¿Qué es y qué no es el hijab?

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Dr. Umar Faruq Abd-Allah

Entrevista de Rabea Chaudhry para la revista Altmuslimah* 13/7/2012

Altmuslimah: El ḥijab tiene una fuerte carga simbólica. ¿Como podemos hablar de la obligación de cubrirse que tiene la mujer musulmana sin que implique otras cosas que el ḥijab ha llegado a representar, tales como la identidad y la resistencia cultural?

Bueno, para comenzar creo que necesitamos deshacernos de la palabra ḥijab porque corresponde a un marco cognitivo y conlleva muchas implicaciones. No es exacto. De lo que realmente estás hablando es del pañuelo y de la obligación que tiene la mujer musulmana de cubrirse el cabello.

La utilización de la palabra ḥijab para describir la obligación que tiene la mujer musulmana de cubrirse ha hecho que esta obligación se convierta en la piedra angular por la cual se la juzga como aceptable o no aceptable. Muchos prefieren usar la palabra ḥijab para describir esta obligación porque está en el Qur’ān y porque, de hecho, está sancionada por el Qur’ān.

Pero la pregunta es ¿Qué es el ḥijab? El ḥijab es una forma de vida en la  que nuestras familias viven en privacidad y hay una separación entre el espacio público y el privado.  Ahora, tomar esa realidad que es muy beneficiosa y muy útil y que muchos de nosotros seguimos y adscribirla al pañuelo, no es justo, no es correcto porque entonces la responsabilidad de cubrirse de la mujer se convierte en una cuestión de identidad y en el tema de una agenda altamente politizada.

Y creo que todo esto necesita dejarse de lado para que podamos hablar muy honestamente sobre la forma en que las mujeres musulmanas deben vestir. Tenemos que establecer nuestros propios marcos cognitivos. Debemos establecerlos de una forma muy honesta y justa. El islām es una religión de definición; definimos todo en lo que creemos y hacerlo es muy importante.

Por lo tanto, como estamos hablando del pañuelo debemos recordar que estamos hablando de una prenda de vestir. Esta prenda de vestir y la responsabilidad de la mujer de cubrirse el cabello en el espacio público son obligatorias de acuerdo con los cuatro imāms (NT1). Si no lo hace, no ha cumplido con esa obligación. En algunos casos puede tener justificaciones, en otros puede ser que no. Ahora estamos hablando de algo muy concreto.

Para que quede claro, el ḥijab es algo muy diferente de la cuestión de si la mujer musulmana lleva o no un pañuelo para cubrirse el cabello. El ḥijab es esencialmente una forma de vida en la que aquellos miembros de tu familia como las mujeres y los niños y que son maharim –que está prohibido que se casen contigo debido a su parentesco cercano- tengan privacidad en tu casa. En muchos de nuestros hogares y en nuestra arquitectura tradicional tenemos áreas públicas como la habitación para invitados y un área privada. Eso es el ḥijab.

Durante la época del profeta Muḥammad (saws), el ḥijab era un velo, una cortina que se colocó en la habitación del profeta porque era una casa sencilla, de una sola habitación, y cuando la gente lo iba a visitar sus esposas se sentaban en un rincón. Y obviamente la gente quería ver a sus esposas, ver cómo eran, si eran bellas. Y eso no es apropiado, entonces Dios estableció el velo, la cortina, de forma que las esposas del profeta pudieran estar detrás de la cortina. Por lo tanto, el ḥijab en el sentido de tener privacidad en nuestras vidas no puede ser cuestionado.

Otro aspecto del ḥijab es que el islām nos exige que llevemos vidas honestas. Para poder tener esa vida digna, promovemos cubrirse; porque todos nos cubrimos, hombres y mujeres. El pudor y el deseo de cubrirse, son valores psicológicos y morales esenciales del islām.

Almuslimah: Ahora que estamos hablando específicamente de la mujer musulmana y de la obligación de cubrir su cabello en público, ¿cuál es la naturaleza de esta obligación?

La discreción en el vestir y el pañuelo tienen una gran relevancia en el islām y es obligatorio que la mujer cubra su cabello y lleve pañuelo de acuerdo con los cuatro imāms. Pero no es un acto de adoración. Es uno de esos aspectos de la ley que son esencialmente racionales y pertenece al ámbito del comportamiento social y privado. Tiene sus reglas, pero es algo a lo que se puede y a veces se debe hacer excepciones.

Y decir que el uso del pañuelo es sólo un tema relacionado con la sexualidad femenina, etc. no es esto de lo que se trata en absoluto …. [Sí,] los cuatro imāms realmente afirman que la mujer debe cubrirse el cabello y llevar un pañuelo, pero la mujer también puede salir [y] participar en la sociedad.

Altmuslimah: ¿Cómo es que la obligación de cubrirse se ve afectada por el cúmulo de presiones que las mujeres confrontan cuando se identifican públicamente como musulmanas al usar el pañuelo?

Los cuatro imāms dicen que es obligatorio. Pero aunque sea obligatorio eso no quiere decir que no pueda haber licencias para no llevar el pañuelo. Por ejemplo, después del 11/9, se le preguntó al shaykh Abdullah bin Bayyah y a otros prominentes eruditos sobre las mujeres y el uso del pañuelo en público, lo cual las exponía a peligros y ataques físicos. Y el shaykh Abdullah bin Bayyah, según recuerdo, lo escuché de él y de otros directamente, dijo que si llevar el pañuelo en público amenaza la vida de la mujer o la expone a peligros, no ha de llevarlo. Y si no se lo puede quitar, entonces debería quedarse en casa.

Los juristas, los legisladores que extraen reglas directamente de los libros sin mirar la realidad social y psicológica, la realidad personal de nuestra sociedad y simplemente dicen “esta es la ley”, convierten a esta religión en la cama de Procusto (NT2). Hacen que el islām sea completamente impracticable, inviable.

Subrayo el hecho de que las mujeres deberían llevar pañuelo si pueden y deberían ser respetadas por llevarlo. Pero también los hombres, especialmente aquellos que hacen hincapié en el uso del pañuelo, tienen que cambiar su forma de vestir. Que no esperen que la mujer salga vestida de una forma particular si no están dispuestos a hacer algo que también los identifique como musulmanes. Nuestra modestia y pudor es uno de nuestras insignias de honor. Pero invertir esto y hacer que la mujer se exponga en público por el simple acto de llevar pañuelo, no es justo.

Altmuslimah: Al hablar sobre la obligación de la mujer musulmana de cubrirse, he escuchado a líderes de la comunidad hacer énfasis en que la mujer musulmana debería verse a sí misma como un embajador de nuestra comunidad. Esto pone mucha responsabilidad sobre los hombros de nuestras mujeres.

Lo hace. Especialmente en tiempos como este cuando el islām es tan sospechoso y cuando la ignorancia y el miedo al islām han impregnado muchas sociedades occidentales. Frecuentemente se teme que las mujeres musulmanas sean jiḥadistas o terroristas sólo por una prenda de vestir. Si va a una entrevista de trabajo puede ser muy difícil para ella conseguirlo. Si es una niña pequeña en la escuela, los otros niños no saben realmente cómo relacionarse con ella. Entonces, realmente le hemos impuesto una gran carga.

Ahora, si viviéramos en una sociedad como la de la América victoriana del siglo XIX, una mujer musulmana que se cubre la cabeza apenas levantaría una ceja. Eso era lo que hacían muchas mujeres. Y si vas más lejos, casi todas las mujeres se cubrían la cabeza. Sin embargo, en la sociedad moderna donde las mujeres están muy a menudo expuestas físicamente debido a la forma en que se visten, cuando una mujer musulmana comienza a cubrir su cuerpo y se pone un pañuelo llama la atención. Se convierte en un símbolo de la comunidad y siendo ese el caso, los hombres deberían hacer algo comparable de manera que se pudiera ver que ese es un hombre musulmán. No es justo que sea la mujer sola la que llame la atención.

Si no hacemos énfasis en que nuestros hombres comiencen a vestir de una forma que los identifique como miembros de nuestra comunidad, la carga que nuestras mujeres llevan es demasiado pesada. Sin no compartimos esta carga con nuestras mujeres, hacemos que la vida fuera del hogar sea muy difícil para ellas. Esto es peligroso porque debemos ser activos en la sociedad, necesitamos estar allí fuera, necesitamos sentarnos a la mesa para hablar, porque si no tomamos decisiones, otros lo harán por nosotros. Tenemos que sentarnos a la mesa, deberíamos estar en la sociedad de forma colectiva.

Cuando nuestras mujeres salen, están fuera llevando sus pañuelos, es fácil preguntarse si esta no es una comunidad de varones ocultos. Y lo que es realmente interesante al respecto es que debido a que algunos de nuestros hombres ocultan su identidad musulmana en público y muchas de nuestras mujeres exponen su identidad llevando el pañuelo, esto se convierte en una violación del principio básico del ḥijab, porque la mujer es muy privada. Las reglas del ḥijab que dividen nuestro espacio vital entre público y privado, reflejan que la mujer, el bebé y los niños/as son los componentes básicos de ese ámbito privado. Permíteme ser claro, por supuesto que puede estar en el ámbito público, pero llevando el pañuelo. Y nuestros hombres pueden salir al ámbito público, pero también vestidos de una forma particular. Entonces cuando sólo las mujeres salen vestidas de una forma particular, se las fuerza repentinamente a convertirse en algo público y los hombres que no están vestidos en una forma particular permanecen en privado.

Cuando una mujer musulmana sale a la calle con su pañuelo y está totalmente expuesta, es el hombre el que está ahora en ḥijab. Él está en ḥijab. Ella no está en ḥijab. Lleva el pañuelo, sí, pero si sabemos lo que realmente es el hijab, es el hombre el que está en ḥijab porque está oculto. No se lo puede ver, no sabes si es musulmán o hindú, no sabes si es un árabe musulmán, judío o cristiano, o simplemente es blanco. El hombre está en ḥijab. Eso es lo que significa ḥijab, él está oculto al ojo público. Ella no. Ella es la que está absolutamente expuesta, todos la conocen, entonces esto es difícil de soportar.

Es extremadamente importante involucrar a los hombres en la cuestión de la vestimenta; deberíamos tener prendas de vestir que también se les requiera usar a los hombres. Y repito, todo esto debe ser hecho con estilo, belleza y delicadeza. Pero, ya que en nuestra sociedad toda vestimenta particular es una marca de identidad, tengamos la intención o no, los hombres también tienen que llevar esa marca.  También deben expresar públicamente esa identidad. Creo que si lo hacemos, más del 50% del problema está resulto; tal vez todo el problema se resuelve porque se vuelve mucho más fácil para las mujeres.

Altmuslimah: Estoy de acuerdo con usted. Cuando el deber de la representación pública del islām es puesto en nuestras mujeres, nos vemos forzadas a tratar con presiones y tensiones que a menudo nos resultan demasiado difíciles de soportar.

Esto es algo que se le debe recriminar a los hombres, porque nosotros somos fisiológica y psicológicamente diferentes. Nosotros [los hombres] hemos sido creados por Dios con la capacidad de confrontar la dificultad y aliviar la presión pública sobre nuestras mujeres y creo que esto es tan difícil para las mujeres, porque están solas allí afuera.

Ahora, esto no sucede con todas las mujeres. Hay mujeres que no se quiebran con esta presión y creo que esto es para las mujeres que son muy fuertes. Reconozco que realmente admiro a la hermana que lleva pañuelo en público y se viste de acuerdo con la ley islámica. Pero también sé de niñas y mujeres que desarrollaron graves problemas psicológicos por sentirse totalmente fuera de lugar llevando el pañuelo. Por lo tanto cuando un jurista, un legislador del islām viene a hablar sobre este tema, no es nadie si no presta atención a estos problemas que están relacionados con el pañuelo y a las experiencias vividas por estas mujeres.

Y al reconocer el hecho de que hombres y mujeres son diferentes y tienen diferentes tipos de fortaleza, es importante recordar que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos, los hombres y las mujeres son iguales en nobleza, los hombres y las mujeres tienen la misma capacidad espiritual, pero son muy diferentes. Somos tan diferentes como la noche y el día, somos tan diferentes como el ying y el yang. Y esa es la belleza y el secreto en la creación de Dios. El hombre es capaz de soportar en público lo que es capaz de soportar. Entonces si hay una carga, dame el 90% y si tú quieres, puedes llevar el 10%. Pero poner el 90% sobre ti y yo llevar el 10%, ¿qué es eso? Qué indigno, qué vergonzoso.

Altmuslimah: ¿Y si a una mujer musulmana realmente le resulta demasiado difícil llevar pañuelo en público, puede aún ser modesta? ¿Puede ser espiritual?

Sí, absolutamente, una mujer puede ser modesta sin pañuelo. Muchas mujeres americanas –judías, cristianas, musulmanas- son muy decentes y muy modestas. Por lo tanto, etiquetar a una hermana que no cubre su cabello como indecente, ¿a qué viene? Decir que debería llevar el pañuelo porque es una obligación y decir que la dignificaría mucho usarlo, eso es otra cosa. Pero hacer un juicio moral contra ella porque no usa pañuelo, eso no es correcto. El único juicio que puedes hacer es legal, es una obligación y no la cumple.

Desde el punto de vista de la ley, no se puede juzgar el interior. No puedes juzgar su corazón. Todo lo que puedes decir es que externamente ha fallado en cumplir con su obligación. Entonces, desde el aspecto legal tenemos que preguntarle “¿Por qué no has cumplido con esa obligación?”

Puede ser que tenga una justificación para eso, puede ser que no. Tal vez tenga la fortaleza, tal vez no. Dios dice en el Qur’ān “Obedeced a Dios en la medida en que seáis capaces”. Por lo tanto, si ella no es capaz de cumplir con esa obligación porque es una carga demasiado grande, la carga psicológica para ella es demasiado grande, entonces tiene una justificación para no cumplir con esa obligación.  Puede aún ser una mujer perfectamente modesta que tiene la más alta integridad moral y no podemos juzgarla. Así como no podemos decir que una mujer que cubre su cabello es una mujer honrada, porque tal vez no lo sea.

Solamente podemos decir que [la mujer que lleva pañuelo en público ha] cumplido una obligación. ¿Es una mujer honesta? ¿Es una mujer casta? No podemos afirmarlo por el hecho de llevar pañuelo. No podemos hacer ese juicio. Muchas mujeres que no usan pañuelo son muy, muy buenas musulmanas y varios eruditos del mundo musulmán lo han notado, e incluso han dicho “No juzguéis mal a las mujeres que no cubren su cabello”. No tienen problema en hacer las cinco oraciones diarias, ayunar durante Ramadán y cumplir con sus otras obligaciones, pero les puede resultar demasiado difícil cumplir con la obligación de cubrirse.

El pañuelo debe ser simplemente una prenda de vestir. No podemos ampliarlo y vincular la cuestión del pañuelo a todas estas otras cosas. Por ejemplo, si retrocedemos en el tiempo y hablamos sobre cómo era esto cuando había esclavitud en el mundo musulmán, las esclavas musulmanas no tenían obligación de llevar pañuelo. Actualmente, este es un tema difícil de tratar porque la esclavitud ha sido condenada universalmente en la época moderna, pero si miramos exclusivamente la cuestión de las esclavas musulmanas que no llevaban pañuelo ni cubrían su cabello, esto estaba en todas las escuelas de pensamiento, según mi conocimiento, y aún así estas mujeres eran musulmanas y muy piadosas en muchos casos.

La cuestión de cubrirse el cabello en su conjunto, no debe implicar ningún tipo de juicio moral. En el islām medimos la conformidad externa en términos de haber cumplido o no con una obligación; si has cumplido algo que es recomendado, o neutral, o si has hecho algo que es reprensible o prohibido. La ley islámica no puede ir más allá y este es uno de sus aspectos redentores: la ley no hace juicios morales sobre la gente. No dice quién va ir al Cielo y quién va ir al Infierno. Dice que si quieres obedecer a Dios, deberías hacer esto y lo otro. Y todos pedimos perdón a Dios porque ninguno de nosotros cumple con todas las obligaciones.

Después de todo, todos somos seres humanos y los juicios legales en el islām nunca son juicios morales. Pensar que lo son, esto es desinformación. Y esto es lo que la gente del marco cognitivo del ḥijab como identidad ha hecho. Han mezclado todo. Este marco cognitivo donde la mujer que no cubre su cabello es inmodesta es un arma ideológica que ha sido usada para no darle ninguna elección a la mujer: si no llevas esto eres mala. Sin embargo, en la ley islámica no podemos hacer ese juicio.

De esto es de lo que el Dr. Jackson ha hablado muy elocuentemente al referirse al mal uso de los términos “islámico” y “no-islámico”, porque en la ley islámica no existe lo “islámico” y “no-islámico”. Existe lo obligatorio, lo recomendado, lo neutral, lo reprensible y lo prohibido. Estas son categorías legales y eso es todo lo que podemos decir sobre un acto. Cuando utilizamos la palabra “islámico” para describir las acciones de alguien, se convierte en un término con una gran carga y esa persona es vista como realmente buena y alguien que actúa en una forma “no-islámica” es vista como una mala persona. Estos términos son estrategias para manipular la conducta de la gente. [Esto] es por lo que necesitamos establecer marcos cognitivos y necesitamos deconstruir estos falsos marcos cognitivos y debemos ser muy cuidadosos en hacer estos juicios morales sobre la gente. Decimos que [un acto] es obligatorio, recomendado, neutral, reprensible o prohibido. Esta es la forma en la que hablamos.

Repito, somos gente digna y de integridad. Y las reglas de la ley para mí, para ti y para nosotros son benditas y sagradas. No tomo la ley islámica a la ligera en absoluto. Pero para mí romper una obligación a veces puede ser obligatorio. Hay momentos cuando tienes que hacer excepciones debido a las circunstancias. E incluso, aunque viole una regla que no debería haber violado -todos nosotros pedimos perdón miles de veces al año por eso- al final es mucho mejor romper una regla que romper una psiquis. Una regla rota se repara fácilmente. Simplemente decimos, “Te pido perdón Dios, ¿qué he hecho? Lo siento, estoy de rodillas, con las manos en súplica, llorando. ¡Perdóname!” Dios te perdonará el haber roto una regla con tanta facilidad y tanta belleza.

Pero, ¿cómo puedes reparar una mente rota? Lo he visto y no tengo dudas de que tú lo has visto más que yo. He visto mujeres cuyas mentes están realmente fracturadas o casi fracturadas debido a la rigidez de una comunidad que no entiende cómo practicar el islām. Y le exige soportar esta carga sociológica y cultural que el hombre nunca o raramente soporta. Entonces, ella está bajo estado de sitio en la sociedad. Ella tiene demasiados problemas y está asediada y él está despreocupado. Él puede ir donde quiere, puede interactuar con quien quiere. Eso no es correcto, no es honesto.

Altmuslimah: Infiero de esto que está enfatizando que la ley islámica está viva, es dinámica y siempre responde a las realidades sociales.

Sí, todo lo que pertenece a la ley tiene que estar afinado con precisión para funcionar en la realidad social. Para ser un jurista debes comprender la realidad y debes guiar a la gente para que viva y se comporte en una forma que les permita practicar el islām en su plenitud y negociar la realidad de la forma más efectiva.

La tradición que está viva siempre te deja en el tiempo presente.

Altmuslimah: Es bastante difícil para mí aceptar que el islām realmente reconoce y responde a la situación personal. Me siento cómoda esforzándome porque en algún lugar dentro de mí hay una pequeña voz que dice que si no es difícil entonces no estoy haciendo lo suficiente. Eso es lo que realmente he entendido que un buen musulmán y una buena persona debe ser, alguien que está luchando constantemente.

El islām es una lucha espiritual y moral constante para obedecer sinceramente a Dios y para auto-perfeccionarse. La falta de comprensión de la naturaleza de la lucha moral y espiritual en el islām es, probablemente, uno de los problemas fundamentales de los musulmanes hoy en día. Frecuentemente hacemos que el islām sea rígido y ese no es el objetivo.

Cuando estudias hadīth con un erudito tradicional, a menudo el primero que se aprende es el llamado hadīth de apertura, dice:

“A quienes muestran compasión [a los otros], el Más Compasivo les muestra misericordia. Sed misericordiosos con [todos] quienes están en la tierra y Él que está en el cielo, será compasivo con vosotros”.

Siempre empezamos el estudio de los hadīth aquí porque esta es una religión de misericordia y la misericordia surge del amor.

Por ejemplo, el mawlīd (la observación del nacimiento del profeta, la paz sea con él) tiene el objetivo de infundir en nosotros amor y misericordia cultivando un amor más profundo por el profeta. Deberíamos hacer del mawlīd una de las piedras angulares de todas nuestras comunidades. Es una tradición central en el islām sunnita y es completamente coherente con el Qur’ān y la Sunna profética. Hay consenso entre los grandes eruditos de las cuatro escuelas sunnitas sobre su validez. El profeta, la paz sea con él, ayunaba los jueves porque había nacido un jueves, su esposa ‘Aisha le recitaba las poesías que sus contemporáneos habían compuesto en su honor. El mawlīd ha sido considerado tradicionalmente como uno de los actos de adoración que nos acercan a Dios más grandes.

Además, de acuerdo con el famoso comentarista coránico Ibn ‘Ashur, las líneas finales de la Surah al-Tawba, el último capítulo del Qur’ān en ser revelado al profeta, acentúan el amor y la misericordia que el profeta sentía por toda la humanidad. Los versos dicen:

“Verdaderamente, ha llegado a vosotros un mensajero de entre vosotros mismos, al que le pesa grandemente que sufráis en este vida y en la otra vida, que es solícito sobre vuestro bienestar, cuya naturaleza hacia los creyentes es pura bondad y misericordia. Entonces, si le dan la espalda dice ‘Dios es todo lo que necesito. No hay dios sino Él. …”

Según Ibn‘Ashur, la primera parte del verso fue revelada acerca de los incrédulos que habían rechazado al profeta y el final del verso se refiere a los creyentes. Es como si al inicio el verso dijera: “Vosotros que habéis visto este hermoso profeta que es uno de vosotros y no creísteis en él, sabed que esto le duele profundamente porque deseaba todo el bien de este mundo y del otro para vosotros”.

Esto es verdaderamente importante porque a veces hacemos preguntas como, “¿Podemos rezar por los no-musulmanes? El profeta tenía un corazón enorme y su corazón cobijaba a toda la humanidad. Sufría con el sufrimiento de los no creyentes. ¿Quiénes somos nosotros entonces, como musulmanes, para ser pomposos y arrogantes en esta sociedad?

Nuestra comunidad tiene que empezar a educar hombres y mujeres que estén realmente anclados en esta religión y que puedan representarla ante nosotros y ante los demás de una forma que agrade a Dios y su profeta y no quiebre la psique de la gente. Verás entonces que los eruditos tradicionales son aquellos que no te crean un complejo de culpa o hacen juicios morales sobre ti. El islām es una religión que tiene reglas externas que no son arbitrarias o rígidas y unas directrices espirituales y morales internas. Este islām de reglas rígidas y arbitrarias nos está destruyendo; reglas vacías sin entendimiento ni sabiduría, sin teología, sin amor al profeta, la paz sea con él.

Actualmente estamos sufriendo una plaga de extremismo religioso.  El profeta, la paz sea con él, nos advirtió sobre el extremismo y nos enseñó que no tiene nada que ver con el islām. El extremismo religioso pertenece al “partido de shaytan” (ḥizb al-shaytan). Shaytan mismo es un extremista y es el fanático más grande de la historia. Los sufíes dicen que cuando haces un acto de desobediencia es necesaria una tawba, un acto de perdón. Cuando haces un acto de obediencia, son necesarios miles de actos de perdón para que no te vuelvas arrogante y orgulloso y no te consideres mejor que los demás. La arrogancia es el pecado más grande de todos, mucho más grande que la desobediencia.

La arrogancia es la marca de los jariyitas, los “intrusos”, los rebeldes que destruyen el islām en nombre del islām y quienes, según nuestro profeta, la paz sea con él, son lo peor de toda la creación de Dios. Los numerosos hadīth que existen sobre los jariyitas están entre los más auténticos y de transmisión más masiva (muttawātir) del islām. El “Saḥih” del Imām Muslim trata extensamente sobre ellos al final del capítulo sobre el zakāh. El profeta, la paz sea con el, nos advirtió: “Saldrá de esta comunidad religiosa [islām] una gente que hará que desprecies tu oración cuando la compares con la suya”. Agrega que “despreciaremos nuestro ayuno cuando lo comparemos con el suyo”. También dice, la paz sea con él: “Recitarán el Qur’ān [continuamente] pero no llegará más abajo que sus omóplatos”. Esto es porque no entrará en sus corazones y no los llenará de luz, misericordia y entendimiento. “Saldrán disparados del [la religión] islām como una flecha sale disparada del arco”. Su fanatismo no tiene fundamento espiritual o profundidad religiosa. Debido a que el islām es una religión de compasión y moderación, en última instancia los rechaza y ellos lo rechazan, y el islām regresa a su belleza normativa.

Debemos crear una comunidad en la que sea posible respirar. Debemos comenzar a establecer sus propios y distintivos marcos cognitivos sobre los principios fundacionales del Qur’ān y de la Sunna de una manera que sea coherente con los cuatro grandes imāms y las ricas tradiciones de la civilización islámica normativa. Y entonces nuestro islām se volverá humano, bello, racional; con sentido común y muchos de los problemas que tenemos desaparecerán.
*Rabea Chaudhry es editora asociada de Altmuslimah

 


NT1  Shʿāfī, Mālik, Ḥanbal y Ḥanafī en el islam sunnita.

NT2 Una cama de Procusto es un estándar arbitrario para el que se fuerza una conformidad exacta. Se aplica también a aquella falacia seudocientífica en la que se tratan de deformar los datos de la realidad para que se adapten a la hipótesis previa. Procusto se ha convertido en un símbolo de conformismo y uniformización.

Procusto tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si por el contrario era de menor longitud de la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarla (de aquí viene su nombre).

 

Descolonizar los estudios coránicos

Joseph E.B. Lumbard

* Este es el borrador de un artículo presentado en la Novena Conferencia Bienal sobre el Qur’ān: “Texto, Sociedad y Cultura” en la SOAS[i] de la Universidad de Londres el 11 de noviembre de 2016. Se ha presentado una versión ampliada de este artículo para su publicación en el Journal of Qur’ānic Studies.

arbol-2En el número especial de 2012 del Journal of Qur’ānic Studies dedicado a la acogida en el mundo musulmán de la erudición euro-americana sobre el Qur’ān, Andrew Rippin concluye su prólogo expresando esperanza por “una disciplina que está potencialmente orientada hacia un vívido futuro de intercambios fructíferos en los que participarán académicos de todo el mundo”.[ii] Este es, de hecho, un desideratum para el ámbito de los estudios coránicos. Sin embargo, como observa Rippin, hay muchos obstáculos para una verdadera colaboración entre musulmanes y no musulmanes en los estudios coránicos. Entre estos obstáculos se cuenta la desconfianza que muchos estudiosos musulmanes tienen hacia la erudición euro-americana con respecto al Qur’ān. Esta desconfianza está quizás mejor expresada en el frecuentemente citado artículo de Parvez Manzoor, “Method Against Truth: Orientalism and Qur’ānic Studies”, que comienza:

La iniciativa orientalista de los estudios coránicos, cualesquiera sean sus otros méritos y servicios, fue un proyecto nacido del despecho, criado en la frustración y alimentado por la venganza: el desprecio de los poderosos por los débiles, la frustración de lo “racional” en relación con lo “supersticioso “y la venganza de los” ortodoxos “contra los “no conformistas”.[iii]

Muzaffar Iqbal expresó más recientemente quejas similares en una extensa revisión de la Encyclopaedia of the Qur’ān, en la que lamenta que el enfoque adoptado en la mayoría de los artículos del proyecto “niegue, ignore o considere irrelevante el fenómeno de la revelación (way) tal y como lo entiende el Islam.[iv]

Refiriéndose a estos y otros pasajes de la revisión de Iqbal, Rippin observa: “Superar este estancamiento entre la investigación académica y la respuesta apologética negativa, y tender un puente a través de los medios eruditos sigue siendo un valioso pero difícil objetivo.[v] Para superar esta brecha, Rippin aboga por «la traducción de los estudios coránicos modernos del árabe, el persa, el turco, el urdu o el indonesio, al inglés».[vi] Sin embargo, es necesario preguntarse por qué, para salvar esta división y desarrollar “intercambios fructíferos en los que participarán académicos de todo el mundo” debe comenzarse con los “estudios modernos” cuando las numerosas fuentes que han conformado el estudio coránico durante cientos y en algunos casos más de mil años, siempre han recibido poca o ninguna consideración en el estudio académico del Qur’ān en el ámbito euro-americano. Como lamenta Behnam Sadeghi,

La cantidad de trabajo que queda por hacer es grande, y las vías principales para encararlo son claras. Es ahora igualmente claro que las obras recientes en el género de la ficción histórica no son de ninguna ayuda. Por “ficción histórica” me refiero a la obra de autores que, cómodamente instalados junto a la montaña de material de las fuentes primarias y secundarias de literatura musulmana premoderna sobre los orígenes islámicos, afirman que no hay nuevos desafíos, nada que aprender de la literatura, y hablan de la escasez de pruebas. Liberados del requisito de analizar críticamente la literatura, pueden inventar imaginativas narraciones históricas basadas en pruebas escasas y parciales o irrelevantes, o en algunos casos sin prueba alguna. Abandonan la montaña como el producto ilusorio de un dogma religioso o de las conspiraciones del imperio o de la amnesia o del engaño de las masas, sin darse cuenta de que las fuentes literarias no siempre deben tomarse al pie de la letra para probar algo; o simplemente pasan silenciosamente por encima del montón de pruebas.[vii]

 

El “silencio” al que se refiere Sadeghi es evidente desde el inicio de la erudición euroamericana sobre el Qur’ān con Geiger, Weil, Sprenger y Noldeke, esto no quiere decir que no trabajaran con las fuentes islámicas clásicas. De hecho, han sido cuestionados por algunos eruditos posteriores por seguirlas demasiado de cerca. No obstante, la escuela occidental ha insistido en la construcción de los estudios coránicos sobre la base de ignorar las metodologías y muchas de las observaciones de las ciencias coránicas y de las tradiciones del tafsīr del Islam clásico. Como observa Bruce Fudge: «Los primeros estudios sobre el Islam en Occidente estuvieron dominados por la indagación filológica y el énfasis en las fuentes que favorecían una interpretación europea del Qur’ān sobre la que los musulmanes mismos pudieran haber tenido».[viii]

El favorecimiento de los enfoques e interpretaciones euroamericanas del Qur’ān impregna el campo hasta el punto de que muchos de los estudios del Qur’ān venerados en la tradición académica occidental no han tenido en cuenta el desarrollo acumulativo de conocimiento que radica en el corazón del trabajo académico. Incluso la prueba factual que oscurecería las teorías contemporáneas es voluntariamente justificada o ignorada. Por ejemplo, Harald Motzki ha demostrado que cuando John Wahnsbrough se enfrentó a las colecciones de hadices que comprometían su teoría de que las tradiciones relativas a la compilación del Qur’ān surgieron en el tercer siglo de la era islámica, decidió reescribir la historia afirmando que las colecciones en las que aparecen estas tradiciones “no eran realmente recopilaciones elaboradas por sus autores putativos sino hechas por sus pupilos o por generaciones posteriores”,[ix] en lugar de modificar sus propias teorías. Durante algún tiempo también ha habido una serie de estudios que sostienen que la poesía preislámica se originó en el período abásida y en algunas publicaciones recientes las refutaciones de tales teorías hechas por Arberry, Irfan Shahid son silenciosamente ignoradas.[x]

Esta tendencia y la incomodidad que genera, tal como lo expresan Manzoor e Iqbal, ha sido abordada en algunos círculos y se están produciendo cambios graduales en diversas áreas de los estudios coránicos. No obstante, es necesario un marco analítico adecuado para tender el puente hacia los intercambios fructíferos descritos por Rippin. No es posible resolver un problema sin analizarlo correctamente.

Dentro de la estructura actual de los estudios coránicos en la escuela euroamericana, todavía es necesaria la suscripción a la jerarquía epistemológica universal en la que a los enfoques seculares eurocéntricos se les da un lugar de privilegio. Estudiosos como Walter Mignolo, Enrique Dussel, Boaventura de Sousa Santos, Ramón Grosfoguel y muchos otros han observado que este privilegio epistémico es sintomático de la escuela euroamericana en general. Pero cuando se trata del estudio de materiales para los cuales se han establecido, desde mucho antes, otras tradiciones intelectuales y académicas, puede que nos quedemos dando palos de ciego en un camino que otros ya han transitado. La falta de compromiso colectivo con la tradición clásica lleva a una dispersión metodológica innecesaria, retrasando y perjudicando el refinamiento metodológico del ámbito.

Este privilegio epistémico de los enfoques euroamericanos garantiza que las consideraciones sobre el texto de los musulmanes de origen queden a menudo relegados a la mera condición de “suministro de información”. Se los considera eficaces cuando sirven a los fines de, y se pueden incorporar a la jerarquía epistemológica euroamericana. Pero no se les permite generar discursos epistémicos alternativos propios, ni mucho menos poner en tela de juicio las bases dogmáticas de quienes retiran selectivamente vituallas de la despensa de la tradición islámica clásica.

Ejemplos de esta forma de privilegio epistémico, e incluso de supresión, se encuentran a lo largo de la Encyclopaedia of the Qur’ān, donde muchos artículos ignoran las principales fuentes primarias y secundarias, saltando directamente a los estudiosos de origen euroamericano.[xi]

En muchos casos, las aproximaciones euroamericanas al Qur’ān abogan por el menosprecio de la tradición del comentario y la sīra como principio metodológico. La constante suposición de que la erudición “real” no puede y no debe confiar en la tradición del comentario clásico para el estudio del Qur’ān afirma a menudo basarse en la búsqueda de la “exactitud histórica”. Para alcanzar este tan loado objetivo, muchas de las fuentes son rechazadas de plano. Como escribe Andrew Rippin sobre la tradición del comentario islámico, “la historia real en el sentido de” lo que realmente sucedió “ha quedado totalmente absorbida en la interpretación posterior y es virtual o totalmente, indisociable de ella”.[xii] Siguiendo el ejemplo de Wansbrough, Rippin afirma que el material proporcionado por el tafsīr y la sīra no proporciona registros históricos, sino simplemente “los registros existenciales del pensamiento y la fe de las generaciones posteriores”.[xiii] Como observa Angelika Neuwirth con respecto a quienes adoptan este enfoque,

limitados por su prejuicio revisionista, estos investigadores asumen que la realidad histórica está tan profundamente deformada que hoy en día es imposible descubrir alguna información exacta sobre la primera época de las escrituras islámicas. Así, no sólo fue la idea de que en el Hijaz[xiv] había surgido una comunidad original asignada al reino de leyenda piadosa, sino que también cualquier intento de emprender una revisión microestructural del texto y de la historia de su crecimiento fue tildado de irrelevante y abandonado.[xv]

 

Este abandono metodológico de la tradición historiográfica islámica, tafsīr, y de las ciencias coránicas ha dado lugar a enfoques del texto coránico que, como observa Feras Hamza, “desplazaron casi completamente el uso del tafsīr en la reconstrucción del contexto histórico del texto coránico”.[xvi]

Estas observaciones se aplican igualmente a las investigaciones filológicas que rodean a menudo las fuentes primarias de la tradición islámica en un esfuerzo por recuperar el significado “original” de una palabra en relación con otras lenguas del Próximo Oriente.[xvii] Este tipo de aproximaciones al material proporcionado por la tradición clásica son bastante problemáticas, ya que incluso un estudio superficial del material exegético coránico revela que, en palabras de Travis Zadeh, está “muy dedicado a la recuperación del significado a nivel básico del significado gramático y lexicográfico del Qur’ān”.[xviii]

La aversión metodológica a incorporar las fuentes primarias conduce inevitablemente a la pregunta: “Si no podemos empezar por el principio, ¿por dónde empezar?” Mucha de la investigación euroamericana sobre el Qur’ān empieza con la suposición de que un contexto histórico, y evidentemente árabe, respecto al Qur’ān no puede ser recuperado de las fuentes primarias al estar demasiado teñido por la sabiduría piadosa y el embellecimiento político. En este sentido, Gabriel Said Reynolds argumenta que “el Qur’ān -por lo menos desde una perspectiva crítica- no debe ser leído en relación con lo que  le sucedió (el tafsīr), sino con lo que le precedió (la literatura bíblica)”.[xix] Reynolds se burla del uso que hicieron del tafsīr eruditos como Watt, Neuwirth y Abdel Haleem. Luego, basándose en las hipótesis de Burton, que postuló que la “sīra” surge de la exégesis que aspira a convertirse en historia[xx], Reynolds concluye que los relatos históricos proporcionados por los comentaristas,

pueden ser una guía adecuada para una lectura piadora del Qur’ān. Pero para el investigador crítico deben sugerir que el tafsīr es un notable logro literario que debe ser apreciado por derecho propio. Estas tradiciones del tafsīr no conservan el antiguo significado del Qur’ān, e insistir en lo contrario no ayuda ni al tafsīr ni al Qur’ān.[xxi]

De un modo verdaderamente colonialista, Reynolds, como Rippin, Wansbrough y otros anteriores, afirma que la autoridad para interpretar el texto ya no está dentro de la tradición islámica clásica, y que en realidad nunca lo estuvo, porque esa tradición sigue siendo putativa en el mejor de los casos y sus metodologías son epistémicamente inferiores a las de la moderna escuela euroamericana. Como observa Travis Zadeh para estas metodologías revisionistas de la crítica histórica: “El poder de la crítica histórica suele avanzar en oposición directa a lo que necesariamente constituye una tradición interpretativa intelectualmente debilitada y teológicamente poco fiable.”[xxii] Hay ciertamente temas donde el tafsīr resulta especulativo, pero la tradición misma fue muy consciente de esto y los exégetas formados en la tradición desde la época de Ṭabarī hasta el presente han criticado a exégetas anteriores por este motivo.

Esta forma de descartar la tradición académica islámica con un juicio sumario se apoya en la cartografía epistemológica de la escuela moderna que resulta de las definiciones particulares originadas en una única región, Euroamérica. Como observa Boaventura de Sousa Santos, esta cartografía epistemológica dibuja primero una línea visible que separa las diferentes epistemologías aceptadas por el pensamiento moderno, con la ciencia dura situada en la cima. Luego hay una “línea abisal invisible que separa la ciencia, la filosofía y la teología por un lado, y por el otro, los conocimientos considerados inconmensurables e incomprensibles al no encontrar los métodos científicos de la verdad ni sus refutadores reconocidos en el campo de la filosofía y la teología”.[xxiii] Todo lo que se encuentra al otro lado de la línea no es considerado conocimiento real, sino relegado al reino de las “creencias, opiniones, entendimientos intuitivos o subjetivos, que a lo sumo pueden convertirse en objetos o materia prima para la investigación científica”[xxiv] o, en este caso, histórica y filológica.

Lo que se propone no es simplemente un proceso de dividir los estudios coránicos y los estudios de tafsir en disciplinas distintas. Más bien es el proceso de declarar el tafsīr y las ciencias coránicas como herramientas ineficaces e ilegítimas para el estudio del texto coránico. Esta es una forma de lo que Anja Nygren denomina “colonización epistémica”, en la que las metodologías que plantean alternativas viables a las epistemologías eurocéntricas son empobrecidas y aisladas, mientras que otras formas de conocimiento que representan un potencial desafío a las epistemologías dominantes son borradas o restringidas con la expectativa de que sean confinadas a la condición de artefactos de museo como ejemplos del llamado conocimiento ‘tradicional’[xxv]. Quienes luego buscan reafirmar la primacía o incluso la validez de los modos de interpretación por los cuales los pueblos no occidentales se comprenden a sí mismos, sus historias y sus textos, y por medio de los cuales se presentan a otros, son tildados de «apologistas», «esencialistas», “tradicionalistas”,”románticos”, o cualquiera que sea el término menospreciativo de la época.

En este enfoque abisal identificado por Santos, el tafsīr y las ciencias coránicas son considerados objetos dignos de investigación histórica y literaria, pero no se considera que proporcionen material útil para el estudio real del texto coránico. La cartografía eurocéntrica del conocimiento inherente a este enfoque produce una división masiva entre los que investigan el texto en el período contemporáneo, basándose en la tradición del comentario clásico, y los que estudian el texto coránico en universidades occidentales y occidentalizadas, abocados a diversos planteamientos que se siguen documentando en hipótesis seculares sobre los orígenes y la naturaleza del texto. Para establecer una voz autorizada, aquellos comprometidos con los enfoques euroamericanos del texto participan en la “negación radical de la co-presencia” de otros enfoques epistemológicos.[xxvi] A los ojos de los que pertenecen a otras disciplinas dentro de la academia moderna, tal negación parece lógica porque se basa en el supuesto de que todos hemos sido aculturados o de que todos hemos sido “educados”.[xxvii]

El resultado de esta cartografía abisal es que los enfoques que se originan en la escuela euroamericana son vistos como los enfoques “civilizados” del texto, mientras que los empleados en la tradición del comentario clásico o aquellos que incorporan algunos de sus aspectos son vistos como inherentemente defectuosos, al estar basados en epistemologías alternativas cuya legitimidad es a priori denunciada como proveniente de lo que De Sousa Santos denomina «reino de creencias y comportamientos incomprensibles que de ninguna manera pueden considerarse conocimientos».[xxviii]

En el caso de los estudios coránicos, las pruebas historiográficas, lexicográficas, filológicas o arqueológicas citadas para apoyar posiciones de fe y argumentos teológicos son descartadas al suponerse que han sido creadas para apoyar estas posiciones y argumentos. Las posiciones teológicas se consideran “no cognitivas”, lo que significa que no pueden ser el resultado de procesos de pensamiento objetivos similares a los de los modernos. Por lo tanto, cualquier prueba usada para apoyarlas se considera una falsificación, como en el ejemplo de Burton antes citado. Aquí, los procesos de pensamiento de los pensadores musulmanes clásicos son literalmente retratados como atrasados; ya que afirmar que los primeros estudiosos islámicos necesitaban inventar pruebas para apoyar sus conclusiones, significa que no sabían cómo sacar conclusiones sólidas de las pruebas.

Como resultado de este abisal acercamiento a los estudios coránicos, una tradición académica que se ha desarrollado durante más de 1000 años es considerada “lectura piadosa” y presentada como inherentemente “acrítica”.

Conclusión

En el tiempo que disponemos no se puede examinar la profunda penetración de una cartografía epistemológica colonialista en el campo de los estudios coránicos. Los ejemplos proporcionados derivan de las tendencias revisionistas que actualmente son, de hecho, rechazadas por muchos en el campo de los estudios coránicos. Sin embargo, estas actitudes penetran en otros ámbitos, llevando incluso a quienes simpatizan con la tradición islámica clásica a abogar por enfoques “basados en una completa negación de la tradición interpretativa clásica”.[xxix] Se propone que la relación entre los estudios coránicos y el tafsīr sea modelada o refleje, la relación entre los estudios bíblicos hebreos y los estudios del Midrash o los estudios del Nuevo Testamento y los primeros padres de la iglesia.[xxx] Si bien estos corpus se superponen al tafsīr, existen diferencias significativas en las historias de transmisión de los textos y en sus respectivas comunidades interpretativas que exigen que los estudios coránicos se desarrollen por derecho propio.[xxxi] Además, si se examinan las publicaciones recientes en los estudios coránicos euroamericanos, puede llegarse a la conclusión que el único trabajo significativo en estudios coránicos lo está haciendo la escuela euroamericana.

En la actualidad, cuando hablamos de la relación entre las metodologías basadas en la tradición islámica clásica y las que surgen de la escuela euroamericana, no estamos hablando realmente de una relación porque la mayoría de los estudiosos occidentales y occidentalizados han sido condicionados a negar las epistemologías no-occidentales como alternativas relevantes. Las epistemologías alternativas son, en efecto, “no cognitivas”, a menos que puedan traducirse al (los) paradigma(s) dominante(s). Pero este mismo proceso de traducción los desnaturaliza y los reconvierte de modo que ya no cumplen las funciones para las que fueron establecidos y desarrollados. En cambio, pasan a ser secundarios respecto a los paradigmas euroamericanos y considerados valiosos en la medida en que puedan aportarle una o dos observaciones, o en la medida en que hayan alcanzado en algún momento conclusiones similares, en cuyo último caso se interpretan como una validación del paradigma dominante.

Para ir más allá de los supuestos de los privilegios epistémicos y de la soberanía epistémica euroamericana que impregnan el campo, debemos ser conscientes de la situación del pensamiento centrado en un enfoque occidental y “despensar” los criterios dominantes que con demasiada frecuencia definen el campo de los estudios coránicos en la escuela euroamericana. Esto requiere ir a la raíz de estos criterios para examinar y cuestionar “sus presupuestos culturales, epistemológicos e incluso ontológicos.”[xxxii] Este proceso requiere que estemos abiertos a lo que Walter Mignolo llama “las posibilidades de diferentes y legítimos “lugares de enunciación”.[xxxiii] Una disciplina que incorpore múltiples “lugares de enunciación” tendrá una mayor diversidad epistemológica y permitirá “transformaciones emancipadoras” siguiendo guiones fuera de los desarrollados por las teorías críticas centradas en un enfoque occidental.[xxxiv]

Para avanzar hacia lo que yo llamaría un campo trans-moderno de estudios coránicos en el que eruditos de múltiples orígenes dialoguen a través de las divisiones metodológicas y epistemológicas, el campo de los estudios coránicos debe ser descolonizado. Esta descolonización puede permitir nuevas “ecologías de conocimiento” que reconozcan la validez de múltiples perspectivas o “lugares de enunciación”. Reconocer diversas ecologías de conocimiento permitiría una jerarquía de validación diferente que no privilegiaría una metodología sobre otras, debido a nada más que el legado de la colonización intelectual. Mucho más importante que la traducción es el desarrollo de enfoques contra-hegemónicos que permitan “la equidad entre diferentes maneras de conocer y diferentes tipos de conocimiento”.[xxxv] Esto permitiría ejercer un papel mucho mayor al tafsir y a las ciencias coránicas en los estudios coránicos que lo que actualmente ofrecen muchos enfoques del texto de la escuela euroamericana.

Tengo la esperanza de que cuando seamos capaces de integrar mejor las metodologías de la tradición islámica y la de la escuela euroamericana, lo que ahora muchos consideran “residuos del pasado” puedan ser, de hecho, semillas de nuevos paradigmas intelectuales en el futuro.


* N del T: Hemos respetado la grafía del nombre de la revelación islámica –Qur’ān- del texto original en inglés, pero hemos preferido castellanizar el adjetivo –coránicos- porque su uso está ampliamente difundido y nos parecía una complicación innecesaria.
 [i] N del T: School of Oriental and African Studies
[ii] Andrew Rippin, ‘The Reception of Euro-American Scholarship on the Qur’ān and tafsīr: An Overview,’ Journal of Qur’ānic Studies 14.1 (2012), p. 7.
[iii] Parvez Manzoor, ‘Method Against Truth: Orientalism and Qur’ānic Studies,’ Muslim World Book Review 7 (1987), p. 39.
[iv] Muzaffar Iqbal, ‘The Qurʾān, Orientalism and the Encyclopaedia of the Qurʾān,’ Journal of Qur’ānic Research and Studies 3:5 (2008), p. 12.
[v] Andrew Rippin, ‘The Reception of Euro-American Scholarship on the Qur’ān and tafsīr: An Overview,’ Journal of Qur’ānic Studies 14.1 (2012), p. 4.
[vi] Ibid., p. 6.
[vii] Behnam Sadeghi and Uwe Bergmann, ‘The Codex of a Companion of the Prophet and the Qurʾān of the Prophet,’ Arabica 57 (2010), p. 416.
[viii] Bruce Fudge, ‘Qurʾānic Exegesis in Medieval Islam and Modern Orientalism’, Die Welt des Islams 46,2 (2006), p. 127
[ix] Harald Motzki, ‘The collection of the Qur’ān: A Reconsideration of Western Views in Light of Recent Methodological Developments’, Der Islam, (2001), p. 21. El magistral análisis de Motzki de las tradiciones pertenecientes a la recopilación del Qur’ān -tradiciones que Wahsbrough y estudiosos posteriores han sostenido que no surgieron hasta el siglo III-  demuestra que “parece adecuado concluir que los informes sobre la recopilación del Qur’ān de Abū Bakr y sobre la edición oficial hecha por orden de ‘Uthmān ya estaban en circulación hacia finales del s. I de la era islámica y que al-Zuhrī posiblemente recibió alguno de ellos por parte de las personas que indicó en sus isnāds. “(p.31).
[x] Esta teoría, planteada por primera vez por Ta Ha Hossein en 1924, ha sido refutada por Arberry (The Seven Odes, 228-54) y, después, por Irfan Shahid, “The Authenticity of Pre-Islamic Poetry: The Linguistic Dimension,” Al-Abhath 44; 1996: pp.  3-29.
[xi] Esta metodología en la que las fuentes islámicas clásicas son pasadas por alto a favor de la erudición euroamericana también es evidente en la composición del consejo editorial que está compuesto en su mayoría por investigadores no musulmanes. Los que son musulmanes o de origen musulmán están profundamente arraigados en epistemologías eurocéntricas.
[xii] Andrew Rippin, ”Methodologies of John Wansbrough” en Varioum II, p. 156
[xiii] Rippin, II
[xiv] N. del T: Hijaz: región histórica de la Península Arábiga en la que se encuentran las ciudades de Meca y Medina
[xv] Neuwirth, 2014, p. 10.
[xvi] Feras Hamza, “Tafsir and Unlocking the Historical Qur’ān”, p. 21.
[xvii] Ver Walid Saleh, “The Etymological Fallacy and Quranic Studies”.
[xviii] Travis Zadeh, “Quranic Studies and the Literary Turn”, p. 339.  Como observa Angelika Neuwirth: “En última instancia, basada en la literatura filológica occidental sobre el Qur’ān, el corpus coránico parece, al ojo inexperto, consistir en un amorfo conjunto de versos sin ninguna justificación reconocible” (35). Walid Saleh es algo más enfático, afirmando que puesto que el estudio académico serio del Islam en la escuela euroamericana comenzó en el siglo XIX, muchos (aunque no todos) eruditos occidentales han operado en un marco que presenta el Qur’ān como “un libro caótico y dispar, derivativo a nivel de lexema, caótico a nivel de composición y, finalmente, fascinante sólo en tanto que nunca podremos explicar su paradójico poder de capturar la atención de los ignorantes musulmanes”.
[xix] Gabriel Said Reynolds, The Qur’ān and its Biblical Subtext, p. 13.
[xx] J. Burton, “Law and exegesis: The Penalty for Adultery in Islam”, in J.R. Hawting y A.A. Shareef (eds), Approaches to the Qur’ān, London: Routledge, 1993, (269-84), p. 271. Esto se convierte en un proceso auto-realizable donde si se puede imaginar una motivación teológica, jurídica o política para un informe, se considera que ell informe en cuestión no puede ser históricamente cierto. Dados los recientes desarrollos en el campo, es sorprendente que se citara a Burton en tales contextos. Como han demostrado Behnam Sadeghi y Uwe Bergman, la propia tradición manuscrita demuestra que la tesis de Burton es insostenible: “La evidencia manuscrita corrobora ahora los informes pre-modernos sobre la existencia de los códices de los Compañeros, sus diferentes ordenaciones de las sūra y, hasta cierto punto, la naturaleza de sus diferencias verbales. La teoría de John Burton, refutada de forma concluyente, es la que afirma que todos esos informes eran ficciones post-históricas dirigidas a «contrarrestar, elucidar o incluso eludir el «texto de Uthmān». Behnam Sadeghi y Uwe Bergmann “The Codex of a Companion of the Prophet and the Qurʾān of the Prophet,”, Arabica 57 (2010), p. 412
[xxi] Reynolds, The Qur’ān and its Biblical Subtext, p. 19.
[xxii] Zadeh, p. 340.
[xxiii] Boaventura de Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking: From Global Lines to Ecologies of Knowledge”, Review. XXX, 1, p. 47.
[xxiv] Ibid, p. 47.
[xxv] Anja Nygren, “Local Knowledge in the Environment Development Discourse, 1999; (Lander 2000)
[xxvi] De Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking: From Global Lines to Ecologies of Knowledge”, p. 48.
[xxvii] Nietzsche tenía razón desde el principio. Dijo que éste es el problema con la escuela moderna y el conocimiento moderno desde hace más de cien años.
[xxviii] De Sousa Santos, “Beyond Abyssal Thinking”, p. 51.
[xxix] Zadeh, p. 339.
[xxx] Angelika Neuwirth escribe: “El hecho de que un enfoque análogo en los estudios bíblicos (por ejemplo, leer la Biblia hebrea junto con el Midrash o leer el Nuevo Testamento a través de la óptica de los primeros Padres de la Iglesia) sería desaprobado en contextos académicos, muestra claramente qué exótico estatus se le ha asignado al Qur’ān hasta ahora.  Angelic Neuwirth, Scripture, Poetry and the Making of the Community: Reading the Qur’ān as a Literary Text (Oxford: Oxford University Press in association with The Institute of Ismaili Studies, 2014), p. 38. En otro artículo, Neuwirth escribe: “Permítanme enfatizar que una  marginalización comparable del propio texto a favor de su exégesis sería inconcebible en todo estudio bíblico serio. En ninguna corriente de la escuela actual los estudios bíblicos críticos se basan en las tradiciones exegéticas. Tampco los textos de la Biblia hebrea se leen a través de la óptica de las discusiones midrashícas, ni el Nuevo Testamento  se lee de acuerdo con los tratados de los Padres de la Iglesia. En ambos campos de los estudios bíblicos, los textos bíblicos se contextualizan individualmente con los escritos y tradiciones vigentes en el medio de donde surgieron “. “Orientalism in Oriental Studies? Qur’ānic Studies as a Case in Point,” Journal Of Qu’ranic Studies, p. 116
[xxxi] Zadeh, p. 340
[xxxii] De Sousa Santos, Epistemologies of the South, p. 237.
[xxxiii] Walter Mignolo, The Darker Side of the Renaissance: Literacy, Territory, and Colonization, IX.
[xxxiv] El puente que se tienda entre los estudios coránicos en el mundo musulmán y la escuela euroamericana no puede basarse en suposiciones de soberanía epistémica del pensamiento euroamericano, sino que debe explicar el contexto epistémico en el que han surgido los enfoques euroamericanos del texto.
[xxxv] De Sousa Santos, Epistemologies of the South, p. 237.

Los estados internos de cada fase de la oración

Texto del imam Al-Ghazali recogido en el libro Inner Dimensions of Islamic Worship de Muhtar Holland

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La Llamada A La Oración

Cuando oigas la llamada a la oración dada por el muecín, siente el temor de la proximidad de las Cuentas del Día de la Resurrección. Prepárate a ti mismo internamente y externamente a responder, y a hacerlo sin dilación. Aquellos que son rápidos en responder a esta llamada son aquellos que serán preguntados gentilmente en el día de la Gran Revisión. Así que inspecciona tu corazón: si lo encuentras lleno de diversión y felicidad y ansioso por responder, puedes esperar ante esta situación que te traigan buenas noticias y la salvación en el Día del Juicio. Esto es por lo que el Profeta, con él sea la paz, solía decir: “¡confórtanos, Bilal!” porque Bilal era el muecín y la oración la diversión y el confort del Mensajero, sobre él la paz.

La Pureza Ritual

Cuando prestamos atención a la pureza ritual en las cosas que nos rodean progresivamente en planos más cercanos – tu habitación, luego tus ropas, luego tu piel,- no están en contraposición a tu ser interno, que se encuentra en el corazón de todo esto. La batalla para purificarlo es mediante el arrepentimiento y el rechazo de los excesos, y con la determinante resolución de no volver a cometerlos en el futuro. Limpia tu ser interior por este camino, porque este es el lugar que examina Aquel al que tu adoras.

Cubrir Las Partes Privadas

Tú cubres las partes privadas para prevenir que ciertas partes del cuerpo sean expuestas a la vista. Pero ¿qué es de las vergonzosas áreas de tu ser interno, aquellos desgraciados secretos de tu alma, que sólo son escrutados por tu Señor, Grande y Glorificado sea? Se consciente de estas faltas. Se discreto acerca de ellas, pero ten en cuenta que nada puede ser escondido de la vista de Allah, Glorificado sea. Sólo a través del arrepentimiento, la vergüenza y el temor, serán perdonados…

Orientarse A La Qibla

Así al orientarte a la qibla, al realizar la orientación, retiras externamente tu rostro de todo el resto de direcciones para hacerlo hacia la Casa de Allah, Ensalzado sea. ¿Acaso  supondrás que no se te pide también que retires tu corazón de todo lo demás, dirigiéndote hacia Allah, Elevado y Glorificado sea? ¡Qué absurda idea, pues éste es el objetivo del ejercicio!… El profeta, con él sea la paz, dijo: “cuando un hombre se levanta para rezar, dirigiendo su deseo, su rostro y su corazón hacia Alllah, Grande y Glorioso, abandona esta oración volviendo al estado en que se encontraba el día en el que su madre le dio a luz”.

La Posición De Pie (Qiyam)

Así la postura erguida significa mantenerse a si mismo recto -en cuerpo y espíritu- en la presencia de Dios, Grande y Glorioso, tu cabeza, que es el miembro más alto de tu cuerpo, debe de estar inclinado, como recuerdo de la necesidad de mantener el corazón humilde y honesto, libre de altivez y orgullo…

Intención (Niya)

Cuando formules tu intención, debes tratar de ser responsable ante Allah, Exaltado sea, realizando la oración en obediencia a Sus ordenes, realizándola de manera adecuada, evitando las cosas que la invalidan o la hacen mermar en perfección, realizándola con sinceridad, buscando la aceptación de Allah, Exaltado sea, en la esperanza de Su recompensa y con temor de Su castigo, buscando Su gracia y favor por Su parte…

Takbir

Para el takbir, el Allahu akbar que comienza la oración, tu corazón no debe ser contrario a las palabras que pronuncia tu lengua. Si en tu corazón sientes que hay algo más grande que Allah, Exaltado sea, aunque tus palabras sean verdad, Allah es testigo de que eres un mentiroso…

Invocaciones del comienzo

Cuando realices la invocación del comienzo, guárdate del politeísmo oculto en ti mismo. Fue por la gente que rezaban buscando la aprobación de los hombres, así como la de la Divinidad, que Allah, exaltado sea, reveló este verso:

“Quien quiera encontrarse con su Señor, que haga obras rectas y que no asocie a nadie en su adoración a su Señor” 18:10

Cuando dices ”busco refugio en Allah de Satán el maldito”, debes ser consciente de que el demonio es tu enemigo y que aguarda una oportunidad para alejarte de tu Señor, exaltado sea. Satán tiene envidia de tu habilidad para comunicarte con Allah, y de postrarte ante Él…

Recitación del Corán

En cuanto a la recitación del Corán podemos distinguir tres tipos de personas:

a) Aquellos que mueven sus lenguas de forma inconsciente.

B) Aquellos que ponen atención en el movimiento de sus lenguas, entendiendo el significado, escuchándolo como si procediese de una persona diferente a ellos; este es el grado de las gente “de la derecha”

c) Aquellos que comienzan con la conciencia del significado, y usan sus lenguas para expresar esta conciencia interna. La lengua actúa para ellos como mero interprete de este sentimiento interno, o como un profesor. En el caso de los más cercanos a Allah, su lengua es un mero interprete…

La Flexión (ruku)

De acuerdo con ‘Ikrima, Allah, glorificado sea, se refiere a las posturas de pie, flexionado, postrado y sentado cuando dice:

“Aquel que ve cuando te levantas a rezar y tus movimientos estando entre aquellos que se postran” 26:218-219

La flexión (ruku) y la postración (suyud) se acompañan de una renovación de la afirmación de la Grandeza de Allah, glorificado sea…

Al flexionarse, renuevas tu sumisión y humildad, tratando de afinar tus sentimientos internos a través de la refrescante conciencia de tu propia impotencia e insignificancia ante el poder y grandeza de tu Señor. Para confirmarlo, buscas la ayudad de tu lengua, glorificando a tu Señor, y testificando repetidamente Su Suprema Majestad, tanto externamente como internamente.

Cuando te levantes espera que Él sea misericordioso contigo. Para hacer énfasis en este deseo, dices “Allah escucha a aquellos que Lo alaban”. Siendo consciente de la necesidad de mostrar gratitud añades inmediatamente “Las alabanzas más agradecidas son para Ti, nuestro Señor”. Para mostrar la abundancia de esta gratitud deberías añadir “tanto como los cielos y la tierra contienen”.

Postración (suyud)

Entonces te inclinas en postración, siendo este el más alto nivel de sumisión, porque llevas la parte más preciada de tu cuerpo, tu cara, hasta lo más bajo, para encontrase con el polvo de la tierra. Si es posible, deberás tratar de hacer tu postración sobre el suelo desnudo, pues esto lleva más a la humildad y de forma más segura a la conformidad. Cuando te dispongas en esta posición de proximidad, deberás ser consciente que perteneces a ella. Estás devolviendo la rama a su raíz, porque de polvo fuiste creado y al polvo deberás regresar. Al mismo tiempo debes renovar tu conciencia interna de la Majestad de Allah, diciendo “Gloria a mi Señor el Más Alto”. Repítelo para añadir mayor confirmación, porque un a sola vez no resulta lo suficientemente enfático.

Cuando tus sentimientos interiores hayan sido así refinados, deberás confesar tu esperanza de obtener la Misericordia Divina, porque Su Misericordia fluye rápidamente hacia la debilidad y humildad, y no hacia la arrogancia y vanidad.

Mientras levantes tu cabeza, di Allahu Akbar y pide por aquellos que necesites, haciendo la súplica de tu elección, como “Mi Señor, perdóname y ten misericordia. Ignora mis faltas, de las cuales Tu estás bien informado”.

A continuación reafirma tu sumisión con una segunda postración.

Sentarse y testificar

Cuando estés sentado para dar testimonio (tashahhud), hazlo decorosamente. Declara que todos las oraciones y buenas obras que realizas son buscando la complacencia de Allah, y que todo Le pertenece. Ese es el significado de “at-tahiyat…” Se consciente del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y de su noble persona, mientras dices “la paz sea contigo, o Profeta, y también la misericordia y bendiciones de Allah…”. Asegúrate de que tu saludo le llega, y él te devolverá un saludo más perfecto todavía. Salúdate luego, y a todos los siervos sinceros de Allah, a continuación testifica la Unidad de Allah, exaltado sea, y la misión del Profeta Muhammad, Su profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y pide su protección.

La Suplica del Final

Al fin de la oración, debes ofrecer la suplica tradicional, implorando y entregándote con tranquilidad y humildad, confiando en ser escuchado. Incluye en tu oración a tus padres y otros creyentes.

Saludo (Taslim)

Finalmente, con la intención de terminar tu oración, dirige tu saludo a los ángeles y al resto de los presentes. Siente gratitud hacia Allah, glorificado sea, por haberte permitido completar este acto de adoración. Imagina que estás despidiendo a esta oración, y que podrías no vivir para ver otra como ella…

Lo imprescindible (IIII)

Ibn ‘Arabi

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Es incumbencia tuya examinar cada acción, cada palabra, cada acto de Islam, cada relación con los demás, tales como la amistad o el matrimonio. Ante cada cosa, debes averiguar si es buena o mala, pura o impura, correcta o incorrecta; en una palabra: legal o ilegal. En algunos casos, estará claro; entonces has de escoger el bien y dejar el mal. En algunos otros, será dudoso; entonces has de dejarlo como si fuera malo y buscar aquello que sea seguro.

Sigue esa consigna del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él). Incluso si tienes necesidad de algo que resulta dudoso, incluso si no puedes conseguir otra cosa, no lo tomes: déjalo por amor a Allah. Eso es la escrupulosidad. Ten por seguro que Él recompensará al escrupuloso con bienes abundantes mucho mejores que la cosa dudosa que hubo de ser abandonada. Pero, no esperes tu recompensa in- mediatamente.

La escrupulosidad es la base del Islam y el camino hacia la verdad. Si eres escrupuloso, todas tus acciones serán puras y sinceras, todo lo que hagas terminará bien, estará en armonía con el

mandato de Allah. Serás el receptor de la generosidad de Allah; todos recurrirán a tu ayuda. Estarás bajo la protección de Allah. Si eres escrupuloso y riguroso en tu Islam, evitando lo incorrecto y lo dudoso, no cabe duda que recibirás todas estas bendiciones. Pero, si vuelves la espalda a la escrupulosidad y a la humildad, el Juez Absoluto te colocará en un puesto deshonroso, y te encontrarás falto de ayuda y aterrorizado. Te dejará a tu suerte en manos de ti mismo. Entonces serás un juguete para el Diablo, que no encontrará ninguna resistencia, ninguna oposición a sus tentaciones, y te desviará de la verdad. Emplea todos tus esfuerzos en permanecer en el camino de la piedad, y que Allah te ayude.

Este mundo es un lugar de preparación, donde te dan muchas lecciones y pasas por numerosas pruebas. En él escoge lo menos antes que lo más. Conténtate con lo que tienes, aunque sea menos de lo que poseen los otros. Verdaderamente debes preferir tener menos.

Este mundo no es malo. Al contrario, es el campo del Más Allá: lo que cultives aquí, allí cosecharás. El mundo es el camino hacia la felicidad eterna, y por lo tanto es bueno, merecedor de ser querido y alabado.

Lo que es malo es tu modo de servirte del mundo cuando te vuelves ciego para la verdad y totalmente consumido por tus deseos, tus apetitos y tu ambición mundana. A nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él), en quien la sabiduría era transparente como el cristal, alguien le preguntó:

«¿Qué es lo mundanal?» Contestó: «Todo cuanto te hace estar menos vigilante y olvidar a tu Señor»

Por consiguiente, los bienes de este mundo no son dañinos en sí mismos, sino sólo cuando dejas que te vuelvan olvidadizo, desobediente y despreocupado del Señor que te los ha ofrecido generosamente. Es tu sentido del mundo, tu relación con él, tu preferencia por él en detrimento de Quien te lo dio, lo que te hace insensible y es causa de que rompas tu conexión con la Verdad.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A quien prefiere el mundo por encima del Más Allá se le obliga a padecer tres cosas: una carga insoportable que nunca se aligerará, una pobreza que nunca se aliviará y una ambición, un hambre que jamás se saciará”.

Así pues, quien vive exclusivamente para este mundo, queda reducido a sentir sus penas y sus dificultades: intentando resolver él sólo los problemas que éste causa, siendo totalmente dependiente del mismo como si fuera un mendigo, intentando satisfacer las necesidades de su carne y de su ego a partir de él. Esa carne, ese ego cuyos apetitos no conocen la saciedad, cuyas ambiciones no conocen límite, siempre deseando, siempre con hambre, siempre con insatisfacción. Estas son las recompensas que el mundo reserva para aquellos que hacen de él su señor, olvidando al Señor de todos los universos.

Esto no quiere decir que debas abandonar el mundo, no cumpliendo con tus deberes en él ni participando en sus asuntos retirándote a un rincón sin esforzarte, sin trabajar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) dice:

«A Allah le gusta ver al creyente trabajando en su profesión “. «En verdad que a Allah le gusta quien tiene oficio». «El que gana su sustento legalmente con sus esfuerzos es el predilecto de Allah».

Estos dichos (hadices) significan que la benevolencia de Allah abarca a todos los que en este mundo trabajan duro en un oficio o negocio. Por esta razón, todos los profetas trabajaron para su sustento.

Se cuenta que un día ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) se encontró con un grupo de personas sentadas perezosamente sin hacer nada. Les preguntó quiénes eran. «Somos – respondieron- de aquellos que han puesto sus asuntos en manos de Allah y en Él confiamos» «¡En verdad que no lo sois! -replicó lleno de cólera- ¡Sois sólo holgazanes, parásitos del esfuerzo de otra gente! Pues alguien que confía de verdad en Allah primero planta la semilla en el vientre de esta tierra y luego confía, espera y pone sus asuntos en las manos de Quien todo lo sostiene».

Algunos sabios auténticos llegan casi a afirmar que el trabajo -en las profesiones, los oficios y los negocios que son legales según la Sharia- es un requisito del Islam. Afirman que se tiene verdadera apertura en Allah cuando se realizan las prácticas del Islam (‘ibadas) y que el trabajo es una de ellas. Se basan en el siguiente versículo:

«Terminada el Salât (del viernes) ¡id a vuestras cosas, buscad el favor de Allah! Recordad mucho a Allah! Quizá, así, prosperéis». [Corán 62:10]

Así pues, dejar lo mundano y el mundo no significa no cumplir con tus deberes en él.

Tal vez lo que se quiere decir con ser mundano sea el hecho de entregarse exclusivamente a acaparar las ventajas del mundo. La persona mundana se identifica con lo que ha acaparado y está orgullosa de ello. Llena de ambición se dedica a acumular bienes de este mundo sin ponerse a considerar si son legales o no, no sólo su parte sino también la de los otros. Peor aún es no ver nada malo en todo esto, pensar que es el camino correcto, el único camino.

Cuando el amor a este mundo llena totalmente tu corazón, no deja espacio para recordar a Allah. Olvidando el Más Allá, prefieres este mundo efímero.

Todo lo que necesitas de este mundo es algo legal para satisfacer tu hambre, algo con qué cubrirte y un techo bajo el que cobijarte. Que éstas sean las únicas cosas que pidas a este mundo, ninguna más. No envidies la aparente abundancia temporal de que parece disfrutar la gente atada a este mundo, ni desees las riquezas que han acaparado sin tener en cuenta el bien o el mal, lo legal o lo ilegal. ¿Cuánto tiempo permanece uno en este mundo?

Alguien que elija este mundo efímero prefiriéndolo al bien verdadero del eterno Más Allá nunca alcanzará su meta, ni aquí ni allí. Ya que la ambición de quien ambiciona este mundo nunca quedará satisfecha. ¿No ves que el Hacedor del Destino decide tu suerte en este mundo y que recibes ni más ni menos de lo que estás destinado a recibir? Te guste o no, lo que Allah ha establecido no cambia. Queramos más o no, sólo podemos lograr lo que está reflejado en el espejo de nuestro destino. Dice Allah:

«Nosotros les dispensamos las subsistencias en la vida de acá,.. [Corán 43:32]

Pero, la gente que toma este mundo por su dios tiene deseos ilimitados. Sin embargo, como no recibirán ninguna de las cosas que desean, si no las tienen asignadas, estarán insatisfechos e infelices toda su vida, y en el Más Allá tendrán que enfrentarse a la ira de Allah.

Los deseos mundanos son como el agua del mar , que, cuanto más bebes, más sed sientes. El Mensajero de Allah (s.a.s.) comparó este mundo con un estercolero sólo para decirte que te mantuvieras alejado de él. Conténtate con la porción de bienes terrenales que Allah ha incluido en tu destino, pues, te guste o no, esa es la parte que te corresponde.

Allah aconsejó y avisó al profeta Moisés (que la paz sea con él), diciéndole:

“Oh descendiente de Adán, si estás satisfecho con lo que te he asignado, daré reposo a tu corazón y serás merecedor de alabanzas. Pero, si no te sientes satisfecho con lo que te he asignado, concederé al mundo poder sobre ti. Correrás por él como corre un animal salvaje en el desierto. y ¡Por Mi poder y majestad! no recibirás de él nada más que lo que te he asignado y merecerás la condenación,…”

Esto significa que el hombre logrará la paz del corazón y alcanzará la alabanza de Allah y Su gracia, si acepta y está contento con la parte que le haya correspondido según la distribución de Allah. En cambio, si no aceptas la parte que te ha sido destinada. Allah convertirá en, enemigo tuyo este mundo que tanto deseas. La tierra será para ti algo así como un desierto para un animal hambriento. Correrás y correrás hasta reventar sin poder encontrar nada en él. Allah ha jurado que, por mucho que corran los apegados a este mundo, no recibirán más que la parte que les ha sido asignada. Supongamos que Allah te ha concedido todos los bienes de este mundo, todas las riquezas materiales que puedas imaginar, ¿cuánto puedes usar, aparte de la comida y la bebida que tu estómago pueda aguantar, de la ropa que cubrirá tu cuerpo y de un lugar donde vivir? Los pobres de la tierra no tienen menos, y además están mucho mejor situados, porque están en paz, sin preocupaciones en este mundo y seguramente en el Más Allá tendrán menos de qué dar cuenta.

No cambies la paz del espíritu y la posibilidad de felicidad eterna por los bienes temporales y perecederos de esta tierra. No importa cuán grandes y seguros parezcan, morirán cuando tú mueras. La muerte te puede sobrevenir cuando des tu próximo paso sobre esta tierra, y todos tus sueños terrenales se evaporarán.

Así como los encadenados a este mundo son hijos de él, los vinculados al Más Allá son hijos del Más Allá. Tal como el Mensajero de Allah aconseja, sed hijos del Más Allá, atados a la eternidad, no efímeros hijos de la tierra, que volverán a la tierra. Lee estas palabras de tu Señor y actúa consecuentemente: «A quienes hayan deseado la vida de acá y sus pompas les remuneraremos en ella con arreglo a sus obras y no serán defraudados en ella».
«Esos son los que no tendrán en la otra vida más que el Fuego. Sus obras no fructificarán y será vano lo que hayan hecho». [Corán 11:15-16]

«A quien desee labrar el campo de la vida futura se lo acrecentaremos. A quien> en cambio> desee la- brar el campo de la vida de acá, le daremos de ella, pero no tendrá parte en la otra vida». [42:20]

Epílogo

Que la verdad eterna te despierte del sueño de la despreocupación. Que te haga consciente del origen al cual debemos volver todos y en el que permaneceremos durante el resto de la eternidad.

Que Quien todo lo ve abra tus ojos interiores para que puedas ver y recordar cuanto has hecho y dicho a lo largo de tu estancia en este reino temporal que sirve de ensayo para la otra vida. Entonces sabrás y recordarás siempre que has de dar cuenta de todo, cuando seas juzgado en el Juicio del Último Día.

No dejes el recuento para el Día de rendir cuentas. Aquí y ahora son el lugar y el momento de hacerlo. Tienes que inspeccionarte a ti mismo y liquidar las cuentas. El único camino que lleva a la salvación es ir puro y limpio de deudas al Más Allá. Presta atención al siguiente consejo del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), quien dijo:

«Haz tus cuentas antes de que las hagan por ti, pesa tus pecados antes de que te los pesen».

Examina tu vida, pon en un platillo de la balanza tus transgresiones y, en otro, tus acciones buenas. Hazlo mientras todavía te queda tiempo en este mundo donde todos tenemos las respiraciones contadas; mientras todavía puedes, antes de que te dejen sólo en ese agujero oscuro del suelo. Mientras estás vivo, tu yo mundano es como un recolector de las ganancias que provienen de la generosidad de Allah, que te vienen de minadas de manos. Lo que recibes no es realmente tuyo, pues eres como un administrador que distribuye lo que ha recibido, habiendo de dar cuenta de ello.

Si no lo haces hoy, ten por seguro que mañana, en el abrasador Día de rendir cuentas, gritarás y pedirás ayuda. Nadie vendrá a socorrerte. Oirás la voz divina surgir del centro de todas las órdenes de Allah. Es la voz del Castigador Absoluto, que castiga al culpable reduciéndolo a la nada, Dirá:

¡Lee tu escritura [donde están registradas tus acciones]! ¡Hoy bastas tú para ajustarte cuentas!» [Corán 17:14]

¿No te has enviado mensajeros el Señor? ¿No te ha enseñado el camino correcto? ¿No te ha ordenado recordarle y alabarle día y noche? ¿No te ha dado tiempo en el día y en la noche para cumplir sus Órdenes?

Si esperas hasta el último instante, no obtendrás ningún bien de tu arrepentimiento. Si insistes en esperar y demoras tu rendición de cuentas, debes saber que todas las puertas y ventanas estarán cerradas para ti, y te quedarás fuera. Si eso es así, sábete que no existe otra puerta, ningún otro lugar en donde buscar refugio. No hay sitio a donde ir -ni para ti, ni para nadie, ni para ningún objeto de la Creación- excepto la puerta de la misericordia de Allah. Ve y arrodíllate en su umbral. Deja caer lágrimas de arrepentimiento y suplica que te dejen entrar. Intenta ver lo que hay detrás de las cortinas. Existen tres peligros que pueden mantenerse alejado de tu examen de conciencia, del recuento tus acciones y de dar gracias a tu generoso Señor. El primero de estos peligros es la inconsciencia, la despreocupación. El segundo es el torrente de gustos y apetencias que emanan de tu ego, de tu ser bajo. El tercero son los malos hábitos, que, de hecho, son todos los hábitos, que convierten al hombre una especie de autómata. Quien pueda salvarse de esos tres peligros con la ayuda de Allah, encontrará la salvación en ambos mundos.

Que las bendiciones sean sobre nuestro Maestro, Muhammad (s.a.s.), su familia y sus compañeros, en todas las lenguas, en todos los lugares y en todas las categorías.

Lo imprescindible (III)

Ibn ‘Arabi

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Abre tu corazón para que puedas recibir la benevolencia divina. Un corazón benevolente es el espejo en el que se manifiestan los favores de Allah. Cuando estos favores queden manifiestos y lleguen a través de ti, cuando sientas Su presencia, te sentirás avergonzado de tus actos inconvenientes. Esto hará que tanto tú como los demás tengáis conciencia. De ese modo, tu benevolencia te protegerá del pecado no sólo a ti sino también a los otros.

Cuando el arcángel Gabriel (Gibril) preguntó a nuestro Maestro, el Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él): «¿Qué es la benevolencia de Allah?», el último de los profetas contestó: «Orar y glorificar a Allah como si estuvieras en Su presencia, como si Le vieras. La reverencia refleja en el corazón de un creyente quién ha alcanzado el nivel en el Salât como si estuviera viendo a Allah». y prosiguió:: «Ya que, si bien es verdad que no tienes posibilidad de verlo, Él ciertamente te ve» .Quien haya alcanzado ese nivel de percepción de la benevolencia tendrá conciencia. Sentirá la mirada de Allah sobre él y le dará vergüenza pecar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) ha dicho: «La conciencia es el bien total».

Si un creyente tiene conciencia, sabe lo que hace y no puede obrar incorrectamente. A quien posea un corazón lleno de conciencia no le ocurrirá ningún mal ni en este mundo ni en el otro.

Lo que indica que un hombre tiene conciencia es su falta de arrogancia y de engreimiento. Nunca oprime o intenta dominar a los demás. ¡Ojalá tú también llegues al nivel de benevolencia y tengas conciencia! ¡Que tengas la fuerza y la clarividencia necesarias para intentar lograrlo!

Despiértate antes de la salida del sol, acuérdate de Allah y arrepiéntete. Cuando el arrepentimiento sigue a la ofensa, lo borra. La ofensa, el agravio desaparece como si nunca hubiese ocurrido. Cuando el arrepentimiento sigue a una acción benevolente o a un Salât, es como luz sobre luz, gracia sobre gracia. Recordar a Allah y Alabarle unifica el corazón cuando está disperso como un espejo roto de mil pedazos, lo recompone, lo vuelve a convertir en uno solo y lo hace mirar hacia el Uno. Entonces todos los problemas abandonan el corazón, que queda repleto del gozo de Aquél a Quien recuerda.

Cuando tu corazón esté rebosante de recuerdo, lee el Noble Corán. Cuando leas, reflexiona sobre el significado de lo que hayas leído. Cuando unos versículos te recuerden su Unicidad y el hecho de que Él no tiene semejantes y que está libre de todo defecto, alábale. Cuando leas versículos que describan Sus bendiciones, Sus dádivas, Su generosidad y Su amor, o bien Su ira y Sus castigos, refúgiate de Él en Él y suplica Su misericordia. Cuando oigas las parábolas sobre los profetas antiguos y sus pueblos, toma nota y saca conclusiones de lo que les ocurrió.

Existen infinidad de significados dentro de las frases del Generoso Corán, dentro de cada palabra, que varían en consonancia con tus estados, niveles, conocimiento y capacidad de comprensión. Por lo tanto, posiblemente no te cansarás, ni te hartarás, ni te aburrirás leyéndolo.

Intenta desatar los nudos de tu persistencia en el error. Un nudo sobre otro te mantienen atado ¿cómo vas a salvarte a ti mismo? Te hará falta la ayuda de quien ató esos nudos: tu propio yo. Habla y razona con él. Dile:

«Oh carne temporal, escucha aunque te moleste escuchar a la razón. ¿Estás segura, mientras respiras, de que no será tu último aliento? El próximo puede ser (Allah es quien mejor lo sabe) tu último aliento en este mundo, al cual te sientes tan apegado. La muerte te agarrará por el cuello, pero persistes en apilar mal sobre mal, agravio sobre agravio. El Juez Último avisa a quienes persisten en ofender con castigos tales que montañas rocosas no podrían sostener. ¿Cómo puedes entonces, tú que eres débil como una paja, imaginar que podrías soportar tormentos tan tremendos? No des la espalda a Quien te creó. Ponte de cara a Él y arrepiéntete. Hazlo ya, sin demora, porque no sabes cuándo te partirá en dos la muerte:

«Que no espere perdón quien sigue cometiendo el mal hasta que, en el artículo de la muerte, dice: ‘Ahora me arrepiento’». [Corán 4:18].

Habla así contigo mismo:

«De veras, después de que el aura de la muerte te haya dejado postrado y la vida comience a desvanecerse, si es que puedes recordar algo y arrepentirte, ese arrepentimiento no será aceptado por Allah. El Profeta que Él envió al universo, como acto de misericordia, dijo que aunque el Altísimo acepta tu arrepentimiento hasta el momento en que el aliento se te esté agotando, en la hora de tu agonía es demasiado tarde. La muerte acude sin previo aviso: a algunos les llega mientras comen; a otros, mientras beben; a otros, mientras están en el lecho con sus mujeres; a otros, en el sueño profundo del cual no se despertarán. Quien, antes de ese instante, no haya vuelto a la verdad abandonando la mentira, quien no se haya arrepentido, sino que siga pecando, se precipitará en el abismo de la muerte».

Intenta disciplinar y educar los deseos de tu carne. Dado que ellos son tercos en la ofensa, sé terco tú en intentar convencerles para que dejen de hacerlo. Si no cesas de amonestar a lo más bajo de tu ser, con la ayuda de Allah, los nudos que aprisionan tu corazón se soltarán. Es la única forma de salvarse.

Teme a Allah, tanto en tus acciones como en lo profundo de tu corazón y de tus pensamientos. El temor al Altísimo es el temor a sus castigos. Quien de verdad teme, ante los avisos del Juez Absoluto no puede sino actuar acorde con la voluntad del Creador y buscar el bien con preferencia al mal. El Dueño mismo de la Palabra Final dijo:

«y Allah te pone en guardia contra Su retribu- ción». «iSabed que Dios conoce lo que hay en vuestras mentes, de modo que cuidado con Él!» [2:235]

Temer a Allah es una protección, es lo que te preserva del daño. La protección del Altísimo es la más fuerte de todas las corazas y la más inexpugnable de todas las fortificaciones: ningún daño puede penetrar. El mismo Profeta de Allah (s.a.s.), a quien Él envió al Universo como un acto de Su misericordia, se refugió en su Señor. En su oración, decía:

«Me refugio de Tu ira y de Tu fuerza en Tu voluntad, en Tu belleza, en Tu suavidad. Me refugio de Tu castigo en Tu divina misericordia y compasión. En Ti me refugio de Ti».

Indaga, infórmate e imita las acciones benevolentes de tu Creador que se manifiestan en derredor tuyo. Protégete contra la ira divina con actos acordes con la voluntad de Allah. Si una acción, un objeto, un camino está bajo la sombra de la duda o el temor , no te acerques a él, déjalo.

Debes saber que conocer y obedecer a tu Creador es el único camino que te conducirá a la paz ya la felicidad. La rebeldía y el egoísmo son una vía muerta. Sólo obteniendo el beneplácito divino puedes librarte de la cólera de tu Señor. Sólo emprendiendo el camino puedes salir del abismo a que te ha conducido esa vía muerta. Sólo mediante acciones propias del Paraíso puedes mantenerte alejado del fuego del Infierno. Dice Allah:

«¡Temed a Allah y temed el fuego!» [Corán 3:130 y 131]

Con el temor de Allah sube, alejándote del fuego, hacia la felicidad.

Mientras persistes en tus ofensas y te niegas tercamente a reconocer tus errores, ¿porqué estás tan orgulloso de que Allah te trate con paciencia, bondad y generosidad a pesar de tus agravios? Quizá estés engañado por lo que el diablo te susurra al oído, diciéndote: «Si no fuera por tus ofensas y tu rebeldía, ¿cómo manifestaría Allah Su infinita misericordia, compasión y generosidad?» ¿No ves cuán irracional es esa enseñanza diabólica? ¿Sería menos misericordioso y benévolo para el Dueño de la Sabiduría Infinita evitar que su esclavo se opusiera a Su voluntad ya Su deseo?

Entonces el diablo podría susurrarte de nuevo en el oído: «No tienes ninguna esperanza de lograr el nivel de bondad de aquellos que nacieron con un carácter bueno y obediente. Vinieron al mundo y mostraron su obediencia a la voluntad de Allah, consiguiendo Su misericordia y benevolencia en este mundo, y luego lo dejaron. La verdadera misericordia, generosidad y bondad de Allah se manifestarán en el Más Allá en el día del Juicio de Final, cuando juzgue a Sus siervos desobedientes que necesitan de su misericordia» .

Sólo alguien que haya perdido la razón podría creer y dejarse engañar por tales elucubraciones. Protégete contra esas tentaciones, diciéndole a tu demonio:

«Es verdad lo que dices acerca de la paciencia y generosidad infinitas de Allah para con Sus esclavos, y realmente, si no existiesen la rebeldía, la desobediencia y el pecado, no veríamos la manifestación de Sus atributos. Nos cuentan abundantes ejemplos de ello en los libros sagrados y en los relatos de la Tradición. Pero tú, malvado, estás empleando la verdad para tus aviesos fines: ¡para que se manifieste la misericordia de Allah me estás incitando a errar! ¡Intentas hacer que me rebele con la excusa de que Él es paciente y bondadoso!».

«Me pides que ponga a prueba la misericordia y benevolencia de Allah, pero ¿cómo sabes, Maldito, que soy uno de los que serán perdonados? En verdad, el Altísimo perdona a quien desea y castiga con justicia a quien quiere. ¿Cómo sabré yo a qué grupo pertenezco? Todo lo que sé es que estoy repleto de pecados. Igual que fui dejado en este mundo sin la capacidad de arrepentirme y solicitar Su perdón, Él puede muy bien negarme Su misericordia antes de que yo entre en el Infierno, y castigarme con el fuego. Aunque uno muere como ha vivido, y la ofensa es el anunciador de la ausencia de apertura al Islam, si soy tan afortunado como para dar el último suspiro siendo creyente, entonces me purificará en el fuego del infierno, de donde me sacará y me concederá la paz en Su misericordia.

«Si supiese con seguridad que no existe el Día de rendir cuentas de mis pecados, que no hay castigo, y si estuviera seguro de que recibiría la absolución divina, puede que hubiera tomado en cuenta tu retorcido razonamiento. Aun en ese caso, no es mejor que admitir la propia insensatez, pues es realmente un comportamiento imperdonable para un siervo poner a prueba la paciencia de su señor .

«Es más; incluso si estuviera seguro de que recibiría el castigo, lo más apropiado para mí sería la vergüenza y la gratitud por haber demorado Él Su castigo, y gastar todos los esfuerzos de que soy capaz intentando obedecer los mandamientos de mi señor.

«No he oído hablar de la buena nueva de que todos los agravios serán perdonados. Antes al contrario; cada uno ha sido dejado libre para escoger entre el bien y el mal, y el Juez Último es libre de castigar o perdonar. Aunque en tu caso, oh ego que me das órdenes inicuas, no existe elección; ¡Eres constante en tu deseo del mal y de lo prohibido!».

Se escrupuloso. La escrupulosidad consiste en mantenerte vigilante e intentar abstenerte de todo cuanto sea impuro y pecaminoso. Es protegerte de todo cuanto es dudoso y sospechoso dentro de ti ya tu alrededor. Cuando el Mensajero de Allah dijo: «Dejad lo dudoso y tomad lo seguro», hablaba de la necesidad de abandonar las cosas que te dejan duda e indecisión, que crean incertidumbre, ansiedad y temor en tu corazón, y de volverte hacia los cosas que te dejan seguro y tranquilo.

Lo imprescindible (II)

Ibn ‘Arabi

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Ten conciencia, vergüenza frente a Allah. Ello será un buen motivo para volverte prudente, vigilante.

Te preocuparás entonces por lo que estás haciendo, diciendo y pensando, y los pensamientos y sentimientos que sean feos a los ojos de Allah no podrán asentarse en tu corazón. Tu corazón estará así a salvo de desear acciones que no estén acordes con la voluntad de Allah.

Valora tu tiempo, vive en el presente. No vivas imaginariamente y malgastes el tiempo de que dispones. Allah ha prescrito un deber, un acto, un culto para cada momento. Aprende cuál es y apresúrate a hacerlo. Primero, lleva a cabo las acciones que Él te ha establecido como obligatorias. Luego, realiza lo que ha mandado hacer por medio del ejemplo de Su Profeta. Después, haz también las acciones buenas y aceptables que Él ha dejado a tu libre decisión. Trabaja para servir a quienes estén necesitados.

Todo cuanto hagas, hazlo con el propósito de acercarte a tu Señor en tus actos de adoración y en los Salât. Piensa que cada acción puede ser tu último acto, que cada Salât puede ser tu última prosternación, que puede que no tengas otra oportunidad. Si lo haces así, tendrás un nuevo motivo para mantenerte vigilante y también para llegar a ser sincero y verídico. Allah valora menos as buenas acciones hechas inconscientemente y sin sinceridad que las realizadas consciente y sinceramente.

La limpieza es un mandamiento de Allah. Mantén tu cuerpo y tu interior limpios en todo momento Cada vez que hagas una ablución, haz dos rakaas después, excepto cuando tengas que hacer una ablución en momentos en que no se permite el Salât: a la salida del sol, al mediodía ya la puesta de sol. El viernes es una excepción a esta regla, pues es permisible entonces hacer el Salât al mediodía.

Por encima de todo, lo que necesitas es una alta moralidad, un buen carácter, una conducta irreprochable. Has de averiguar cuáles son tus rasgos de carácter negativos y librarte de ellos. Tu relación con aquellos con quienes entres en contacto debe estar basada en la mejor de las conductas, aunque lo que esto significa de hecho puede variar según condiciones y circunstancias.

Cualquiera que descuide un solo punto del buen comportamiento se considera que tiene mal carácter. Los hombres son creados diferentes unos de otros. Sus niveles son diferentes. El buen comportamiento y el buen carácter también están en niveles diferentes.

El comportamiento no es un formalismo. No es actuar de la misma manera en cada ocasión, con respecto a todo el mundo. Has de considerar cada caso, cada individuo, según la circunstancia y la necesidad de la persona. Aprende esta regla: si una cosa se hace para traer la salvación, la verdad, la comodidad y la paz a los demás, a uno mismo ya tanta gente como sea posible, protegiéndolos, eliminando su dolor o su apuro, eso es un buen comportamiento, con la condición de que no sea hecho para el beneficio personal, sino por amor a Allah.

¿Acaso no es el hombre esclavo del Altísimo? ¿ No dependen de la predestinación su vida y sus acciones? Está en una estructura de cuyos límites no puede salir. Su voluntad, su libertad de elección, el destino escrito en su frente están en las manos del Todopoderoso, de Quien dependen todos los actos, todos los movimientos.

El comportamiento correcto es el medio por el cual una intención se convierte en acción meritoria. Por lo tanto, es el capital más grande en manos del aspirante a la perfección. El argumento aducible para probar que ello es así se halla en aquello que dijo aquel que fue enviado con el carácter más hermoso, el último profeta, Mahoma (la paz y las bendiciones
sean sobre él):

«He sido enviado para perfeccionar la buena conducta».

Dice Allah en el Sagrado Corán:

«Quien obre mal no será retribuido sino con una pena similar» [40:40] 

Pero, la recompensa de quien perdona y enmienda está con Allah. La Ley islámica dice que puedes escoger entre exigir tu derecho o renunciar a él. Elige dejar lo que se te debe y, en vez de castigar, perdona, para que seas contado entre los compasivos, los pacíficos, los rectos, cuyas recompensas están prometidas por Allah.

También entra dentro del buen comportamiento el enfadarse y el promover el castigo cuando está justificado por el código jurídico. La ira y sus manifestaciones están entre los grandes ofensas si provienen de daños causados a ti personalmente. Pero, es permisible y correcto, y es parte de la conducta irreprochable y del buen carácter, el encolerizarse por algo hecho contra Allah o Sus preceptos, manifestarlo y luchar por Su causa.

Es mejor que te apartes de las personas que no creen en lo que tú crees, que no hacen lo que tú haces y que se manifiestan en contra de tu fe. Pero, a la vez, no has de pensar mal de ellos ni condenarles por lo que Son. Tu intención al ignorarles deberá ser que prefieres la compañía de creyentes. Pasa tu tiempo recordando, glorificando y adorando a Allah, en vez de estar Con ellos.

Trata bien a quienes dependen de ti: personas que trabajan para ti, hijos, mujeres, maridos, madres, hermanas, amigos…, así como los animales bajo tu cuidado y las plantas de tu huerto. Allah los ha dejado en tus manos para ponerte a prueba. Tú estás bajo su cuidado, trata, pues, a quienes están bajo el tuyo Como quieres que Él, bajo cuyo cuidado te encuentras, te trate: El Profeta dice: “Allah tiene a Su cargo a todas las criaturas de la Creación».

Pues bien, Él ha dejado en tus manos a algunos de los que tiene a Su cargo, Como tu familia. Por eso, Su Mensajero (que la paz y las bendiciones sean sobre él) dice que quien es más amado por Él es aquel que trata mejor a las personas a su cargo. Muestra amor, compasión, delicadeza, generosidad y protección hacia aquellos que dependen de ti (en realidad, hacia todo el mundo). Si deseas Su compasión y protección acuérdate de que tú mismo dependes del Uno, el Señor y Dueño de todo y cada cosa.

Enseña a tus hijos las palabras de Allah contenidas en Su Noble Libro, así como el correcto comportamiento islámico. Asegúrate de que dispongan de las condiciones necesarias para poder ejercer mejor lo que tú les hayas enseñado. Hazlo sin esperar recompensa. Desde el principio, enséñales a soportar la dificultad, a tener paciencia ya pensar. No instales en sus corazones el amor al mundo. Enséñales a despreciar las cosas terrenales que les volverían orgullosos: lujos, ropa bella, delicadezas, exceso de ambición; porque todas estas cosas, si se obtienen, les serán descontadas de lo que les correspondiere en el Cielo. Que no se acostumbren a las cosas buenas; rompe sus hábitos. Ten cuidado de que esto, que puede parecer austero, no haga que nazca en ti el feo carácter de la mezquindad para con tus hijos. Hazlo como parte del respeto y adhesión que debes al Islam.

No busques la compañía de los despreocupados, aquellos que son esclavos de los deseos de su carne. Apartan de la luz de la verdad a los corazones y los arrojan en el negro agujero de la despreocupación, igual que hicieron con sus propios corazones. Si te encuentras en el mismo tiempo y espacio que éstos, enfréntate entonces a ellos y aconséjales. Si te dan la espalda es porque no saben distinguir su parte delantera de su parte trasera. No les apuñales por detrás. Compórtate con ellos siempre del mismo modo, tanto si te dan la cara como si te vuelven la espalda. Entonces puede que les agrades y te respe- ten, y tal vez puedan unirse a ti y seguirte.

No te quedes satisfecho con tu estado espiritual: avanza. Avanza sin descansar, sin detenerte. Con intención firme, ruega a Allah, la Verdad última, que te eleve del estado en que te encuentres a un estado ulterior. En cada estado, en cada movimiento, mientras estés haciendo algo o estés inactivo, sé sincero y verídico. Permanece con la Verdad Última. No te olvides nunca de Él. Siente siempre Su presencia.

Aprende a dar, tengas mucho o poco, estés contento o estés sufriendo. Ello será una prueba de tu crecimiento en Allah. Intenta satisfacer las necesidades de los necesitados. Eso es una afirmación de que Allah ha asignado su sustento a cada uno y nada lo cambiará. Es una prueba de tu confianza en Él.

El mezquino es cobarde. El maldito diablo susurra en su oído que no existe la muerte, que vivirá largo tiempo, que el mundo es hostil y que, por lo tanto, si da, se quedará desprovisto de recursos, deshonrado y solo; y que no se deje engañar por lo mucho que tiene ahora, ya que nadie sabe qué pasará mañana. y lo que es peor: si el mezquino tiene poco, el diablo le dice que pronto tendrá aún menos; que nadie le ayudará, que será una carga para los demás y que le odiarán; que tiene que cuidarse a sí mismo. Si estas imaginaciones viles cautivan el corazón, puede que lo conduzcan al borde del fuego del infierno.

En cambio, los que escuchan a Allah oyen Sus palabras benditas, como éstas que leemos en el Noble Corán:

«Los que se guardan de su propia codicia, esos prosperarán» [59:9].

«Quien es avaro lo es en realidad en detrimento propio» [47:38].

Así pues, lo único que consigue un avaro es desposeerse a sí mismo. y la advertencia final es:

«Si volvéis la espalda, hará que otro pueblo os sustituirá» [47:38].

Quiere decir esto que, después de haber sido adoctrinado y llevado al camino del Islam, si empiezas a ser o sigues siendo avaro, puedes perder tu puesto, tu rango y el favor de Allah. Otra persona que sea generosa y crea en la generosidad del Altísimo, será colocada en tu puesto. El avaro no se ha percatado del significado tremendo de las palabras de Allah:

«¡Borra sus bienes y endurece sus corazones!» [10:88]

Esta es la maldición del profeta Moisés (que la paz sea sobre él) contra el Faraón. Cuando Allah quiso la destrucción del Faraón y sus jefes, el profeta Moisés (que la paz sea sobre él) rogó a Allah, el Juez Absoluto, que padeciesen la maldición de la mezquindad. Como consecuencia de dicha maldición, los egipcios estuvieron aquejados de mezquindad y envidia. Los pobres y los débiles morían de hambre. Allah juzgó al Faraón ya sus seguidores, y los condenó al castigo por culpa de su avaricia.

Aquellos sobre quienes ha caído la maldición de la mezquindad no escuchan las palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones sean sobre él) cuando dijo:

«Allah tiene a dos ángeles junto a Él que ruegan todas las mañanas: ‘Oh Señor, aumenta tus dádivas para con los que dan y quítales lo que tienen a los que lo guardan’».

Cuando Abu Bakr (Allah haya quedado complacido con él) deseó donar cuanto poseía y lo trajo todo a la presencia bendita de nuestro Maestro, el Mensajero de Allah (s.a.s.), éste preguntó: «¿Qué has reservado para el mantenimiento de tu familia?». A lo que aquél respondió: «Les dejo bajo el cuidado de Allah y de su Mensajero». Cuando ‘Umar (Allah haya quedado complacido con él) trajo la mitad de su fortuna para donarla y se le hizo la misma pregunta, contestó: «He dejado la mitad de mis bienes para el sustento de mi familia». El Profeta (s.a.s.) les dijo: «La diferencia entre vosotros dos está en concordancia con vuestra respuesta a mi pregunta» .

Quien da de lo que tiene para su sustento consigue del Sustentador Último más de lo que ha dado. El avaro, además de su pecado de avaricia, comete el de acusar el Altísimo de mezquindad, al preferir y confiar en sus miserables bienes antes que en la generosidad de su Señor. Este es el mismo pecado imperdonable de atribuir socios a Allah, y puede dar motivo a que uno sea rechazado por la misericordia de Allah y pierda su Islam. ¡Que el Altísimo nos proteja!

Por lo tanto, gasta de lo que Allah te ha dado. No temas la  pobreza: Él te dará lo que te ha prometido, lo pidas tú -u otra persona- o no. Nadie que haya sido generoso ha muerto en la miseria.

Si quieres encontrar la verdad y tener la aprobación de Allah y Su apoyo para ello, evita ser persona de poco aguante y controla tu mal genio y tu ira. Si no puedes evitar tu ira, al menos no la muestres. Haciéndolo así, complacerás a Allah y defraudarás al diablo; empezarás a educar a tu ego, ya enderezar y acortar tu camino. La ira es resultado y signo de que el ego no está controlado, y anda como vil animal salvaje, desatado y desenjaulado. Cuando vayas conteniendo tu mal genio, será como si pusieras una brida en su cabeza y barreras a su alrededor . Entonces habrás empezado a domarlo, a enseñarle a comportarse bien ya obedecer, para que no pueda lesionar a otros o a sí mismo (es decir: a ti, dado que es una parte de tu ser). Cuando esta disciplina esté reflejada en ti, revelando a alguien que puede controlar su temperamento y aguantar su ira, tu adversario se calmará.

No reaccionarás a sus provocaciones. No lo castigarás ni responderás a su iracundia, sino que lo ignorarás. Esto es más efectivo que castigarle. Puede que esto le lleve a ver la realidad de sus actos, a darse cuenta de lo que es ecuánime ya confesar sus defectos.

Presta atención a este consejo y conviértelo en un hábito. Si lo haces, seguro que verás el resultado positivo y la recompensa aquí y en el Más Allá. Serás el ganador el día en que pesen tus actos. Éste será el premio más grande y la mayor gracia que recibirás. Ya que, si contienes tu mal genio, el Todo Justo también se contendrá de castigarte por tus ofensas, que son castigables con Su cólera. Tu perdón habrá sido premiado con Su perdón. ¿Qué mayor beneficio se puede esperar por el esfuerzo de aguantar las pruebas a que te someten tus hermanos y hermanas en el Islam?

Allah te tratará a ti del modo como te ha mandado tratar a los demás. Por lo tanto, intenta asumir las buenas cualidades de ser justo, pacífico, servicial, suave y cariñoso. Persiste en estas virtudes; actúa de acuerdo con ellas. Verás que ese carácter emanará de ti a los otros que están a tu alrededor, creando armonía, amor mutuo y respeto. El predilecto de Allah, nuestro Maestro, el Profeta (que la paz y la bendición sean sobre él) nos ordena amamos los unos a los otros, mantenemos en un estado de amor continuo. Lo repite de muchísimas maneras, en numerosísimos relatos del hadiz. Dejar la ira, reemplazarla con el aguante de las contrariedades, con el perdón, con ocuparse de quien nos causa el contratiempo, esa es una de las piedras angulares de los cimientos del amor.

Lo imprescindible (I)

Ibn ‘Arabi

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A Allah, el Altísimo, son debidas todas las alabanzas y agradecimientos. Que sus bendiciones y salutaciones sean sobre Su Mensajero, la descendencia de éste y sus compañeros.

Esta corta guía es una respuesta a alguien que desea seguir el camino del Islam, la esperanza y el amor, para que pueda llegar a ser completo y perfecto tal como fue creado. Fue escrita para contestar a sus preguntas sobre lo que debe creer y lo que debe hacer al principio, con prioridad a cualquier otra cosa.

A ti, que anhelas la belleza eterna, viajero por la senda del deseo verdadero, que Allah te conceda que consigas conocer cuál es el camino recto, lo encuentres y los sigas. Que te emplee a ti ya nosotros en acciones que Le agraden y que se hagan por amor a Él. Pues el comienzo, el fin y lo que se halla en medio, así como el éxito en todo ello, Le pertenecen sólo a Él; el camino y los medios para la salvación y la felicidad eternas consisten en acercarse a la Verdad. Allah mismo nos enseña el significado de Su inmediata cercanía a nosotros. Nos enseña enviando a Sus profetas. Decimos: «Creemos: ésta es la Verdad. Lo aceptamos y lo confirmamos». La única cosa que nos queda entonces por hacer es seguir Sus enseñanzas y el ejemplo de Su Profeta.

Primero, debes creer en la unidad y singularidad del Uno, el Cual es antes del antes y después del después, Quien nos creó a nosotros ya todas las otras cosas. No has de asociar .a Él nada que no sea propio de la pureza de Su esencia. Él mismo nos dice en Su Libro revelado:

«Si hubiera habido en ellos [en los cielos y en la tierra otros objetos de adoración distintos de Allah, se habrían corrompido [cielos y tierra, pues se habría seguido el caos]». [Corán 21:22].

Las voluntades de muchos creadores chocarían y se anularían, no permitirían que nada existiese u ocurriese. Por lo tanto, si nosotros y toda la existencia existimos, es porque Él, el Uno y Único Creador, existe y no tiene a nadie asociado con Él.

Tú que tienes naturaleza bella y corazón puro, no discutas, ni comentes, ni siquiera hables con las personas que Le atribuyen iguales a Allah. No sirve de nada intentar convencerles. Hasta los que niegan habrán de admitir al final:

«Si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra?, seguro que dicen: Allah». [Corán 31:25]

Ellos también admitirán finalmente que una fuerza desconocida es el creador inicial de la creación; pero, agregarán a Él más creadores. La diferencia con los creyentes es que ellos suponen que otros, de entre los creados, pueden también crear. No tienes que demostrarles la existencia de Allah: que demuestren, si pueden, la existencia de Sus socios.

Este consejo es suficiente para ti sobre el tema de profesar la unicidad de Allah. El tiempo es valioso: no puedes malgastarlo. Si la mente ha llegado a un estado en el que está libre de duda y el corazón está a salvo y seguro, ,no tiene sentido perturbar esta paz con pruebas superfluas.

La segunda cuestión de importancia para alguien que desea aprender es creer que Allah, el Altísimo, está libre de toda semejanza con cualquier cosa visible o invisible de la creación. Él está libre de todo defecto.

Hay algunos que, queriendo contemplar la imagen de su Creador, yerran y Lo comparan con un ser humano. Que Sus propias palabras sean tu guía en esto, pues dice:

«Nada es como Él”.

Cualquier pensamiento, palabra, cualidad o atributo que no corresponda a este principio es una falsedad, algo indigno de ser atribuido a Allah. Por lo tanto, no busques más que el hecho de que ninguno es semejante o parecido a Él. Esa es Su realidad. Esto también está corroborado por la afirmación de Su Mensajero, quien dijo:

«Al principio fue Allah; ninguno existía salvo Él».

Sus seguidores agregaron a esta declaración:

« Tal como era al principio, así es ahora ».

Como era antes de la creación es después de ella. Desde el tiempo en que la materia estaba escondida bajo el velo de la no existencia y no existía forma alguna, nada ha sido añadido o restado. Aunque Él ha creado la creación, todavía no ha aparecido nadie como Él. Ninguno es como Él. Nada es Él, sino que todo procede de Él. La idea de que Él es sin semejanza cancela todos los demás pensamientos, opiniones e interpretaciones.

También debes aceptar y creer, aunque no los entiendas, los versículos alegóricos del Noble Corán y las afirmaciones ambiguas del Mensajero de Allah referentes a la Unidad y la Causa Última así como todas las declaraciones de los profetas que hayan llegado hasta nosotros inalteradas. Debes considerar que el significado de tales palabras forma parte del conocimiento divino y por ello las debes aceptar. Los significados monumentales de estas expresiones sagradas son para ser entendidos por quienes están suficientemente cerca de Allah como para ser capaces de ver Sus bellos atributos.

No existe mejor argumento de la perfección de Allah, que es Existente por Sí y Cuya existencia es una necesidad para la existencia de todo lo demás, que el citado versículo: «Nada es como Él». Allah declara mediante esta aya, Su existencia, Su esencia, Su naturaleza divina, Su ilimitada grandeza, Su gloria. Así pues, escribe en tu corazón y en tu mente este principio básico del Islam.

Cree en el Profeta de Allah, en el mensaje que trajo de parte de la Verdad y en las órdenes y justicia del Altísimo. Cree, además, en las tradiciones verdaderas acerca de todos los profetas, conocidos y desconocidos. Ama a sus compañeros; acepta la verdad de su misión. No hables en su contra. No valores a uno por encima de otro. Piensa en ellos en términos de alabanza, de acuerdo con el modo como están descritos en el Generoso Corán y en los dichos de otros profetas, todo lo cual sólo puede ser la verdad.

Muestra respeto, como hicieron los profetas, por el carácter que distingue al hombre perfecto, y por los lugares nobles. Acepta y cree en los hechos y dichos de los íntimos de Allah, incluso si no entendieses su estado y los carismas que se les atribuyen.

Considera a toda la creación y, sobre todo, a la humanidad con buena voluntad: aceptando, aprobando, perdonando, sirviendo, amando. Que ello sea lo que te caracterice en tus relaciones con el mundo. Escucha tu conciencia. Purifica tu corazón. En ese limpio corazón ten siempre una súplica por tus hermanos creyentes.

Ayuda y sirve, en todo cuanto puedas, a las personas que esconden su miseria, que están contentas con su pobreza, los viajeros que caminan hacia la verdad. No te atribuyas virtud, bondad o gracia por tu actitud de servicio a la Creación. Piensa que debes dar las gracias a las demás personas por haber aceptado humildemente tu ayuda. Te incumbe a ti aligerar la carga de quienes estén abrumados por su peso. Si las personas cuyo dolor has ayudado a aliviar te causan dolor a cambio, si sus respuestas, sus maneras, sus costumbres son oscuras y te cubren con sus sombras, da muestras de paciencia e indulgencia. No olvides que Allah dice: «En verdad, Allah está con quien tiene paciencia».

No malgastes tu vida en empeños hueros ni tu tiempo en conversaciones vacías. En lugar de eso, reflexiona y recuerda a Allah, lee el Corán, guía a los descarriados hacia el camino iluminado. Ayuda a otros a dejar el mal ya empezar a hacer el bien. Recompón las amistades rotas. Ayuda a otros a ayudar a otros.

Debes encontrar el amigo adecuado, que te servirá de apoyo y será un buen compañero de viaje en el camino a la verdad. La entrega es una semilla que crece y se hace árbol con el riego y el sol benéficos de los amigos fieles. Ten cuidado y no te acerques a aquellos que no distinguen entre el musulmán y el no musulmán (kafir). Al no conocer el Islam ni a los musulmanes, todo eso les da lo mismo; son o extraños o enemigos de la verdad en que crees.

Busca un maestro perfecto que te conducirá por el recto camino. En tu búsqueda de un guía sé sincero, porque la sinceridad distingue al verdadero buscador. Es seguro que si te aferras a la sinceridad ya la veracidad, el Señor te mostrará Su atributo de Último Guía y guiará tus pasos hacia un maestro cabal. La sinceridad es, en el que aspira a la perfección, una bendición tal que, cuando esa sinceridad está presente, Allah convertirá al mismísimo diablo y al demonio personal del aspirante (es decir: su yo) en ángeles de inspiración que le servirán. La sinceridad es un catalizador tal que convierte en oro el plomo y purifica cuanto toca.

Una cuestión de la mayor importancia, una de tus mayores necesidades, es asegurarte de que el trozo de pan que te llevas a la boca es legal, pues el sustento legal, la legalidad de todo cuanto disfrutas en esta vida es la base de tu Islam. Sobre esta base tu senda puede ser construida.

Para avanzar por esta senda, siguiendo los pasos del Profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él), tienes que estar ligero: ligero de bienes terrenales, ligero de preocupaciones de este mundo.

Una señal inequívoca del peso que te impide avanzar es ser una carga para la gente. En particular, no aceptes, ni para ti ni para otros, bienes ni favores de las personas cuyo corazón está muerto, sumergido en el sueño de la despreocupación.

En lo que Allah te permite ganar como sustento, en todas tus acciones y palabras, en toda tu conducta, teme al Altísimo. No busques la comodidad y el lujo, especialmente cuando no hayas trabajado duro para conseguirlo. Se obtiene el sustento legal trabajando más duro de lo que te exigen. Una clara señal de la legalidad de tu ganancia es que te permita no ser ni tacaño ni derrochador .

Llévate cuidado, porque, si el amor de este mundo echa raíces en tu corazón, lo atenazará y será demasiado difícil extirparlo y arrojarlo. Este mundo es sólo un campo de pruebas. No busques comodidad y riquezas en él.

Come menos. Eso dejará más espacio en tu corazón y aumentará tu deseo de recordar a Allah y de ser obediente. Te hará más activo y menos perezoso.

Purifica y embellece tus días y tus noches con el culto. El generoso Señor te llama a su presencia cinco veces al día. Rinde culto en esas cinco ocasiones en que eres convocado, y en cada oración haz un recuento de tus actos desde la última plegaria. Es de esperar que sólo obras buenas y acciones propias de un musulmán serán efectuadas entre las horas de oración.

La mayoría de la gente se queja de no disponer de suficiente tiempo para la práctica del Islam por tener que emplearlo en las cosas de este mundo: el trabajo para asegurarse el sustento y su labor como cabeza de familia. Debes saber que el trabajo hecho a conciencia, con consideración para con los demás de acuerdo con su propio comportamiento, y para agradar a Allah, también es adoración.

El Altísimo te ha concedido la bendición de tener mente, conocimiento, profesión, fuerza y salud (¡toda gracia y poder son debidos a Él!). Utiliza estos dones para reunir todo el sustento que puedas en el mínimo tiempo. Cuando sea posible, asegúrate en un día el sustento de una semana. Sigue el ejemplo del príncipe Ahmad as-Sabat, descendiente del califa “ab-Basi Harün ar-Rashid. Empleaba al máximo sus talentos, su fuerza y su esfuerzo trabajando duramente los sábados como obrero. Con lo que ganaba en una jornada podía vivir toda la semana. Dedicaba. los otros seis días a trabajar para Allah ya venerarle. Después de efectuar tu oración matinal, quédate con tu Señor hasta la salida del sol; y, después de tu Salât vespertino, quédate en Su presencia hasta el ocaso. Son éstos dos momentos en que los poderes espirituales y de iluminación se derraman en abundancia. Mantén tu corazón ligado a Allah en humildad y en paz.

Hay gran virtud y mérito en realizar actos de devoción adicionales de veinte ciclos de rakaas (postraciones) entre el de media tarde y el de la puesta del sol, y entre este último y el de la noche. Haz Salât adicionales de cuatro ciclos inmediatamente antes del Salât del mediodía, después y justo antes del Salât de la media tarde, y tras el Salât de la puesta del sol. Haz otros diez rakaas, agrupados de dos en dos, después del Salât obligatorio de la noche, y las tres rakaas del Salât final (witr) como último acto de ‘ibada del día.

Échate a dormir solamente cuando ya no puedas seguir manteniéndote despierto. Come únicamente cuando tengas hambre. Vístete tan sólo para cubrirte el cuerpo y protegerlo del frío y del calor.

Acostúmbrate a leer el Noble Corán todos los días. Cuando leas, sostén el Libro Generoso con respeto. Mantenlo en tu mano izquierda a la altura de tu pecho y ve desplazando tu mano derecha señalando las palabras que estés leyendo. Lee en voz alta, pero sólo lo suficiente para que puedas oír tu propia voz.

Lee sin prisas, pensando despacio en el significado de cada palabra. Invoca La misericordia y benevolencia divinas cuando llegues a los versículos que inspiran su Misericordia. Que te sirvan de lección las aleyas de amonestación y, al leerlas, promete a tu Señor que estás determinado a actuar según Sus mandamientos, arrepintiéndote, refugiándote en Su misericordia, buscando la salvación. Cuando leas versículos que describen las cualidades loables de los verdaderamente creyentes, piensa en tus propias cualidades. Sé agradecido y alábale por tus cualidades buenas y siéntete avergonzado de las te falten, para que puedas esperar encontrar las características del creyente en ti mismo, y cuando leas acerca de los defectos de los no-creyentes y de los hipócritas que esconden y distorsionan la verdad, pregúntate si no estarás tú también aquejado de los mismos defectos. Si es así, intenta cortarlos, extirparlos, eliminarlos. Si no los tienes, refúgiate en Él, da gracias y alábale.

Lo primordial para ti es prestar atención en todo momento, estar atento a lo que llega a tu mente ya tu corazón. Reflexiona sobre esos pensamientos y sentimientos. Analízalos. Intenta controlarlos. Ten cuidado con los deseos de tu ego; salda tus cuentas con él.