Descolonizar los estudios coránicos

Joseph E.B. Lumbard

* Este es el borrador de un artículo presentado en la Novena Conferencia Bienal sobre el Qur’ān: “Texto, Sociedad y Cultura” en la SOAS[i] de la Universidad de Londres el 11 de noviembre de 2016. Se ha presentado una versión ampliada de este artículo para su publicación en el Journal of Qur’ānic Studies.

arbol-2En el número especial de 2012 del Journal of Qur’ānic Studies dedicado a la acogida en el mundo musulmán de la erudición euro-americana sobre el Qur’ān, Andrew Rippin concluye su prólogo expresando esperanza por “una disciplina que está potencialmente orientada hacia un vívido futuro de intercambios fructíferos en los que participarán académicos de todo el mundo”.[ii] Este es, de hecho, un desideratum para el ámbito de los estudios coránicos. Sin embargo, como observa Rippin, hay muchos obstáculos para una verdadera colaboración entre musulmanes y no musulmanes en los estudios coránicos. Entre estos obstáculos se cuenta la desconfianza que muchos estudiosos musulmanes tienen hacia la erudición euro-americana con respecto al Qur’ān. Esta desconfianza está quizás mejor expresada en el frecuentemente citado artículo de Parvez Manzoor, “Method Against Truth: Orientalism and Qur’ānic Studies”, que comienza:

La iniciativa orientalista de los estudios coránicos, cualesquiera sean sus otros méritos y servicios, fue un proyecto nacido del despecho, criado en la frustración y alimentado por la venganza: el desprecio de los poderosos por los débiles, la frustración de lo “racional” en relación con lo “supersticioso “y la venganza de los” ortodoxos “contra los “no conformistas”.[iii]

Muzaffar Iqbal expresó más recientemente quejas similares en una extensa revisión de la Encyclopaedia of the Qur’ān, en la que lamenta que el enfoque adoptado en la mayoría de los artículos del proyecto “niegue, ignore o considere irrelevante el fenómeno de la revelación (way) tal y como lo entiende el Islam.[iv]

Refiriéndose a estos y otros pasajes de la revisión de Iqbal, Rippin observa: “Superar este estancamiento entre la investigación académica y la respuesta apologética negativa, y tender un puente a través de los medios eruditos sigue siendo un valioso pero difícil objetivo.[v] Para superar esta brecha, Rippin aboga por «la traducción de los estudios coránicos modernos del árabe, el persa, el turco, el urdu o el indonesio, al inglés».[vi] Sin embargo, es necesario preguntarse por qué, para salvar esta división y desarrollar “intercambios fructíferos en los que participarán académicos de todo el mundo” debe comenzarse con los “estudios modernos” cuando las numerosas fuentes que han conformado el estudio coránico durante cientos y en algunos casos más de mil años, siempre han recibido poca o ninguna consideración en el estudio académico del Qur’ān en el ámbito euro-americano. Como lamenta Behnam Sadeghi,

La cantidad de trabajo que queda por hacer es grande, y las vías principales para encararlo son claras. Es ahora igualmente claro que las obras recientes en el género de la ficción histórica no son de ninguna ayuda. Por “ficción histórica” me refiero a la obra de autores que, cómodamente instalados junto a la montaña de material de las fuentes primarias y secundarias de literatura musulmana premoderna sobre los orígenes islámicos, afirman que no hay nuevos desafíos, nada que aprender de la literatura, y hablan de la escasez de pruebas. Liberados del requisito de analizar críticamente la literatura, pueden inventar imaginativas narraciones históricas basadas en pruebas escasas y parciales o irrelevantes, o en algunos casos sin prueba alguna. Abandonan la montaña como el producto ilusorio de un dogma religioso o de las conspiraciones del imperio o de la amnesia o del engaño de las masas, sin darse cuenta de que las fuentes literarias no siempre deben tomarse al pie de la letra para probar algo; o simplemente pasan silenciosamente por encima del montón de pruebas.[vii]

 

El “silencio” al que se refiere Sadeghi es evidente desde el inicio de la erudición euroamericana sobre el Qur’ān con Geiger, Weil, Sprenger y Noldeke, esto no quiere decir que no trabajaran con las fuentes islámicas clásicas. De hecho, han sido cuestionados por algunos eruditos posteriores por seguirlas demasiado de cerca. No obstante, la escuela occidental ha insistido en la construcción de los estudios coránicos sobre la base de ignorar las metodologías y muchas de las observaciones de las ciencias coránicas y de las tradiciones del tafsīr del Islam clásico. Como observa Bruce Fudge: «Los primeros estudios sobre el Islam en Occidente estuvieron dominados por la indagación filológica y el énfasis en las fuentes que favorecían una interpretación europea del Qur’ān sobre la que los musulmanes mismos pudieran haber tenido».[viii]

El favorecimiento de los enfoques e interpretaciones euroamericanas del Qur’ān impregna el campo hasta el punto de que muchos de los estudios del Qur’ān venerados en la tradición académica occidental no han tenido en cuenta el desarrollo acumulativo de conocimiento que radica en el corazón del trabajo académico. Incluso la prueba factual que oscurecería las teorías contemporáneas es voluntariamente justificada o ignorada. Por ejemplo, Harald Motzki ha demostrado que cuando John Wahnsbrough se enfrentó a las colecciones de hadices que comprometían su teoría de que las tradiciones relativas a la compilación del Qur’ān surgieron en el tercer siglo de la era islámica, decidió reescribir la historia afirmando que las colecciones en las que aparecen estas tradiciones “no eran realmente recopilaciones elaboradas por sus autores putativos sino hechas por sus pupilos o por generaciones posteriores”,[ix] en lugar de modificar sus propias teorías. Durante algún tiempo también ha habido una serie de estudios que sostienen que la poesía preislámica se originó en el período abásida y en algunas publicaciones recientes las refutaciones de tales teorías hechas por Arberry, Irfan Shahid son silenciosamente ignoradas.[x]

Esta tendencia y la incomodidad que genera, tal como lo expresan Manzoor e Iqbal, ha sido abordada en algunos círculos y se están produciendo cambios graduales en diversas áreas de los estudios coránicos. No obstante, es necesario un marco analítico adecuado para tender el puente hacia los intercambios fructíferos descritos por Rippin. No es posible resolver un problema sin analizarlo correctamente.

Dentro de la estructura actual de los estudios coránicos en la escuela euroamericana, todavía es necesaria la suscripción a la jerarquía epistemológica universal en la que a los enfoques seculares eurocéntricos se les da un lugar de privilegio. Estudiosos como Walter Mignolo, Enrique Dussel, Boaventura de Sousa Santos, Ramón Grosfoguel y muchos otros han observado que este privilegio epistémico es sintomático de la escuela euroamericana en general. Pero cuando se trata del estudio de materiales para los cuales se han establecido, desde mucho antes, otras tradiciones intelectuales y académicas, puede que nos quedemos dando palos de ciego en un camino que otros ya han transitado. La falta de compromiso colectivo con la tradición clásica lleva a una dispersión metodológica innecesaria, retrasando y perjudicando el refinamiento metodológico del ámbito.

Este privilegio epistémico de los enfoques euroamericanos garantiza que las consideraciones sobre el texto de los musulmanes de origen queden a menudo relegados a la mera condición de “suministro de información”. Se los considera eficaces cuando sirven a los fines de, y se pueden incorporar a la jerarquía epistemológica euroamericana. Pero no se les permite generar discursos epistémicos alternativos propios, ni mucho menos poner en tela de juicio las bases dogmáticas de quienes retiran selectivamente vituallas de la despensa de la tradición islámica clásica.

Ejemplos de esta forma de privilegio epistémico, e incluso de supresión, se encuentran a lo largo de la Encyclopaedia of the Qur’ān, donde muchos artículos ignoran las principales fuentes primarias y secundarias, saltando directamente a los estudiosos de origen euroamericano.[xi]

En muchos casos, las aproximaciones euroamericanas al Qur’ān abogan por el menosprecio de la tradición del comentario y la sīra como principio metodológico. La constante suposición de que la erudición “real” no puede y no debe confiar en la tradición del comentario clásico para el estudio del Qur’ān afirma a menudo basarse en la búsqueda de la “exactitud histórica”. Para alcanzar este tan loado objetivo, muchas de las fuentes son rechazadas de plano. Como escribe Andrew Rippin sobre la tradición del comentario islámico, “la historia real en el sentido de” lo que realmente sucedió “ha quedado totalmente absorbida en la interpretación posterior y es virtual o totalmente, indisociable de ella”.[xii] Siguiendo el ejemplo de Wansbrough, Rippin afirma que el material proporcionado por el tafsīr y la sīra no proporciona registros históricos, sino simplemente “los registros existenciales del pensamiento y la fe de las generaciones posteriores”.[xiii] Como observa Angelika Neuwirth con respecto a quienes adoptan este enfoque,

limitados por su prejuicio revisionista, estos investigadores asumen que la realidad histórica está tan profundamente deformada que hoy en día es imposible descubrir alguna información exacta sobre la primera época de las escrituras islámicas. Así, no sólo fue la idea de que en el Hijaz[xiv] había surgido una comunidad original asignada al reino de leyenda piadosa, sino que también cualquier intento de emprender una revisión microestructural del texto y de la historia de su crecimiento fue tildado de irrelevante y abandonado.[xv]

 

Este abandono metodológico de la tradición historiográfica islámica, tafsīr, y de las ciencias coránicas ha dado lugar a enfoques del texto coránico que, como observa Feras Hamza, “desplazaron casi completamente el uso del tafsīr en la reconstrucción del contexto histórico del texto coránico”.[xvi]

Estas observaciones se aplican igualmente a las investigaciones filológicas que rodean a menudo las fuentes primarias de la tradición islámica en un esfuerzo por recuperar el significado “original” de una palabra en relación con otras lenguas del Próximo Oriente.[xvii] Este tipo de aproximaciones al material proporcionado por la tradición clásica son bastante problemáticas, ya que incluso un estudio superficial del material exegético coránico revela que, en palabras de Travis Zadeh, está “muy dedicado a la recuperación del significado a nivel básico del significado gramático y lexicográfico del Qur’ān”.[xviii]

La aversión metodológica a incorporar las fuentes primarias conduce inevitablemente a la pregunta: “Si no podemos empezar por el principio, ¿por dónde empezar?” Mucha de la investigación euroamericana sobre el Qur’ān empieza con la suposición de que un contexto histórico, y evidentemente árabe, respecto al Qur’ān no puede ser recuperado de las fuentes primarias al estar demasiado teñido por la sabiduría piadosa y el embellecimiento político. En este sentido, Gabriel Said Reynolds argumenta que “el Qur’ān -por lo menos desde una perspectiva crítica- no debe ser leído en relación con lo que  le sucedió (el tafsīr), sino con lo que le precedió (la literatura bíblica)”.[xix] Reynolds se burla del uso que hicieron del tafsīr eruditos como Watt, Neuwirth y Abdel Haleem. Luego, basándose en las hipótesis de Burton, que postuló que la “sīra” surge de la exégesis que aspira a convertirse en historia[xx], Reynolds concluye que los relatos históricos proporcionados por los comentaristas,

pueden ser una guía adecuada para una lectura piadora del Qur’ān. Pero para el investigador crítico deben sugerir que el tafsīr es un notable logro literario que debe ser apreciado por derecho propio. Estas tradiciones del tafsīr no conservan el antiguo significado del Qur’ān, e insistir en lo contrario no ayuda ni al tafsīr ni al Qur’ān.[xxi]

De un modo verdaderamente colonialista, Reynolds, como Rippin, Wansbrough y otros anteriores, afirma que la autoridad para interpretar el texto ya no está dentro de la tradición islámica clásica, y que en realidad nunca lo estuvo, porque esa tradición sigue siendo putativa en el mejor de los casos y sus metodologías son epistémicamente inferiores a las de la moderna escuela euroamericana. Como observa Travis Zadeh para estas metodologías revisionistas de la crítica histórica: “El poder de la crítica histórica suele avanzar en oposición directa a lo que necesariamente constituye una tradición interpretativa intelectualmente debilitada y teológicamente poco fiable.”[xxii] Hay ciertamente temas donde el tafsīr resulta especulativo, pero la tradición misma fue muy consciente de esto y los exégetas formados en la tradición desde la época de Ṭabarī hasta el presente han criticado a exégetas anteriores por este motivo.

Esta forma de descartar la tradición académica islámica con un juicio sumario se apoya en la cartografía epistemológica de la escuela moderna que resulta de las definiciones particulares originadas en una única región, Euroamérica. Como observa Boaventura de Sousa Santos, esta cartografía epistemológica dibuja primero una línea visible que separa las diferentes epistemologías aceptadas por el pensamiento moderno, con la ciencia dura situada en la cima. Luego hay una “línea abisal invisible que separa la ciencia, la filosofía y la teología por un lado, y por el otro, los conocimientos considerados inconmensurables e incomprensibles al no encontrar los métodos científicos de la verdad ni sus refutadores reconocidos en el campo de la filosofía y la teología”.[xxiii] Todo lo que se encuentra al otro lado de la línea no es considerado conocimiento real, sino relegado al reino de las “creencias, opiniones, entendimientos intuitivos o subjetivos, que a lo sumo pueden convertirse en objetos o materia prima para la investigación científica”[xxiv] o, en este caso, histórica y filológica.

Lo que se propone no es simplemente un proceso de dividir los estudios coránicos y los estudios de tafsir en disciplinas distintas. Más bien es el proceso de declarar el tafsīr y las ciencias coránicas como herramientas ineficaces e ilegítimas para el estudio del texto coránico. Esta es una forma de lo que Anja Nygren denomina “colonización epistémica”, en la que las metodologías que plantean alternativas viables a las epistemologías eurocéntricas son empobrecidas y aisladas, mientras que otras formas de conocimiento que representan un potencial desafío a las epistemologías dominantes son borradas o restringidas con la expectativa de que sean confinadas a la condición de artefactos de museo como ejemplos del llamado conocimiento ‘tradicional’[xxv]. Quienes luego buscan reafirmar la primacía o incluso la validez de los modos de interpretación por los cuales los pueblos no occidentales se comprenden a sí mismos, sus historias y sus textos, y por medio de los cuales se presentan a otros, son tildados de «apologistas», «esencialistas», “tradicionalistas”,”románticos”, o cualquiera que sea el término menospreciativo de la época.

En este enfoque abisal identificado por Santos, el tafsīr y las ciencias coránicas son considerados objetos dignos de investigación histórica y literaria, pero no se considera que proporcionen material útil para el estudio real del texto coránico. La cartografía eurocéntrica del conocimiento inherente a este enfoque produce una división masiva entre los que investigan el texto en el período contemporáneo, basándose en la tradición del comentario clásico, y los que estudian el texto coránico en universidades occidentales y occidentalizadas, abocados a diversos planteamientos que se siguen documentando en hipótesis seculares sobre los orígenes y la naturaleza del texto. Para establecer una voz autorizada, aquellos comprometidos con los enfoques euroamericanos del texto participan en la “negación radical de la co-presencia” de otros enfoques epistemológicos.[xxvi] A los ojos de los que pertenecen a otras disciplinas dentro de la academia moderna, tal negación parece lógica porque se basa en el supuesto de que todos hemos sido aculturados o de que todos hemos sido “educados”.[xxvii]

El resultado de esta cartografía abisal es que los enfoques que se originan en la escuela euroamericana son vistos como los enfoques “civilizados” del texto, mientras que los empleados en la tradición del comentario clásico o aquellos que incorporan algunos de sus aspectos son vistos como inherentemente defectuosos, al estar basados en epistemologías alternativas cuya legitimidad es a priori denunciada como proveniente de lo que De Sousa Santos denomina «reino de creencias y comportamientos incomprensibles que de ninguna manera pueden considerarse conocimientos».[xxviii]

En el caso de los estudios coránicos, las pruebas historiográficas, lexicográficas, filológicas o arqueológicas citadas para apoyar posiciones de fe y argumentos teológicos son descartadas al suponerse que han sido creadas para apoyar estas posiciones y argumentos. Las posiciones teológicas se consideran “no cognitivas”, lo que significa que no pueden ser el resultado de procesos de pensamiento objetivos similares a los de los modernos. Por lo tanto, cualquier prueba usada para apoyarlas se considera una falsificación, como en el ejemplo de Burton antes citado. Aquí, los procesos de pensamiento de los pensadores musulmanes clásicos son literalmente retratados como atrasados; ya que afirmar que los primeros estudiosos islámicos necesitaban inventar pruebas para apoyar sus conclusiones, significa que no sabían cómo sacar conclusiones sólidas de las pruebas.

Como resultado de este abisal acercamiento a los estudios coránicos, una tradición académica que se ha desarrollado durante más de 1000 años es considerada “lectura piadosa” y presentada como inherentemente “acrítica”.

Conclusión

En el tiempo que disponemos no se puede examinar la profunda penetración de una cartografía epistemológica colonialista en el campo de los estudios coránicos. Los ejemplos proporcionados derivan de las tendencias revisionistas que actualmente son, de hecho, rechazadas por muchos en el campo de los estudios coránicos. Sin embargo, estas actitudes penetran en otros ámbitos, llevando incluso a quienes simpatizan con la tradición islámica clásica a abogar por enfoques “basados en una completa negación de la tradición interpretativa clásica”.[xxix] Se propone que la relación entre los estudios coránicos y el tafsīr sea modelada o refleje, la relación entre los estudios bíblicos hebreos y los estudios del Midrash o los estudios del Nuevo Testamento y los primeros padres de la iglesia.[xxx] Si bien estos corpus se superponen al tafsīr, existen diferencias significativas en las historias de transmisión de los textos y en sus respectivas comunidades interpretativas que exigen que los estudios coránicos se desarrollen por derecho propio.[xxxi] Además, si se examinan las publicaciones recientes en los estudios coránicos euroamericanos, puede llegarse a la conclusión que el único trabajo significativo en estudios coránicos lo está haciendo la escuela euroamericana.

En la actualidad, cuando hablamos de la relación entre las metodologías basadas en la tradición islámica clásica y las que surgen de la escuela euroamericana, no estamos hablando realmente de una relación porque la mayoría de los estudiosos occidentales y occidentalizados han sido condicionados a negar las epistemologías no-occidentales como alternativas relevantes. Las epistemologías alternativas son, en efecto, “no cognitivas”, a menos que puedan traducirse al (los) paradigma(s) dominante(s). Pero este mismo proceso de traducción los desnaturaliza y los reconvierte de modo que ya no cumplen las funciones para las que fueron establecidos y desarrollados. En cambio, pasan a ser secundarios respecto a los paradigmas euroamericanos y considerados valiosos en la medida en que puedan aportarle una o dos observaciones, o en la medida en que hayan alcanzado en algún momento conclusiones similares, en cuyo último caso se interpretan como una validación del paradigma dominante.

Para ir más allá de los supuestos de los privilegios epistémicos y de la soberanía epistémica euroamericana que impregnan el campo, debemos ser conscientes de la situación del pensamiento centrado en un enfoque occidental y “despensar” los criterios dominantes que con demasiada frecuencia definen el campo de los estudios coránicos en la escuela euroamericana. Esto requiere ir a la raíz de estos criterios para examinar y cuestionar “sus presupuestos culturales, epistemológicos e incluso ontológicos.”[xxxii] Este proceso requiere que estemos abiertos a lo que Walter Mignolo llama “las posibilidades de diferentes y legítimos “lugares de enunciación”.[xxxiii] Una disciplina que incorpore múltiples “lugares de enunciación” tendrá una mayor diversidad epistemológica y permitirá “transformaciones emancipadoras” siguiendo guiones fuera de los desarrollados por las teorías críticas centradas en un enfoque occidental.[xxxiv]

Para avanzar hacia lo que yo llamaría un campo trans-moderno de estudios coránicos en el que eruditos de múltiples orígenes dialoguen a través de las divisiones metodológicas y epistemológicas, el campo de los estudios coránicos debe ser descolonizado. Esta descolonización puede permitir nuevas “ecologías de conocimiento” que reconozcan la validez de múltiples perspectivas o “lugares de enunciación”. Reconocer diversas ecologías de conocimiento permitiría una jerarquía de validación diferente que no privilegiaría una metodología sobre otras, debido a nada más que el legado de la colonización intelectual. Mucho más importante que la traducción es el desarrollo de enfoques contra-hegemónicos que permitan “la equidad entre diferentes maneras de conocer y diferentes tipos de conocimiento”.[xxxv] Esto permitiría ejercer un papel mucho mayor al tafsir y a las ciencias coránicas en los estudios coránicos que lo que actualmente ofrecen muchos enfoques del texto de la escuela euroamericana.

Tengo la esperanza de que cuando seamos capaces de integrar mejor las metodologías de la tradición islámica y la de la escuela euroamericana, lo que ahora muchos consideran “residuos del pasado” puedan ser, de hecho, semillas de nuevos paradigmas intelectuales en el futuro.


* N del T: Hemos respetado la grafía del nombre de la revelación islámica –Qur’ān- del texto original en inglés, pero hemos preferido castellanizar el adjetivo –coránicos- porque su uso está ampliamente difundido y nos parecía una complicación innecesaria.
 [i] N del T: School of Oriental and African Studies
[ii] Andrew Rippin, ‘The Reception of Euro-American Scholarship on the Qur’ān and tafsīr: An Overview,’ Journal of Qur’ānic Studies 14.1 (2012), p. 7.
[iii] Parvez Manzoor, ‘Method Against Truth: Orientalism and Qur’ānic Studies,’ Muslim World Book Review 7 (1987), p. 39.
[iv] Muzaffar Iqbal, ‘The Qurʾān, Orientalism and the Encyclopaedia of the Qurʾān,’ Journal of Qur’ānic Research and Studies 3:5 (2008), p. 12.
[v] Andrew Rippin, ‘The Reception of Euro-American Scholarship on the Qur’ān and tafsīr: An Overview,’ Journal of Qur’ānic Studies 14.1 (2012), p. 4.
[vi] Ibid., p. 6.
[vii] Behnam Sadeghi and Uwe Bergmann, ‘The Codex of a Companion of the Prophet and the Qurʾān of the Prophet,’ Arabica 57 (2010), p. 416.
[viii] Bruce Fudge, ‘Qurʾānic Exegesis in Medieval Islam and Modern Orientalism’, Die Welt des Islams 46,2 (2006), p. 127
[ix] Harald Motzki, ‘The collection of the Qur’ān: A Reconsideration of Western Views in Light of Recent Methodological Developments’, Der Islam, (2001), p. 21. El magistral análisis de Motzki de las tradiciones pertenecientes a la recopilación del Qur’ān -tradiciones que Wahsbrough y estudiosos posteriores han sostenido que no surgieron hasta el siglo III-  demuestra que “parece adecuado concluir que los informes sobre la recopilación del Qur’ān de Abū Bakr y sobre la edición oficial hecha por orden de ‘Uthmān ya estaban en circulación hacia finales del s. I de la era islámica y que al-Zuhrī posiblemente recibió alguno de ellos por parte de las personas que indicó en sus isnāds. “(p.31).
[x] Esta teoría, planteada por primera vez por Ta Ha Hossein en 1924, ha sido refutada por Arberry (The Seven Odes, 228-54) y, después, por Irfan Shahid, “The Authenticity of Pre-Islamic Poetry: The Linguistic Dimension,” Al-Abhath 44; 1996: pp.  3-29.
[xi] Esta metodología en la que las fuentes islámicas clásicas son pasadas por alto a favor de la erudición euroamericana también es evidente en la composición del consejo editorial que está compuesto en su mayoría por investigadores no musulmanes. Los que son musulmanes o de origen musulmán están profundamente arraigados en epistemologías eurocéntricas.
[xii] Andrew Rippin, ”Methodologies of John Wansbrough” en Varioum II, p. 156
[xiii] Rippin, II
[xiv] N. del T: Hijaz: región histórica de la Península Arábiga en la que se encuentran las ciudades de Meca y Medina
[xv] Neuwirth, 2014, p. 10.
[xvi] Feras Hamza, “Tafsir and Unlocking the Historical Qur’ān”, p. 21.
[xvii] Ver Walid Saleh, “The Etymological Fallacy and Quranic Studies”.
[xviii] Travis Zadeh, “Quranic Studies and the Literary Turn”, p. 339.  Como observa Angelika Neuwirth: “En última instancia, basada en la literatura filológica occidental sobre el Qur’ān, el corpus coránico parece, al ojo inexperto, consistir en un amorfo conjunto de versos sin ninguna justificación reconocible” (35). Walid Saleh es algo más enfático, afirmando que puesto que el estudio académico serio del Islam en la escuela euroamericana comenzó en el siglo XIX, muchos (aunque no todos) eruditos occidentales han operado en un marco que presenta el Qur’ān como “un libro caótico y dispar, derivativo a nivel de lexema, caótico a nivel de composición y, finalmente, fascinante sólo en tanto que nunca podremos explicar su paradójico poder de capturar la atención de los ignorantes musulmanes”.
[xix] Gabriel Said Reynolds, The Qur’ān and its Biblical Subtext, p. 13.
[xx] J. Burton, “Law and exegesis: The Penalty for Adultery in Islam”, in J.R. Hawting y A.A. Shareef (eds), Approaches to the Qur’ān, London: Routledge, 1993, (269-84), p. 271. Esto se convierte en un proceso auto-realizable donde si se puede imaginar una motivación teológica, jurídica o política para un informe, se considera que ell informe en cuestión no puede ser históricamente cierto. Dados los recientes desarrollos en el campo, es sorprendente que se citara a Burton en tales contextos. Como han demostrado Behnam Sadeghi y Uwe Bergman, la propia tradición manuscrita demuestra que la tesis de Burton es insostenible: “La evidencia manuscrita corrobora ahora los informes pre-modernos sobre la existencia de los códices de los Compañeros, sus diferentes ordenaciones de las sūra y, hasta cierto punto, la naturaleza de sus diferencias verbales. La teoría de John Burton, refutada de forma concluyente, es la que afirma que todos esos informes eran ficciones post-históricas dirigidas a «contrarrestar, elucidar o incluso eludir el «texto de Uthmān». Behnam Sadeghi y Uwe Bergmann “The Codex of a Companion of the Prophet and the Qurʾān of the Prophet,”, Arabica 57 (2010), p. 412
[xxi] Reynolds, The Qur’ān and its Biblical Subtext, p. 19.
[xxii] Zadeh, p. 340.
[xxiii] Boaventura de Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking: From Global Lines to Ecologies of Knowledge”, Review. XXX, 1, p. 47.
[xxiv] Ibid, p. 47.
[xxv] Anja Nygren, “Local Knowledge in the Environment Development Discourse, 1999; (Lander 2000)
[xxvi] De Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking: From Global Lines to Ecologies of Knowledge”, p. 48.
[xxvii] Nietzsche tenía razón desde el principio. Dijo que éste es el problema con la escuela moderna y el conocimiento moderno desde hace más de cien años.
[xxviii] De Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking”, p. 51.
[xxix] Zadeh, p. 339.
[xxx] Angelika Neuwirth escribe: “El hecho de que un enfoque análogo en los estudios bíblicos (por ejemplo, leer la Biblia hebrea junto con el Midrash o leer el Nuevo Testamento a través de la óptica de los primeros Padres de la Iglesia) sería desaprobado en contextos académicos, muestra claramente qué exótico estatus se le ha asignado al Qur’ān hasta ahora.  Angelic Neuwirth, Scripture, Poetry and the Making of the Community: Reading the Qur’ān as a Literary Text (Oxford: Oxford University Press in association with The Institute of Ismaili Studies, 2014), p. 38. En otro artículo, Neuwirth escribe: “Permítanme enfatizar que una  marginalización comparable del propio texto a favor de su exégesis sería inconcebible en todo estudio bíblico serio. En ninguna corriente de la escuela actual los estudios bíblicos críticos se basan en las tradiciones exegéticas. Tampco los textos de la Biblia hebrea se leen a través de la óptica de las discusiones midrashícas, ni el Nuevo Testamento  se lee de acuerdo con los tratados de los Padres de la Iglesia. En ambos campos de los estudios bíblicos, los textos bíblicos se contextualizan individualmente con los escritos y tradiciones vigentes en el medio de donde surgieron “. “Orientalism in Oriental Studies? Qur’ānic Studies as a Case in Point,” Journal Of Qu’ranic Studies, p. 116
[xxxi] Zadeh, p. 340
[xxxii] De Sousa Santos, Epistemologies of the South, p. 237.
[xxxiii] Walter Mignolo, The Darker Side of the Renaissance: Literacy, Territory, and Colonization, IX.
[xxxiv] El puente que se tienda entre los estudios coránicos en el mundo musulmán y la escuela euroamericana no puede basarse en suposiciones de soberanía epistémica del pensamiento euroamericano, sino que debe explicar el contexto epistémico en el que han surgido los enfoques euroamericanos del texto.
[xxxv] De Sousa Santos, Epistemologies of the South, p. 237.

Los estados internos de cada fase de la oración

Texto del imam Al-Ghazali recogido en el libro Inner Dimensions of Islamic Worship de Muhtar Holland

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La Llamada A La Oración

Cuando oigas la llamada a la oración dada por el muecín, siente el temor de la proximidad de las Cuentas del Día de la Resurrección. Prepárate a ti mismo internamente y externamente a responder, y a hacerlo sin dilación. Aquellos que son rápidos en responder a esta llamada son aquellos que serán preguntados gentilmente en el día de la Gran Revisión. Así que inspecciona tu corazón: si lo encuentras lleno de diversión y felicidad y ansioso por responder, puedes esperar ante esta situación que te traigan buenas noticias y la salvación en el Día del Juicio. Esto es por lo que el Profeta, con él sea la paz, solía decir: “¡confórtanos, Bilal!” porque Bilal era el muecín y la oración la diversión y el confort del Mensajero, sobre él la paz.

La Pureza Ritual

Cuando prestamos atención a la pureza ritual en las cosas que nos rodean progresivamente en planos más cercanos – tu habitación, luego tus ropas, luego tu piel,- no están en contraposición a tu ser interno, que se encuentra en el corazón de todo esto. La batalla para purificarlo es mediante el arrepentimiento y el rechazo de los excesos, y con la determinante resolución de no volver a cometerlos en el futuro. Limpia tu ser interior por este camino, porque este es el lugar que examina Aquel al que tu adoras.

Cubrir Las Partes Privadas

Tú cubres las partes privadas para prevenir que ciertas partes del cuerpo sean expuestas a la vista. Pero ¿qué es de las vergonzosas áreas de tu ser interno, aquellos desgraciados secretos de tu alma, que sólo son escrutados por tu Señor, Grande y Glorificado sea? Se consciente de estas faltas. Se discreto acerca de ellas, pero ten en cuenta que nada puede ser escondido de la vista de Allah, Glorificado sea. Sólo a través del arrepentimiento, la vergüenza y el temor, serán perdonados…

Orientarse A La Qibla

Así al orientarte a la qibla, al realizar la orientación, retiras externamente tu rostro de todo el resto de direcciones para hacerlo hacia la Casa de Allah, Ensalzado sea. ¿Acaso  supondrás que no se te pide también que retires tu corazón de todo lo demás, dirigiéndote hacia Allah, Elevado y Glorificado sea? ¡Qué absurda idea, pues éste es el objetivo del ejercicio!… El profeta, con él sea la paz, dijo: “cuando un hombre se levanta para rezar, dirigiendo su deseo, su rostro y su corazón hacia Alllah, Grande y Glorioso, abandona esta oración volviendo al estado en que se encontraba el día en el que su madre le dio a luz”.

La Posición De Pie (Qiyam)

Así la postura erguida significa mantenerse a si mismo recto -en cuerpo y espíritu- en la presencia de Dios, Grande y Glorioso, tu cabeza, que es el miembro más alto de tu cuerpo, debe de estar inclinado, como recuerdo de la necesidad de mantener el corazón humilde y honesto, libre de altivez y orgullo…

Intención (Niya)

Cuando formules tu intención, debes tratar de ser responsable ante Allah, Exaltado sea, realizando la oración en obediencia a Sus ordenes, realizándola de manera adecuada, evitando las cosas que la invalidan o la hacen mermar en perfección, realizándola con sinceridad, buscando la aceptación de Allah, Exaltado sea, en la esperanza de Su recompensa y con temor de Su castigo, buscando Su gracia y favor por Su parte…

Takbir

Para el takbir, el Allahu akbar que comienza la oración, tu corazón no debe ser contrario a las palabras que pronuncia tu lengua. Si en tu corazón sientes que hay algo más grande que Allah, Exaltado sea, aunque tus palabras sean verdad, Allah es testigo de que eres un mentiroso…

Invocaciones del comienzo

Cuando realices la invocación del comienzo, guárdate del politeísmo oculto en ti mismo. Fue por la gente que rezaban buscando la aprobación de los hombres, así como la de la Divinidad, que Allah, exaltado sea, reveló este verso:

“Quien quiera encontrarse con su Señor, que haga obras rectas y que no asocie a nadie en su adoración a su Señor” 18:10

Cuando dices ”busco refugio en Allah de Satán el maldito”, debes ser consciente de que el demonio es tu enemigo y que aguarda una oportunidad para alejarte de tu Señor, exaltado sea. Satán tiene envidia de tu habilidad para comunicarte con Allah, y de postrarte ante Él…

Recitación del Corán

En cuanto a la recitación del Corán podemos distinguir tres tipos de personas:

a) Aquellos que mueven sus lenguas de forma inconsciente.

B) Aquellos que ponen atención en el movimiento de sus lenguas, entendiendo el significado, escuchándolo como si procediese de una persona diferente a ellos; este es el grado de las gente “de la derecha”

c) Aquellos que comienzan con la conciencia del significado, y usan sus lenguas para expresar esta conciencia interna. La lengua actúa para ellos como mero interprete de este sentimiento interno, o como un profesor. En el caso de los más cercanos a Allah, su lengua es un mero interprete…

La Flexión (ruku)

De acuerdo con ‘Ikrima, Allah, glorificado sea, se refiere a las posturas de pie, flexionado, postrado y sentado cuando dice:

“Aquel que ve cuando te levantas a rezar y tus movimientos estando entre aquellos que se postran” 26:218-219

La flexión (ruku) y la postración (suyud) se acompañan de una renovación de la afirmación de la Grandeza de Allah, glorificado sea…

Al flexionarse, renuevas tu sumisión y humildad, tratando de afinar tus sentimientos internos a través de la refrescante conciencia de tu propia impotencia e insignificancia ante el poder y grandeza de tu Señor. Para confirmarlo, buscas la ayudad de tu lengua, glorificando a tu Señor, y testificando repetidamente Su Suprema Majestad, tanto externamente como internamente.

Cuando te levantes espera que Él sea misericordioso contigo. Para hacer énfasis en este deseo, dices “Allah escucha a aquellos que Lo alaban”. Siendo consciente de la necesidad de mostrar gratitud añades inmediatamente “Las alabanzas más agradecidas son para Ti, nuestro Señor”. Para mostrar la abundancia de esta gratitud deberías añadir “tanto como los cielos y la tierra contienen”.

Postración (suyud)

Entonces te inclinas en postración, siendo este el más alto nivel de sumisión, porque llevas la parte más preciada de tu cuerpo, tu cara, hasta lo más bajo, para encontrase con el polvo de la tierra. Si es posible, deberás tratar de hacer tu postración sobre el suelo desnudo, pues esto lleva más a la humildad y de forma más segura a la conformidad. Cuando te dispongas en esta posición de proximidad, deberás ser consciente que perteneces a ella. Estás devolviendo la rama a su raíz, porque de polvo fuiste creado y al polvo deberás regresar. Al mismo tiempo debes renovar tu conciencia interna de la Majestad de Allah, diciendo “Gloria a mi Señor el Más Alto”. Repítelo para añadir mayor confirmación, porque un a sola vez no resulta lo suficientemente enfático.

Cuando tus sentimientos interiores hayan sido así refinados, deberás confesar tu esperanza de obtener la Misericordia Divina, porque Su Misericordia fluye rápidamente hacia la debilidad y humildad, y no hacia la arrogancia y vanidad.

Mientras levantes tu cabeza, di Allahu Akbar y pide por aquellos que necesites, haciendo la súplica de tu elección, como “Mi Señor, perdóname y ten misericordia. Ignora mis faltas, de las cuales Tu estás bien informado”.

A continuación reafirma tu sumisión con una segunda postración.

Sentarse y testificar

Cuando estés sentado para dar testimonio (tashahhud), hazlo decorosamente. Declara que todos las oraciones y buenas obras que realizas son buscando la complacencia de Allah, y que todo Le pertenece. Ese es el significado de “at-tahiyat…” Se consciente del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y de su noble persona, mientras dices “la paz sea contigo, o Profeta, y también la misericordia y bendiciones de Allah…”. Asegúrate de que tu saludo le llega, y él te devolverá un saludo más perfecto todavía. Salúdate luego, y a todos los siervos sinceros de Allah, a continuación testifica la Unidad de Allah, exaltado sea, y la misión del Profeta Muhammad, Su profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y pide su protección.

La Suplica del Final

Al fin de la oración, debes ofrecer la suplica tradicional, implorando y entregándote con tranquilidad y humildad, confiando en ser escuchado. Incluye en tu oración a tus padres y otros creyentes.

Saludo (Taslim)

Finalmente, con la intención de terminar tu oración, dirige tu saludo a los ángeles y al resto de los presentes. Siente gratitud hacia Allah, glorificado sea, por haberte permitido completar este acto de adoración. Imagina que estás despidiendo a esta oración, y que podrías no vivir para ver otra como ella…

Lo imprescindible (IIII)

Ibn ‘Arabi

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Es incumbencia tuya examinar cada acción, cada palabra, cada acto de Islam, cada relación con los demás, tales como la amistad o el matrimonio. Ante cada cosa, debes averiguar si es buena o mala, pura o impura, correcta o incorrecta; en una palabra: legal o ilegal. En algunos casos, estará claro; entonces has de escoger el bien y dejar el mal. En algunos otros, será dudoso; entonces has de dejarlo como si fuera malo y buscar aquello que sea seguro.

Sigue esa consigna del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él). Incluso si tienes necesidad de algo que resulta dudoso, incluso si no puedes conseguir otra cosa, no lo tomes: déjalo por amor a Allah. Eso es la escrupulosidad. Ten por seguro que Él recompensará al escrupuloso con bienes abundantes mucho mejores que la cosa dudosa que hubo de ser abandonada. Pero, no esperes tu recompensa in- mediatamente.

La escrupulosidad es la base del Islam y el camino hacia la verdad. Si eres escrupuloso, todas tus acciones serán puras y sinceras, todo lo que hagas terminará bien, estará en armonía con el

mandato de Allah. Serás el receptor de la generosidad de Allah; todos recurrirán a tu ayuda. Estarás bajo la protección de Allah. Si eres escrupuloso y riguroso en tu Islam, evitando lo incorrecto y lo dudoso, no cabe duda que recibirás todas estas bendiciones. Pero, si vuelves la espalda a la escrupulosidad y a la humildad, el Juez Absoluto te colocará en un puesto deshonroso, y te encontrarás falto de ayuda y aterrorizado. Te dejará a tu suerte en manos de ti mismo. Entonces serás un juguete para el Diablo, que no encontrará ninguna resistencia, ninguna oposición a sus tentaciones, y te desviará de la verdad. Emplea todos tus esfuerzos en permanecer en el camino de la piedad, y que Allah te ayude.

Este mundo es un lugar de preparación, donde te dan muchas lecciones y pasas por numerosas pruebas. En él escoge lo menos antes que lo más. Conténtate con lo que tienes, aunque sea menos de lo que poseen los otros. Verdaderamente debes preferir tener menos.

Este mundo no es malo. Al contrario, es el campo del Más Allá: lo que cultives aquí, allí cosecharás. El mundo es el camino hacia la felicidad eterna, y por lo tanto es bueno, merecedor de ser querido y alabado.

Lo que es malo es tu modo de servirte del mundo cuando te vuelves ciego para la verdad y totalmente consumido por tus deseos, tus apetitos y tu ambición mundana. A nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él), en quien la sabiduría era transparente como el cristal, alguien le preguntó:

«¿Qué es lo mundanal?» Contestó: «Todo cuanto te hace estar menos vigilante y olvidar a tu Señor»

Por consiguiente, los bienes de este mundo no son dañinos en sí mismos, sino sólo cuando dejas que te vuelvan olvidadizo, desobediente y despreocupado del Señor que te los ha ofrecido generosamente. Es tu sentido del mundo, tu relación con él, tu preferencia por él en detrimento de Quien te lo dio, lo que te hace insensible y es causa de que rompas tu conexión con la Verdad.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A quien prefiere el mundo por encima del Más Allá se le obliga a padecer tres cosas: una carga insoportable que nunca se aligerará, una pobreza que nunca se aliviará y una ambición, un hambre que jamás se saciará”.

Así pues, quien vive exclusivamente para este mundo, queda reducido a sentir sus penas y sus dificultades: intentando resolver él sólo los problemas que éste causa, siendo totalmente dependiente del mismo como si fuera un mendigo, intentando satisfacer las necesidades de su carne y de su ego a partir de él. Esa carne, ese ego cuyos apetitos no conocen la saciedad, cuyas ambiciones no conocen límite, siempre deseando, siempre con hambre, siempre con insatisfacción. Estas son las recompensas que el mundo reserva para aquellos que hacen de él su señor, olvidando al Señor de todos los universos.

Esto no quiere decir que debas abandonar el mundo, no cumpliendo con tus deberes en él ni participando en sus asuntos retirándote a un rincón sin esforzarte, sin trabajar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A Allah le gusta ver al creyente trabajando en su profesión “. «En verdad que a Allah le gusta quien tiene oficio». «El que gana su sustento legalmente con sus esfuerzos es el predilecto de Allah».

Estos dichos (hadices) significan que la benevolencia de Allah abarca a todos los que en este mundo trabajan duro en un oficio o negocio. Por esta razón, todos los profetas trabajaron para su sustento.

Se cuenta que un día ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) se encontró con un grupo de personas sentadas perezosamente sin hacer nada. Les preguntó quiénes eran. «Somos – respondieron- de aquellos que han puesto sus asuntos en manos de Allah y en Él confiamos» «¡En verdad que no lo sois! -replicó lleno de cólera- ¡Sois sólo holgazanes, parásitos del esfuerzo de otra gente! Pues alguien que confía de verdad en Allah primero planta la semilla en el vientre de esta tierra y luego confía, espera y pone sus asuntos en las manos de Quien todo lo sostiene».

Algunos sabios auténticos llegan casi a afirmar que el trabajo -en las profesiones, los oficios y los negocios que son legales según la Sharia- es un requisito del Islam. Afirman que se tiene verdadera apertura en Allah cuando se realizan las prácticas del Islam (‘ibadas) y que el trabajo es una de ellas. Se basan en el siguiente versículo:

«Terminada el Salât (del viernes) ¡id a vuestras cosas, buscad el favor de Allah! Recordad mucho a Allah! Quizá, así, prosperéis». [Corán 62:10]

Así pues, dejar lo mundano y el mundo no significa no cumplir con tus deberes en él.

Tal vez lo que se quiere decir con ser mundano sea el hecho de entregarse exclusivamente a acaparar las ventajas del mundo. La persona mundana se identifica con lo que ha acaparado y está orgullosa de ello. Llena de ambición se dedica a acumular bienes de este mundo sin ponerse a considerar si son legales o no, no sólo su parte sino también la de los otros. Peor aún es no ver nada malo en todo esto, pensar que es el camino correcto, el único camino.

Cuando el amor a este mundo llena totalmente tu corazón, no deja espacio para recordar a Allah. Olvidando el Más Allá, prefieres este mundo efímero.

Todo lo que necesitas de este mundo es algo legal para satisfacer tu hambre, algo con qué cubrirte y un techo bajo el que cobijarte. Que éstas sean las únicas cosas que pidas a este mundo, ninguna más. No envidies la aparente abundancia temporal de que parece disfrutar la gente atada a este mundo, ni desees las riquezas que han acaparado sin tener en cuenta el bien o el mal, lo legal o lo ilegal. ¿Cuánto tiempo permanece uno en este mundo?

Alguien que elija este mundo efímero prefiriéndolo al bien verdadero del eterno Más Allá nunca alcanzará su meta, ni aquí ni allí. Ya que la ambición de quien ambiciona este mundo nunca quedará satisfecha. ¿No ves que el Hacedor del Destino decide tu suerte en este mundo y que recibes ni más ni menos de lo que estás destinado a recibir? Te guste o no, lo que Allah ha establecido no cambia. Queramos más o no, sólo podemos lograr lo que está reflejado en el espejo de nuestro destino. Dice Allah:

«Nosotros les dispensamos las subsistencias en la vida de acá,.. [Corán 43:32]

Pero, la gente que toma este mundo por su dios tiene deseos ilimitados. Sin embargo, como no recibirán ninguna de las cosas que desean, si no las tienen asignadas, estarán insatisfechos e infelices toda su vida, y en el Más Allá tendrán que enfrentarse a la ira de Allah.

Los deseos mundanos son como el agua del mar , que, cuanto más bebes, más sed sientes. El Mensajero de Allah (s.a.s.) comparó este mundo con un estercolero sólo para decirte que te mantuvieras alejado de él. Conténtate con la porción de bienes terrenales que Allah ha incluido en tu destino, pues, te guste o no, esa es la parte que te corresponde.

Allah aconsejó y avisó al profeta Moisés (que la paz sea con él), diciéndole:

“Oh descendiente de Adán, si estás satisfecho con lo que te he asignado, daré reposo a tu corazón y serás merecedor de alabanzas. Pero, si no te sientes satisfecho con lo que te he asignado, concederé al mundo poder sobre ti. Correrás por él como corre un animal salvaje en el desierto. y ¡Por Mi poder y majestad! no recibirás de él nada más que lo que te he asignado y merecerás la condenación,…”

Esto significa que el hombre logrará la paz del corazón y alcanzará la alabanza de Allah y Su gracia, si acepta y está contento con la parte que le haya correspondido según la distribución de Allah. En cambio, si no aceptas la parte que te ha sido destinada. Allah convertirá en, enemigo tuyo este mundo que tanto deseas. La tierra será para ti algo así como un desierto para un animal hambriento. Correrás y correrás hasta reventar sin poder encontrar nada en él. Allah ha jurado que, por mucho que corran los apegados a este mundo, no recibirán más que la parte que les ha sido asignada. Supongamos que Allah te ha concedido todos los bienes de este mundo, todas las riquezas materiales que puedas imaginar, ¿cuánto puedes usar, aparte de la comida y la bebida que tu estómago pueda aguantar, de la ropa que cubrirá tu cuerpo y de un lugar donde vivir? Los pobres de la tierra no tienen menos, y además están mucho mejor situados, porque están en paz, sin preocupaciones en este mundo y seguramente en el Más Allá tendrán menos de qué dar cuenta.

No cambies la paz del espíritu y la posibilidad de felicidad eterna por los bienes temporales y perecederos de esta tierra. No importa cuán grandes y seguros parezcan, morirán cuando tú mueras. La muerte te puede sobrevenir cuando des tu próximo paso sobre esta tierra, y todos tus sueños terrenales se evaporarán.

Así como los encadenados a este mundo son hijos de él, los vinculados al Más Allá son hijos del Más Allá. Tal como el Mensajero de Allah aconseja, sed hijos del Más Allá, atados a la eternidad, no efímeros hijos de la tierra, que volverán a la tierra. Lee estas palabras de tu Señor y actúa consecuentemente: «A quienes hayan deseado la vida de acá y sus pompas les remuneraremos en ella con arreglo a sus obras y no serán defraudados en ella».
«Esos son los que no tendrán en la otra vida más que el Fuego. Sus obras no fructificarán y será vano lo que hayan hecho». [Corán 11:15-16]

«A quien desee labrar el campo de la vida futura se lo acrecentaremos. A quien> en cambio> desee la- brar el campo de la vida de acá, le daremos de ella, pero no tendrá parte en la otra vida». [42:20]

Epílogo

Que la verdad eterna te despierte del sueño de la despreocupación. Que te haga consciente del origen al cual debemos volver todos y en el que permaneceremos durante el resto de la eternidad.

Que Quien todo lo ve abra tus ojos interiores para que puedas ver y recordar cuanto has hecho y dicho a lo largo de tu estancia en este reino temporal que sirve de ensayo para la otra vida. Entonces sabrás y recordarás siempre que has de dar cuenta de todo, cuando seas juzgado en el Juicio del Último Día.

No dejes el recuento para el Día de rendir cuentas. Aquí y ahora son el lugar y el momento de hacerlo. Tienes que inspeccionarte a ti mismo y liquidar las cuentas. El único camino que lleva a la salvación es ir puro y limpio de deudas al Más Allá. Presta atención al siguiente consejo del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), quien dijo:

«Haz tus cuentas antes de que las hagan por ti, pesa tus pecados antes de que te los pesen».

Examina tu vida, pon en un platillo de la balanza tus transgresiones y, en otro, tus acciones buenas. Hazlo mientras todavía te queda tiempo en este mundo donde todos tenemos las respiraciones contadas; mientras todavía puedes, antes de que te dejen sólo en ese agujero oscuro del suelo. Mientras estás vivo, tu yo mundano es como un recolector de las ganancias que provienen de la generosidad de Allah, que te vienen de minadas de manos. Lo que recibes no es realmente tuyo, pues eres como un administrador que distribuye lo que ha recibido, habiendo de dar cuenta de ello.

Si no lo haces hoy, ten por seguro que mañana, en el abrasador Día de rendir cuentas, gritarás y pedirás ayuda. Nadie vendrá a socorrerte. Oirás la voz divina surgir del centro de todas las órdenes de Allah. Es la voz del Castigador Absoluto, que castiga al culpable reduciéndolo a la nada, Dirá:

¡Lee tu escritura [donde están registradas tus acciones]! ¡Hoy bastas tú para ajustarte cuentas!» [Corán 17:14]

¿No te has enviado mensajeros el Señor? ¿No te ha enseñado el camino correcto? ¿No te ha ordenado recordarle y alabarle día y noche? ¿No te ha dado tiempo en el día y en la noche para cumplir sus Órdenes?

Si esperas hasta el último instante, no obtendrás ningún bien de tu arrepentimiento. Si insistes en esperar y demoras tu rendición de cuentas, debes saber que todas las puertas y ventanas estarán cerradas para ti, y te quedarás fuera. Si eso es así, sábete que no existe otra puerta, ningún otro lugar en donde buscar refugio. No hay sitio a donde ir -ni para ti, ni para nadie, ni para ningún objeto de la Creación- excepto la puerta de la misericordia de Allah. Ve y arrodíllate en su umbral. Deja caer lágrimas de arrepentimiento y suplica que te dejen entrar. Intenta ver lo que hay detrás de las cortinas. Existen tres peligros que pueden mantenerse alejado de tu examen de conciencia, del recuento tus acciones y de dar gracias a tu generoso Señor. El primero de estos peligros es la inconsciencia, la despreocupación. El segundo es el torrente de gustos y apetencias que emanan de tu ego, de tu ser bajo. El tercero son los malos hábitos, que, de hecho, son todos los hábitos, que convierten al hombre una especie de autómata. Quien pueda salvarse de esos tres peligros con la ayuda de Allah, encontrará la salvación en ambos mundos.

Que las bendiciones sean sobre nuestro Maestro, Muhammad (s.a.s.), su familia y sus compañeros, en todas las lenguas, en todos los lugares y en todas las categorías.

Lo imprescindible (III)

Ibn ‘Arabi

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Abre tu corazón para que puedas recibir la benevolencia divina. Un corazón benevolente es el espejo en el que se manifiestan los favores de Allah. Cuando estos favores queden manifiestos y lleguen a través de ti, cuando sientas Su presencia, te sentirás avergonzado de tus actos inconvenientes. Esto hará que tanto tú como los demás tengáis conciencia. De ese modo, tu benevolencia te protegerá del pecado no sólo a ti sino también a los otros.

Cuando el arcángel Gabriel (Gibril) preguntó a nuestro Maestro, el Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él): «¿Qué es la benevolencia de Allah?», el último de los profetas contestó: «Orar y glorificar a Allah como si estuvieras en Su presencia, como si Le vieras. La reverencia refleja en el corazón de un creyente quién ha alcanzado el nivel en el Salât como si estuviera viendo a Allah». y prosiguió:: «Ya que, si bien es verdad que no tienes posibilidad de verlo, Él ciertamente te ve» .Quien haya alcanzado ese nivel de percepción de la benevolencia tendrá conciencia. Sentirá la mirada de Allah sobre él y le dará vergüenza pecar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) ha dicho: «La conciencia es el bien total».

Si un creyente tiene conciencia, sabe lo que hace y no puede obrar incorrectamente. A quien posea un corazón lleno de conciencia no le ocurrirá ningún mal ni en este mundo ni en el otro.

Lo que indica que un hombre tiene conciencia es su falta de arrogancia y de engreimiento. Nunca oprime o intenta dominar a los demás. ¡Ojalá tú también llegues al nivel de benevolencia y tengas conciencia! ¡Que tengas la fuerza y la clarividencia necesarias para intentar lograrlo!

Despiértate antes de la salida del sol, acuérdate de Allah y arrepiéntete. Cuando el arrepentimiento sigue a la ofensa, lo borra. La ofensa, el agravio desaparece como si nunca hubiese ocurrido. Cuando el arrepentimiento sigue a una acción benevolente o a un Salât, es como luz sobre luz, gracia sobre gracia. Recordar a Allah y Alabarle unifica el corazón cuando está disperso como un espejo roto de mil pedazos, lo recompone, lo vuelve a convertir en uno solo y lo hace mirar hacia el Uno. Entonces todos los problemas abandonan el corazón, que queda repleto del gozo de Aquél a Quien recuerda.

Cuando tu corazón esté rebosante de recuerdo, lee el Noble Corán. Cuando leas, reflexiona sobre el significado de lo que hayas leído. Cuando unos versículos te recuerden su Unicidad y el hecho de que Él no tiene semejantes y que está libre de todo defecto, alábale. Cuando leas versículos que describan Sus bendiciones, Sus dádivas, Su generosidad y Su amor, o bien Su ira y Sus castigos, refúgiate de Él en Él y suplica Su misericordia. Cuando oigas las parábolas sobre los profetas antiguos y sus pueblos, toma nota y saca conclusiones de lo que les ocurrió.

Existen infinidad de significados dentro de las frases del Generoso Corán, dentro de cada palabra, que varían en consonancia con tus estados, niveles, conocimiento y capacidad de comprensión. Por lo tanto, posiblemente no te cansarás, ni te hartarás, ni te aburrirás leyéndolo.

Intenta desatar los nudos de tu persistencia en el error. Un nudo sobre otro te mantienen atado ¿cómo vas a salvarte a ti mismo? Te hará falta la ayuda de quien ató esos nudos: tu propio yo. Habla y razona con él. Dile:

«Oh carne temporal, escucha aunque te moleste escuchar a la razón. ¿Estás segura, mientras respiras, de que no será tu último aliento? El próximo puede ser (Allah es quien mejor lo sabe) tu último aliento en este mundo, al cual te sientes tan apegado. La muerte te agarrará por el cuello, pero persistes en apilar mal sobre mal, agravio sobre agravio. El Juez Último avisa a quienes persisten en ofender con castigos tales que montañas rocosas no podrían sostener. ¿Cómo puedes entonces, tú que eres débil como una paja, imaginar que podrías soportar tormentos tan tremendos? No des la espalda a Quien te creó. Ponte de cara a Él y arrepiéntete. Hazlo ya, sin demora, porque no sabes cuándo te partirá en dos la muerte:

«Que no espere perdón quien sigue cometiendo el mal hasta que, en el artículo de la muerte, dice: ‘Ahora me arrepiento’». [Corán 4:18].

Habla así contigo mismo:

«De veras, después de que el aura de la muerte te haya dejado postrado y la vida comience a desvanecerse, si es que puedes recordar algo y arrepentirte, ese arrepentimiento no será aceptado por Allah. El Profeta que Él envió al universo, como acto de misericordia, dijo que aunque el Altísimo acepta tu arrepentimiento hasta el momento en que el aliento se te esté agotando, en la hora de tu agonía es demasiado tarde. La muerte acude sin previo aviso: a algunos les llega mientras comen; a otros, mientras beben; a otros, mientras están en el lecho con sus mujeres; a otros, en el sueño profundo del cual no se despertarán. Quien, antes de ese instante, no haya vuelto a la verdad abandonando la mentira, quien no se haya arrepentido, sino que siga pecando, se precipitará en el abismo de la muerte».

Intenta disciplinar y educar los deseos de tu carne. Dado que ellos son tercos en la ofensa, sé terco tú en intentar convencerles para que dejen de hacerlo. Si no cesas de amonestar a lo más bajo de tu ser, con la ayuda de Allah, los nudos que aprisionan tu corazón se soltarán. Es la única forma de salvarse.

Teme a Allah, tanto en tus acciones como en lo profundo de tu corazón y de tus pensamientos. El temor al Altísimo es el temor a sus castigos. Quien de verdad teme, ante los avisos del Juez Absoluto no puede sino actuar acorde con la voluntad del Creador y buscar el bien con preferencia al mal. El Dueño mismo de la Palabra Final dijo:

«y Allah te pone en guardia contra Su retribu- ción». «iSabed que Dios conoce lo que hay en vuestras mentes, de modo que cuidado con Él!» [2:235]

Temer a Allah es una protección, es lo que te preserva del daño. La protección del Altísimo es la más fuerte de todas las corazas y la más inexpugnable de todas las fortificaciones: ningún daño puede penetrar. El mismo Profeta de Allah (s.a.s.), a quien Él envió al Universo como un acto de Su misericordia, se refugió en su Señor. En su oración, decía:

«Me refugio de Tu ira y de Tu fuerza en Tu voluntad, en Tu belleza, en Tu suavidad. Me refugio de Tu castigo en Tu divina misericordia y compasión. En Ti me refugio de Ti».

Indaga, infórmate e imita las acciones benevolentes de tu Creador que se manifiestan en derredor tuyo. Protégete contra la ira divina con actos acordes con la voluntad de Allah. Si una acción, un objeto, un camino está bajo la sombra de la duda o el temor , no te acerques a él, déjalo.

Debes saber que conocer y obedecer a tu Creador es el único camino que te conducirá a la paz ya la felicidad. La rebeldía y el egoísmo son una vía muerta. Sólo obteniendo el beneplácito divino puedes librarte de la cólera de tu Señor. Sólo emprendiendo el camino puedes salir del abismo a que te ha conducido esa vía muerta. Sólo mediante acciones propias del Paraíso puedes mantenerte alejado del fuego del Infierno. Dice Allah:

«¡Temed a Allah y temed el fuego!» [Corán 3:130 y 131]

Con el temor de Allah sube, alejándote del fuego, hacia la felicidad.

Mientras persistes en tus ofensas y te niegas tercamente a reconocer tus errores, ¿porqué estás tan orgulloso de que Allah te trate con paciencia, bondad y generosidad a pesar de tus agravios? Quizá estés engañado por lo que el diablo te susurra al oído, diciéndote: «Si no fuera por tus ofensas y tu rebeldía, ¿cómo manifestaría Allah Su infinita misericordia, compasión y generosidad?» ¿No ves cuán irracional es esa enseñanza diabólica? ¿Sería menos misericordioso y benévolo para el Dueño de la Sabiduría Infinita evitar que su esclavo se opusiera a Su voluntad ya Su deseo?

Entonces el diablo podría susurrarte de nuevo en el oído: «No tienes ninguna esperanza de lograr el nivel de bondad de aquellos que nacieron con un carácter bueno y obediente. Vinieron al mundo y mostraron su obediencia a la voluntad de Allah, consiguiendo Su misericordia y benevolencia en este mundo, y luego lo dejaron. La verdadera misericordia, generosidad y bondad de Allah se manifestarán en el Más Allá en el día del Juicio de Final, cuando juzgue a Sus siervos desobedientes que necesitan de su misericordia» .

Sólo alguien que haya perdido la razón podría creer y dejarse engañar por tales elucubraciones. Protégete contra esas tentaciones, diciéndole a tu demonio:

«Es verdad lo que dices acerca de la paciencia y generosidad infinitas de Allah para con Sus esclavos, y realmente, si no existiesen la rebeldía, la desobediencia y el pecado, no veríamos la manifestación de Sus atributos. Nos cuentan abundantes ejemplos de ello en los libros sagrados y en los relatos de la Tradición. Pero tú, malvado, estás empleando la verdad para tus aviesos fines: ¡para que se manifieste la misericordia de Allah me estás incitando a errar! ¡Intentas hacer que me rebele con la excusa de que Él es paciente y bondadoso!».

«Me pides que ponga a prueba la misericordia y benevolencia de Allah, pero ¿cómo sabes, Maldito, que soy uno de los que serán perdonados? En verdad, el Altísimo perdona a quien desea y castiga con justicia a quien quiere. ¿Cómo sabré yo a qué grupo pertenezco? Todo lo que sé es que estoy repleto de pecados. Igual que fui dejado en este mundo sin la capacidad de arrepentirme y solicitar Su perdón, Él puede muy bien negarme Su misericordia antes de que yo entre en el Infierno, y castigarme con el fuego. Aunque uno muere como ha vivido, y la ofensa es el anunciador de la ausencia de apertura al Islam, si soy tan afortunado como para dar el último suspiro siendo creyente, entonces me purificará en el fuego del infierno, de donde me sacará y me concederá la paz en Su misericordia.

«Si supiese con seguridad que no existe el Día de rendir cuentas de mis pecados, que no hay castigo, y si estuviera seguro de que recibiría la absolución divina, puede que hubiera tomado en cuenta tu retorcido razonamiento. Aun en ese caso, no es mejor que admitir la propia insensatez, pues es realmente un comportamiento imperdonable para un siervo poner a prueba la paciencia de su señor .

«Es más; incluso si estuviera seguro de que recibiría el castigo, lo más apropiado para mí sería la vergüenza y la gratitud por haber demorado Él Su castigo, y gastar todos los esfuerzos de que soy capaz intentando obedecer los mandamientos de mi señor.

«No he oído hablar de la buena nueva de que todos los agravios serán perdonados. Antes al contrario; cada uno ha sido dejado libre para escoger entre el bien y el mal, y el Juez Último es libre de castigar o perdonar. Aunque en tu caso, oh ego que me das órdenes inicuas, no existe elección; ¡Eres constante en tu deseo del mal y de lo prohibido!».

Se escrupuloso. La escrupulosidad consiste en mantenerte vigilante e intentar abstenerte de todo cuanto sea impuro y pecaminoso. Es protegerte de todo cuanto es dudoso y sospechoso dentro de ti ya tu alrededor. Cuando el Mensajero de Allah dijo: «Dejad lo dudoso y tomad lo seguro», hablaba de la necesidad de abandonar las cosas que te dejan duda e indecisión, que crean incertidumbre, ansiedad y temor en tu corazón, y de volverte hacia los cosas que te dejan seguro y tranquilo.

Lo imprescindible (II)

Ibn ‘Arabi

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Ten conciencia, vergüenza frente a Allah. Ello será un buen motivo para volverte prudente, vigilante.

Te preocuparás entonces por lo que estás haciendo, diciendo y pensando, y los pensamientos y sentimientos que sean feos a los ojos de Allah no podrán asentarse en tu corazón. Tu corazón estará así a salvo de desear acciones que no estén acordes con la voluntad de Allah.

Valora tu tiempo, vive en el presente. No vivas imaginariamente y malgastes el tiempo de que dispones. Allah ha prescrito un deber, un acto, un culto para cada momento. Aprende cuál es y apresúrate a hacerlo. Primero, lleva a cabo las acciones que Él te ha establecido como obligatorias. Luego, realiza lo que ha mandado hacer por medio del ejemplo de Su Profeta. Después, haz también las acciones buenas y aceptables que Él ha dejado a tu libre decisión. Trabaja para servir a quienes estén necesitados.

Todo cuanto hagas, hazlo con el propósito de acercarte a tu Señor en tus actos de adoración y en los Salât. Piensa que cada acción puede ser tu último acto, que cada Salât puede ser tu última prosternación, que puede que no tengas otra oportunidad. Si lo haces así, tendrás un nuevo motivo para mantenerte vigilante y también para llegar a ser sincero y verídico. Allah valora menos as buenas acciones hechas inconscientemente y sin sinceridad que las realizadas consciente y sinceramente.

La limpieza es un mandamiento de Allah. Mantén tu cuerpo y tu interior limpios en todo momento Cada vez que hagas una ablución, haz dos rakaas después, excepto cuando tengas que hacer una ablución en momentos en que no se permite el Salât: a la salida del sol, al mediodía ya la puesta de sol. El viernes es una excepción a esta regla, pues es permisible entonces hacer el Salât al mediodía.

Por encima de todo, lo que necesitas es una alta moralidad, un buen carácter, una conducta irreprochable. Has de averiguar cuáles son tus rasgos de carácter negativos y librarte de ellos. Tu relación con aquellos con quienes entres en contacto debe estar basada en la mejor de las conductas, aunque lo que esto significa de hecho puede variar según condiciones y circunstancias.

Cualquiera que descuide un solo punto del buen comportamiento se considera que tiene mal carácter. Los hombres son creados diferentes unos de otros. Sus niveles son diferentes. El buen comportamiento y el buen carácter también están en niveles diferentes.

El comportamiento no es un formalismo. No es actuar de la misma manera en cada ocasión, con respecto a todo el mundo. Has de considerar cada caso, cada individuo, según la circunstancia y la necesidad de la persona. Aprende esta regla: si una cosa se hace para traer la salvación, la verdad, la comodidad y la paz a los demás, a uno mismo ya tanta gente como sea posible, protegiéndolos, eliminando su dolor o su apuro, eso es un buen comportamiento, con la condición de que no sea hecho para el beneficio personal, sino por amor a Allah.

¿Acaso no es el hombre esclavo del Altísimo? ¿ No dependen de la predestinación su vida y sus acciones? Está en una estructura de cuyos límites no puede salir. Su voluntad, su libertad de elección, el destino escrito en su frente están en las manos del Todopoderoso, de Quien dependen todos los actos, todos los movimientos.

El comportamiento correcto es el medio por el cual una intención se convierte en acción meritoria. Por lo tanto, es el capital más grande en manos del aspirante a la perfección. El argumento aducible para probar que ello es así se halla en aquello que dijo aquel que fue enviado con el carácter más hermoso, el último profeta, Mahoma (la paz y las bendiciones
sean sobre él):

«He sido enviado para perfeccionar la buena conducta».

Dice Allah en el Sagrado Corán:

«Quien obre mal no será retribuido sino con una pena similar» [40:40] 

Pero, la recompensa de quien perdona y enmienda está con Allah. La Ley islámica dice que puedes escoger entre exigir tu derecho o renunciar a él. Elige dejar lo que se te debe y, en vez de castigar, perdona, para que seas contado entre los compasivos, los pacíficos, los rectos, cuyas recompensas están prometidas por Allah.

También entra dentro del buen comportamiento el enfadarse y el promover el castigo cuando está justificado por el código jurídico. La ira y sus manifestaciones están entre los grandes ofensas si provienen de daños causados a ti personalmente. Pero, es permisible y correcto, y es parte de la conducta irreprochable y del buen carácter, el encolerizarse por algo hecho contra Allah o Sus preceptos, manifestarlo y luchar por Su causa.

Es mejor que te apartes de las personas que no creen en lo que tú crees, que no hacen lo que tú haces y que se manifiestan en contra de tu fe. Pero, a la vez, no has de pensar mal de ellos ni condenarles por lo que Son. Tu intención al ignorarles deberá ser que prefieres la compañía de creyentes. Pasa tu tiempo recordando, glorificando y adorando a Allah, en vez de estar Con ellos.

Trata bien a quienes dependen de ti: personas que trabajan para ti, hijos, mujeres, maridos, madres, hermanas, amigos…, así como los animales bajo tu cuidado y las plantas de tu huerto. Allah los ha dejado en tus manos para ponerte a prueba. Tú estás bajo su cuidado, trata, pues, a quienes están bajo el tuyo Como quieres que Él, bajo cuyo cuidado te encuentras, te trate: El Profeta dice: “Allah tiene a Su cargo a todas las criaturas de la Creación».

Pues bien, Él ha dejado en tus manos a algunos de los que tiene a Su cargo, Como tu familia. Por eso, Su Mensajero (que la paz y las bendiciones sean sobre él) dice que quien es más amado por Él es aquel que trata mejor a las personas a su cargo. Muestra amor, compasión, delicadeza, generosidad y protección hacia aquellos que dependen de ti (en realidad, hacia todo el mundo). Si deseas Su compasión y protección acuérdate de que tú mismo dependes del Uno, el Señor y Dueño de todo y cada cosa.

Enseña a tus hijos las palabras de Allah contenidas en Su Noble Libro, así como el correcto comportamiento islámico. Asegúrate de que dispongan de las condiciones necesarias para poder ejercer mejor lo que tú les hayas enseñado. Hazlo sin esperar recompensa. Desde el principio, enséñales a soportar la dificultad, a tener paciencia ya pensar. No instales en sus corazones el amor al mundo. Enséñales a despreciar las cosas terrenales que les volverían orgullosos: lujos, ropa bella, delicadezas, exceso de ambición; porque todas estas cosas, si se obtienen, les serán descontadas de lo que les correspondiere en el Cielo. Que no se acostumbren a las cosas buenas; rompe sus hábitos. Ten cuidado de que esto, que puede parecer austero, no haga que nazca en ti el feo carácter de la mezquindad para con tus hijos. Hazlo como parte del respeto y adhesión que debes al Islam.

No busques la compañía de los despreocupados, aquellos que son esclavos de los deseos de su carne. Apartan de la luz de la verdad a los corazones y los arrojan en el negro agujero de la despreocupación, igual que hicieron con sus propios corazones. Si te encuentras en el mismo tiempo y espacio que éstos, enfréntate entonces a ellos y aconséjales. Si te dan la espalda es porque no saben distinguir su parte delantera de su parte trasera. No les apuñales por detrás. Compórtate con ellos siempre del mismo modo, tanto si te dan la cara como si te vuelven la espalda. Entonces puede que les agrades y te respe- ten, y tal vez puedan unirse a ti y seguirte.

No te quedes satisfecho con tu estado espiritual: avanza. Avanza sin descansar, sin detenerte. Con intención firme, ruega a Allah, la Verdad última, que te eleve del estado en que te encuentres a un estado ulterior. En cada estado, en cada movimiento, mientras estés haciendo algo o estés inactivo, sé sincero y verídico. Permanece con la Verdad Última. No te olvides nunca de Él. Siente siempre Su presencia.

Aprende a dar, tengas mucho o poco, estés contento o estés sufriendo. Ello será una prueba de tu crecimiento en Allah. Intenta satisfacer las necesidades de los necesitados. Eso es una afirmación de que Allah ha asignado su sustento a cada uno y nada lo cambiará. Es una prueba de tu confianza en Él.

El mezquino es cobarde. El maldito diablo susurra en su oído que no existe la muerte, que vivirá largo tiempo, que el mundo es hostil y que, por lo tanto, si da, se quedará desprovisto de recursos, deshonrado y solo; y que no se deje engañar por lo mucho que tiene ahora, ya que nadie sabe qué pasará mañana. y lo que es peor: si el mezquino tiene poco, el diablo le dice que pronto tendrá aún menos; que nadie le ayudará, que será una carga para los demás y que le odiarán; que tiene que cuidarse a sí mismo. Si estas imaginaciones viles cautivan el corazón, puede que lo conduzcan al borde del fuego del infierno.

En cambio, los que escuchan a Allah oyen Sus palabras benditas, como éstas que leemos en el Noble Corán:

«Los que se guardan de su propia codicia, esos prosperarán» [59:9].

«Quien es avaro lo es en realidad en detrimento propio» [47:38].

Así pues, lo único que consigue un avaro es desposeerse a sí mismo. y la advertencia final es:

«Si volvéis la espalda, hará que otro pueblo os sustituirá» [47:38].

Quiere decir esto que, después de haber sido adoctrinado y llevado al camino del Islam, si empiezas a ser o sigues siendo avaro, puedes perder tu puesto, tu rango y el favor de Allah. Otra persona que sea generosa y crea en la generosidad del Altísimo, será colocada en tu puesto. El avaro no se ha percatado del significado tremendo de las palabras de Allah:

«¡Borra sus bienes y endurece sus corazones!» [10:88]

Esta es la maldición del profeta Moisés (que la paz sea sobre él) contra el Faraón. Cuando Allah quiso la destrucción del Faraón y sus jefes, el profeta Moisés (que la paz sea sobre él) rogó a Allah, el Juez Absoluto, que padeciesen la maldición de la mezquindad. Como consecuencia de dicha maldición, los egipcios estuvieron aquejados de mezquindad y envidia. Los pobres y los débiles morían de hambre. Allah juzgó al Faraón ya sus seguidores, y los condenó al castigo por culpa de su avaricia.

Aquellos sobre quienes ha caído la maldición de la mezquindad no escuchan las palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él) cuando dijo:

«Allah tiene a dos ángeles junto a Él que ruegan todas las mañanas: ‘Oh Señor, aumenta tus dádivas para con los que dan y quítales lo que tienen a los que lo guardan’».

Cuando Abu Bakr (Allah haya quedado complacido con él) deseó donar cuanto poseía y lo trajo todo a la presencia bendita de nuestro Maestro, el Mensajero de Allah (s.a.s.), éste preguntó: «¿Qué has reservado para el mantenimiento de tu familia?». A lo que aquél respondió: «Les dejo bajo el cuidado de Allah y de su Mensajero». Cuando ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) trajo la mitad de su fortuna para donarla y se le hizo la misma pregunta, contestó: «He dejado la mitad de mis bienes para el sustento de mi familia». El Profeta (s.a.s.) les dijo: «La diferencia entre vosotros dos está en concordancia con vuestra respuesta a mi pregunta» .

Quien da de lo que tiene para su sustento consigue del Sustentador Último más de lo que ha dado. El avaro, además de su pecado de avaricia, comete el de acusar el Altísimo de mezquindad, al preferir y confiar en sus miserables bienes antes que en la generosidad de su Señor. Este es el mismo pecado imperdonable de atribuir socios a Allah, y puede dar motivo a que uno sea rechazado por la misericordia de Allah y pierda su Islam. ¡Que el Altísimo nos proteja!

Por lo tanto, gasta de lo que Allah te ha dado. No temas la  pobreza: Él te dará lo que te ha prometido, lo pidas tú -u otra persona- o no. Nadie que haya sido generoso ha muerto en la miseria.

Si quieres encontrar la verdad y tener la aprobación de Allah y Su apoyo para ello, evita ser persona de poco aguante y controla tu mal genio y tu ira. Si no puedes evitar tu ira, al menos no la muestres. Haciéndolo así, complacerás a Allah y defraudarás al diablo; empezarás a educar a tu ego, ya enderezar y acortar tu camino. La ira es resultado y signo de que el ego no está controlado, y anda como vil animal salvaje, desatado y desenjaulado. Cuando vayas conteniendo tu mal genio, será como si pusieras una brida en su cabeza y barreras a su alrededor . Entonces habrás empezado a domarlo, a enseñarle a comportarse bien ya obedecer, para que no pueda lesionar a otros o a sí mismo (es decir: a ti, dado que es una parte de tu ser). Cuando esta disciplina esté reflejada en ti, revelando a alguien que puede controlar su temperamento y aguantar su ira, tu adversario se calmará.

No reaccionarás a sus provocaciones. No lo castigarás ni responderás a su iracundia, sino que lo ignorarás. Esto es más efectivo que castigarle. Puede que esto le lleve a ver la realidad de sus actos, a darse cuenta de lo que es ecuánime ya confesar sus defectos.

Presta atención a este consejo y conviértelo en un hábito. Si lo haces, seguro que verás el resultado positivo y la recompensa aquí y en el Más Allá. Serás el ganador el día en que pesen tus actos. Éste será el premio más grande y la mayor gracia que recibirás. Ya que, si contienes tu mal genio, el Todo Justo también se contendrá de castigarte por tus ofensas, que son castigables con Su cólera. Tu perdón habrá sido premiado con Su perdón. ¿Qué mayor beneficio se puede esperar por el esfuerzo de aguantar las pruebas a que te someten tus hermanos y hermanas en el Islam?

Allah te tratará a ti del modo como te ha mandado tratar a los demás. Por lo tanto, intenta asumir las buenas cualidades de ser justo, pacífico, servicial, suave y cariñoso. Persiste en estas virtudes; actúa de acuerdo con ellas. Verás que ese carácter emanará de ti a los otros que están a tu alrededor, creando armonía, amor mutuo y respeto. El predilecto de Allah, nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y la bendición sean sobre él) nos ordena amamos los unos a los otros, mantenemos en un estado de amor continuo. Lo repite de muchísimas maneras, en numerosísimos relatos del hadiz. Dejar la ira, reemplazarla con el aguante de las contrariedades, con el perdón, con ocuparse de quien nos causa el contratiempo, esa es una de las piedras angulares de los cimientos del amor.

Lo imprescindible (I)

Ibn ‘Arabi

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A Allah, el Altísimo, son debidas todas las alabanzas y agradecimientos. Que sus bendiciones y salutaciones sean sobre Su Mensajero, la descendencia de éste y sus compañeros.

Esta corta guía es una respuesta a alguien que desea seguir el camino del Islam, la esperanza y el amor, para que pueda llegar a ser completo y perfecto tal como fue creado. Fue escrita para contestar a sus preguntas sobre lo que debe creer y lo que debe hacer al principio, con prioridad a cualquier otra cosa.

A ti, que anhelas la belleza eterna, viajero por la senda del deseo verdadero, que Allah te conceda que consigas conocer cuál es el camino recto, lo encuentres y los sigas. Que te emplee a ti ya nosotros en acciones que Le agraden y que se hagan por amor a Él. Pues el comienzo, el fin y lo que se halla en medio, así como el éxito en todo ello, Le pertenecen sólo a Él; el camino y los medios para la salvación y la felicidad eternas consisten en acercarse a la Verdad. Allah mismo nos enseña el significado de Su inmediata cercanía a nosotros. Nos enseña enviando a Sus profetas. Decimos: «Creemos: ésta es la Verdad. Lo aceptamos y lo confirmamos». La única cosa que nos queda entonces por hacer es seguir Sus enseñanzas y el ejemplo de Su Profeta.

Primero, debes creer en la unidad y singularidad del Uno, el Cual es antes del antes y después del después, Quien nos creó a nosotros ya todas las otras cosas. No has de asociar .a Él nada que no sea propio de la pureza de Su esencia. Él mismo nos dice en Su Libro revelado:

«Si hubiera habido en ellos [en los cielos y en la tierra otros objetos de adoración distintos de Allah, se habrían corrompido [cielos y tierra, pues se habría seguido el caos]». [Corán 21:22].

Las voluntades de muchos creadores chocarían y se anularían, no permitirían que nada existiese u ocurriese. Por lo tanto, si nosotros y toda la existencia existimos, es porque Él, el Uno y Único Creador, existe y no tiene a nadie asociado con Él.

Tú que tienes naturaleza bella y corazón puro, no discutas, ni comentes, ni siquiera hables con las personas que Le atribuyen iguales a Allah. No sirve de nada intentar convencerles. Hasta los que niegan habrán de admitir al final:

«Si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra?, seguro que dicen: Allah». [Corán 31:25]

Ellos también admitirán finalmente que una fuerza desconocida es el creador inicial de la creación; pero, agregarán a Él más creadores. La diferencia con los creyentes es que ellos suponen que otros, de entre los creados, pueden también crear. No tienes que demostrarles la existencia de Allah: que demuestren, si pueden, la existencia de Sus socios.

Este consejo es suficiente para ti sobre el tema de profesar la unicidad de Allah. El tiempo es valioso: no puedes malgastarlo. Si la mente ha llegado a un estado en el que está libre de duda y el corazón está a salvo y seguro, ,no tiene sentido perturbar esta paz con pruebas superfluas.

La segunda cuestión de importancia para alguien que desea aprender es creer que Allah, el Altísimo, está libre de toda semejanza con cualquier cosa visible o invisible de la creación. Él está libre de todo defecto.

Hay algunos que, queriendo contemplar la imagen de su Creador, yerran y Lo comparan con un ser humano. Que Sus propias palabras sean tu guía en esto, pues dice:

«Nada es como Él”.

Cualquier pensamiento, palabra, cualidad o atributo que no corresponda a este principio es una falsedad, algo indigno de ser atribuido a Allah. Por lo tanto, no busques más que el hecho de que ninguno es semejante o parecido a Él. Esa es Su realidad. Esto también está corroborado por la afirmación de Su Mensajero, quien dijo:

«Al principio fue Allah; ninguno existía salvo Él».

Sus seguidores agregaron a esta declaración:

« Tal como era al principio, así es ahora ».

Como era antes de la creación es después de ella. Desde el tiempo en que la materia estaba escondida bajo el velo de la no existencia y no existía forma alguna, nada ha sido añadido o restado. Aunque Él ha creado la creación, todavía no ha aparecido nadie como Él. Ninguno es como Él. Nada es Él, sino que todo procede de Él. La idea de que Él es sin semejanza cancela todos los demás pensamientos, opiniones e interpretaciones.

También debes aceptar y creer, aunque no los entiendas, los versículos alegóricos del Noble Corán y las afirmaciones ambiguas del Mensajero de Allah referentes a la Unidad y la Causa Última así como todas las declaraciones de los profetas que hayan llegado hasta nosotros inalteradas. Debes considerar que el significado de tales palabras forma parte del conocimiento divino y por ello las debes aceptar. Los significados monumentales de estas expresiones sagradas son para ser entendidos por quienes están suficientemente cerca de Allah como para ser capaces de ver Sus bellos atributos.

No existe mejor argumento de la perfección de Allah, que es Existente por Sí y Cuya existencia es una necesidad para la existencia de todo lo demás, que el citado versículo: «Nada es como Él». Allah declara mediante esta aya, Su existencia, Su esencia, Su naturaleza divina, Su ilimitada grandeza, Su gloria. Así pues, escribe en tu corazón y en tu mente este principio básico del Islam.

Cree en el Profeta de Allah, en el mensaje que trajo de parte de la Verdad y en las órdenes y justicia del Altísimo. Cree, además, en las tradiciones verdaderas acerca de todos los profetas, conocidos y desconocidos. Ama a sus compañeros; acepta la verdad de su misión. No hables en su contra. No valores a uno por encima de otro. Piensa en ellos en términos de alabanza, de acuerdo con el modo como están descritos en el Generoso Corán y en los dichos de otros profetas, todo lo cual sólo puede ser la verdad.

Muestra respeto, como hicieron los profetas, por el carácter que distingue al hombre perfecto, y por los lugares nobles. Acepta y cree en los hechos y dichos de los íntimos de Allah, incluso si no entendieses su estado y los carismas que se les atribuyen.

Considera a toda la creación y, sobre todo, a la humanidad con buena voluntad: aceptando, aprobando, perdonando, sirviendo, amando. Que ello sea lo que te caracterice en tus relaciones con el mundo. Escucha tu conciencia. Purifica tu corazón. En ese limpio corazón ten siempre una súplica por tus hermanos creyentes.

Ayuda y sirve, en todo cuanto puedas, a las personas que esconden su miseria, que están contentas con su pobreza, los viajeros que caminan hacia la verdad. No te atribuyas virtud, bondad o gracia por tu actitud de servicio a la Creación. Piensa que debes dar las gracias a las demás personas por haber aceptado humildemente tu ayuda. Te incumbe a ti aligerar la carga de quienes estén abrumados por su peso. Si las personas cuyo dolor has ayudado a aliviar te causan dolor a cambio, si sus respuestas, sus maneras, sus costumbres son oscuras y te cubren con sus sombras, da muestras de paciencia e indulgencia. No olvides que Allah dice: «En verdad, Allah está con quien tiene paciencia».

No malgastes tu vida en empeños hueros ni tu tiempo en conversaciones vacías. En lugar de eso, reflexiona y recuerda a Allah, lee el Corán, guía a los descarriados hacia el camino iluminado. Ayuda a otros a dejar el mal ya empezar a hacer el bien. Recompón las amistades rotas. Ayuda a otros a ayudar a otros.

Debes encontrar el amigo adecuado, que te servirá de apoyo y será un buen compañero de viaje en el camino a la verdad. La entrega es una semilla que crece y se hace árbol con el riego y el sol benéficos de los amigos fieles. Ten cuidado y no te acerques a aquellos que no distinguen entre el musulmán y el no musulmán (kafir). Al no conocer el Islam ni a los musulmanes, todo eso les da lo mismo; son o extraños o enemigos de la verdad en que crees.

Busca un maestro perfecto que te conducirá por el recto camino. En tu búsqueda de un guía sé sincero, porque la sinceridad distingue al verdadero buscador. Es seguro que si te aferras a la sinceridad ya la veracidad, el Señor te mostrará Su atributo de Último Guía y guiará tus pasos hacia un maestro cabal. La sinceridad es, en el que aspira a la perfección, una bendición tal que, cuando esa sinceridad está presente, Allah convertirá al mismísimo diablo y al demonio personal del aspirante (es decir: su yo) en ángeles de inspiración que le servirán. La sinceridad es un catalizador tal que convierte en oro el plomo y purifica cuanto toca.

Una cuestión de la mayor importancia, una de tus mayores necesidades, es asegurarte de que el trozo de pan que te llevas a la boca es legal, pues el sustento legal, la legalidad de todo cuanto disfrutas en esta vida es la base de tu Islam. Sobre esta base tu senda puede ser construida.

Para avanzar por esta senda, siguiendo los pasos del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), tienes que estar ligero: ligero de bienes terrenales, ligero de preocupaciones de este mundo.

Una señal inequívoca del peso que te impide avanzar es ser una carga para la gente. En particular, no aceptes, ni para ti ni para otros, bienes ni favores de las personas cuyo corazón está muerto, sumergido en el sueño de la despreocupación.

En lo que Allah te permite ganar como sustento, en todas tus acciones y palabras, en toda tu conducta, teme al Altísimo. No busques la comodidad y el lujo, especialmente cuando no hayas trabajado duro para conseguirlo. Se obtiene el sustento legal trabajando más duro de lo que te exigen. Una clara señal de la legalidad de tu ganancia es que te permita no ser ni tacaño ni derrochador .

Llévate cuidado, porque, si el amor de este mundo echa raíces en tu corazón, lo atenazará y será demasiado difícil extirparlo y arrojarlo. Este mundo es sólo un campo de pruebas. No busques comodidad y riquezas en él.

Come menos. Eso dejará más espacio en tu corazón y aumentará tu deseo de recordar a Allah y de ser obediente. Te hará más activo y menos perezoso.

Purifica y embellece tus días y tus noches con el culto. El generoso Señor te llama a su presencia cinco veces al día. Rinde culto en esas cinco ocasiones en que eres convocado, y en cada oración haz un recuento de tus actos desde la última plegaria. Es de esperar que sólo obras buenas y acciones propias de un musulmán serán efectuadas entre las horas de oración.

La mayoría de la gente se queja de no disponer de suficiente tiempo para la práctica del Islam por tener que emplearlo en las cosas de este mundo: el trabajo para asegurarse el sustento y su labor como cabeza de familia. Debes saber que el trabajo hecho a conciencia, con consideración para con los demás de acuerdo con su propio comportamiento, y para agradar a Allah, también es adoración.

El Altísimo te ha concedido la bendición de tener mente, conocimiento, profesión, fuerza y salud (¡toda gracia y poder son debidos a Él!). Utiliza estos dones para reunir todo el sustento que puedas en el mínimo tiempo. Cuando sea posible, asegúrate en un día el sustento de una semana. Sigue el ejemplo del príncipe Ahmad as-Sabat, descendiente del califa “ab-Basi Harün ar-Rashid. Empleaba al máximo sus talentos, su fuerza y su esfuerzo trabajando duramente los sábados como obrero. Con lo que ganaba en una jornada podía vivir toda la semana. Dedicaba. los otros seis días a trabajar para Allah ya venerarle. Después de efectuar tu oración matinal, quédate con tu Señor hasta la salida del sol; y, después de tu Salât vespertino, quédate en Su presencia hasta el ocaso. Son éstos dos momentos en que los poderes espirituales y de iluminación se derraman en abundancia. Mantén tu corazón ligado a Allah en humildad y en paz.

Hay gran virtud y mérito en realizar actos de devoción adicionales de veinte ciclos de rakaas (postraciones) entre el de media tarde y el de la puesta del sol, y entre este último y el de la noche. Haz Salât adicionales de cuatro ciclos inmediatamente antes del Salât del mediodía, después y justo antes del Salât de la media tarde, y tras el Salât de la puesta del sol. Haz otros diez rakaas, agrupados de dos en dos, después del Salât obligatorio de la noche, y las tres rakaas del Salât final (witr) como último acto de ‘ibada del día.

Échate a dormir solamente cuando ya no puedas seguir manteniéndote despierto. Come únicamente cuando tengas hambre. Vístete tan sólo para cubrirte el cuerpo y protegerlo del frío y del calor.

Acostúmbrate a leer el Noble Corán todos los días. Cuando leas, sostén el Libro Generoso con respeto. Mantenlo en tu mano izquierda a la altura de tu pecho y ve desplazando tu mano derecha señalando las palabras que estés leyendo. Lee en voz alta, pero sólo lo suficiente para que puedas oír tu propia voz.

Lee sin prisas, pensando despacio en el significado de cada palabra. Invoca La misericordia y benevolencia divinas cuando llegues a los versículos que inspiran su Misericordia. Que te sirvan de lección las aleyas de amonestación y, al leerlas, promete a tu Señor que estás determinado a actuar según Sus mandamientos, arrepintiéndote, refugiándote en Su misericordia, buscando la salvación. Cuando leas versículos que describen las cualidades loables de los verdaderamente creyentes, piensa en tus propias cualidades. Sé agradecido y alábale por tus cualidades buenas y siéntete avergonzado de las te falten, para que puedas esperar encontrar las características del creyente en ti mismo, y cuando leas acerca de los defectos de los no-creyentes y de los hipócritas que esconden y distorsionan la verdad, pregúntate si no estarás tú también aquejado de los mismos defectos. Si es así, intenta cortarlos, extirparlos, eliminarlos. Si no los tienes, refúgiate en Él, da gracias y alábale.

Lo primordial para ti es prestar atención en todo momento, estar atento a lo que llega a tu mente ya tu corazón. Reflexiona sobre esos pensamientos y sentimientos. Analízalos. Intenta controlarlos. Ten cuidado con los deseos de tu ego; salda tus cuentas con él.

Los más bellos nombres de Dios

Sheikh Tosun Bayrak al-Jerrahi (extracto del artículo de Webislam.com)

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Los más bellos nombres pertenecen a Allah: invocadLo entonces con ellos. (Qur’an 7:180)

‘Los más bellos nombres de Dios, en árabe, asma al husna, se dice que son, en total 3000 nombres, de éstos, 1000 se han revelado sólo a los ángeles, 1000 a los profetas: 300 en la Tora, 300 en los Salmos de Vida, 300 en el Nuevo Testamento y 99 en el Qur’an. En el Qur’an está escondido Su nombre secreto (ism Allah al a’zam), la esencia de todos los demás. En realidad los nombres de Allah son infinitos, no pueden ser medidos.

ALLAH

El nombre de Dios es secreto. Allah indica la Realidad Absoluta, la Verdad, es el sonido a través del que nos podemos dirigir a El. Es el Nombre de síntesis que expresa su Esencia, que encierra y, al mismo tiempo, hace trascender todos Sus Atributos que son los siguientes:

1.AR-RAHMAN EL COMPASIVO

El que bendice y da prosperidad a todos los seres sin distinción.

2.AR-RAHIM EL MISERICORDIOSO

Él es la fuente de infinita misericordia y benevolencia, quien recompensa con dones eternos a quienes usan Sus recompensas y beneficios para el bien.

3.AL-MALIK EL SOBERANO

Él es el Poseedor del universo, de la totalidad de la creación, el Regidor absoluto.

4.AL-QUDÚS EL PURO

El es el más puro, despojado de toda mancha, falta, debilidad, desvío y error.

5.AS-SALAM LA FUENTE DE PAZ

El que libera a sus sirvientes de todo peligro u obstáculo. El que saluda a todos los afortunados que están en el cielo.

6.AL-MU’MIN EL GUARDIAN DE LA FE

El que pone la fe en el corazón de sus servidores, protege a quienes buscan refugio en El y da tranquilidad.

7.AL-MUHAYMIN EL PROTECTOR

Él es el Protector y el Guardián. Él es aquél que vela por la evolución y el crecimiento de Su creación, conduciéndola a donde ella está destinada a ir

8. AL-‘AZIZ EL VICTORIOSO

Él es el Victorioso a quien no existe fuerza que lo pueda sobrepujar.

9.AL-JABBAR AQUEL QUE CONSTRIÑE SU DESEO

El es el repara lo roto, el que completa lo insuficiente, aquél que puede forzar Su voluntad sin ninguna oposición.

10.AL-MUTAKABBIR EL MAJESTUOSO

Él es el Más Grande, quien muestra Su grandeza en todas las cosas, en todas las ocasiones. La manifestación de la grandeza corresponde únicamente a Allah. En la creación, cuya existencia o no-existencia depende de la voluntad y de la sola orden de Allah, nadie tiene derecho a asumir este nombre.

11.AL-KHALIQ EL CREADOR

Es aquél que crea a partir de la nada, dando existencia al mismo tiempo a los estados, condiciones y sustento de todo lo que Él ha creado. Él establece, cómo, cuándo y dónde tendrá lugar la creación. Todas las cosas desde el comienzo hasta el fin de las existencias creadas han sido establecidas en bondad y sabiduría. De acuerdo con el perfecto orden todo sigue el sendero que le ha sido prefijado. No hay accidentes en el universo.

12.AL-BARI’ EL QUE DA INICIO A TODAS LAS COSAS

Él es aquél quien ordena Su creación con perfecta armonía, o únicamente cada cosa en conformidad consigo misma, sino cada unidad de acuerdo con las demás.

13.AL-MUSAWWIR EL DISEÑADOR DE LAS FORMAS

Da a todas las cosas la más única y bella forma, sin usar ningún modelo, configura todo de la manera más perfecta. No hay dos cosas que sean idénticas, cada creación elegida, una expresión de la infinita compasión y sabiduría de Allah.

14.AL-GHAFFAR AQUEL QUE PERDONA

Acepta el arrepentimiento y perdona y quizás transforme la falta en una buena acción.

15.AL-QAHHAR EL QUE CONTROLA TODAS LAS COSAS

Ha rodeado toda Su creación desde lo exterior y en lo interior con Su poder irresistible. Nada puede escapar a Él.

16.AL-WAHHAB DADOR DE TODAS LAS COSAS

Él es el donador de todo, sin condiciones, sin límites, sin pedir ningún beneficio ni retorno, dando cada cosa a cada uno, en todo lugar, siempre.

17.AR-RAZZAQ AQUEL QUE PROVEE

Él es el Sustentador.l Sustento se necesita para mantener la creación. Hay un sustento físico y un sustento espiritual.

18.AL-FATTAH AQUEL QUE ABRE

Es el Descubridor y el que soluciona, el que facilita todo cuanto está cerrado, atado y endurecido.

19.AL-‘ALIM EL OMNISCIENTE

Él sabe lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo, y lo que ocurrirá, desde el comienzo hasta el fin.

20.AL-QABID EL CONSTRICTOR

El es aquél que oprime. Toda existencia está en la palma de la Mano de Poder de Allah. Él puede cerrar Su mano e impedir que la riqueza, la felicidad, una familia, los hijos o las comodidades lleguen hasta uno.

21.AL-BASIT EL LIBERADOR

Él es el que libera. Entonces Él abre Su mano y libera abundancia, alegría, alivio y bienestar.

22.AL-KHAFID AQUEL QUE DEGRADA

Eleva a Sus criaturas al honor y la fama y el que puede precipitarlas para que sean lo más bajo de lo bajo.

23.AR-RAFI’ AQUEL QUE ELEVA

Él es el Exaltador

24.AL-MU’IZZ AQUEL QUE CONCEDE HONOR

En honor y en humillación existe la implicancia de elevación y de caída. Aquél que posee honor ha recibido un estado de orgullo y dignidad (“‘izzah”). El orgullo y dignidad de quien es honrado por Allah no es orgullo de sí mismo, sino respeto rendido al honor que ha recibido, y a Aquél que lo ha otorgado.

25.AL-MUZILL AQUEL QUE HUMILLA

26.AS-SAMI AQUEL QUE TODO LO OYE

Él es quien lo escucha todo, lo que viene desde los labios, lo que pasa a través de las mentes, lo que es sentido por los corazones; el crujido de las hojas en el viento, los pasos de las hormigas y los átomos moviéndose a través del vacío. No existe obstáculo que impida al sonido llegar hasta Él, y en medio de un casi infinito número de voces hablando a la vez, no hay ningún rumor que sea registrado menos que otro.

27.AL-BASIR AQUEL QUE TODO LO OBSERVA

Él ve todo lo que ha ocurrido, todo lo que es y todo lo que será hasta el fin del tiempo – desde el momento cuando Él indujo el mar de la no-existencia en “alam al-lahut” hasta el Día del Juicio y el Juicio Final. Él ha dado asimismo a Sus criaturas la capacidad de contemplar Su creación. Algunas de Sus criaturas ven formas y colores y movimientos mejor que los hombres, pero Él ha otorgado al hombre un ojo del corazón, para ver más profundamente que el registro de la visión normal -un ojo interno que ve al hombre interno.

28.AL-HAKAM EL JUEZ

Él es quien trae la justicia y la verdad. Él juzga y ejecuta Su justicia. Nadie puede oponerse a Su decreto y nadie puede impedir o demorar que Sus órdenes se lleven a cabo. Él es la causa de quien es juzgado, el juez, la justicia, y el juicio. Todo lo que ocurre en el universo es el efecto de esa sola y única causa.

29.AL-ADL EL JUSTO

Es la justicia absoluta, el Justo es el enemigo de los tiranos.

30.AL-LATIF EL SUTIL, EL AMABLE

Él es el más delicado, fino, gentil y bello. Él es quien conoce los detalles más sutiles de la belleza. Él es el hacedor de una delicada belleza y el otorgador de la belleza sobre Sus servidores, porque Él es Todo-Belleza. Las más finas de Sus bellezas están escondidas en los secretos de las bellezas del alma, de la mente, de la sabiduría, de la luz divina. Él contiene los más mínimos detalles de un divino rompecabezas en el que todas las cosas ajustan dentro de las otras.

31.AL-KHABIR EL CONSCIENTE

Él es quien tiene conciencia de los acontecimientos ocultos en el interior de todas las cosas. Él es aquél cuya comprensión alcanza los más profundos, oscuros y escondidos rincones de Su reino, donde ni la inteligencia humana ni Sus ángeles pueden penetrar.

32.AL-HALIM EL QUE SE ABSTIENE, EL QUE SE CONTROLA

Él es paciente en el castigo, espera dando tiempo a pedir indulgencia a fin que Él pueda perdonarlo antes que castigarle

33.AL-AZIM EL MAGNÍFICO

Él es el Más Grande – abajo sobre la tierra y arriba en los cielos, en dominios donde nuestra vista no alcanza a ver, y los cuales nuestras mentes no pueden concebir

34.AL-GHAFUR AQUEL QUE PERDONA

Un aspecto del perdón es el ocultar nuestras faltas y tratarlas como si ellas jamás hubiesen existido.

Hay tres diferentes acepciones para el perdón de Allah, tres separados y divinos atributos – “al-Ghaffar”, “al-Ghafir” y “al-Ghafur”.

‘al-Ghafir” es Su cualidad de ocultar los actos vergonzosos de Sus servidores a fin de que puedan convivir, de confiar, amar y respetarse entre ellos.

Luego Allah al-Ghafur oculta nuestras faltas en las regiones del espíritu y de los ángeles del mismo modo que Él lo hace en este mundo

“al-Ghaffar” es el de su indulgencia más abarcadora, Su misericordia esconde las faltas del hombre aún de sí mismo, y le hace olvidarlas a fin de aliviar su sufrimiento.

35.AS-SHAKUR AQUEL QUE AGRADECE

El es aquél que remunera una buena acción con una recompensa mucho más grande.

36.AL-‘ALI EL ALTO

Es más alto que la totalidad del universo creado, sin embargo,  encuentra próximo a cada átomo de Su creación en todos los lugares y más cercano al hombre que su vena yugular.

37.AL-KABIR EL GRANDE

Él es el Más Grande, cuya grandeza se extiende desde antes del comienzo hasta después del fin. Su creación y es prueba de Su grandeza.

38.AL-HAFIZ EL PROTECTOR, EL CUSTODIO

Él es quien recuerda todo lo que fue y todo lo que es, manteniendo dentro de Su divina protección todo cuanto puede ser.

39.AL-MUQIT EL QUE NUTRE

Antes de crear cada una de Sus criaturas, Allah crea su alimento. Nadie puede apoderarse del alimento destinado para cada elemento de la creación. No se extinguen los nutrientes prescriptos para cada uno hasta que lo alcanza la muerte.

40.AL-HASIB AQUEL QUE PIDE CUENTAS

Él es el que toma cuenta de todo y cada cosa que hace y le ocurre a Su creación.

41.AL-JALIL EL MAJESTUOSO

Su poder y Su grandeza, Su eternidad no guardan semejanza con ninguna energía, materia ni tiempo. Su esencia, Sus atributos, Su misma existencia son poderosas y grandes; ellas son inconmensurables en el tiempo y en el espacio, y sin embargo Él está aquí, en todas partes, en todo momento.

42.AL-KARIM EL GENEROSO

Su más grande generosidad es Su misericordia por medio de la cual Él perdona, cuando Él podría castigar. Cumple Sus promesas.

43.AR-RAQIB AQUEL QUE ESTÁ EN VELA

Él es el que observa todo,  siempre.

44.AL-MUJIB AQUEL QUE RESPONDE

Él es el que responde a todas las plegarias o necesidades de Sus servidores.

45.AL-WASI’ EL INDULGENTE

Él es la ilimitada vastedad, cuyo conocimiento, misericordia, poder, generosidad, y todo otro bello atributo son infinitos. La tolerancia sin fin.

46.AL-HAKIM EL SABIO

Él es el sabio perfecto, en Su conocimiento y en Sus acciones. No hay dudas ni inseguridades en Su conocimiento, ni éste tiene fin. Tampoco las hay en Sus mandamientos.

47.AL-WADUD EL AMOROSO

Él es aquél que ama Sus buenos servidores. Él es el único que es merecedor de amor. Allah en Su infinito e incondicional amor por Sus buenos servidores les ha dado toda habilidad, pero por encima de todas, la capacidad de amarlo a Él. Él les ha conferido la posibilidad de recibir y obtener la Verdad, que se encuentra más allá de la comprensión del intelecto ordinario.

48.AL-MAJID EL GLORIOSO

Él es el Más Majestuoso y Glorioso.

49.AL-BA’ITH AQUEL QUE RESUCITA

Él es el que revive a todos desde la muerte.

50.AS-SHAHID EL TESTIGO

Él es el que atestigua todo lo que ocurre en todo lugar y en todo momento.

51.AL-HAQQ LA VERDAD

Allah es la Verdad, que permanece siempre inmutable. El-Haqq es aquello cuya esencia es válida en sí misma. No deriva Su existencia de otro sino de Sí Mismo, es eterno. Todas las demás cosas son temporales. Existe por sí mismo, sin ser influenciado por ningún otro, es carente de cambio. Él es la única existencia verdadera. Otras, que aparecen como reales, toman su verdad de Su ser. Las verdades de todas las otras existencias se modifican en el curso de sus relaciones entre sí, y finalmente, cuando desaparecen, la creencia en que son verdad pierde validez. La creación se asemeja a la luna; en el comienzo un fino arco, tan delgado como un hilo; luego un creciente; una luna llena; luego retrocediendo y desapareciendo nuevamente. Ese es el orden del universo. Todo excepto Allah el Verdaderamente Existente, comienza, cambia, desaparece, reaparece.

52.AL-WAKIL EL RESPONSABLE, EL CUSTODIO

Allah es el último y fiel administrador. Él completa el trabajo que Le es dejado, sin abandonar nada.

53.AL-QAWI EL FUERTE

Allah es el Más Fuerte, el Incansable.

54.AL-MATIN EL INVENCIBLE, EL INAMOVIBLE

Allah es perfecto en Su fuerza y en Su firmeza. El atributo de `al-Qawi’ concierne a la perfección de Su poder, mientras que el atributo de `al Matín’ es la vehemencia, la todo penetrante acción de su fuerza. Nadie puede estar a salvo de ella, ninguna puede oponérsele. Nada puede causarle dificultades, nada puede debilitarla, ni tampoco precisa de ninguna ayuda.

55.AL-WALI EL AMIGO PROTECTOR

Allah es el amigo protector de Sus buenos servidores.

56.AL-HAMID EL DIGNO DE ALABANZA

Él es el que es alabado por todo cuanto existe. Alabar es honrar con respeto y agradecimiento al Grande que da infinitos dones.

57.AL-MUHSI EL QUE LLEVA LAS CUENTAS

Allah es el poseedor de todo el conocimiento cuantitativo. Él ve y sabe todo tal como es en realidad. Además de conocer toda existencia como una totalidad inseparable

58.AL MUBDI EL QUE HACE EVIDENTE, EL ORIGINADOR

Allah es el originador de todo, crea sin modelo ni material. En el comienzo antes del tiempo o del espacio, Allah existía. No había otro más que Él, nadie que pudiera obtener provecho de Él o perjudicarLe. Sin modelos de las cosas que iban a ser, ni materiales para hacerlos, Allah el Más Elevado, para manifestar Su existencia, dar a conocer Su belleza y perfección, y hacer sentir Su amor y compasión, creó la creación y produjo los primeros modelos.

59.Al MU’ID AQUEL AL QUE TODO REGRESA, EL REGENERADOR

Allah es el regenerador de las cosas que Él ha creado y destruido.

El atributo de `al-Mubdi’, el Originador, contiene el significado del Inventor, mientras que `al-Mu’id’ es el Re-creador y el Restaurador a la forma previa. Todos los seres y cosas transcurren a través de su período predestinado de vida y desaparecen.

60.AL-MUHYI AQUEL QUE DA LA VIDA

Allah es el dador de vida a las cosas sin vida. Así como Allah puede hacer que aquello que no existe llegue a ser, Él puede dar la vida al que carece de ella, puede matar y restaurar.

61.AL-MUMIT AQUEL QUE QUITA LA VIDA

Allah es el creador de la muerte. La muerte puede llegar en cualquier momento. Allah el Más Elevado ha destinado un tiempo para que cada ser venga a la existencia, y un tiempo para abandonarla.

62.AL-HAYY EL VIVIENTE

Allah es aquél cuya vida es perfección y eternidad. Conoce todo y todas las acciones son Suyas. Todo conocimiento está dentro de Su conocimiento; toda existencia está comprendida siempre dentro de Su acción.

63.AL-QAYYUM AQUEL QUE EXISTE POR SI MISMO Y POR EL CUAL TODO EXISTE

El Eterno. Su existencia no se apoya en nadie diferente de Él Mismo, se encuentra por encima de toda otra. Da lo que es necesario para que las cosas sean. Ha creado las causas de la existencia de todas ellas hasta el momento destinado. Todo vive debido a Él.

64.AL-WAJID AQUEL QUE ENCUENTRA TODO LO QUE DESEA

Allah encuentra y obtiene cualquier cosa que Él desea cuando quiera que Él lo desea.

65.AL-MAJID EL ABSOLUTAMENTE EXCELENTE, EL GLORIOSO

Allah es el Más Glorioso, el que muestra generosidad y munificencia infinitas a aquellos que Le son cercanos.

66.AL-WAHID EL UNO

Allah es el Único. El no tiene igual, nadie es como Él, ni hay ningún par en Su esencia, ni en Sus atributos, ni en Sus acciones, ni en Sus órdenes, ni en Sus bellos nombres.

Es Uno en Su esencia. Todo lo demás es Su creación. Es Uno en Sus atributos. Entre Su creación, y singularmente en el hombre, pueden existir signos o símbolos de Sus atributos a fin que percibamos un sentido de Sus cualidades y reforcemos nuestra fe; salvo ello, las manifestaciones de Sus atributos no se asemejan en absoluto a éstos.

Es Uno en Sus acciones. No necesita de ayuda alguna en Su acto de creación, ni tampoco para hacer aquello que es Su voluntad con Su creación. Aquellas que aparecen a nosotros como causas materiales y espirituales son incapaces de causar nada por sí mismas.

Es Uno en Sus órdenes y en Su justicia. Es la única fuente de recompensa, castigo, buenas acciones o pecados. Nadie sino Él posee el derecho de afirmar “Esto está bien, esto está mal, esto es legítimo, esto es ilícito.”

Es Uno en Sus bellos nombres, ninguno de los cuales puede ser atribuido a otro que no sea Él. Su unicidad es indivisible. Él es una totalidad carente de partes.

67.AL-AHAD EL UNICO

Él es la unidad en la cual todos los nombres, atributos, y sus relaciones con alguno y con todo, están unidos.

68.AS-SAMAD EL ETERNO

Es el que sacia todas las necesidades, y todo está en necesidad de Él.

69.AL-QADIR EL PODEROSO

Hace aquello que Él dispone, de la manera en que Él decreta. Ha creado el universo como un espejo para reflejar Su poder. Él creó el universo por El Mismo, sin necesitar de la ayuda de nadie, a partir de la nada, y sin ningún material ni modelo. Él dijo “Sé!” y el universo ingresó a la existencia. Si Él lo desea, Él puede destruirlo todo y enviarlo de regreso a la nada. Si una cosa no se ha producido, no es porque Él no posea el poder para hacerla ocurrir, sino porque Él no la ha deseado.

70.AL-MUQTADIR EL OMNIPOTENTE

Allah es el que crea todo poder y posee control total sobre todos los poderes.

71.AL-MUQADDIM AQUEL QUE HACE AVANZAR

Allah adelanta a quien El lo dispone.

72.AL-MU’AKHKHIR AQUEL QUE HACE RETROCEDER

Allah es Él que deja atrás a quien Él dispone, y demora su progreso.

73.AL-AWWAL EL PRIMERO

Allah es el Primero. No hay nadie antes que Él, que Él es auto-existente, todo proviene de Él y que Él es la causa de todo cuanto ingresó a ser.

74.AL-AKHIR EL ÚLTIMO

Allah es el ûltimo. Es el Ultimo porque cuando todo desparece solamente Él existe:

75.AZ-ZAHIR EL MANIFIESTO

Una cosa es aparente para algunos y oculta para otros de acuerdo con las habilidades de ver y deducir. Allah Él Más Alto está oculto de aquellos que buscan verlo por medio de sus sentidos o de su imaginación, pero Él es aparente para aquellos que buscan conocerLe mediante la sabiduría y razón que les ha otorgado. Se encuentra escondido en la infinitud de Su infinito poder y existencia. Él es como una luz que hace todo visible, sin embargo Su misma Luz actúa como un velo para Su Luz. Eso que no posee límites parece no tener forma, por consiguiente se hace invisible.

76.AL-BATIN EL OCULTO

Su existencia es a la vez manifiesta y oculta. Él es aparente porque los signos de Su existencia son visibles aún para los ciegos, pero Su esencia se esconde a nosotros

Sin embargo no es posible para la criatura, el conocer verdaderamente al Creador, porque el conocimiento, la mente, la comprensión del que es creado, son limitados. Por consiguiente estas herramientas abarcan solamente un área limitada. Esperar que una existencia temporal y limitada abarque un concepto eterno e infinito, es absurdo. ¿Acaso puede caber un océano dentro de un balde? Y sin embargo, un balde lleno de agua del océano, aunque sea “el océano, es del océano”. La manifestación de Sus atributos en Su creación es como ese balde de agua: no Él, pero de Él. Su escondida esencia es como el océano, cuyas profundidades y anchura son infinitos, inimaginables.

77.AL-WALI EL ALIADO, EL PROTECTOR

Allah es el único Administrador y Gobernador de la creación entera.

78.AL-MUTA’ALI AQUEL QUE ESTÁ POR ENCIMA DE LOS ATRIBUTOS DE LA CREACION

Así como las necesidades de Su creación aumentan, Sus dones crecen. Allah, el Supremo, está exento de todas estas frustraciones y defectos

79.AL-BARR EL QUE HACE EL BIEN

Allah es el Perfecto Hacedor del Bien.

80.AT-TAWWAB EL QUE ACEPTA Y RECOGE EL ARREPENTIMIENTO

Es Él que hace retornar al hombre al arrepentimiento constantemente. ‘Tawba’: significa regresar: “retornar del estado de rebelión a la trayectoria recta de la virtud”.

81.AL-MUNTAQIM EL QUE DA JUSTO CASTIGO

Allah es el Gran Vengador. Castiga a quienes persisten en la rebelión, delirando en su inconciencia y egoísmo, creando desarmonía, tiranizando a Su Creación. Les avisa con repetidas advertencias, acepta sus excusas, demora su castigo.

82.AL-‘AFU EL QUE PERDONA, AQUEL QUE TODO LO TOLERA

El que perdona a todos cuantos se arrepienten sinceramente como si no tuvieran ninguna falta anterior. Es una intensificación de `al-Ghafur’. Al-`Ghafur’ significa el pasar por alto los errores, los errores tolerados aún existen, mientras `’Afu’ implica destruir, eliminar las faltas: los errores desaparecen

83.AR-RA’UF EL CLEMENTE, EL TIERNO

Ha creado todo con Su mano de poder, y puede extinguirlo, ya que Él no necesita de Su creación. Este poder e independencia, Su capacidad de percibir la totalidad de las cosas, incluyendo la rebelión y la negación en alguno de Sus creados, no le impide ejercer su infinita misericordia y clemencia

84.MALIK AL-MULK EL POSEEDOR DE LA SOBERANIA, EL SEÑOR DEL REINO

Es el eterno propietario de Su reino. No comparte con nadie ni la propiedad ni el poder, ni el gobierno, ni la preservación del universo. El universo íntegro es un reino porque toda la creación se encuentra interconectada -como el hombre mismo, cuyas manos, pies, ojos, mente, corazón y todos sus órganos son unidades individuales, sin embargo aunadas, formando una totalidad. El universo es un todo con partes armoniosas, creadas para realizar y cumplir un propósito.  El hombre es el universo en microcosmos; cualquier cosa que viva en el universo, existe en él. El es también la suprema creación y el representante de Allah.

85.DHUL-JALAL-WAL-IKRAM EL SEÑOR DE LA MAJESTAD Y DE LA MAGNIFICENCIA

86.AL-MUQSIT AQUEL QUE PESA EN LA BALANZA

Allah es aquel que actúa y distribuye en justicia y equidad.

87.AL-JAMIY’ AQUEL QUE REÚNE

Reúne cosas que están dispersas, las agrupa sin importar que sean parecidas o diferentes, o aún opuestas.

88.AL-GHANI AQUEL QUE ESTÁ LIBRE DE NECESIDAD

Es el Opulento que es auto-suficiente. Su esencia y atributos no guardan relación con ninguna otra cosa. No necesita, ni tampoco precisa ganar.

89.AL-MUGHNI AQUEL QUE SATISFACE TODAS LAS NECESIDADES

Es el Enriquecedor. Allah hace rico a quienquiera que Él desea, y a quienquiera que es Su voluntad, lo torna pobre.

90.AL-MANI’ AQUEL QUE IMPIDE, AQUEL QUE DIFICULTA

Allah es el que desvía el daño de Su creación. Cuando nuestros afanes no se dan, es una manifestación del atributo de Allah de `al-Mani`’ el Obstructor.

91.AD-DARR EL QUE DAÑA

Allah es el creador de lo dañino y de lo malo así como es el creador de lo bueno y de lo beneficioso.

92.AN-NAFI EL QUE BENEFICIA

Ha creado al hombre como lo mejor de Su creación y le ha conferido dones que le hacen único y superior al resto de ella. Los mejores dones que Él ha dado al ser humano son el intelecto, la conciencia, y la fe. Estos son los medios por los cuales nos enseñó a discriminar y elegir por nosotros mismos.

93.AN-NUR LA LUZ

Es la Luz que es difundida sobre la creación entera, haciéndola visible.

Así como esta Luz es responsable de tornar visible lo sensible, también permite conocer lo concebible. La luz que muestra lo perceptible es la luz de la fe y de la sabiduría, y el ojo que la ve es el ‘basirah’ el ojo del corazón. Esa Luz es la luz de la existencia; la no-existencia es oscuridad. Esa Luz se hace visible a sí misma así como hace que todo lo demás lo sea. Esta Luz es la luz que trajo la manifestación desde la oscuridad de la no-existencia. No hay un solo átomo entre todas las cosas que viven en los cielos y en la tierra y en aquello que se encuentra entre ellos que no apunte a la existencia de su Creador.

94.AL-HADI AQUEL QUE GUIA

Allah es el que crea la guía, conduciendo a Sus servidores al bien, a la generosidad y la satisfacción de sus necesidades. El guía primero a Sus mejores servidores al conocimiento de Su esencia. Luego El guía sus otros buenos servidores a contemplar en su creación las cosas que manifiestan Sus atributos. El guía cada criatura hacia aquello que le es necesario para su existencia.

95.AL-BADI AQUEL QUE CREA CON PERFECCIÓN

Allah es el Originador de la creación, a la que creó sin modelo ni material.

96.AL-BAQI EL ETERNO

Él es después del después; Él es también antes del antes. Él no tiene ni principio, ni fin. El tiempo solamente existe para la cambiante creación. El Tiempo comenzó con Su palabra de creación y tendrá fin en el Día del Juicio. No existía el tiempo antes de la creación, pero Allah existía. La creación tendrá fin, y el tiempo con ella, pero Allah continuará existiendo. Este mundo no es sino una casa de huéspedes, donde el visitante se queda por un tiempo, y luego parte.

97.AL-WARITH AQUEL QUE ES HEREDERO DE TODO

Es el Heredero final, a quien todo es dejado, después que sus poseedores temporales han partido. Es el que existe después que toda existencia desaparece; es a Él a quien toda existencia retorna

98.AR-RASHID EL  QUE GUIA POR EL CAMINO RECTO

Allah es el Recto Maestro que ordena rectitud para toda criatura.

99.AS-SABUR EL PACIENTE

En todas las cosas Él es, en perfecta medida y en perfecto tiempo.
es paciente y ama. En Su creación así como en Sus acciones, en Su trato con Su creación.

Los más bellos nombres de Allah