó un gran desafío al poder español, al tiempo que proporcionó a España la justificación para enviar a la Armada a atacar a Inglaterra tres años más tarde. (82)

Drake salió de Inglaterra con una flota de cerca de 30 barcos y una fuerza combinada de cerca de mil hombres. Su intención era atacar una serie de puertos y colonias españolas antes de llegar a Roanoke. (83) A través de sus agentes en Londres, las autoridades españolas ya sabían que Drake estaba preparando una gran flota en Inglaterra, que sería utilizada en su contra. Los informes oficiales españoles estimaban el tamaño de la flota de Drake en 24 grandes buques, además de una serie de embarcaciones menores y hasta dos mil marineros. (84) Aunque el número de hombres de Drake era en realidad la mitad de esa estimación, sus fuerzas seguían siendo aproximadamente 10 veces el tamaño de una típica gran flota corsaria de la época. La flota también era mayor numéricamente, entre dos a cinco veces las milicias españolas que recalaban en los principales puertos españoles del Caribe. La supremacía numérica de Drake explica, en parte, su capacidad de derrotar a los españoles con relativa facilidad y pasar varias semanas en los puertos de Santo Domingo y Cartagena (Colombia) después de tomarlas. (85)

Drake comenzó su expedición atacando la costa noroeste de España. A continuación, siguió hacia el sur a lo largo de la costa africana para atacar las islas de Cabo Verde. Las islas habían estado durante mucho tiempo bajo control portugués pero en ese momento estaban bajo el dominio español. Las islas de Cabo Verde dieron a Drake acceso directo a la poderosa corriente ecuatorial, que facilitó el cruce de la flota desde el Atlántico a las Américas. Drake llegó a Santo Domingo, la actual República Dominicana. Después de saquear Santo Domingo y pasar varias semanas allí, siguió hacia el puerto de Cartagena, en la actual Colombia. Destruyó la ciudad y se instaló allí varias semanas antes de retomar la navegación. (86)

Drake intentó atacar La Habana, eslabón vital del sistema colonial español en el Caribe. La conquista de La Habana habría redundado en gran medida al crédito de Drake y habría sido un duro golpe para España. Pero se le aconsejó abandonar el ataque y evitó la ciudad. Uno de los cautivos españoles de Drake informó que se había enterado de que La Habana estaba demasiado bien protegida (la ciudad ya tenía un conocimiento de la presencia de la flota de Drake y sus ataques en Santo Domingo y Cartagena); Drake temía que el ataque a La Habana provocaría pérdidas inaceptables. Además le preocupaba no poder mantener el puerto por un tiempo significativo incluso si inicialmente se alzara con la victoria. (87)

Drake evitó la Habana y se dirigió hacia el norte a lo largo de la costa de Florida hacia San Agustín, puesto principal de avanzada española en el Atlántico para patrullar las costas del norte de América contra los asentamientos técnicamente ilegales (no españoles). Arrasó San Agustín y luego avanzó hacia el norte a lo largo de la costa atlántica hasta Roanoke, donde llegó en julio de 1586. (88) A su regreso a Inglaterra, Drake afirmó que había destruido San Agustín para proteger Roanoke, ya que los españoles habrían utilizado esa base en San Agustín para eliminar la colonia inglesa. (89)

DRAKE Y LOS ESCLAVOS LIBERADOS

Drake empezó a recoger esclavos negros liberados en su incursión a las islas de Cabo Verde antes de cruzar el Atlántico y siguió subiéndolos a bordo al llegar al Caribe. (90) Las autoridades coloniales españolas tomaron buena nota de las incursiones de Drake y de su interés en embarcar a un gran número de cautivos y especularon sobre la existencia de un asentamiento ilegal inglés en algún lugar a lo largo de la costa atlántica de América del Norte que Drake esperaba reforzar con ellos.

Los galeotes musulmanes fueron obtenidos en la incursión de Drake en Cartagena, aunque un informe español indica que también se llevó “moros” de Santo Domingo. (91) Informes ingleses se refieren a dos o tres “moros” que ayudaron a Drake como guías en su ataque sorpresa a Santo Domingo. En cualquier caso, sean cuales sean los “moros” que Drake pudo haber tenido embarcados en su flota en Santo Domingo, estos no deben confundirse con los mucho más numerosos esclavos de galeras de Cartagena.

Ambos informes, españoles e ingleses, relatan de modo similar la fuga de los galeotes de Cartagena del cautiverio español. El barril de pólvora de una de las galeras de guerra se incendió; en el caos que siguió a la explosión, los esclavos bien fueron liberados o escaparon de los grilletes que les sostenían en sus posiciones de remo, y huyeron a nado a los barcos ingleses. (92) Al describir el caos que se desató en las galeras, el diario de uno de los jefes de las naves de Drake afirma que se inició una lucha entre españoles y galeotes; los españoles mataron a muchos de ellos, a otros los llevaron a tierra, mientras que algunos se liberaron y nadaron a los barcos ingleses. (93) Todos los relatos indican que los galeotes se unieron voluntariamente la flota de Drake y lo sirvieron en distintos trabajos no especificados. (94)

Los registros españoles hablan de los galeotes, constantemente y de forma genérica, como “moros” sin dar indicación más específica de sus afiliaciones nacionales o antecedentes culturales y étnicos. Los registros ingleses son menos genéricos y hablan de los galeotes como un conjunto de “turcos, moros, griegos, franceses (95) y negros.” (96)

El número de galeotes fue muy elevado, aunque los datos varían mucho. Un informe español de Cartagena estima que el número de “moros” liberados por Drake había sido alrededor de 200. Cuenta que Drake les dio la bienvenida, los trató bien y les prometió regresar a sus tierras, alegando que planeaba en última instancia pasar por el Estrecho de Gibraltar. (97) El diario de un barco inglés de la flota de Drake habla de sólo una “galera muy bella”, de la que escaparon los esclavos y estima su número en 400. Sin embargo, otro pasaje del mismo diario señala que cuando Drake salió de Cartagena se llevó con él “unos 200 turcos y moros”, además de un gran número de “negros”. (98) Otra entrada del diario del mismo barco da un número considerablemente menor, declarando que se tomaron ochenta esclavos a quienes designa como turcos, franceses, griegos, y negros. (99) Esta referencia especial a “80” esclavos (escrito en números arábigos) bien puede ser un error, como sugiere un historiador, por “800”, ya que el mismo diario indica claramente en otro párrafo que el número rondaba los centenares. (100) El informe de un comerciante privado que llegó a Inglaterra poco tiempo después de las incursiones de Drake parece exagerar el número de personas que Drake liberó; afirma que Drake se llevó con él desde Cartagena 1200 ingleses, franceses, flamencos, y “pueblerinos”, a quien había liberado de la cárcel, además de 800 “campesinos”. (101)

Los “turcos” a los que se hace referencia en los informes ingleses de la incursión de Drake en Cartagena eran súbditos del Imperio Otomano. Después del regreso de Drake a Inglaterra, como se señaló anteriormente, el Consejo Privado de la Reina escribió en agosto de 1586 a la Levant Company, que comerciaba en Turquía; la comunicación les conminaba a encargarse de los cien turcos y hacer planes para devolverlos a Turquía, posiblemente a cambio de favores concedidos por el sultán. (102) La referencia a los “griegos” también afirma que los “turcos” en los registros ingleses eran súbditos del Imperio Otomano, ya que los dos grupos étnicos estaban estrechamente vinculados en los reinos otomanos. Los griegos –musulmanes y cristianos por igual- jugaron un papel destacado en el Imperio Otomano, y se podía esperar encontrar griegos en todo grupo significativo de otomanos. Los famosos corsarios del siglo XVI, Khidr Khair al-Din Barbarosa (1483-1546) y su hermano mayor, Baba Aruj (1473-1518) (103), eran de la isla griega de Lesbos. Uno de los “turcos” de Drake, que se identifica como Chinano, también procedía de las islas griegas. (104)

Como se indicó anteriormente, las descripciones de los “moros” en estos informes en ocasiones parecen referirse a los moros  ibéricos “conversos” (moriscos) y no a los moros del norte de África. Sería natural encontrar moriscos entre los galeotes liberados de Drake, ya que constituían una gran parte de los galeotes españoles en general. El gobernador español en Cartagena habla, por ejemplo, en un informe oficial a la corona española de ciertos soldados en Cartagena, “especialmente moros”, que desertaron de los españoles y se unieron a las fuerzas de Drake. (105) Este informe ha sorprendido a los historiadores occidentales; un historiador comenta, por ejemplo, que era “poco probable que los españoles tuvieran moros entre sus soldados.” (106) Parece menos probable que el gobernador de Cartagena fuera  tan descuidado al tratar este asunto en una informe oficial al rey de España. La referencia del gobernador a “moros” es menos problemática si se toma la palabra “moro” para referirse a los “moros conversos” ibéricos (moriscos), que podrían haber estado en las filas de las tropas regulares del gobernador.

Otro informe español sobre la incursión de Drake en Cartagena establece que “la mayor parte de los esclavos [de galeras] y muchos de los presos de galeras se fueron con los ingleses.” (107) A pesar de que todos los galeotes eran técnicamente “convictos” que habían sido condenados a galeras, esta referencia a “convictos” entre los esclavos plantea de nuevo la cuestión de si, al menos, algunos de estos “condenados” no eran moriscos. Como se indicó anteriormente, los moriscos fueron enviados habitualmente a galeras como acusados de “herejía” por la Inquisición y constituyeron una proporción considerable de los galeotes españoles.

Aunque algunos musulmanes que llegaron o fueron traídos a las Américas tenían fuertes vínculos personales con el Islam y trataron de practicarlo y predicarlo cuando tenían oportunidad, muchos otros eran musulmanes “sociológicos” o personas con alguna conexión histórica con el Islam, pero sin un conocimiento significativo de la fe o un compromiso personal con su práctica. (108) Según un informe español sobre los moros esclavos de galeras, éstos parecen ser más bien musulmanes “sociológicos”. El informe en cuestión, escrito por un ciudadano privado que deseaba voluntariamente ofrecer información beneficiosa para la corona, describe la exitosa incursión de Drake en Cartagena como un “castigo del Cielo por nuestros pecados.” En él se cuenta que los pecados de la gente de la ciudad se habían incrementado en gran medida con la llegada de las galeras, sus oficiales y tripulaciones. El informe los acusa de asesinatos, robos y otras maldades. Menciona específicamente a las uniones “injustas” entre moros de las galeras y mujeres de Cartagena, esclavos, nativos americanos, e “incluso mujeres de otra clase, movidos por el deseo que domina toda otra consideración.” Se queja de que el gobernador de Cartagena no castigó a los “moros” por ello “debido a la gran amistad entre el gobernador y el general que estaba al mando de las galeras.” (109)

Es difícil determinar el significado y la veracidad de esta referencia a “injusta” mezcla entre los moros y las mujeres colombianas locales. Apenas establece la identidad de los “moros”, como moriscos. Al mismo tiempo, los moriscos eran exteriormente idénticos a los españoles, y esto habría facilitado su mezcla con las mujeres locales al compartir el idioma español y orígenes culturales similares.

Como se ha señalado antes, el diario de un barco inglés informa sobre la incursión de Drake a Santo Domingo, que “dos o tres moros” le sirvieron como guías cuando la mayoría de sus capitanes y 700 de sus hombres fueron a tierra en un intento de atacar por sorpresa a la ciudad. (110) Estos “moros” conocían de primera mano la colonia española y su gente. Posiblemente, los moros del Norte de África o de Marruecos podían haber adquirido esos conocimientos en condiciones de libertad, pero los moros ibéricos “conversos”, que a todos los efectos eran idénticos a sus compatriotas españoles habrían tenido fácil acceso a esos conocimientos. (111)

El conjunto de esclavos liberados a quienes Drake llevó a bordo de su flota en el Caribe también consistía en un gran número de esclavos negros, cuyo número es comparable en tamaño al de turcos y moros. Como se indicó anteriormente, Drake comenzó a recoger esclavos negros “liberados” en su incursión a las islas de Cabo Verde y siguió aumentando su número en todas las incursiones posteriores. De acuerdo con el informe de un prisionero español escapado, Drake tenía 150 esclavos negros, hombres y mujeres, a bordo de su flota al salir de Santo Domingo y antes de su ataque a Cartagena (112), después del cual se le unieron muchos más esclavos negros más. (113) Varios dueños de esclavos de Cartagena se dirigieron a Drake en un intento de recuperarlos, pero él se negó a devolverlos a menos que los propios esclavos quisieran regresar. (114) Drake tomó un número adicional de esclavos negros en San Agustín (Florida). Tres esclavos negros de San Agustín que se habían escondido, informaron al gobernador de la ciudad que éste se había llevado a los esclavos negros, ya que: “Él quería dejar a todos los negros que tenía en una fuerte y asentamiento en Jacan [Roanoke], establecido por los ingleses hacía un año. Tenía la intención dejar a los 250 negros y sus pequeñas embarcaciones allí y cruzar a Inglaterra con sólo los buques de mayor tamaño”. (115)

Un único informe español de un ciudadano privado de Cartagena sostiene que 300 nativos americanos, la mayoría mujeres, se unieron a la flota de Drake en esa ciudad, además de “turcos”, “moros” y esclavos negros. (116) Este informe no está confirmado por ningún otro, español o inglés. Habida cuenta de que no hay más referencia a nativos americanos cautivos liberados en Roanoke, puede haber sido sólo un rumor sin base histórica. Un historiador sugiere, sin embargo, que si Drake tomó las mujeres nativas americanas a bordo, fue sólo temporal, y probablemente las desembarcó en la costa, más al norte. (117)

Es probable que nunca se llegue a conocer la completa historia de los centenares de galeotes musulmanes y esclavos domésticos negros liberados que Sir Francis Drake trajo en su flota cuando llegó a Roanoke en 1586. Debido a que Roanoke se estableció como colonia corsaria bajo el constante peligro del ataque español, los primeros informes intentaron preservar el secreto de su ubicación. Cuando Drake navegó hacia la colonia en 1586, no sabía exactamente dónde encontrarla ya que los informes que le habían dado eran intencionadamente poco concretos, para salvaguardarlos en caso de que cayeran en manos de los españoles. (118)

El secretismo que rodea Roanoke explica parcialmente las lagunas que encontramos en nuestros registros históricos. Sin embargo, más allá de la cuestión del secretismo, los informes que tenemos sobre Roanoke son ejemplos característicos de las limitaciones inherentes de los registros históricos. La naturaleza exasperante de estos informes siempre debe tenerse siempre en cuenta en el momento de analizar el destino final de los cautivos liberados de Drake.

A diferencia de los relatos minuciosos de los historiadores profesionales, los registros históricos de los que nos vemos obligados a depender son generalmente casuales, fortuitos y escritos por personas poco observadoras, gente a menudo de pobre educación, que dan mucho por sentado y no señalan hechos vitales. Los encargados de escribir los registros no lo hacen para el bien de la posteridad, sino por razones personales, públicas y a menudo muy mundanas. El único informe francés sobre los galeotes liberados de Drake, por ejemplo, estaba solamente preocupado por los intereses franceses. (119) Registró el número de prisioneros franceses que Drake liberó pero haciendo una referencia superficial al resto de cientos de esclavos liberados. No daba indicación de su número o identidad, datos al parecer de poco interés para el informador francés. Cuando los registros históricos hacen notar hechos inusuales, sin embargo, como la presencia de un gran número de turcos y moros entre los galeotes liberados, éstos tienen un peso especial. Por otro lado, cuando los mismos registros no hacen un seguimiento de estos musulmanes y no informan totalmente de sus destinos finales, no debemos considerar esa brecha tan sorprendente o contradictoria. Simplemente refleja que su situación no era ni una preocupación fundamental para los encargados de los informes, ni algo de lo que tuvieran necesariamente algún conocimiento. (120)

¿QUÉ PASÓ CON LOS “TURCOS”, “MOROS” Y ESCLAVOS NEGROS LIBERADOS?

Los registros españoles e ingleses coinciden en que Drake acogió a todos los esclavos liberados en su flota y ordenó a su tripulación que fueran bien tratados. (121) Un cautivo español escapado se quejaba de que Drake tratara bien a todas las nacionalidades excepto a los españoles. (122) Al igual que su colega Sir Walter Raleigh, Drake intentó emplear Roanoke como base corsaria para asaltar el Caribe. (123) Los historiadores suelen convenir en que el propósito de Drake al recoger ese gran número de esclavos liberados era utilizarlos como refuerzos en Roanoke, a excepción de los musulmanes a quienes tenía la intención de repatriar. (124) Informes ingleses hablan de la repatriación de sólo cien “turcos”. Aunque estos informes distinguen sistemáticamente entre galeotes “turcos” y “moros”, no se habla de la repatriación de ningún “moro”. Del mismo modo, no hay informes de lo que pasó con los cientos de esclavos negros que Drake tenía a bordo o del contingente de mujeres nativas americanas. (125) En realidad, se sabe que sólo una parte relativamente pequeña del grupo volvió con su flota a Inglaterra. (126)

Como se ha mencionado, un informe español tomado en San Agustín sobre la autoridad de los esclavos negros que se habían escondido y se habían quedado indicaba que Drake intentó llevar a sus cautivos liberados a Roanoke después de su ataque a la ciudad para reforzar la colonia inglesa. (127) Otro importante informe español a la corona expresaba su preocupación por el hecho de que Drake recogiera los esclavos liberados, suponiendo que éste los embarcaba para ayudar al establecimiento de una presunta colonia inglesa en la costa atlántica, que los españoles todavía no habían localizado pero se sospechaba que estaba en la bahía de Santa María (bahía de Chesapeake). (128) Informes españoles indican que los esclavos liberados realizaban valiosos servicios para Drake. También hay que señalar que, de acuerdo con el diario de un barco inglés, Drake perdió un centenar de miembros de su propia tripulación por enfermedad en Cartagena. (129) Por lo tanto, los esclavos liberados también pudieron haber compensado la pérdida de tripulación de Drake, suponiendo que no hubieran sido víctimas de las mismas enfermedades.

A excepción de 10 cautivos franceses liberados que fueron entregados a un buque francés en el Caribe, los galeotes liberados, los esclavos negros y cualquier otra persona que pudiera haber estado en el grupo de Drake estaba todavía con su flota cuando salió de un San Agustín en ruinas en mayo de 1586 de camino a Roanoke. (130) Si Drake abandonó a alguien de su considerable grupo, éste no dejó ningún rastro en Roanoke. Como se ha señalado, dos buques de suministro ingleses llegaron por separado a Roanoke, poco después de la salida de Drake en 1586; (131) ninguno de estos buques informó haber encontrado a alguien con vida en el lugar. Un informe de inteligencia español no contrastado alegó que el primer barco encontró los cuerpos ahorcados de un inglés y un nativo americano. El destino de todos los demás es uno de los muchos misterios que rodean toda la empresa de Roanoke.

Como se indicó anteriormente, la primera nave de abastecimiento llegó pocas horas después de que la flota de Drake hubiera partido; el segundo llegó más tarde ese mismo verano dejando una pequeña guarnición de 15 a 18 hombres cuyo destino también se desconoce. (132) Ninguno de estos buques informó haber encontrado restos de la flota de Drake en Roanoke. Parece poco probable que si Drake hubiera dejado a alguna persona en Roanoke, ésta pudiera haber desaparecido tan rápido sin dejar rastro o haberse podido asimilar igualmente rápido con los americanos nativos locales. Es posible, sin embargo, que cualquiera que Drake dejara podría haberse escondido de los barcos, posiblemente debido a desconocer su país de origen y haber juzgado prudente mantenerse fuera de la vista durante el breve periodo de tiempo en que las embarcaciones de abastecimiento estuvieran allí, como era costumbre entre de los nativos americanos cuando buques extranjeros llegaban a sus costas. También es posible que Drake no dejara a sus cautivos liberados en Roanoke, sino en otro lugar a lo largo de la costa en los alrededores de la colonia. (133)

Algunos de los primeros colonos y de los cautivos liberados, entre ellos miembros de la flota de Drake, pudieron haberse ahogado o quedado varados en la violenta tormenta de 3 días que azotó de repente, poco después de que la flota atracara en Roanoke. (134) Los informes no hablan de los que perecieron, pero sí indican que se hundieron algunos barcos, lo que llevó a Drake a quejarse de carecer de espacio adecuado en su flota para dar cabida a los colonos ingleses de Roanoke, que habían decidido volver con él a Inglaterra. (135) Esta falta de espacio en la flota también habría hecho más probable que Drake dejara unos cuantos galeotes liberados y esclavos domésticos negros en la costa, ya que habría presuntamente ofrecido prioridad de acomodo a los colonos ingleses.

Drake no era moralmente reacio a abandonar personas. Está claro que abandonó a tres de sus propios hombres en Roanoke, al haberlos enviado a una misión en el interior partiendo con su flota antes de que regresaran. También se perdió el rastro de esos hombres. Karen Kupperman, conocida estudiosa de Roanoke, sugiere que los varios cientos de galeotes, negros y nativos americanos (si hubieran realmente estado con Drake) fueron probablemente desembarcados con algunos de los suministros que Drake había tomado de su incursión en San Agustín para ser utilizados en la colonia. Kupperman señala que es muy posible que hayan sido adoptados por tribus americanas nativas de la región, quienes, a diferencia de los europeos, carecían de sentido de exclusividad racial y generalmente aceptaban en igualdad de condiciones a todo aquél que estuviera dispuesto a unirse culturalmente a ellos. (136)

Cuando la colonia de Roanoke fue repoblada en 1587, todavía no había informes de los esclavos liberados u otros restos de la primera colonia. (137) Sin embargo, veinte años después del fracaso del segundo asentamiento había evidencias de que en la Virginia moderna vivían colonos de White provenientes de Roanoke. Se informa, también, que Powhatan, un jefe nativo americano local, mató a algunos de los colonos originales de Roanoke poco antes de la fundación de la colonia de Jamestown de Virginia en 1607, lo que indica que esos desafortunados colonos sobrevivieron durante al menos dos décadas. (138)

Registros ingleses hablan claramente de negociaciones oficiales para repatriar a un centenar de antiguos galeotes a los dominios turcos, repatriación que fue completada con casi con total seguridad. (139) Es muy extraño que no se mencione ninguna repatriación de “moros” liberados por Drake a Marruecos o al norte de África, sobre todo si eran moros “genuinos” (norte de África), tal como los llama un historiador. (140) Como hemos visto, el triángulo del Renacimiento entre Inglaterra, Marruecos y las Américas fue crucial para los intereses ingleses e involucraba directamente a los marroquíes, no a los turcos. Su importancia vital para los ingleses habría hecho la repatriación de los “moros” aún más estratégicamente valiosa que la de los turcos. Sin embargo, si los “moros” de Drake fueron moros ibéricos “conversos”, que eran étnica, cultural y lingüísticamente idénticos a los españoles y no necesariamente bien acogidos en Marruecos o en el norte de África, Drake y los ingleses podrían no haber visto su repatriación a tierras que no eran originalmente propias como un beneficio potencial.

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CONCLUSIÓN: LA CONEXIÓN CON LOS MELUNGEON Y LOS LUMBEE

Leyendas de Carolina del Norte sostienen que los colonos perdidos de Roanoke sobrevivieron, se casaron con los nativos americanos y dejaron descendientes que siguen viviendo en la región hasta la actualidad. (141) Los melungeon y los lumbee -dos pueblos del Sur únicos, enigmáticos, y estrechamente relacionados- tienen tradiciones orales que les vinculan con Roanoke; gran cantidad de escritores e historiadores estadounidenses han creído durante mucho tiempo que los orígenes de ambos pueblos tienen su origen en los restos de la colonia perdida. (142)

Durante siglos, los melungeon se han concentrado en los Montes Apalaches de Butler County (Tennessee), aunque grupos significativos de ellos se establecieron en otras regiones de Tennessee, Carolina del Norte, Virginia y Kentucky. (143) Durante un período similar, los lumbee se han concentrado en la zona pantanosa a lo largo del río Lumber del condado de Robeson (Carolina del Norte) (144). Los melungeon y los lumbee son étnica y culturalmente similares y han trazado su ascendencia a un tronco común; comparten muchos nombres de familia (como Bennett, Dare, Graham, Martin, Taylor y White) (145), que son a menudo similares a los apellidos de los colonos originales de Roanoke. (146) Muchas familias históricamente establecidas en los Estados Unidos tienen alguna relación genealógica con estos pueblos. Entre famosos americanos con posibles raíces Melungeon son Andrew Jackson, Abraham Lincoln, y Elvis Presley. (147)

El aspecto más misterioso y debatido de las historias de los melungeon y de los lumbee ha sido siempre sus orígenes desconcertantes, que fascina a los escritores desde hace mucho tiempo. (148) Los melungeon y los lumbee son de color oscuro y aspecto típicamente mediterráneo, por lo general tienen el pelo y los ojos oscuros. (149) Son un pueblo peculiar y nunca han encajado del todo en ninguna de las 3 principales clasificaciones étnicas de la América colonial británica: blancos, negros, e “indios” (nativos americanos). Desde al menos mediados de 1800, se ha sugerido que tenían raíces portuguesas, españolas y árabes y se mezclaron con esclavos negros escapados y nativos americanos (150), mezclando todos los elementos raciales representados en y alrededor de la región de la colonia de Roanoke.

Ni “melungeon” ni “lumbee” son nombres utilizados originalmente por esos pueblos para autodenominarse, fueron más bien dados por los blancos que vivían en las cercanías (151). En el siglo XIX, los Melungeon tomaban muy mal que se les identificara por ese nombre, a pesar de que con el paso de las generaciones lo fueron aceptando. (152) La única designación por la que ambos -melungeon y lumbees- se han definido a sí mismos con orgullo a través de los siglos es que eran “portugueses”, que pronunciaban como “Porterghee” o “Portyghee.” (153) Deberíamos tener en cuenta que la colonia de Roanoke también tuvo una marcada conexión portuguesa. El capitán Simón Fernandes, un protestante portugués de las Azores, fue muy influyente en el proyecto de Roanoke y participó directamente en todos sus viajes. (154) Según el informe de un marino español que pasó un tiempo considerable siendo cautivo de Drake, además de Fernandes, Drake también tuvo un gran número de otros pilotos y capitanes portugueses y genoveses sirviéndole en su flota. (155)

El nombre “melungeon” es mucho más antiguo que “lumbee” y probablemente deriva de la palabra francesa mélangé (mezclado) para “raza mezclada”, que los colonos franceses dieron, aparentemente, a los melungeon la primera vez que los encontraron en América en el siglo XVII. (156) Los lumbee toman su nombre del río Lumber, que atraviesa sus tierras. Éstos vivían allí cuando los primeros colonos escoceses entraron en la zona. Recién empezaron a ser conocidos oficialmente como lumbee hasta la década de 1930. (157)

El origen de los melungeon y los lumbee es anterior a la llegada de los primeros colonos blancos a las regiones de Tennessee, Carolina del Norte, Virginia y Kentucky, donde se encuentran. Cuando los primeros colonos blancos llegaron a esas zonas en los siglos XVII y XVIII, se encontraron con los melungeon y los lumbee hablando una forma arcaica de Inglés y llevando un estilo de vida similar a la de los europeos, como vivir en cabañas, labrar la tierra, y la práctica de artes y oficios europeos, especialmente la minería y la fundición de plata. (158) En la memoria de sus vecinos blancos, melungeon y lumbee siempre han sido los cristianos protestantes. (159)

Durante siglos, los melungeon y los lumbee vivían en poblaciones aisladas, rodeados de vecinos blancos generalmente hostiles, que, a pesar de las similitudes religiosas, culturales y lingüísticas los consideraban despectivamente como “casi blanco” y trataron de usurpar sus tierras y derechos legales. Según la tradición oral melungeon, hubo un tiempo en que poseyeron la “buena tierra” antes de que llegaran “los blancos” y se la llevaran. (160)

Históricamente, los blancos consideraron a los Melungeon mixtos, personas triraciales, sin poder asignarles una categoría distinta a la de ellos. (161) Dada la evidencia, sin embargo, se debería entender que la raza y la etnicidad en América son más complejas que lo que generalmente se cree; tanto los melungeon como los lumbee deberían clasificarse como un cuarto grupo, que, aunque mixto, no puede encasillarse claramente en las categorías tradicionales americanas de blancos, negros, o nativos americanos. (162)

A efectos de derechos civiles y legales en tiempos anteriores a la segregación racial, melungeon y lumbee se autodefinieron, a veces, como como “indios” para evitar la total marginación que conllevaba ser clasificados como “negros”. No obstante, no practicaban ninguna religión nativa americana. (163) No se tiene conocimiento de que ninguno de ellos alguna vez haya hablado una lengua nativa americana propia o que haya tenido una cultura tribal indígena, incluyendo, por ejemplo, leyendas, literatura, cuentos populares, danza, música, o tradiciones similares. A diferencia de los pueblos nativos indígenas, no tienen tratados con los Estados Unidos y nunca vivieron en reservas. (164) Se mantuvieron neutrales en las guerras entre blancos y nativos americanos. (165) Aunque ambos -melungeon y lumbee- se casaron con negros, no tienen claros orígenes africanos, nunca fueron esclavizados, y siempre han sido “libres” en ese sentido. (166)

Los melungeon disfrutaron de los derechos de ciudadanía estadounidense hasta 1834, cuando fueron designados “personas libres de color” y en consecuencia privados de sus derechos. (167) A raíz de la Guerra Civil, los lumbee no tuvieron designación legal específica hasta 1885, cuando la legislación de Carolina del Norte los nombró oficialmente nativos americanos aunque sin pleno reconocimiento, privándoles, así, de ciertos derechos como el acceso a las reservas. (168) En 1885, Carolina del Norte los denominó “croatans” por la tribu Hatteras asociada con Roanoke, y los lumbee lo utilizaron hasta 1911, cuando los blancos lo acortaron en un peyorativo “Cro”. (169)

Una leyenda común en torno a la reclamación de melungeon y lumbee de ser portugueses fue que eran descendientes de los náufragos que abandonados en la costa de Carolina, poco a poco se abrieron pao hacia el oeste por las colinas del este de Tennessee, donde se casaron con mujeres nativas americanas. (170) Sostenían que tenían sangre europea y que algunos de sus antepasados habían “llegado a través del mar” y sabían cómo “hablar en los libros”, es decir, leer. (171)

Desde el siglo XVIII, se ha especulado que los Melungeon eran de ascendencia morisca. (172) El juez Lewis Pastor, que había defendido una chica Melungeon en un famoso caso de Tennessee en 1872 con respecto a los matrimonios interraciales, sostuvo que su pueblo eran “moros portugueses”. (173) De acuerdo a otros relatos, los Melungeon eran “portugueses moros cristianizados que huyeron al Nuevo Mundo para escapar de los horrores de las cámaras de tortura de la Inquisición.” (174)

Recientemente, estudios de las distribuciones de frecuencia de genes y ADN entre los melungeon han indicado que, en general, composición genética es coherente con su pretensión de ser portugueses o mediterráneos. Los mismos estudios mostraron marcados contrastes entre sus bancos de genes y los típicamente asociados a los negros y nativos americanos. Los melungeon también coinciden mucho con determinados bancos de genes de Turquía (Anatolia) y del Sur de Asia (del norte de la India). (175)

Debemos recordar la naturaleza de los registros de Roanoke y entender que no es extraño su silencio sobre el destino de los galeotes musulmanes y esclavos domésticos negros desaparecidos. A pesar de que la especulación histórica se mantiene de forma natural dentro de los límites de la documentación que proporcionan los informes, no hay que llegar a la conclusión errónea de que los informes que tene-mos cuentan la historia completa. Al reflexionar sobre la “colonia perdida” y  los galeotes liberados de Drake, hay que tener en cuenta que otros escenarios desconocidos son igualmente posibles y no deben ser descartados. Entre estos puede ser que de alguna manera, el resto de la colonia de Roanoke, incluyendo un importante número de cautivos musulmanes liberados por Drake, sobreviviera, se estableciera en América, y se convirtiera en los antepasados de los melungeon, los lumbee, y posiblemente de otros americanos.


NOTAS

(82) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 1:249; Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 28.

(83) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 88.

(84) Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 22.

(85) Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 28.

(86) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 5-6, 88.

(87) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 213; cf. Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 204 nota 4.

(88) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 97.

(89) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 5-6, 88; David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 99.

(90) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98

(91) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 195, 197, 212; comparar con David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 202 nota 3.

(92) Ver Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 54, 57-59.

(93) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 200.

(94) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 197; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 200-02.

(95) En cuanto a los franceses liberados por Drake, un informe francés de la época menciona el ataque de Drake a una galera española y afirma que éste liberó a los 18 o 19 franceses que estaban entre los galeotes. No se da indicación alguna de los números o identidades del resto de galeotes. Aun así, se trata de un informe valioso ya que da idea del gran número de franceses presentes entre los galeotes. En San Agustín, Drake llevó a bordo a dos franceses más. Según los informes, se encontró con un barco francés en el Caribe y le entregó diez de sus franceses rescatados para que fueran devueltos a Francia. Se supone que esto sucedió antes de que Drake saliera de las aguas del Caribe en su camino a Roanoke, lo que significaría que desembarcó a algunos de sus pasajeros franceses antes de llegar a esa colonia. No está claro lo que pasó con el resto de los franceses. Ver David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98, nota 5: “Il y avoit au port une galère qui fut bruslée, et les esclaves qui estient dedans, desquelz y avoit dix-huit ou dix-neuf François, mis en liberté” (Louis La Cour e la Pijardière, ed., Mémoire du voyage en Russie fait en 1586 par Jehan Sauvage, suivi de l’expédition de Fr. Drake en Amérique à la meme époque [París: Aubry, 1855], p 23. Diez de los franceses fueron llevados de vuelta a Morlaix en un barco normando que acompañó a Drake por el Caribe (Julian STRATTFOD CORBETT, ed., Papers Relating to the Navy During the Spanish War 1585-1586 [London: Navy Records Society, 1898], 95, 98; Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 54, 52.

(96) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 195.

(97) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 195, 197, 212; comparer con David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 202 nota 3.

(98) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 200-02.

(99) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 197.

(100) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 197, 202.

(101) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” La fuente de Quinn es Public Record Office, SP 12/189, 42, carta de Nicholas Clever a Nicholas Turner, comerciante, 26 Mayo 1586.

(102) Ver David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 100; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 202 nota 3; el documento del Consejo Privado está citado como PRO, PC 2/14: 169. Keeler sitúa en 200 el número de turcos. Al parecer, basa ese número en el que figura en el diario de la nave citada antes y no en una cifra citada por el propio Consejo Privado.

(103) N. del T.: Khidr Khair al-Din Barbarosa (1483-1546), fue un almirante otomano y corsario turco que sirvió bajo las órdenes del Sultán otomano Suleimán I. Fue uno de los más importantes corsarios del siglo XVI, y junto con su predecesor y hermano Baba Aruj (1473-1518) fundó una organización pirata que llevó a los magrebíes —bajo los auspicios del Imperio Otomano— a alcanzar gran poder sobre el comercio del Mediterráneo.

(104) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 102-03.

(105) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 54, 52; compare David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98.

(106) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 54; David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98.

(107) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; Wright 159.

(108) Comparar con Hernán TABOADA, La sombra del Islam en la conquista de América, 115.

(109) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 195, 197; compare David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98.

(110) Ver Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 148.

(111) El diario de un segundo barco de la flota de Drake ofrece un relato paralelo del ataque sorpresa en Santo Domingo, pero sólo menciona un negro que ayudó a Drake y a sus hombres y no a los dos o tres moros. A pesar de que los informes parezcan contradictorios, también puede ser que el negro al que se hace referencia en la segunda revista fuera un “moro negro”. Otelo, el moro al servicio de la República de Venecia en la obra de Shakespeare, era un “moro negro”, aunque también se le conoce simplemente como “moro”. En el caso de un moro negro, sin embargo, lo más probable sería que fuera del norte de África en lugar de un moro ibérico, ya que estos últimos eran en general étnicamente ibéricos. Ver Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 189 y nota 3; Nabil MATAR, Turks, Moors, and Englishmen, 8.

(112) En Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 195, 197, 212; comparar con David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 202 nota 3.

(113) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98; WRIGHT 159.

(114) Adjuntos (anónimos) en Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 150-53; 157-59.

(115) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 99; Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 204, 230.

(116) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 195, 197; David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98.

(117) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98-99 y nota 10.

(118) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 13, 18; David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 1:246.

(119) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98, nota 5.

(120) Ver Oliver RACKHAM, The History of the Countryside (London: J. M. Dent, 1986), 24.

(121) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 169; David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 98

(122) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 212.

(123) Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 29.

(124) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 2:251-52.

(125) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 100.

(126) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 97.

(127) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 2:723.

(128) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 2:722, 725.

(129) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 202.

(130) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 97.

(131) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 1:254.

(132) David QUINN, The Lost Colonists, 7; Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 54-55; John HUMBER, Backgrounds and Preparations for the Roanoke Voyages, 20.

(133) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 93.

(134) Mary KEELER, ed. Sir Francis Drake’s West Indian Voyage, 272-74; David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 100; Karen KUPPERMAN, Roanoke, 89-90.

(135) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 100.

(136) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 92.

(137) David QUINN, The Lost Colonists, xvii.

(138) David QUINN, The Lost Colonists, xvii.

(139) David QUINN, ed., The Roanoke Voyages, 1:254-55.

(140) David QUINN, “Turks, Moors, Blacks, and Others in Drake’s West Indian Voyage,” 102.

(141) Karen KUPPERMAN, Roanoke, 141.

(142) Ver Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 3-4, 25, 29; Karen KUPPERMAN, Roanoke, 141; Gerald SIDER, Lumbee Indian Histories, 3; Lew BARTON, The Most Ironic Story in American History, xi; Jean BIBLE, Melungeons, 88; Karen BLU, The Lumbee Problem, 42.

(143) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25.

(144) Karen BLU, The Lumbee Problem, 1, 43.

(145) Ver N. BRENT KENNEDY, The Melungeons, 172-73.

(146) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25, 41; Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Karen BLU, The Lumbee Problem, 40, 43.

(147) N. BRENT KENNEDY, The Melungeons, 28-30; Elizabeth HIRSCHMAN, Melungeons, 1.

(148) Karen BLU, The Lumbee Problem, 36.

(149) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Jean BIBLE, Melungeons, 90-91.

(150) Karen BLU, The Lumbee Problem, 39.

(151) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25, 41; Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Karen BLU, The Lumbee Problem, 42, 135; Gerald SIDER, Lumbee Indian Histories, xvi, 3.

(152) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; cita Swan M. BURNETT en “ss on the Melungeons” en American Anthropologist, vol. II, Octubre 1889: 1; Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 4, 83, 86-87.

(153) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Swan M. BURNETT, “Notes on the Melungeons” en American Anthropologist, vol. II, Octubre 1889 (citado en HALE y MERRITT, 1:180); John MOORE y Austin FOSTER, Tennessee, 1:791; Jean BIBLE, Melungeons, 5, 95-96, 85-86; Louis DAVIS, “The Mystery of the Melungeons,” Nashville Tennessean, Septiembre 22, 1963: 16 (citado en Jean BIBLE, Melungeons, 5); Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 83, 86-87.

(154) El polémico Simon Fernandes (Simão Fernandes), que era protestante, “caballero” y experto capitán portugués, navegante y corsario, fue uno de los más importantes e influyentes pilotos de Roanoke y participó en todos los viajes de Roanoke. Ver Paul HOFFMAN, Spain and the Roanoke Voyages, 20; Karen KUPPERMAN, Roanoke, 20-21; Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, xxii-xxiii; David QUINN, The Lost Colonists, 6; John HUMBER, Backgrounds and Preparations for the Roanoke Voyages, 24. Para una nformación más exhaustive sobre Fernandes, ver David QUINN, “A Portuguese Pilot in the English Service,” in England and the Discovery of America 1481-1620, 246-63.

(155) Irene WRIGHT, Further English Voyages to Spanish America 1583-1592, 212.

(156) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25, 41; Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180.

(157) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25; Karen BLU, The Lumbee Problem, 42, 135.

(158) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 3, 25, 35; Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Jean BIBLE, Melungeons, 5, 38-39, 88, 90; Louis DAVIS, “The Mystery of the Melungeons,” Nashville Tennessean, Septiembre 22, 1963: 16 (citado en Jean BIBLE, Melungeons, 5); Karen BLU, The Lumbee Problem, 37, 40, 44, 135; Brewton BERRY, Almost White (New York: Macmillan & Co., 1963), 17-18.

(159) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 4; Jean BIBLE, Melungeons, 7-8, 90-91; Karen BLU, The Lumbee Problem, 1.

(160) John MORRE y Austin FOSTER, Tennessee, 1:791; Jean BIBLE, Melungeons, 38-39; cita Brewton BERRY. Almost White (New York: Macmillan & Co., 1963), 17-18.

(161) Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 4.

(162) Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 3, 25; Jean BIBLE, Melungeons, 38-39; cita Brewton BERRY Almost White (New York: Macmillan & Co., 1963), 17-18; Karen BLU, The Lumbee Problem, 40, 135.

(163) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 4; Jean BIBLE, Melungeons, 7-8, 90-91; Karen BLU, The Lumbee Problem, 1.

(164) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Jean BIBLE, Melungeons, 7-8, 90-91; Karen BLU, The Lumbee Problem, 1.

(165) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Wayne WINKLER, Walking toward the Sunset, 4; Jean BIBLE, Melungeons, 7-8, 90-91; Karen BLU, The Lumbee Problem, 1.

(166) Gerald SIDER, Lumbee Indian Histories, xvi.

(167) John MOORE y Austin FOSTER, Tennessee, 1:791; Hamilton McMILLAN, Sir Walter Raleigh’s Lost Colony, 25; Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180; Karen BLU, The Lumbee Problem, 1.

(168) Gerald SIDER, Lumbee Indian Histories, xvi.

(169) Gerald SIDER, Lumbee Indian Histories, 3.

(170) Will HALE y Dixon MERRITT, A History of Tennessee and Tennesseans, 1:180, 184; Jean Bible, Melungeons, 96-97.

(171) Jean BIBLE, Melungeons, 88, 90; Karen BLU, The Lumbee Problem, 37, 44.

(172) John MOORE y Austin FOSTER, Tennessee, 1:791; Jean BIBLE, Melungeons, 95-96, 85-86; Louis DAVIS, “The Mystery of the Melungeons,” Nashville Tennessean, Septiembre 22, 1963: 16 (Citado en Jean BIBLE, Melungeons, 5).

(173) John MOORE y Austin FOSTER, Tennessee, 1 790-91; Elizabeth HIRSCHMAN, Melungeons, 18-19; Jean BIBLE, Melungeons, 11. Su matrimonio con una mujer blanca de Tennessee fue impugnado por considerar que violaba las leyes estatales contra el mestizaje, ya que se creía que los melungeon eran parcialmente negros.

(174) Jean BIBLE, Melungeons, 96

(175) James GUTHRIE, “Melungeons: Comparison of Gene Frequency Distributions,” 13, 15, 17; Wayne Winkler, Walking toward the Sunset, 239-41.


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