Viviendo el Qur’an

VIVIENDO EL QUR’AN / Imam Zaid Shakir

Artículo del Imam Zaid Shakir traducido al español.

12 Agosto 2012

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Durante el Ramadán celebramos el Qur’an. Esta expresión es apropiada debido a la estrecha relación entre el mes de ayuno y el Qur’an. Dios dice en el Qur’an: El mes de Ramadán en el que el Qur’an fue revelado (2:185). Quizás esta asociación esté relacionada con el hecho de que durante ese mes debemos recitar la Sagrada Escritura tan a menudo como podamos.

Recitar el Qur’an es un acto de adoración altamente recompensado. El Profeta, paz y bendiciones sobre él, dijo en este sentido: “Aquel que recite una sola letra del Qur’an tendrá una recompensa, y esa recompensa se ​​multiplicará por diez. No es que “Alif-Lam-Mim” sea una sola letra. Más bien, “Alif” es una letra, “Lam” es otra letra, y “Mim” una letra distinta.” (1) Uno no puede imaginar, entonces, la recompensa de un creyente que recita el Qur’an entero una vez, dos veces o tres veces durante el mes de Ramadán.

Los estudiosos de las primeras generaciones acostumbraban a abandonar sus otras actividades intelectuales durante el Ramadán y dedicarse exclusivamente al Qur’an. Se ha relatado que ‘Umar habría ordenado a Ubayy bin Kab y a Tamim al-Dari para dirigir al pueblo en la oración durante el Ramadán. Estos recitaban doscientos versos en una sola unidad de oración (rakat), hasta que algunos de la congregación debían apoyarse en bastones, debido a la longitud de la recitación. No se dispersaban hasta justo antes de Fajr. (2) Algunas de las primeras generaciones de musulmanes completaban el Qur’an cada tercera noche en Ramadán, otros en siete, y otros en diez. (3)

Ibn Rajab dice también:

“Los primeros musulmanes recitaban el Qur’an durante la oración y en otros momentos durante el Ramadán. Al-Aswad acostumbraba a completar el Qur’an cada noche durante el Ramadán. Al-Naja’i leía a ese ritmo durante los últimos diez días, concretamente. Durante el resto del mes lo completaba cada tres noches. Qatada completaba el Qur’an cada siete días durante todo el año, pero durante el Ramadán cada tres noches. Durante los últimos diez días del mes lo completaba cada noche. Durante el Ramadán, el Imam Shafi completaba el Qur’an sesenta veces, todas ellas fuera de la oración. Abu Hanifa leía a un ritmo similar. […] Ibn ‘Abd al-Hakam relata que cuando comenzó el Ramadán el Imam Malik dejaba la enseñanza de Hadith, círculos académicos, y se dedicaba a recitar el Qur’an del Mushaf (4). ‘Abd al-Razzaq relató que Sufyan al-Thawri abandonaba todo el resto de actos devocionales [no obligatorios] durante el Ramadán y se concentraba en la recitación del Qur’an. ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, recitaba el Qur’an durante la última parte de la noche durante el Ramadán y no se dormía hasta después de la salida del sol. Cuando el Ramadán empezaba Zubayd al-Yami sacaba los Qur’anes y juntaba a sus conocidos para recitarlo”. (5)

Y añade:

“Por supuesto, la prohibición de completar el Qur’an en menos de tres días está en contra de hacer eso constantemente. En cuanto a los tiempos excepcionalmente virtuosos como el Mes de Ramadán, especialmente los días durante aquellos en los que se busca la Noche del Decreto (Layla al-Qadr); o en lugares especialmente virtuosos, como La Meca, para aquellos que no son residentes permanentes, es muy deseable aumentar el ritmo de recitación para aprovechar la [naturaleza bendita] del momento y el lugar”. (6)

Damos cuenta de estos pasajes para dar al lector una idea de la devoción que aquellas primeras generaciones tuvieron por el Qur’an -y los que han seguido su ejemplo a lo largo de las largas generaciones durante las cuales el Islam se ha desarrollado en la tierra.

No sólo recitaban el Corán, sino que también lo estudiaron, obraron por el, actuaron según sus órdenes y prohibiciones y vivieron acorde a la visión del mundo que éste presenta. Parte de su servicio al Qur’an era su preservación de la lengua árabe a través del desarrollo de las diversas ciencias del lenguaje de la gramática, morfología, sintaxis, retórica, la fonología, la etimología, la semántica y las obras monumentales de la lexicografía. El trabajo de los primeros musulmanes en estas áreas se erige como una de los más grandes empresas intelectuales de la historia humana.

Por lo tanto, el Qur’an era fuente de su fuerza y así fueron elevados. El Profeta, la paz y bendiciones sean sobre él, declaró: “Allâh eleva por medio de este Libro (el Qur’an) a determinadas naciones y envilece otras”. (7) Ellos no fueron elevados por el Qur’an solamente en términos de influencia y poder mundano. Fueron una comunidad espiritualmente iluminada dotada de modales elevados y características nobles.

El Qur’an puede ser la fuente de nuestra elevación. Lo he experimentado en mí mismo. En mi primera época como Imam de la Masjid al-Islam en New Haven, Connecticut (1987-1994), la comunidad se comprometió con el Qur’an. Durante el Ramadán hacíamos dos Khatms (8) del Qur’an como comunidad, una durante las oraciones del Tarawih y otra en el Qiyam, tarde por la noche, durante las últimas diez noches del mes. Las familias ponían a sus hijos pequeños a dormir en una habitación contigua a la musalla durante el Qiyam.

Normalmente, completábamos el Qur’an en un Halaqa (9) después del Fajr. Los jóvenes, algunos de los cuales tenían problemas con sus estudios, se unían al círculo y aprendían a recitar el Qur’an en árabe en dos o tres semanas. Buscábamos los significados y tratábamos de entender y poner en práctica los mandamientos presentados por el Libro. Resultado de ello era una comunidad fuerte y cohesionada. No se puede negar que tuvimos los mismos problemas sociales de otras comunidades urbanas, pero comparándolos con los otros lugares éstos fueron mínimos.

Observando el panorama musulmán actual vemos en muchos lugares un panorama sombrío. Los divorcios y otros índices de disfunción social son muy elevados. Muchas personas luchan con crisis de fe. Si nos fijamos en la conexión con el Qur’an, tanto a nivel colectivo como individual, vemos una situación altamente indeseable: el Qur’an ha sido abandonado. Dios dice en el Qur’an; “El Mensajero (Muhammad) dijo:

‘Oh Señor! Mi gente se ha desentendido de este Qur’an”. (25:30)

Esta revelación se refiere de inmediato a los Quraysh, la tribu del Profeta, la paz sea sobre él, y su despreciable rechazo del Qur’an. Sin embargo, a otro nivel, también somos su pueblo y algunas de sus quejas a Allâh son vigentes para nosotros.

A diferencia de los Quraysh, nosotros sí creemos en el Qur’an. Sin embargo, como ellos, podemos dejar de escucharlo o recitarlo, podemos dejar de actuar según su mensaje y sus significados, y podemos abandonarlo hasta que no tenga ninguna influencia en nuestra vida cotidiana. Estas son todas las cosas que deberíamos esforzarnos en evitar rotundamente. Una de las maneras de evitarlo es darnos cuenta del poder de transformación del Qur’an y luego invitar a que ese poder entre en nuestras vidas.

El Qur’an, cuando forma parte habitual de nuestras vidas, nos conecta con un mundo de significado. Esas vidas entonces manifiestan una ética noble y una elevada moral. Esto es así porque las palabras y el lenguaje tienen un poder profundamente característico y transformador. Consideremos esta cita de Neil Postman:

“Si definimos la ideología como un conjunto de supuestos de los que apenas somos conscientes, pero, no obstante, que dirige nuestros esfuerzos para dar forma y coherencia al mundo, entonces nuestro instrumento ideológico más poderoso es la ciencia misma del lenguaje. El lenguaje es pura ideología. Nos enseña no sólo los nombres de las cosas, sino, aún más importante, qué cosas pueden ser nombradas. Divide el mundo en sujetos y objetos. Denota qué eventos serán considerados como procesos, y qué otros, cosas. Nos instruye sobre el tiempo, el espacio y el número, y forma nuestras ideas de cómo nos relacionamos con la naturaleza y entre nosotros. En la gramática inglesa, por ejemplo, siempre hay sujetos que actúan, verbos que son sus acciones y objetos sobre los que se actúa. Es una gramática bastante agresiva, lo que la hace difícil para aquellos de nosotros que tenemos que usarla para pensar en el mundo como bueno.”

Por supuesto, muchos de nosotros, la mayoría de las veces, no somos conscientes de cómo trabaja el lenguaje. Vivimos a fondo los límites de nuestros supuestos lingüísticos y tenemos poca idea de cómo ven el mundo los que hablan una lengua muy diferente. Tendemos a asumir que todo el mundo ve el mundo de la misma manera, independientemente de las diferencias de idioma. Sólo de vez en cuando esta ilusión es desafiada, como cuando las diferencias entre ideologías lingüísticas se hacen evidentes por alguien que domina dos lenguas que difieren enormemente en su estructura e historia. (10)

Los supuestos lingüísticos, junto con el poder denotativo y connotativo de la lengua árabe en general y, específicamente del árabe coránico, crean un universo de significado que dio forma a una comunidad histórica tangible que trasciende la raza, la etnia, las barreras geográficas y temporales. Sin embargo, para formar parte de esa comunidad, uno tiene que estar conectado con el Qur’an. De lo contrario, uno será musulmán, pero el poder transformador del Islam no trabajará a fondo en toda la extensión de la propia vida. (11)

Esta realidad del árabe coránico como poder transformador ha sido descrita magistralmente por Toshihiko Izutsu en su notable estudio, Conceptos ético-religioso en el Corán. (12) Izutsu resume ese poder en el párrafo siguiente:

“Todo el asunto se basa en la idea fundamental de que cada sistema lingüístico –el árabe es uno, y el árabe coránico otro- representa un grupo de conceptos coordinados que, en conjunto, reflejan una cosmovisión particular, comúnmente compartida por, y es su característica peculiar, los hablantes de la lengua en cuestión. Por lo tanto el árabe coránico corresponde, en su aspecto connotativo, a lo que podemos llamar con razón la cosmovisión coránica, que en sí mismo no es más que un segmento más amplio de esa visión del mundo reflejado en el idioma árabe clásico. Exactamente de la misma manera, el lenguaje ético del Corán representa solamente un segmento de toda la cosmovisión coránica. Y los términos ético-religiosos constituyen un pequeño, y relativamente independiente, sistema dentro de este segmento de ética.” (13)

Como ilustra el estudio de Izutsu, esa cosmovisión coránica se convirtió en la base para una transformación moral y ética de los árabes. Esa transformación coránica no está desconectada de la lengua árabe clásica pre-coránica, sino que tiene sus raíces en ella. Sin embargo, fue profundamente transformadora en sí misma más allá de estos aspectos.

Si el Qur’an tiene que efectuar una transformación así en nuestra comunidad vamos a tener que estar en contacto con este. Vamos a tener que recitarlo, estudiarlo, procurar aprender su lengua y vivirlo. Para empezar ese proceso, vamos a tener que hacer algunos cambios fundamentales en la forma en que utilizamos nuestro tiempo y en las influencias lingüísticas a las que nos exponemos.

Actualmente, el musulmán medio está inundado de mensajes en lengua inglesa que tienen sus raíces en una visión del mundo que refleja los imperativos del poder, el control, la dominación, el individualismo y el consumo material. La mayoría de esos mensajes nos llegan a través de la televisión e Internet. Si queremos evitar ser conformados por esa visión del mundo vamos a tener que limitar en gran medida nuestra exposición a esos mensajes.

Si estamos atrapados en las corrientes culturales que constantemente nos instan a una mayor implicación con los medios de comunicación y sus mensajes, estos mensajes no sólo seguirán definiéndonos, sino que nos robarán el tiempo necesario para iniciar y mantener el proceso de transformación coránica. Tendremos que establecer iniciativas contra la televisión por el bien de nuestras comunidades, escuelas y familias. Como comunidades y como individuos vamos a tener que tomar las medidas necesarias para asegurar que limitamos el tiempo que pasamos conectados a internet.

Por último, a medida que avanzamos en este tipo de iniciativas y fomentamos este tipo de prácticas, vamos a tener que apoyarnos mutuamente en nuestra búsqueda de hacer del Qur’an el solaz de nuestro espíritu. Tendremos que enseñar a los miembros de nuestras comunidades a recitar el Qur’an, incluso si se trata de un gran esfuerzo para algunos de ellos. Deberemos enseñarles la gran recompensa que recibirán por este esfuerzo. Vamos a tener que fomentar el estudio de la lengua árabe. También necesitaremos instituir círculos de estudio en nuestras comunidades donde reunirnos para estudiar el mensaje del Qur’an en el idioma en el que seamos más versados.

Lo más importante es que todos vamos a tener que tomar el compromiso personal de vivir el Qur’an. Se nos ha provisto con una gran fuente de orientación profética, ya que en palabras de ‘Aisha, que Allâh esté complacido con ella, “su carácter (el del Profeta) era la realización del Corán”. (14) Él, la paz y las bendiciones sean con él, es nuestro ejemplo; sigamos su camino, comenzando durante este mes sagrado del Qur’an.


NOTAS

(1) Tirmidhi, 2910

(2) Zayn al-Din Abu al-Faraj ‘Abd al-Rahman bin Rajab al-Hanbali, Lata’if al-Ma’arif fima li Mawasim al-‘Am min al-Wadha’if (Damascus: Dar Ibn Kathir, 1416/1996), 316.

(3) Ibid., 318.

(4) N. del T.: el término islámico al-Qur’an significa ‘la recitación’, denotando su contenido. Al referirse al volumen encuadernación física, algunos utilizan el término mus’haf.

(5) Ibid., 318-319.

(6) Ibid., 319.

(7) Muslim, 817.

(8) N. del T.: hacer Khatm de una cosa significa llegar al final de esa cosa. Y en este sentido se usa la palabra Khatm ul-Qur’an, es decir, leer el Qur’an hasta el final. También es por esta razón que los últimos versos de cada Sura se llaman (خواتيم) Khawateem.

(9) N. del T.: el halaqa es un encuentro religioso o reunión con el objetivo principal de aprender teología, por lo general en Islam. Generalmente, hay uno o más portavoces principales que presentan el tema(s) designado(s) del Halaqa mientras que los demás se sientan en círculo y escuchan. Los asistentes pueden participar en las discusiones, hacer preguntas y expresar sus preocupaciones. Por lo general, las oraciones y súplicas forman parte de estos programas.

(10) Neil Postman, Technopoloy: The Surrender of Culture to Technology (New York: Vintage Books, 1992), 123-124.

(11) El inciso que aquí se hace no es para disminuir el poder transformador de la fe. Sin embargo, el poder transformador del lenguaje es más sistemático y sutil, por lo general más duradero que el motivado por la conversión u otras experiencias asociadas a la fe. Cuando el poder transformador de la fe se combina con el del lenguaje, entonces asume sus manifestaciones más poderosas. Esto es lo que sucedió durante los primeros siglos del Islam y en tiempos y lugares posteriores en los que ambos se han combinado.

(12) Ver Toshihiko Izutsu, Ethico-Religious Concepts in the Qur’an (Kuala Lumpur: Islamic Book Trust, 2004). Particularmente relevantes para el tema que se está tratando son los capítulos 3-6.

(13) Ibid., 295.

(14) Relatado por Imam al-Suyuti en al-Durr al-Manthur, ver Jalal al-Din al-Suyuti, al-Durr al-Manthur (Beirut: Dar al-Ihya’ al-Turath al-‘Arabi, 1421/2001), 8:226-227.

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La gratitud del camello

IMAM AFROZ ALI

Texto traducido al español del Imam Afroz Ali, erudito musulmán originario de las islas Fiyi. Estudió en la Universidad de Medina y con shuyukh tradicionales del Islam en Yemen. Tiene ijazas (autorización tradicional islámica) de diversos de los más estimados eruditos musulmanes de nuestro tiempo. Es profesor en Seekers Guidance y fundador-presidente de Al-Ghazzali Centro de Ciéncias Islámicas y Desarrollo Humano, entre otras cosas. En esta web se puede acceder a su biografía en inglés. 

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Gratitud: sensación de estar agradecido o agradecida.

Algunas palabras, por simples que parezcan, en realidad no lo son tanto y (la mayoría de) los diccionarios, simplemente, no son suficientes. ‘Gratitud’ es una de estas palabras. De hecho, el tema de este artículo no es su equivalente en inglés, sino la palabra árabe, – Shukr – su forma original y sus derivados, y todavía más importante, sus grados. Sí, la gratitud tiene actitud, y un significado muy amplios, ¡afortunadamente!

Pongamos los diccionarios a un lado y caminemos por la naturaleza. Imaginemos a un camello en medio del desierto australiano de Simpson (hay más camellos en Australia que en Arabia. Australia exporta camellos a Arabia. Disculpen que desvíe el tema, pero agradezcan la información adicional). Es realmente milagroso que un animal tan grande (y, lo digo con cariño, ruidoso) se alimente y sobreviva en los más duros ambientes del planeta tierra. Lo que es más fuerte es que busque comida y produzca leche, casi siempre con una ubre muy llena (los camellos son conocidos por sus cuerpos súper-eficientes. Me desvío de nuevo, pero estoy seguro de que agradecerán esta nueva información). Tanto en la abundancia como en la escasez, es el proveedor en el que más se puede confiar y es mayor (en cantidad) que el bovino. Bien documentadas propiedades de la leche de camello incluyen:

  • contiene diez veces más hierro que la leche de vaca
  • de tres a cinco veces más vitamina C que la leche de vaca
  • es rica en vitaminas del grupo B
  • es alta en inmuno-globulinas
  • alta presencia de proteínas
  • contiene minerales
  • es baja en grasas: entre 1,8-2% de grasa en comparación a 3,5-4% en la leche de vaca
  • mucho más baja en colesterol
  • tiene propiedades anti-bacterianas
  • y propiedades anti-inflamatorias

Eso está bastante bien para un vagabundo del desierto.

Y no se preocupen; no me he desviado a la cría de animales. Toda esta información es muy importante… fundamental, de hecho, para poder entender shukr o gratitud.

Cuando la ubre de la camella está llena de leche, se dice que es shakar. La palabra clave es “llena”, o “en abundancia”, y a la que volveremos más adelante. Se llama shakira a la camella con una ubre llena y saludable, a pesar de que se haya alimentado con sólo una pequeña proporción de forraje y pastos.

El significado de shukr se encuentra en todo el proceso del camello que finaliza dando la leche. El camello toma de la loable generosidad del forraje, aparentemente escaso e insuficiente, que necesita para sostenerse, pero obteniendo un regalo mucho más digno de alabanza llamado leche, que beneficia todo lo demás así como a los seres humanos. Su sinceridad sólo ve abundancia en lo que otros ven escasez; su desinterés ve beneficio para los demás en lo que otros ven provecho para sí mismos. Como shakira, la camella manifiesta un beneficio altruista. Su agradecimiento por la existencia se ve y experimenta en ella utilizando las bondades de producir un resultado beneficioso sobre y más allá de sí misma.

Shukr es más que ser agradecido; de hecho, esto sería visto como auto-complacencia y codicia. Shukr es sólo agradecimiento: si aquello que se recibe de la beneficencia de otro, el destinatario lo utiliza sólo de un modo que agrade al benefactor; principalmente que el destinatario utilice tal favor de una manera beneficiosa y correcta para sí mismo e, incluso, más allá. Como tal, la gratitud lleva a la condición de caridad incondicional de lo que uno recibe, después de agradecer al benefactor. Por lo tanto, shukr tiene una realidad interna y externa; la exterior utilizando la lengua para agradecer y usando las extremidades para actuar con altruismo incondicional y beneficioso.

La realidad interna es mucho más compleja. Pero antes de eso, el uso de la lengua para agradecer al benefactor es un elemento importante de shukr (desgraciadamente, suele ser el único aspecto conocido por la mayoría y sobre el que se actúa). Hay tres formas esenciales de la realidad externa de shukr.

. Se debe verbalizar el agradecimiento; dar las gracias, de un modo sincero.

. Se debe reconocer la beneficencia del benefactor mediante la utilización apropiada de los dones.

. Es necesario elogiar y alabar al benefactor por la beneficencia que tan generosamente dio, y hacerlo con frecuencia.

Por lo tanto, Shukr descansa sobre cinco bases.

. La humildad del receptor hacia el benefactor, en lugar de tener una expectativa egoísta.

. El amor sincero que tiene el receptor por el benefactor se muestra en la acción límbica, más que en una intención de explotación.

. El receptor debe reconocer el beneficio en el don, en lugar de hacer un abuso desenfrenado de este.

. El destinatario debe alabar la beneficencia del benefactor, en lugar de ser negligente.

. El destinatario debe verbalizar este agradecimiento y alabanza, en lugar de silenciarlo y ocultarlo.

Así observamos que hay tres partes de shukr: los dos hacia el exterior, que ya hemos tratado: la manifestación en las extremidades (altruismo beneficioso) y en la lengua (agradecimiento). La tercera, la interior, es la manifestación en el corazón, siendo este el pilar de la totalidad de shukr. Sin su manifestación específica en el corazón, las manifestaciones externas son inútiles e, incluso, hipócritas.

NIVELES DE GRATITUD

La profundidad y altura de shukr deben ser vistas como un profundo estado de conciencia del benefactor. Su realidad no se encuentra, en absoluto, en la beneficencia, sino en el benefactor. La negligencia del benefactor es la ingratitud, independientemente de la corrección con que se usó aquello que fue concedido al destinatario.

¡Debemos volver al camello! El punto crítico de la definición en shukr en relación con la ubre de la camella (Shakira), es que está llena de leche. La plenitud, la abundancia, la importancia tanto en calidad como en cantidad se conoce como shakir. Se utiliza para describir un árbol con gran cantidad de fruta sana, o la abundancia de brotes que surgen de una planta, por ejemplo, los bananos jóvenes. Otro uso del término para referirse a esta enorme abundancia es cuando llueve muy fuerte (shakir as-sama). Esencialmente, este significado fundamental es el quid de la palabra (todas las palabras árabes tienen un significado fundamental, que es consagrado en los diversos derivados de la palabra). Como tal, por lo loable de la esencia misma de la palabra que se sustenta en el sentido de abundancia – la verdadera realidad, el corazón, de shukr, es que el receptor, por alabar al benefactor, se ve colmado, rebosante.

¿Por qué? ¡Porque no importa nada más! Si uno es constante en su amor y alabanza al único que da, entonces uno se asegura la eterna generosidad de este benefactor… eterna, más allá de este mundo material.

El benefactor es nuestro Señor, Dios el Exaltado, el Dueño de todo lo que es y de lo que no tiene necesidad alguna, de quien todo aquello que recibimos es recibido.

Alabado sea tan Generoso, Amable, Compasivo, Proveedor Eterno, el Señor que nos Protege y nos Nutre! Él, el Sublime, es inmensamente generoso en su generosidad (siendo Él el Dueño y Soberano de todo). Él agradece que aquel que es objeto de su generosidad obtenga beneficio de tales regalos. Él definitivamente declara:

Ciertamente, los que recitan el Libro de Dios y establecer la oración y dan de lo que les proveemos, en secreto y en público, pueden esperar un beneficio que nunca perecerá – Que Él les conceda todas sus recompensas y les aumente Su favor. ¡Él es Perdonador, Agradecido! [Qur’an 35: 29-30]

¡Nuestro Señor Generoso, libre de toda necesidad, es Agradecido! ¡Oh destinatario, humíllate a ti mismo! ¡Oh, tu Señor te concede otra Bendición, simplemente porque eres el destinatario de la primera Bendición por la que su Señor fue loado (diciendo Alhamdulillah- Todas las alabanzas son para Dios)!

Y Él nos recuerda:

Si sois agradecidos, ciertamente os incrementaré en bendiciones… [Qur’an 14:7]

Pero, tal y como se mencionó anteriormente, la negligencia del Benefactor es negligencia verdadera y, a tal efecto, nuestro Señor Misericordioso nos recuerda, amablemente, en el verso que sigue:

… Pero si sois ingratos, entonces ¡Mi castigo es, sin duda, grave! [Qur’an 14:7]

Y Él, Exaltado sea, nos permite saber que esta Estación de los verdaderamente agradecidos, es tristemente sólo de algunos:

Son pocos Mis siervos agradecidos. [Qur’an 34:13]

Y sabed que Sus favores, Sus bendiciones, son innumerables 

[Qur’an 14:34]

 

Y si se tratáis de enumerar las bendiciones de Dios, nunca podríais contarlas. [Qur’an 16:18]

CERTEZA DE LA GRATITUD

La realidad de shukr por lo tanto, no está en el mero reconocimiento y agradecimiento al benefactor por lo que dio (aunque eso sea una parte significativa), sino en el completo asombro y reconocimiento del Dador. Una cosa es dar las gracias a alguien por una cosa o una serie de cosas (el primer nivel de shukr), y otra, completamente, reconocer a Aquél que nos lo dio, esto es lo que realmente importa (el último y más alto nivel de shukr conocido como hamd). No poseerás lo que se te dio, ¡si el Propietario Original no te lo hubiera dado por su Gracia en primer lugar! En shukr se reconoce el don y por este se reconoce al dador. En hamd se reconoce al dador, ¡independientemente de cuándo, cómo y qué dio! Al-hamd, toda la alabanza, por lo tanto, es digno y pertenece al Sustentador y Dueño de todo lo que existe, Dios, Alabado sea.

Alhamdulillah!

¿Y quién es el establece para nosotros un ejemplo respecto a la naturaleza y la forma de alabar a quien solo alaba a su Señor? Nada menos que el Enviado como misericordia para toda la creación, el Amado de Dios, Alabado sea, Muhammad, sobre él sean, eternamente, la paz y las bendiciones de Dios el Glorioso!

El nombre del último mensajero de Dios, amorosamente conocido como Muhammad, proviene de la palabra raíz que significa alabanza; Muhammad significa “el más alabado”. Sin embargo, su nombre más formal es Ahmad, que significa “el que alaba más” – un ciclo de alabanza que nunca se acaba, ¡alaba a tu Señor!

El estado profundamente consciente del Amado Mensajero, sobre él sean la paz y las bendiciones de Dios, Alabado sea, con respecto a su Señor se puede comprender a partir de este registro histórico. El Profeta estaba una vez llorando en su noche de vigilia de oración, cuando su esposa, Aisha, que Allâh esté complacido con ella, le dijo: “¿Por qué lloras si Allâh te ha perdonado lo pasado y lo futuro?” Él respondió: “¿Acaso no debería ser un siervo agradecido?” [Hadiz registrado en Bujari y Muslim, y otros]. Él estaba ocupado toda la noche alabando a su Señor en oración no sólo por lo que su Señor le otorgó, sino simplemente para reconocer la magnificencia absoluta de su Señor.

¡Alaba a tu Señor, te digo!

Tenemos que saber que nuestro estado tiene grados. Para algunos, lo que reciben los mantiene centrados en sí mismos al asumir dicha posesión material como el fin, y están en absoluta pérdida, y buscamos refugio en nuestro Señor. Para otros, lo que reciben es buscado conscientemente como un medio para luchar contra las tentaciones de ser egocéntricos, y aspiran a utilizarlo de acuerdo con lo que agrada al Benefactor, y ven en ello una gran promesa para su felicidad eterna. Luego, están aquellos que no se preocupan por el medio, porque saben que no es el don sino el Generoso Dador, que es el Principio y el Fin, la Causa de todo y, por eso, están preocupados contemplar a un Señor tan Poderoso en alabanza y reconocimiento. Sus extremidades exteriores están ocupadas haciendo el bien a los demás por las bondades derramadas sobre ellos (‘amilus-salihat) y la lengua la tienen ocupada en recordar y reconocer al Benefactor (dhikr) y su corazón interior está ocupado en contemplar a su Señor en amorosa alabanza (Al-hamd).

Es por esta exaltada razón, que contemplar al Benefactor en completa y amorosa alabanza es la estación más alta, por encima y más allá de la propia lucha por mantener las virtudes de la paciencia, desapego material y el miedo a faltar al Señor. Esto es porque, en esencia, no se ha esperado ningún beneficio personal de la agradecida alabanza. La paciencia busca, al manifestarse, prevalecer sobre la pasión y el deseo porqué son un fracaso para ella, y el miedo es, en primera instancia, un látigo que impulsa a los temerosos a las estaciones de alabanza.

Y el desapego material es la vía de escape de la preocupación por el sustento y las posesiones que nos mantienen distantes de Dios, Exaltado sea.

Pero en cuanto a la gratitud, amor y alabanza continua, entonces el final esperado es Aquel para quien es toda alabanza. Es por esa razón que no acaba en el paraíso, sino que la alabanza de Dios, el Altísimo, es eterna. Así es que Dios, el Altísimo, dice:

Y el final de su oración será, “¡Alabado sea Dios, el Señor de los mundos!”. [Qur’an 10:10]

Todo otro rasgo virtuoso pretende llevarnos a la Estación de alabar con profunda gratitud a nuestro Señor, pero el verdadero y sincero elogio lleva en sí mismo cada rasgo virtuoso. Es por esta razón, que el amado Mensajero, sobre él sean la paz y las bendiciones de Dios el Exaltado, dijo: “El que dice Subhana’Allah (Gloria a Dios), serán para él son diez recompensas. Y el que dice la ilaha ila Allâh (no hay dios sino Allâh), entonces para él serán veinte recompensas. Y el que dice Alhamdulilâh (toda alabanza pertenece a Dios), entonces para él serán treinta recompensas. “[Hadiz registrado por Ahmad]. Reflexiona (este no es lugar para una explicación más extensa), ¡que la bendita recompensa de los dos primeros iguala a la última!

Alabanza del Benefactor, El Compasivo, Exaltado sea, la Verdad Última; es por esta razón que nuestros sabios eruditos y bien guiados siempre han empezado sus discursos diciendo –Alhamdulilâh, wa kafa– toda la alabanza pertenece a Dios, ¡y eso es suficiente (declarar)!

¡Volvamos al camello! Es evidente que la (camella) shakira agradece hacia el exterior, al no detenerse al transferir más allá de ella el beneficio de las bondades que recaen sobre ella. Esta es una prueba de la condición de shukr, es decir, el agradecimiento en la Verdad. Y estoy seguro de que si su corazón hablase, sería para la constante alabanza de su Señor, que le dio existencia; a saber, un Señor Incomparable, Único, Generoso y Magnífico. La camella no se preocupa por la cantidad de leche que produce para dar y cuánta retiene para sí misma. La búsqueda de forraje para su alimento no es para beneficio personal, sino un medio de reconocimiento de su Señor, haciendo lo que se le pide que haga. Un camello no se va de vacaciones descuidando su responsabilidad en la cadena compleja de la existencia, ni deja un solo día de ser camello. Del mismo modo, observemos el milagro de una abeja –que es mencionado en el Qur’an no porque proporcione pruebas científicas de que en la producción de miel haya modos de conseguir remedios para el ser humano (una suposición muy egoísta, aunque la miel de abeja tenga todas esas bendiciones), sino porque es la prueba de que la abeja está constantemente centrada en lo que el Sustentador, su Creador, le ha bendecido: un agudo sentido de dirección, de la velocidad, del trabajo en equipo, y muchas otras. Es, al estar en tan agradecida alabanza a su Señor (obediencia a través de su función límbica externa), que produce tal incomparable dulzura. La abeja no se preocupa por la calidad de su miel. De hecho lo que el ser humano disfruta en el delicioso sabor de la miel es, en realidad, ¡el vómito regurgitado de la abeja! Estas maravillosas criaturas están absolutamente sometidas a su Señor, y sólo entonces producen leche nutritiva y miel dulce. Sumisión, postración y reverencia se debe en la alabanza a Dios, el Altísimo. Él dice:

¿Es que no ves que ante Allâh se postra cuanto hay en los cielos y en la Tierra, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, las bestias y muchos de los hombres? [Qur’an 22:18]

El camello nos ha enseñado gratitud, shukr, a través de su esencia de la existencia (algo que el diccionario hecho por el hombre no puede hacer), por lo que debemos estar agradecidos por todos los beneficios de nuestro Señor, porque son signos que deben ser interpretados para conocerLo. El agradecimiento de las abejas y de las shakiras de nuestros camellos son una gran lección para que el ser humano reflexione y aprenda de ellos para ascender a los niveles angelicales a los que éste puede ascender en su verdadera alabanza a su Señor, por medio del discernimiento profundo (que en sí es una bendición de nuestro Señor. ¡Oh, ciclo de alabanza!).

¿No os dais cuenta también de que Dios, el Exaltado, enseña que todos los seres y cosas se encuentran en este estado de alabanza por la humildad ante su Señor, excepto los seres humanos (sólo algunos, no todos están en tan humilde presencia)?

Alabad a vuestro Señor con verdad y sinceridad. Sin las tres formas y las cinco bases, nuestro deseo de ser shakir es sólo eso: una demanda insatisfecha y un estado de irresponsable ensimismamiento Sepan que la ingratitud y la incredulidad comparten la misma palabra –kufr-. La ingratitud es una pendiente resbaladiza de absoluta pérdida, mientras que la gratitud es un viaje a nuestro Señor. Así que, ciertamente, ¡alabad al Señor!

¡Alhamdulilah, wa kafa!

© Afroz Ali, 2011

Paz y justicia en el Islam

Extracto del libro Scattered pictures, del Imam Zaid Shakir

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Vivimos en un mundo donde, evidentemente, podría haber más paz. Como musulmanes nos damos cuenta de este hecho más que otras personas, ya que la paz de muchos de nuestros hermanos y hermanas en diferentes partes de la Tierra ha sido trágicamente interrumpida: Palestina, Chechenia, Afganistán, Cachemira, y otros lugares. De igual manera, vivimos en un mundo donde podría haber más justicia. Leemos, casi diariamente, sobre asesinatos en distintas partes del mundo, donde grupos terroristas, fuerzas militares, o servicios de inteligencia, a menudo de sumariamente, declaran a las víctimas culpables procediendo, luego, a ejecutarlas. Desgraciadamente, este tipo de comportamiento político sin principios viene siendo cada vez más común tanto en el las políticas exteriores como interiores de este país, causando un daño incalculable a su imagen y credibilidad en el extranjero.

Ambas cuestiones, paz y justicia, se unen en las consignas que escuchamos en muchos activistas, especialmente aquí en los Estados Unidos, “¡Sin justicia no hay paz!” (1) Se trata de una relación lógica, ya que la justicia debe ser considerada como uno de los requisitos indispensables de cualquier paz duradera. Este artículo quiere analizar brevemente las ideas de paz y justicia en el Islam y profundizar en su significado en la vida de un musulmán.

PAZ

En la lengua árabe, la palabra paz deriva de los radicales S-L-M. Los filólogos mencionan cuatro términos muy relacionados que pueden derivarse de este origen: Salam, Salamah, Silm y Salm. Raghib al-Isfahani dice en su léxico de términos coránicos: “As-Salm y as-Salamah significan ser libre de toda ruina externa o interna” (2). Basándose en esto, dice que la paz verdadera solamente existe en el Paraíso, ya que sólo allí habrá perpetuidad infinita, satisfacción completa sin necesidad, honor perfecto sin humillación, y perfecta salud sin enfermedad. En este sentido, Dios es conocido como As-Salam, ya que sólo Él es definido como siendo el totalmente libre de cualquier defecto o error. (3) Esta comprensión de la paz verdadera como una realidad asociada a un mundo en transformación existe también en las teologías tanto judía como cristiana. (4)

En el plano de las relaciones interestatales, si reflexionamos sobre la anterior definición, podemos considerar las relaciones pacíficas entre las naciones como una condición en la que la violencia -hecho que implica la ruina tanto externa como interna de un estado- es inexistente. En este sentido, la guerra puede ser vista como una situación aberrante. La naturaleza aberrante de la guerra se hace más clara si consideramos que el asesinato, consecuencia última de la guerra, es considerada como una innovación que destruyó la paz previamente existente en la humanidad. En una tradición profética se afirma: “Ninguna alma es asesinada injustamente, pero el hijo mayor de Adam (Caín) se llevará parte de la culpa, al ser el primero en innovar el asesinato [en la humanidad]. (5)

A nivel individual, la paz puede ser vista como la ausencia de las perdiciones del corazón. Quien esté libre de ellas obtendrá el éxito, si Dios quiere, cuando se encuentre con su Señor. Por tanto, él/ella entrará sin problemas en la Morada de la Paz (Dar as-Salam). Dice Dios al respecto: “[En] el día en que nada beneficien bienes ni hijos. [El único que se beneficiará] será el que se presente ante Dios con un corazón sano (salim). [Qur’an 26:89]

Si reflexionamos sobre estos significados, tiene que quedar claro de que las guerras en las que los musulmanes se han visto involucrados a lo largo de la historia no anulan la validez de la afirmación “el Islam es la religión de la paz”. Lo que esta expresión quiere decir, y Dios sabe mejor, es que el Islam proporciona al ser humano un camino para entrar en el Paraíso (Dar as-Salam) donde encontrará la paz verdadera.

La paz tiene significados más amplios de los que se han mencionado hasta ahora. Uno de los más nobles objetivos de nuestra religión es el de introducir en el mundo un sistema de valores que facilite la difusión de la paz a todos los niveles. Las relaciones personales con nuestros hermanos musulmanes deben empezar con la puesta en práctica de la orden profética “Difundid la paz entre todos vosotros”. (6) Esta orden es tan urgente que nuestro Amado Profeta (saws) aconsejó su implantación de manera indiscriminada.  Dijo, al final de una tradición en la que describía una de las mejores formas de Islam: “Difundid el saludo de paz entre vuestros conocidos y los que no conocéis” (7). Este es un asunto de mucho peso que nos exige una reflexión más profunda. Su peso viene ilustrado por el hecho que se menciona como una de las cosas que completa nuestra fe. El Profeta (saws) dijo a este respecto: “No entraréis en el Paraíso hasta que no creáis, y no creeréis hasta que os améis los unos a los otros. ¿Os digo algo que os llevará con toda seguridad al amor mutuo? Difundid el saludo y el espíritu de la paz entre vosotros”. (8)

Las relaciones con nuestros cónyuges también deben caracterizarse por la paz. Dios nos advierte sobre estas relaciones “Y hacer la paz es mejor” [Qur’an 4:128]. De igual modo, en nuestras relaciones con otras naciones, Dios nos advierte “Si ellos (el enemigo) se inclinan hacia la paz inclinaos también vosotros, y confiad en Dios” [Qur’an 8:61]. Como se ha dicho anteriormente, la paz es el estado original que prevaleció en las relaciones entre los individuos  y las sociedades. Esta opinión se basa, entre otras narraciones, en el dicho del Profeta (saws) que Jesús “retornará al mundo a un estado de paz” (Yurji’ as-Salim) cuando aparezca al final de los tiempos. (9)

JUSTICIA

Nuestros lexicógrafos definen justicia, de distintas maneras, como “gobernar basándose en lo contenido en el Libro de Dios y la tradición (Sunna) de su Mensajero y la abstención de pronunciarse en base a una opinión vacía”. También se define como “la extensión de los derechos inherentes [a sus posesores] de manera equitativa”. (10) Esta última definición subraya la importancia de la equidad como aspecto esencial de la justicia distributiva.

El concepto de justicia es uno de los pilares esenciales en el mantenimiento tanto de los órdenes natural como social. Dios, Exaltado Sea, ha dicho: “Él ha establecido la balanza [de la justicia], así pues, no la transgredáis [Qur’an 55:7-8]. La justicia, como muchos eruditos señalan, es una de los fundamentos del orden establecidos por Dios. Esta realidad es también la base de un orden social sano. A tal efecto, dice Dios: “O, vosotros que creéis, proteged la justicia dando testimonio por Dios; y no dejéis que vuestro odio a un pueblo os mueva a una posición en que seáis injustos. Sed justos, que es más cercano a la piedad. ¡Sed conscientes de Dios! Ciertamente Dios está bien informado de todo lo que hacéis” [Qur’an 4:135] *

Este aspecto social de la justicia ha sido muy bien resumido por el Imam al-Qurtubí. Dice, hablando de la relación entre dos palabras que normalmente se traducen como justicia (al-‘Adl) y justicia distributiva (al-Qist); “La justicia es la base de todas las relaciones humanas y la base del gobierno islámico” (11). Esta cita es ilustrativa del sentido transmitido por el dicho de Dios: “Ciertamente hemos enviado a Nuestros Mensajeros con pruebas claras, y les hemos revelado el Libro y la Balanza para que guíen a la gente con la justicia” [Qur’an 57:25]. **

El Imam al-Mawardi ha resumido las implicaciones sociales de la justicia distributiva en la siguiente forma:

Una de las cosas que las reformas asuntos mundanos es el principio de la justicia distributiva. Facilita las relaciones amistosas entre los pueblos, crea obediencia a la ley divina, y trae consigo la prosperidad de los países. Es la base de una economía próspera, de familias fuertes, y de un gobierno estable. Nada devasta la tierra ni corrompe la mente tan rápido como la tiranía. Eso es porque no hay límites aceptables [para regularla] (12).

Por esta razón, Ibn Taymiyya ve que las responsabilidades de gobierno islámico emanan de un solo versículo del Qur’an: “Dios os ordena entreguéis los depósitos a sus legítimos propietarios. Y cuando gobernéis a [o juzguéis entre] la gente, hacedlo con justicia. [Qur’an 4:58] (13) El Noble Profeta (saws) dijo en este contexto: “Con seguridad, el más querido de los hombres por Dios y el más cercano a la Él en el Día de la Resurrección será un líder justo. Y el más odiado de la gente y el que más se aparte de Él será un líder tirano” (14).

Apartándose él mismo incluso de una asociación accidental con actos injustos, opresivos, se informó que nuestro Amado Profeta (saws) dijo:

Traéis a mí vuestras disputas para que dicte sentencia; quizás uno de vosotros sea menos elocuente que otro, y yo falle contra la parte perjudicada basándome en lo que he escuchado. Por tanto, si inadvertidamente concedo a uno de vosotros algo que corresponde a su hermano, no lo toméis, puesto que le estoy concediendo algo que forma parte del fuego del infierno. (15)

Nuestro impecablemente justo Khalifa ‘Umar b. al-Jattab pronunció las siguientes penetrantes palabras:

En verdad, Dios expone parábolas para vosotros, y dirige advertencias para que se os despierten los corazones. Sin duda, los corazones están muertos hasta que Dios les da vida. La justicia tiene signos y presagios. En cuanto a sus signos, estos son la timidez, la generosidad, la humildad, la mansedumbre. Sus presagios, se concretan en la misericordia. Ha [asimismo] puesto para todo asunto una puerta, y Él la ha hecho accesible proporcionando una llave. La puerta de la justicia es una consideración profunda de las consecuencias, y su llave es del otro mundo. La consideración de las consecuencias implica, en última instancia, el recuerdo de la muerte y prepararse para ella mediante la libre separación de la propia riqueza. La eternidad implica tratar con justicia a todos y estar satisfecho con lo que es suficiente. Si uno no está satisfecho con lo que le es suficiente, ninguna abundancia le enriquecerá jamás. (16)

Gran parte de esta discusión se ha centrado en la justicia distributiva. Sin embargo, el Corán también pone gran énfasis en la justicia conmutativa. Dios nos manda: “No dejéis que la compasión os impida aplicar la pena establecida por Dios”. [Corán 24:2] El Profeta Muhammad mencionó que una de los motivos de la ruina de una nación es la falta de justicia conmutativa. (17) En este contexto, mencionó que si su propia hija robase, él no dudaría en sancionarla con todo el rigor de la ley. (18)

En suma, esta breve discusión debe dejar clara a todo musulmán que la paz y la justicia son conceptos integrales con implicaciones profundas y tenemos que ser personas comprometidas con la paz y la justicia. Debemos mostrar claramente al mundo que nuestra religión es, de hecho, la religión de la paz. Sin embargo, nuestra lucha por la paz no debe permitirnos ser injustos, ni aceptar pasivamente las injusticias. Tenemos que tomar partido por la justicia, como se nos ordena en el Qur’an: “Proteged la justicia …” [Qur’an 4:135] Sin embargo, esa posición debe ir mucho más allá de consignas, como la mencionada al principio de este artículo, y avanzar en el terreno de la acción positiva; acción inspirada en el Qur’an y las palabras y los hechos de nuestro Ilustre Profeta (saws).


NOTAS:

  1. Esta consigna ha sido particularmente popularizada por el activista de Nueva York Rev. Al Sharpton y sus partidarios.
  2. Raghib al-Isfahani, al-Mufradat fi Gharib al-Qur’an (Beirut: Dar al Ma’rifa, s.f), 239.
  3. Al-Isfahani, 239.
  4. Ver Biblia, Isaías, 9:6-7; I  Juan 14:27
  5. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 13:369, nº 7321.
  6. Este hadiz está relatado por Muslim, Abu Dawud, y at-Tirmidhi. Citado en an-Nawawi, Riyaz as-Salihin, 289-290. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 11: 26-27.
  7. El texto completo de la tradición profética: Un hombre preguntó al Profeta (saws): “¿Cuál es el mejor Islam?” Él respondió: “Que proporciones comida y difundas el saludo de paz tanto a la gente que conoces como a los que no conoces”.
  8. Esta es la narración complete de la tradición profética citada en la anterior nota IV
  9. Este sentido está narrado en tradiciones proféticas relatadas al-Bukhari, Muslim, e Ibn Majah. Ver, por ejemplo, Fath al-Bari, 6:599-600. La cita mencionada es la versión de Ibn Majah. La versión de al-Bukhari dice que Jesús “pondrà fin a la guerra”.
  10. Ésta y otras definiciones de justicia se mencionan en Salih b. ‘Abdullah b. Humayd, Nadra an-Na’im fi Makarim Akhlaq ar-Rasul al-Karim (Jeddah: Dar al-Wasila, 2000), 7: 2792.
  11. Citado en Ibn Humayd, Nadr al-Na’im, 8:3153.
  12. Citado en Ibn Humayd, Nadr al-Na’im, 7:2793.
  13. Ver Ahmad b. Taymiyya, As-Siyasa Ash-Shar’iyya (Beirut: Dar al-Afaq alJadida, 1983), 4-5.
  14. At-Tirmidhi, nº 1329.
  15. Ibn Hajar al-‘Asgalani, Fath al-Bari, 5:354
  16. Citado en ibn Humayd, Nadra an-Na’im, 7:2811
  17. Este concepto está mencionado al principio de una tradición donde una mujer de  los Bani Makhzum, una de las tribus árabes más aristocráticas, robó algo y los compañeros quisieron intervenir para reducir su castigo. El Noble Profeta (saws) respondió: “¡Oh gentes! Aquellos antes que vosotros se arruinaron si, habiendo un noble entre ellos que robó algo le dejaron solo y, por otro lado, si alguien de clase baja robó algo. le castigaron!” Ver la narración complete en Abi Zakariyya Yahya b. Sharaf an-Nawawi, al-minhaj: Sharh Sahih Muslim (Beirut: Dar at-Ma’rifa, 1419 AH/1998 CE), 11;186-187, nº 4386
  18. An-Nawawi, Al-Minhaj, 11:186-187, nº 4386


N. del T.: para la traducción de estas ayas se ha mantenido la versión original ofrecida por el autor, que difieren algo de nuestra obra de referencia (El Noble Corán. Traducción y comentarios por el profesor Abdel Ghani Melara Navío. Barcelona: AMDIC, 2013. 441 p.). Son las siguientes:

* ¡Vosotros que creéis! Sed firmes en establecer la justicia dando testimonio por Allâh, aunque vaya en contra de vosotros mismos o de vuestros padres o parientes más próximos; porque, ya sean ricos o pobres, Allâh es antes que ellos. No sigáis los deseos para que así podáis ser justos. Y si dais falso testimonio u os apartáis… Es cierto que Allâh conoce hasta lo más recóndito de lo que hacéis. [Qur’an 4:135]

** Y así fue como enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas claras e hicimos descender con ellos el Libro y la Balanza, para que los hombres pudieran establecer la equidad. [Qur’an 57:25]

Kitab al Hikam – 1

El libro de la Sabiduria – Primera parte

Ahmad Ibn Ata’Illah al Skandary 

 

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CAPÍTULO 1

1

Es signo de que lo que cuentas es con tus actos, el esperar menos tras un mal paso.

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2

Desear la pobreza
cuando Allah te impone que uses las riquezas es búsqueda de ti mismo, disfrazada. Pero careces de altas ambiciones si deseas usar las riquezas cuando Allah te impone la pobreza. 

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3

Las decisiones anticipadas no atraviesan las murallas del destino. 

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4

Tira el lastre de gobernarte a ti mismo:
lo que otro hace por ti no tienes que hacerlo tú. 

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Tus afanes por alcanzar lo que tienes

garantizado y tus descuidos al realizar lo que se pide de ti: son pruebas de que las tinieblas te velan el ojo del corazón.

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6

Cuida de no desesperarte si, pese a tus apremiantes súplicas, tarda Allah en otorgarte Su favor. Cierto es que te lo ha prometido, pero lo que Él elija para ti y no lo que tu elijas para ti mismo. Y en el tiempo que Él prefiera, no en el que te hubiera gustado a ti.

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7

De Su promesa no dudes si lo prometido no llega
ni aunque tuviera señalado plazo fijo:
dañarías al ojo de tu corazón y empañarías el brillo de tu conciencia.

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8

Si Allah te abre una senda al conocimiento
¿qué importa que tus obras sean mínimas?
La senda, sólo la ha abierto para darse a conocer por ti.
¿Acaso ignoras que el conocimiento es Su don
y las obras tu ofrenda?
¿Qué medida común puede existir entre lo que Él te da y las ofrendas que tú Le haces?

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9

Muchas y diferentes son las obras,

como variado es en sus formas el advenimiento

de los estados de Unión.

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10

Las obras son formas fijadas:
en ellas penetra la vida por el secreto de la intención pura.

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CAPÍTULO 2

11

Envuélvete en una vida oscura: el grano que germina  antes de sembrarlo no llega a madurar.

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12

Nada mejor para el corazón que una soledad que le dé  paso al reino de la meditación.

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13

¿Cómo recibe iluminación el corazón
en cuyo espejo se refleja la imagen de las criaturas? ¿O cómo vuela hacia Allah encadenado a las pasiones?  ¿Puede acaso querer entrar en presencia de Allah quien primero no se ha purificado de sus vicios? ¿O anhelar la íntima comprensión de los misterios quien no se ha arrepentido de sus menores caídas?

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14

Tiniebla es el mundo entero, que sólo lo ilumina
la manifestación de Allah.
Quien, al contemplar el mundo, no vea a Allah en él
o cerca de él o antes o después de él, aún carece de luz.  Para él los astros del conocimiento están cubiertos por las nubes de lo creado.

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15

Esta es la prueba de Su omnipotencia: de ti se oculta tras de lo que carece de ser junto a Él.
¿Es, si no, concebible que una cosa pudiera velar
a Quien desvela todas las cosas
y Se desvela por todas las cosas y en todas las cosas?. A quien Se desvela para todas las cosas
¿como podría velarle una cosa?
¿Y por qué crees que sería velado?
¡Si está más manifiesto que cualquier cosa!
Él es el Unico y nada existe con Él:
¿qué podría velarlo?
De ti está más cerca que cualquier cosa:
¿cual de ellas crees que Le podría velar?
¡Ninguna existe sin Él!
¡O misterio de que el Ser aparezca en la nada y lo temporal subsista con Aquél que tiene por atributo la eternidad!

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CAPÍTULO 3

16

Agota toda ignorancia quien pretende que en el instante actual suceda cosa distinta de la que Allah manifiesta.

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17

Aplazar tus obras para cuando seas libre es hacer sacrificios a las inclinaciones del alma.

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18

No pidas a Allah que te saque de un estado para utilizarte en otro. Si quisiera te utilizaría sin cambiarte de estado.

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19

Jamás buscador alguno detuvo su ambición en lo que ya le había sido revelado sin oír al momento las voces de la verdad: ¡El que tú buscas está aún más allá! Y aunque la apariencia de las criaturas te deslumbre con la magia de sus lentejuelas, su realidad profunda te grita al instante: “Somos una tentación, no seas perjuro” (Qur’an, 2, 102).

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20

PedirLe algo es pensar mal de Él. Buscarle es estar en Su ausencia. Buscar a otro es carecer de pudor para con Él. Y pedir a otro ¡ya es estar muy lejos de Él!

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21

No exhalas un soplo sin que en ti se cumpla uno de Sus decretos.

No estés esperando a que cesen (en ti) las alteraciones, pues entonces, en el estado en que Él te pone, no estarías atento a Él sólo.

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23

¡Nada de lo que pretendes obtener por tu Señor es imposible! ¡Nada de lo que quieres obtener por ti mismo es fácil!

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24

 Mientras permanezcas en este bajo mundo, que no te extrañen las tribulaciones: sencillamente revelan qué atributos se merece y cómo se le debe calificar

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25

Este es signo del éxito final: regresar al Allah en los principios. Aquél cuyos principios sean iluminados, iluminado también será su final.

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26

Lo que ha sido depositado invisible en las conciencias, se transparenta en el testimonio de las apariencias.

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¿Quiénes fueron los jariyíes?

Artículo traducido de Lost Islamic History:  http://lostislamichistory.com/who-were-the-kharijis/
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Surah An Nur: No dispone de luz ninguna aquél a quien Allah se la niega (40:24)

A lo largo de la historia islámica han surgido de tanto en tanto grupos que abogan por formas de pensar radicalmente nuevas y divergentes acerca de la religión. Uno de los más radicales y violentos surgió durante el caos político del califato de ‘Ali, que duró desde 656 a 661. Conocidos como los jariyíes, surgieron a partir de una postura política radical y continuaron desarrollando creencias particularmente extremas que los enfrentaron a la mayoría de los musulmanes. Aunque nunca se convirtieron en una fuerza política o religiosa importante en el mundo musulmán, tuvieron gran impacto en su propio tiempo y su ideología se ha reproducido en numerosas ocasiones en otros grupos marginales a lo largo de los últimos 1.400 años.

Antecedentes

En junio de 656 CE (35 después de la Hijra), fue asesinado el califa del Islam, ‘Uthman ibn Affan. Los asesinos fueron un grupo de soldados egipcios musulmanes descontentos por un fallo de ‘Uthman en un caso entre ellos y el gobernador de Egipto. A diferencia de los dos califas anteriores -Abu Bakr y ‘Umar- que dejaron cierta orientación sobre cómo elegir un nuevo califa (Abu Bakr nombró a ‘Umar, mientras que ‘Umar nombró un consejo de seis hombres entre los cuales debía ser elegido el califa), ‘Uthman no dejó una indicación sobre la elección de un nuevo califa.

Los asesinos, que entonces mantenían un control efectivo en la capital, Medina, querían que ‘Ali fuera el nuevo califa. ‘Ali naturalmente rechazó el nombramiento de unos asesinos. La aceptación de la nominación podría ser interpretada por otros como la aprobación implícita de sus acciones y eso no podía estar más lejos de la verdad teniendo en cuenta que había enviado a sus propios hijos a defender a ‘Uthman cuando los rebeldes se atrincheraron en su casa. Pero cuando algunos de los principales miembros de la comunidad de Medina le dijeron a ‘Ali que era la mejor oportunidad de paz y normalidad para la nación musulmana, especialmente teniendo en cuenta su condición de primo y yerno del Profeta ﷺ , aceptó de mala gana el título de cuarto califa del Islam.

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Extensión del mundo musulmán durante el califato de ‘Ali. Las zonas en poder de Mua’wiya se han coloreado en verde claro.

Sin embargo, tuvo alguna oposición inmediata. Mu’awiya, gobernador de Siria, era primo de ‘Uthman. Estaba dispuesto a jurar lealtad al nuevo califa, siempre y cuando ‘Ali juzgara y castigara a los soldados egipcios rebeldes que habían matado a ‘Uthman. ‘Ali, al contrario, no creía que eso fuera en beneficio de la nación musulmana. Por supuesto, no estaba de acuerdo con las acciones de los soldados, pero castigarlos podía provocar una revuelta aún más grande, dando lugar a más derramamiento de sangre y más pruebas para el joven estado musulmán, y esto es lo que ‘Ali quería evitar.

Sin el apoyo de Mu’awiya, ‘Ali se quedaba sin una de las provincias más grandes y prósperas del estado. Mu’awiya era tremendamente popular en Siria. Gobernaba allí desde el califato de ‘Umar, y había hecho una buena gestión manejando prudentemente las relaciones entre la población cristiana nativa de la región y los musulmanes árabes recientemente llegados. ‘Ali, a su vez, tenía un fuerte apoyo en Irak, particularmente en la ciudad de Kufa, donde sus seguidores se indignaron ante la negativa de Mu’awiya a jurar lealtad.

Con el fin de evitar una eventual guerra civil entre los partidarios sirios de Mu’awiya y los iraquíes de ´Ali, ambos acordaron un arbitraje. Pensaron que permitir que un tercero mediara en el conflicto y encontrara una solución, y potencialmente un nuevo califa, sería un final pacífico a una división política peligrosa.

Pero ‘Ali encontró un problema imprevisto en su arbitraje. Algunos de sus partidarios estaban tan convencidos de que su decisión de no buscar la justicia para los asesinos de Uthman era la correcta, que la elección del arbitraje los enfureció. Para ellos, ‘Ali había cometido un pecado mayor al aceptar un acuerdo con Mu’awiya. Abandonaron el campamento de ‘Ali y fueron conocidos como los jariyíes (también conocido como el jawarj o jariyítas), que significa “los que se fueron/desertaron”.

Las ideas jariyíes

El desarrollo de las ideas jariyíes es una interesante lección sobre cómo las ideas políticas pueden conducir a nuevos conceptos divergentes en el Islam (una política similar al proceso religioso que formaría el chiísmo en años posteriores). La posición política jariyí de que ‘Ali había cometido un error se transformó en la creencia de que ninguna persona que cometa pecados es apta para gobernar. Esto en si mismo sólo era una idea particularmente extrema, pero no terminó ahí.

Con el tiempo, la jariyíes argumentaron que los pecados en sí mismos eran una forma de kufr (no creer en Dios). Argumentaron que quien cometía un pecado, era de hecho un no-creyente y por lo tanto podía ser combatido y asesinado, aunque fuera un Compañero del Profeta ﷺ o un califa. Por otra parte, quien no estuviera de acuerdo con su creencia de que los pecados son incredulidad, era por defecto un incrédulo y podía ser combatido y asesinado.

Las creencias jariyíes no tenían mucho fundamento en la teología islámica real. El takfir (declarar no creyentes a las personas) es de hecho una cosa muy específica y poco frecuente en la corriente principal de creencia musulmana, siendo la opinión de la mayoría, como se indica en la ‘Aqida del Imam al-Tahawi, que la única cosa que invalida el estado de alguien como musulmán es que declare abiertamente que no cree que sólo existe un Dios y que Muhammad ﷺ es su mensajero. Por lo tanto, la mayoría de los jariyíes no eran personas educadas expertas en el Qur’an y en los dichos del Profeta. La mayoría eran invasores beduinos del desierto que compensaban su falta de comprensión del Islam con un fuerte celo por las creencias jariyíes, no importa lo intelectualmente superficiales que fueran.

Las ideas jariyíes nunca se afianzaron en la población general. Además de ser una distorsión de las enseñanzas del profeta, las creencias jariyíes eran demasiado extremas para ser secundadas por la mayoría de la gente. Pero eso no impidió al pequeño grupo de jariyíes tener un gran impacto en el mundo musulmán.

De conformidad con sus creencias, los jariyíes intentaron asesinar a todos los líderes políticos que tomaron parte en el arbitraje que llevó a su surgimiento. Fracasaron en sus intentos de matar a Mu’awiya y ‘Amr ibn al-As, quien lo apoyaba y gobernaba Egipto en su nombre. Pero en el año 661 tuvieron éxito en matar al califa, Alí, en Kufa. El asesinato del primo y el yerno del Profeta provocó el fin de la era rashidun del califato y el comienzo del califato omeya, liderado por Mu’awiya.

Los jariyíes continuaron siendo una molestia para los califatos omeyas y abasíes durante siglos. Nunca llegaron a retener las principales ciudades en sus numerosas rebeliones, pero usaron su familiaridad con los desiertos para deambular por todo el mundo musulmán acosando y aterrorizando a la población que no aceptaba sus creencias. En el norte de África se las arreglaron para conseguir un poco de apoyo a su causa de los grupos de bereberes indígenas aprovechándose de las tensiones existentes entre ellos y los gobernantes árabes.

Con el tiempo, el movimiento jariyita moriría lentamente, víctima de su propio extremismo que le impidió ser aceptado por la mayoría de los musulmanes. Una de sus vertientes consiguió moderarse y se convirtió en la secta ibadí, que forma hoy la mayoría de la población de Omán. Sin embargo, aunque el movimiento jariyita no duró, su concepto del takfir ha sido resucitado de vez en cuando por numerosos grupos extremistas, incluso se hicieron eco algunos movimientos políticos modernos.

 

Bibliografía:

Hodgson, Marshall G. S. The Venture of Islam: Conscience and History in a World Civilization. Chicago: U of Chicago, 1974.

Ibn Khaldūn. The Muqaddimah, An Introduction To History. Bollingen, 1969. 230.

Saunders, John J. A History of Medieval Islam. London: Routledge & Kegan Paul, 1980.

NOTAS:

(1) Este comité estaba formado por:

  • Ali
  • Uthman ibn Affan
  • Abdur Rahman bin Awf
  • Sa`d ibn Abi Waqqas
  • Al-Zubayr
  • Talhah

Umar pidió que después de su muerte el comité llegara una decisión final en tres días y que el siguiente califa prestara juramento el cuarto día. Si Talhah volvía a Medina durante ese período, debía tomar parte en las deliberaciones, de lo contrario los otros miembros del comité debían tomar una decisión. Abdur Rahman bin Awf retiró su candidatura a califa para actuar como moderador y comenzó a interrogar a cada miembro del comité por separado. Les preguntó a quién darían su voto. Cuando se le preguntó a a Ali, no contestó. Cuando se le preguntó a Uthman, votó por Ali, Zubayr dijo Ali o Uthman y Sa’ad votó por Uthman.

Sobre el comienzo de la creación

Extracto del libro El secreto de los Secretos del Sheikh Abdel Qadr al Jilani

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Que Dios te otorgue el éxito en actos que Le complazcan y encuentren Su aprobación. Piensa, graba en tu mente y comprende lo que digo. Allah el Más Elevado creó primeramente, a partir de la divina luz de Su propia Belleza, la luz de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Así Lo declara en la divina tradición proveniente desde Él, relatada por el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

Yo he creado el alma de Muhammad desde la luz de Mi Manifestación (wajh).

Esto es enunciado por nuestro Maestro el Mensajero de Allah (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) en sus palabras:

“Allah creó primeramente mi alma. Él la creó inicialmente como una divina luz,

Allah creó al principio la Pluma, Allah creó en el comienzo el Intelecto”

Lo que se significa, por todo cuanto es mencionado como primeramente creado, que es la creación de la verdad de Muhammad, la realidad oculta de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Él es también [como su Señor] designado por muchos bellos nombres. Se le llama Nur, la Divina Luz, porque él fue‚ purificado de la oscuridad escondida debajo del atributo de la fuerza y la ira (jalal) de Allah. Allah el Más Elevado dice en Su Sagrado Corán:

“Ha llegado hasta vosotros, desde Allah, una luz y un Libro descifrable”. (Sura Al-Ma’idah, 5:15).

El es denominado el Intelecto Total (‘aql al-kull‘) ya que lo vio y lo comprendió todo. Se le llama la Pluma (al-qalam) porque esparció sabiduría y conocimiento, y volcó saber dentro del reino de las letras. El alma de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), es la esencia de todos los seres, el comienzo y la realidad del universo. Él así lo indica, con estas palabras:

“Yo soy desde Allah y los creyentes son desde mi”

Allah el Más Elevado creó todas las almas a partir de su alma en el reino de los seres primeramente creados, en la mejor de las formas. `Muhammad‘ es el nombre de toda la humanidad dentro del reino de las almas ( lam al-aruh). Él es la fuente, el hogar de todo y cada cosa. Cuatro mil años después de la creación de la luz de Muhammad, Allah creó el Trono Celestial (‘arsh) a partir de la luz del ojo de Muhammad. El creó el resto de la creación a partir del Trono Celeste. Luego envió las almas a descender hasta los más bajos niveles de la creación, hasta el reino de este mundo material, hasta los dominios de la materia y nuestros cuerpos.

“Entonces Nosotros hicimos que descendiese hasta lo más bajo de lo bajo” (Sura Al-Tin, 95:5).

El envió esa luz desde donde fuera creada, el Último Reino (‘alam al-l h’t) – que es el reino de la manifestación de la Esencia de Allah, de la unidad, del ser absoluto – hasta el dominio de los divinos Nombres, la manifestación de los atributos divinos, el reino de la inteligencia causal del Alma Total. En ese ámbito Él vistió las almas con ropajes de luz. Estas almas son denominadas `almas-sultan’. Cubiertas con vestiduras de luz, ellas descendieron al reino de los ángeles. Allí Él las cubrió con las brillantes indumentarias de los ángeles y allí fueron llamadas `almas espirituales’. Luego Él causó que descendieran hasta el mundo de la materia, de agua y fuego, tierra y éter; y se convirtieron en almas humanas. Entonces, utilizando los materiales de este mundo, Él creó los cuerpos de carne.

“Nosotros te creamos de ella [la tierra], a ella Nosotros te retornaremos, y desde ella te originaremos una segunda vez.” (Sura Ta-Ha, 20:55)

Después de estas etapas, Allah ordenó a las almas que ingresaran dentro de sus cuerpos, y por Su voluntad ellas entraron.

“Así cuando Yo le hice a él completo y exhalé dentro de él Mi Alma …” (Sura Sad, 38:72)

Llegó una época en que estas almas comenzaron a unirse ellas mismas a la carne y olvidaron su origen y su solemne convenio. No recordaron que cuando Allah las creó en el reino de las almas, Él les preguntó: `Acaso no soy Yo vuestro Señor?’, ellas habían contestado ` Sin duda!’ Olvidaron su promesa, y cómo habían sido creadas, olvidaron la ruta de regreso a su hogar; pero Allah es misericordioso, la fuente de toda ayuda y seguridad para Su creación. El había tenido piedad de ellas, así pues Él les entregó sus divinos libros y mensajeros con el propósito de recordarles su origen.

“Y ciertamente Nosotros enviamos a Moisés con Nuestros mensajes [diciendo]: Conduce a tu gente desde la oscuridad hasta la luz, y recuérdales de los días de Allah …” (Sura Ibrahim 14:5)

Es decir:

“Recordad a las almas los días cuando ellas estaban en unión con Allah.”

A este mundo vinieron muchos mensajeros, cumplieron con sus deberes, y desaparecieron. Todo ello fue con el propósito de traer el mensaje a los hombres y despertar a las gentes a sus responsabilidades. Pero en el decurso del tiempo se han hecho cada vez menos las personas que lo recuerdan a Él, que se vuelven hacia Él, los que desean regresar a su origen divino; son más escasos todavía los individuos que ya han llegado a su fuente. Los profetas continuaron viniendo y el divino mensaje continuó hasta que apareció el gran espíritu de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), el último de los mensajeros que salvó a los pueblos del desvío. Allah el Más Elevado lo envió para abrir los ojos de los corazones de los irreflexivos. Su propósito fué‚ despertarlos del sueño de la inconsciencia y unirlos con la Eterna Belleza, con la Causa, con la Esencia de Allah. En Su Sagrado Corán, Allah dice:

“Dí: Este es mi sendero. Yo llamo a Allah con la certeza de la visión interior – Yo, y aquellos que me siguen …” (Sura Yusuf, 12:108)

Para señalar el camino de nuestro Maestro, el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).

El Mensajero de Allah, para indicarnos nuestra meta, nos dice: “Mis compañeros son como las estrellas en el cielo. Si sigues a cualquiera de ellos, encontrarás el verdadero sendero.” Esta intuición se inicia en el ojo del alma. Este ojo se abre en el corazón del corazón de aquellos que son cercanos a Allah, los que son amigos de Allah. De todas las ciencias del mundo material no hay ninguna que se halle orientada para entregarnos este espontáneo discernimiento: es menester un saber que emana desde los ámbitos escondidos, una penetrante visión que nos inunda desde la consciencia divina:

“… a quien Nosotros hemos enseñado el conocimiento que proviene desde Nuestra Divina Presencia.” (Sura Al-Kahf, 18:65).

Lo que es preciso para el hombre es encontrar aquellos que poseen esta intuición, cuyos ojos del corazón están abiertos, y ser inspirado por ellos. Un maestro tal, que inculque dentro de uno el conocimiento, ha de estar cercano a Allah y ser capaz de ver dentro del Último Dominio. Oh hijos de Adán, hermanos y hermanas, desperrtad, arrepentiros, ya que a través del arrepentimiento estaréis pidiendo a vuestro Señor, Su sabiduría. Haced un esfuerzo e intentadlo! Allah os ordena:

“Y apresúrate al perdón de tu Señor y a un Jardín tan amplio como los cielos y la tierra, que se encuentra preparado para los virtuosos [quienes temen y aman a Allah]”

“Aquellos que son caritativos tanto en la prosperidad como en la adversidad y aquellos quienes refrenan [su] ira y perdonan a los hombres. Y Allah ama los que hacen el bien [a otros].” (Sura Al’Imran, 3:133-34).

Entad en el sendero, úniros a la caravana espiritual para regresar a vuestro Señor. Muy pronto el camino se tornará impracticable, y no quedará ningún compañero de viaje. Nosotros no hemos llegado a este tosco y ruinoso mundo para descansar; no fuimos enviados aquí para comer, beber y defecar. El espíritu de nuestro Maestro, el Profeta de Allah, (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), os está observando. Él se conduele al ver vuestra condición. Él sabía lo que sobrevendría cuando dijo:

“Mi dolor es por mi amado pueblo, los que vendrán en los tiempos postreros.”

Cualquier cosa que nos llegue, lo hace de una de dos formas, ya sea evidente, o bien oculta: evidente, bajo la forma de los preceptos de la religión, oculta en la forma de sabiduría. Allah El Más Elevado nos ordena transformar en armonioso nuestro ser exterior mediante la adhesión a los preceptos religiosos, y poner nuestro ser interior en orden a través de la adquisición de la sabiduría. Cuando el ser exterior y el ser interior se funden en uno solo, y la sabiduría se une con la religión, alcanzamos el nivel de la verdad, como el árbol frutal, que primeramente produce las hojas, luego los retoños, y después las flores que se convierten en fruto.

“Él ha hecho que los dos océanos fluyan libremente – se encuentran el uno con el otro: Entre ellos hay una barrera por encima de la cual no pueden pasar.” (Sura Al-Rahman, 55:20).

Los dos han de unificarse. La verdad no puede ser obtenida solamente a través del conocimiento tangible de los sentidos, del universo material. Por esa ruta es imposible alcanzar la meta, que es el origen, la Esencia. La verdadera adoración precisa de ambas, la religión y la sabiduría. Allah el Más Elevado dice, sobre la adoración:

“No he creado a los jinns y los hombres sino para adorarme a Mi.’ (Sura Al-Dhariyat, 51:36).

En otras palabras, “ellos son creados de modo que puedan conocerMe” Cuando no se lo conoce a Él cómo puede uno verdaderamente alabarLo, solicitar Su ayuda y servirLo? La sabiduría que uno necesita a fin de conocerLo, puede lograrse solamente levantando la negra cortina que cubre el espejo de nuestro corazón, limpiandolo hasta hacerlo brillar. Entonces los tesoros ocultos de la belleza divina pueden comenzar a reflejarse en el secreto del espejo del corazón. Allah el Más Elevado, hablando a través de Su amado Profeta (que la paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice:

“Yo era un tesoro escondido, dispuse ser conocido, por lo que cree la Creación.”

En consecuencia, el propósito divino en la creación del hombre es que éste adquiera sabiduría para conocer a su Señor. Hay dos niveles de sabiduría divina. Uno es el conocimiento de los atributos de Allah, y el otro el de la Esencia de Allah. Al adentrarse en los atributos de Allah, el hombre material saborea tanto este mundo como el del más allá . Pero la sabiduría que nos lleva al conocimiento de la Esencia de Allah se halla en el espíritu santo, en el hombre que posee el saber de los misterios del más allá. La confirmación de esto la hace Allah, al decir:

“… y Nosotros lo fortalecimos a él [Jesús], con el espíritu santo …” (Sura Al-Baqarah, 2:87).

Los que conocen la Esencia de Allah encuentran este poder a través del espíritu santo que a ellos les ha sido dado.

Ambos niveles son obtenidos mediante una sabiduría que debe tener dos aspectos: la sabiduría espiritual interna, y el conocimiento exterior de las cosas manifestadas. Para lograr el bien, estamos en necesidad de ambas. El Profeta de Allah (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dijo:

“El conocimiento se localiza en dos partes. Una es la lengua del hombre, que constituye una prueba – de la existencia de Allah. – La otra se halla en el corazón del hombre. Esto es lo necesario para la realización de nuestras esperanzas.”

El hombre necesita primeramente el conocimiento religioso. Esta es la educación en la cual uno recibe enseñanza de las manifestaciones exteriores de la Esencia de Allah, reflejada en este mundo de atributos y de nombres. Después que uno ha obtenido destreza en esto, es el turno de la educación interior en los secretos mediante los cuales uno se adentra en los reinos de la sabiduría divina y llega a conocer la verdad. En la primera etapa uno debe dejar de lado todo cuanto no está de acuerdo con los preceptos religiosos. De hecho, las equivocaciones – los errores en buena conducta y carácter – han de ser eliminados, como los Sufíes requieren. Para lograr eso uno ha de practicar realizando cosas en contra de los deseos de nuestro propio ego, actos que son difíciles de aceptar por los deseos de la carne. Pero al ejecutar estos esfuerzos uno ha de estar atento, de modo que no sean hechos para que otros los vean o se hable acerca de ellos. Se deben hacer estas cosas por amor a Allah, buscando únicamente complacerLe. Allah dice:

“ … así el que alberga la esperanza de encontrar a su Señor, que haga acciones rectas y que no asocie a nadie en el servicio de su Señor.” (Sura Al-Kahf, 18:110).

El dominio descrito como el reino de la sabiduría es él, primeramente-creado, Reino Final. Ese reino es el origen, el hogar al cual uno aspira a regresar. Allí es donde fue creado el espíritu santo. Lo que se significa el espíritu santo es el espíritu verdaderamente humano. Este fue creado en la mejor de las formas. La verdad ha sido implantada en el centro del corazón como la propiedad de Allah, y te ha sido confiada a ti para su salvaguardia. La verdad se hace manifiesta con el verdadero arrepentimiento y con el esfuerzo honesto de aprender la religión. Su belleza fulgura en la superficie cuando uno recuerda continuamente a Allah, repitiendo él testimonio de la Unidad (shahada): la illaha illa Llah “No hay dios sino Dios”. En la primera etapa uno dice la shahada con su lengua: luego cuando el corazón cobra vida, uno la recita internamente con el corazón.

Los Sufíes se refieren a los estados espirituales por el nombre de `tifl‘ , “bebé” , porque ese bebé nace y es nutrido en el corazón, y allí crece. El corazón, como una madre, da nacimiento, amamanta, alimenta, y sustenta al hijo del corazón. Así como se imparten las ciencias mundanas a los niños, el hijo del corazón recibe la enseñanza de la sabiduría interior. Como un niño común, todavía limpio de los pecados mundanos, el hijo del corazón es puro, libre de negligencia, egoísmo y duda.

En un niño la pureza toma a menudo la apariencia de belleza física; en el mundo de los sueños, la pureza del hijo del corazón aparece con la forma de los ángeles. Uno tiene la esperanza de entrar al Paraíso como una recompensa por las buenas acciones, pero los dones del Paraíso vienen aquí a través de las manos del hijo del corazón.

“En Jardines de beatitud …alrededor de los cuales los escoltan jóvenes, cuya edad jamás se alterará.” (Sura Al-Waqi’ah, 56:12-17).

“Y alrededor de ellos se mueven muchachos de su progenie, como si fuesen perlas escondidas.” (Sura Al-Tur, 52:24).

Estos son los hijos del corazón, los estados inspirados de los Sufíes, llamados “niños” , debido a su belleza y pureza. Sin embargo ellos son estas cualidades personificadas en la carne, en la forma de seres humanos. Debido a su dulce y gentil naturaleza ellos son los niños del corazón. No obstante, el niño es el verdadero hombre, quien es capaz de cambiar la apariencia de la creación porque está conectado con el Creador. El es el auténtico representante de la humanidad. De acuerdo a él, no existe la materia, ni tampoco él mismo se considera materia. No hay velo, no hay obstáculo, entre su ser y la Esencia de Allah.

Nuestro Maestro el Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), explica este estado:

“Yo existo, durante un lapso de tiempo, con Allah. En ese momento, nada puede interponerse entre nosotros, ni siquiera el ángel más cercano a Él, como tampoco un profeta.”

Este “profeta” que no puede colocarse entre nuestro Maestro (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y Allah, es la existencia material, temporal, del Profeta mismo (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). El ángel más cercano a Allah es la divina Luz de Muhammad (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), la primera creación. En ese estado inspirado él se halla tan próximo a su Señor que ni su existencia material, ni siquiera su alma, pueden colocarse entre ellos. El Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), describe esa condición iluminada, diciendo:

“Existe un Paraíso de Allah en el que no hay palacios, ni jardines, ni ríos de miel y leche, un paraíso donde uno contempla solamente la mirada divina.”

Dios lo confirma:

“[Algunos] rostros en ese día serán brillantes, mirando a su Señor” (Sura Al-Qiyamah, 75:22-23)

Y el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con ‚él) dice:

“En ese día ustedes verán a su Señor tan claramente como la luna llena.”

Pero este es un nivel tal, que si se aproximase a él algún ser creado – aún un ángel – su ser material ardería hasta las cenizas. Allah dice a través de Su Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

“Si Yo apartara los velos de Mi atributo de Poder, solamente una fisura, se quemaría todo hasta donde Mi ojo puede alcanzar a ver.”

El arcángel Gabriel (que Dios esté complacido con él), quien acompañó en su Ascensión al séptimo cielo al Profeta (que la Paz y las Bendiciones de Dios sean con él), aseveró que si hubiese dado un paso más, se habría visto inflamado en llamas.